Capítulo 8: Relaciones.

Por lo que alcanzaba a entender Nagisa tenía a dos personas a las que se refería a amistades, Asano en quien no terminaba de confiar y vigilaba con ahínco cuando Nagisa le invitaba a un café, y una chica llama Akari de la que sólo escuchó su voz cuando atendió el teléfono antes de que Nagisa llegara.

Eran dos amistades las que tenía Nagisa, dos relaciones, mientras que él no tenía nada. Y la verdad no le importaba, mientras tuviera Nagisa con eso le bastaba.

Hoy fueron al supermercado por insistencia de Karma, quien comandaba la visita cual militar inspeccionando los productos. Últimamente había sido quien cocinaba y decidió que también elegiría los ingredientes, y pues Nagisa no podía llevarle la contraria.

Vio al menor estirándose intentando tomar una salsa de una estantería alta, estuvo unos segundos apreciando la cómica escena antes de acercarse por la espalda del menor para alzarlo con facilidad por los brazos para que tuviera al alcance el frasco de salsa.

—Si no puedes hacer algo Karma, no dudes en pedir ayuda—Dice, el menor no responde y sólo toma el condimento antes de murmurar un “bájame” para volver a pisar el piso.

—Un día seré más alto, y me las cobraré…—Susurró con un mohín en los labios mientras esperaba a Nagisa afuera del establecimiento.

Un bullicio llama su atención, un grupo de hombres hacía un círculo mientras alzaban a lo alto con puños lo que Nagisa le había dicho que era dinero. Con curiosidad se acercó, y sacando ventaja de su pequeña estatura y delgado cuerpo se introduce en la multitud.

—¡Ohh! ¡Terasaka ha vuelto a ganar! ¡¿Es que no hay nadie que lo pueda vencer?!—Decía un chico con cabello alborotado, su amigo, un muchacho de corpulenta figura, estaba sentado en un banco frente a una pequeña mesa con una sonrisa triunfal y burlona dirigida a un sujeto con la mano roja.

—No olvides pagar…—Canturreó al perdedor quien daba cierta cantidad de efectivo y se retiraba con una mueca de enfado.

Era un trío de amigos de secundaria que en sus días libres buscaban hacer dinero fácil y divertirse, hoy el que se llamaba Terasaka había dicho que él fácilmente le ganaría a cualquiera a las vencidas y pues apostaron para ver si realmente podría. El premio por quien lograra vencerlo era dinero, unos juegos de consola y un llavero de motocicleta azul. No era la gran cosa pero sirvió para atraer a delincuentes sin nada mejor que hacer, y a Karma que veía con interés los objetos.

—Oigan—Llamó, ya frente a los mayores que detuvieron su fanfarronería para ver con sorpresa al infante frente a ellos—¿Si gano me darán ese llavero?

El trío lo miró incrédulos unos momentos antes de echarse a reír de buena gana.

—Estos son juegos de mayores eh niño—Decía Terasaka, quien no escatimaría en quien para presumir de su fuerza—¿Siquiera tienes algo de valor para apostar?

—¿Apostar?—Repite con sorpresa antes de hurgar en sus bolsillos. Lo único que tenía era la consola de juegos que le había regalado Nagisa recientemente.

Pero igual Terasaka le sonrió con sorna.

—De acuerdo chico, sólo una ronda—Y puso el codo de su brazo derecho en la mesa. Karma lo imitó con el izquierdo y estrecharon manos.

—Sé amable Terasaka, sólo es un niño que quiere divertirse—Dijo uno de sus amigos con un tono de burla antes de que el otro empezara el conteo.

—¡Uno!—Terasaka le sonrió al menor y éste le devolvió el gesto con un extra de malicia que no alcanzó a distinguir—¡Dos!—Terasaka sintió un apretón anormalmente fuerte mientras veía al peli rojo ensanchar su sonrisa—¡Tres, ya!

Antes de que siquiera pudiera reaccionar su mano fue estampada contra la mesa, el público quedó en blanco al igual que el propio Terasaka y sus amigos. Fueron segundos de silencio hasta que Karma habló.

—Quiero el llavero—Dijo apuntando con su dedo índice el objeto, fue ahí cuando todos despertaron.

—¡Oye no te burles!

—¡¿Ahora te entró la paternidad?!

—¡No finjas ser el amigo de los niños! ¡No te queda!

Eran los reclamos del público, lo cual irritó el humor de Terasaka.

—Oye niño, dos de tres y si me vences te doy algo más—Dijo, Karma miró dubitativo los juegos de consola y regresó la mirada a Terasaka antes de asentir.

Repitieron la misma posición y regresó el conteo. Terasaka ejerció tanta fuerza que las venas de esfuerzo se le marcaban en los músculos y la cara, pero aún así su brazo fue fácilmente estampado contra la mesa. Por suerte para su orgullo sus amigos y el público creían que estaban actuando, pero la sonrisita demoniaca de ese mocoso le recordaba que no era así.

—¡Valla eres bueno! ¡Otra ronda para celebrar que tengo un digno rival!—Decía con una sonrisa nerviosa y conteniendo la ira que le producía la exasperante expresión de suficiencia del menor.

