Capítulo 19: Consejo.

—Escuchen bien porque sólo lo repetiré una vez—Lovro miraba al pequeño grupo de 7 jóvenes que eligió, y disimulando por sobre todo la atención que le ponía a uno en específico—la prueba es una simulación de asesinato como ya les había dicho en otro momento. Guardias entrenados, un objetivo del que sólo sabrán su apariencia y un escenario distinto para cada uno de ustedes, en eso consistirá la prueba.

—¿Eso es todo?—Replicó uno de sus alumnos—¿Un profesional no debería estar bien informado antes de efectuar su encargo?

—Así es, y por eso se les brindará un plano del sitio en que se les será asignado, con las entradas, salidas y los sitios en que más suele estar el objetivo. Pero eso es todo cuanto tendrán—Lovro observó fríamente a todos los presentes—quiero ver como actuarán en un escenario del que no saben nada, con enemigos por doquier y un objetivo impredecible. Desarrollarán la particularidad más importante de un profesional, improvisación.

La mayoría de los presentes se tensaron, y prestaban atención hasta a la más mínima palabra de Lovro, pero éste sólo notaba la sonrisa sarcástica del más joven de ellos.

—Los que pasen será a los que permita realizar encargos de cierto nivel.

—Cuando dice “cierto nivel” hace que baje mi motivación, Lovro sensei—Agrega algo jocoso el pelirojo, el aludido sólo le da una mirada de advertencia a la que responde con una sonrisa.

—Tienen una semana para agudizar sus sentidos y pulir habilidades, recuerden nuestras lecciones y mantenerse alerta. Eso es todo.

El resto se fue retirando, más tensos que cuando entraron para la diversión de Karma. Durante toda la explicación Lovro le había dirigidos miradas estrictas que él flamantemente había ignorado, jugando con la paciencia del lobo viejo.

Era como un juego sangriento.

Y con la misma diversión le contaba a Nagisa sobre la prueba de Lovro y lo divertida que prometía ser con el riesgo que corría si reprobaba.

—Ehh… Lovro sensei no ha dejado su dureza—Comentaba distraídamente el mayor mientras lavaba unos platos. Se hallaba muy tranquilo pese a que Karma le dijo que si reprobaba también le caerían represalias.

Karma estaba recargado en la parad con las manos en los bolsillo de su pantalón oscuro y holgado, sonreía a la pared con cierta altanería, la dicha de tener todo a su favor lo regocijaba por dentro.

—Todos están asustados por las pruebas sabes…—Agrega con cierta diversión recordando los gestos faciales de pánico del resto de sus compañeros—se lo toman todo tan en serio, como una manada de ratones asustados por la cercanía del gato.

—¿Es así?—Cuestiona Nagisa, también se percata de que el ruido de restriego de platos fregándose se detiene.

Pero no le da importancia.

—Tan ensimismados en entrenar, no saben airearse. La victoria perfecta es esa donde ganas haciendo lo que siempre haces—Declara despreocupado y desbordando confianza.

Unos pasos a su lado llama su atención.

—No te descuides, Karma—Dice, y su voz suena cerca.

Karma gira la cabeza para mirarlo, pero antes de llegar a verlo un objeto lanzado hacia arriba repentinamente lo distrae.

Un escalofrío lo alerta tardíamente.

Sólo fueron unos segundos en que tardó en mirar hacia el frente, el tiempo exacto en que la presa se da cuenta en que no está sola. Lo que ve es difuso pero a la vez claro.

Una serpiente.

Esta se abalanza sobre él. Debido a la sorpresa y la incredulidad queda paralizado mientras es rodeado por el depredador sediento de sangre, pero cuando las fauces se aproximaron a su cuello con la amenaza de arrancarlo….

Se detiene.

Los colmillos apenas rozan su piel.

—Si el gato se confía demasiado el ratón puede matarlo—La voz de Nagisa es suave y a la vez sisea, como la cascabel que advierte su presencia.

Karma reacciona para darse cuenta de que Nagisa lo tiene acorralado contra la pared, la pierna de este se enroscaba en la suya como un movimiento hecho por reflejo, por si la victima intentaba huir terminaría cayendo al suelo, aunque no fuera necesario lo hizo.

Movimientos hechos por la experiencia.

Con los ojos entrecerrados y sin moverse Karma ladea la mirada para ver la de Nagisa. Azul brillante y rebosante de instinto asesino, en el interior siente un susto pero aún así no hace nada para resistirse a su abrumadora y letal presencia.

Porque si fuera real hace mucho que estaría sin vida.

—No subestimes la determinación de la competencia Karma, ni la desesperación de una víctima que busca sobrevivir…—A medida que hablaba retiraba lentamente los dedos que se encontraban a centímetros del cuello del menor—el débil puede dejar de serlo cuando llega el momento decisivo.

Nagisa se aparta un poco y Karma al fin puede soltar el aire que tenía contenido, su corazón realmente se había paralizado por un momento.

Pero lejos de alejarse rápidamente o apartar la presencia de la muerte para defenderse como cualquier otra presa, antinaturalmente rodea sus brazos en la cintura del contrario y lo mantiene cerca de sí mientras lo ve directamente a los ojos.

—¿Estás enfadado?—Pregunta con voz monótona.

Recuerda que hace tiempo solía sentir cierto temor instintivo hacia ese lado de Nagisa, pero no recuerda cuando dejó de hacerlo.

—No, sólo me preocupas—Declara, con una mirada más amena y expectante—superaste mis expectativas, tienes demasiado talento y demasiada habilidad. Pero me asusta que alguien pueda aprovecharse de eso.

Explica con una expresión igual de seria a cuando sale a hacer sus encargos. Pero Karma no comprende porque le dice eso.

—¿Cómo lo harían?—Pregunta atento a sus expresiones, y Nagisa por un momento abre la boca dispuesto a decirle, pero lo piensa mejor y cambia de idea suspirando pesadamente.

—Si de verdad estás decidido a vivir de esto, entonces debo dejar que lo descubras tu mismo—Declara un tanto resignado a la expresión interrogante del peli rojo—pero para la vida y el asesinato mi consejo es el mismo.

Y con delicadeza la mano de Nagisa sostiene el mentón de Karma, casi en una caricia delicada y cuidadosa.

—Mantén la barbilla abajo—Le dice, es un consejo pero suena a advertencia, Karma parpadea con algo de sorpresa antes de que Nagisa se retire de sus brazos.

El mayor se aleja sin nada más que decir, y Karma sólo puede ver su espalda alejarse meditativo tocando su cuello.

La distancia que lo separa de Nagisa todavía es grande…

Continuará…

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