—¿Por qué no?—Dijo Karma, encogiéndose de hombros antes de regresar a su posición.

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La cola del cajero se le hizo más larga de lo que esperaba, suspiró con cansancio mientras acomodaba las bolsas en cada mano y alzaba la mirada para buscar a Karma.

—O-Oi Terasaka ya es suficiente, deja que el niño se vaya…

—¡No! ¡Ésta vez sí voy a ganar! ¡Otra ronda mocoso!

—Pero ya no tienes nada que me llame la atención…

A Nagisa casi le da un infarto cuando ve a un grandulón en su traje de Adam sosteniendo del brazo a Karma que le veía con aburrimiento. Pensando en la peor situación posible corrió hacia ellos para ponerse en medio y proteger al menor.

—¡¿Qué cree que está haciendo?! ¡Un paso más y llamaré a la policía!

—¡¿Ehh?!

—¡Nagisa!—Karma sonrió como el niño que era y abrazó por la cintura al nombrado, pero puso un puchero ya que el mayor estaba más concentrado en ese grandulón, tonto y desnudo.

—¡E-Espera! ¡N-No es lo que parece!—Dijo uno de los chicos detrás de Terasaka, recibió un mirada de desconfianza de Nagisa.

—¿Porqué está desnudo?

—¡Pregúntale al enano detrás de ti!—Interrumpió Terasaka antes de que su compañero pudiera responder.

Nagisa bajó la mirada para ver al peli rojo abrazado a él, la sonrisa traviesa que le dedicó a la vez de percatarse de la pequeña carreta roja que traía ropa y diversos objetos de valor le respondió cualquier interrogante.

—Karma…

—Nagisa esto es para ti—Le tendió el llavero para sorpresa del contrario—lo gané hoy.

—Um… gracias—Decía con una sonrisa nerviosa admirando la pequeña motocicleta azul de adorno, se agachó a la altura del menor mirando sus ojos dorados y suspicaces—pero ahora debes devolverle sus ropas a aquel chico.

—¿Por qué? Yo lo gané—Decía sin mostrar gran expresión y Nagisa buscó internamente las palabras correctas.

—Karma, mira como lo dejaste ¿Te sientes bien con eso?—El peli rojo le dirigió la mirada a Terasaka que cruzaba los brazos ignorando el viento en sus partes.

Después de meditarlo unos minutos respondió.

—Sí.

—¡Karma!—Reprendió Nagisa a la vez que Terasaka enardecía más.

El menor bufó rendido y tomando la pequeña carreta, se la tendió al grandulón debilucho.

—Qué consta lo hago para que Nagisa no se enfade conmigo—Dijo y el nombrado no estaba seguro de si alegrarse por eso.

Terasaka sólo tomó sus ropas y dio una mirada retadora a Karma.

—¡Quédate con el resto! Me las cobraré todas y un poco más—Dijo apuntándole con el dedo índice.

Karma se mostró sorprendido y luego sonrió con algo de burla.

—Está bien, pero para la próxima trae algo más interesante que unos calzones sucios.

—¡Me las pagarás mocoso!

Y se retiró rápidamente con sus compañeros suplicándole al viento que por favor se vistiera. Nagisa no estaba realmente seguro de si esto realmente sucedió, pero como Karma se veía feliz simplemente lo dejó ser.

—Supongo que hiciste nuevos amigos…—Dijo rascándose la mejilla meditativo, Karma pareció ligeramente sorprendido.

—Eso creo…—Dijo mirando al cielo pensativo.

Se levantó y sacudió su ropa hasta que se percató que Karma tomaba las bolsas de las compras.

—Ah Karma, no es necesario, yo puedo llevarlo—Dijo, pero el menor le impidió el agarre alejando las bolsas de sus manos.

—Nagisa, soy más fuerte que tú—Le replicó para el inconformismo del contrario—¿Y si lo ponemos en la carreta?—dijo y el mayor asintió convencido.

Ambos caminaron de regreso, uno junto al otro, con Karma tomado de la chaqueta de Nagisa y éste sintiéndolo tan natural como si siempre lo hubiera hecho.

—Nagisa ¿Tener amigos es bueno?—Dice, el peli azul le dedicó una mirada de reojo.

Karma admite haberla pasado bien con el grandulón blandengue y sus amigos, quizás hasta podría decir que le cayeron bien, aunque aún muy lejos de agradarles tanto como Nagisa.

—Para ser honesto no soy de tener muchos amigos—Admite medio apenado, sintiéndose la persona menos idónea para hablar de relaciones amistosas—pero una persona sana necesita de compañía, Karma, a veces necesitamos que nos escuchen—responde, y se percata que su teléfono está vibrando en su bolsillo.

Karma lo piensa un momento, y realmente no ha sentido en ningún momento la necesidad de compañía o el de hablar para que le oigan. Considera que es debido a que él no es alguien normal.

—Nagisa ¿Tú has querido compañía?—Pregunta con evidente interés, y de repente detienen el paso—-¿Nagisa?—vuelve a llamar, pero el peli azul se quedó estático mirando absorto la pantalla de su móvil.

Le había llegado un mensaje de Gakushuu.

“He conseguido un dueño para tu demonio”

Continuará…

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