Capítulo 10: Lo que pasó a noche.

—Ugh…—Con dificultad parpadeaba, sentía su cuerpo pesado pero parece que al menos estaba acostado en una cama, una aguja en su brazo derecho lo conectaba a una bolsa  de suero. Un techo blanco, una cobija blanca, incluso cambiaron su ropa por una pijama.

—¿Gon?—Miró a su lado y allí estaba Alluka sentada con un libro viejo en sus manos.

—Alluka chan…—Respondió sonriendo levemente y la aludida soltó unas lágrimas para luego saltar a abrazarlo abruptamente.

—¡GON! ¡Tenía tanto miedo de que no despertaras!

—¡AGH! ¡A-Alluka!

Debido al alboroto que estaban causando un exaltado Leorio entró por la puerta.

—¡Gon! ¡Alluka chan cálmate lo vas a terminar de matar!—Después las cosas se calmaron y ahora Leorio examinaba a Gon minuciosamente bajo la atenta mirada de la chica—¿Cómo te sientes?

—Débil y mareado…

—Nada que unos cuantos tazones de comida no arreglen—Le dijo mientras le quitaba la aguja del suero y el menor soltaba un leve quejido por el dolor.

—¿Cuánto tiempo ha pasado?

—Tres días—Respondió para la sorpresa de Gon—cuando te trajeron estabas bastante mal, fiebre  alta, desnutrido, delirabas y lucias realmente pálido—Gon tomó su frente aturdido.

—¿Qué sucedió?

—Eso quisiera saber—De repente Ging apareció recargado en el marco de la puerta.

—Ging…

—¿Recuerdas cómo caíste inconsciente Gon?

—Primero dime si todos están bien—Pidió a lo que el mayor asintió.

—Te contaré nuestra versión de la historia…—Agregó mientras se sentaba al borde la cama.

Estaban en un sector apartado del edificio infectado de putrefactos. Después de que Ging llegara con su grupo lograron retirarse a salvo, y ahora estaban discutiendo que hacer a continuación.

—¡De ninguna manera!—Gritó la chica a  oscuras de la noche resistiéndose a ser  arrastrada al camión que los llevaría de regreso  al refugió.

—Vamos Alluka, dentro de poco amanecerá y los putrefactos se volverán más activos y difíciles de matar, tenemos a alguno heridos, al bello durmiente de Kalluto y a un gordinflón que se desmayó por el cansancio de correr—Dijo Lyon mientras la tomaba de los brazos e intentaba razonar con ella.

—¡Gon sigue allí! ¡Me niego a perderlo a él también!—Habló con voz llorosa y el entrecejo fruncido.

—¡Yo tampoco me iré!—Dijo ahora Saya armándose con una escopeta recortada—Gon me salvó la  vida, ahora es mi turno de devolverle el favor.

—¡Yo también!

—¡Gon también me salvó! ¡Me apunto!

—¡Si el Freecss menor lo merece!

—¡Yo voy!

—¡Me incluyo! ¡Quiero  ser popular también!

—¡Lyon eres un imbécil!

Cada soldado empezó a hacer un bullicio sobre querer ir a salvar a Gon irritando al líder de la resistencia quien lanzó un disparo al cielo silenciando a todos.

—¡Cállense idiotas! ¡Llamarán a los putrefactos con todo este ruido! ¡¿Acaso quieren morir?!

—¡Tú fuiste él que disparó idiota!

—¡Y la siguiente bala será a tu cabeza sino te callas!—Amenazó con furia para luego cambiar a un semblante serio—aquí nadie va a abandonar a nadie, la mayor parte del grupo se irá al refugió mientras que ciertas personas iremos a buscar a Gon.

—¿Y acaso sabemos que está vivo?—La voz fría de Illumi se hizo presente—ha estado perdido durante horas ¿No sería demasiado arriesgado ir a buscarlo a dentro de ese edificio invadido de putrefactos? Sería una  pérdida de tiempo si al final lo encontramos muerto o devorado.

—¡Gon no está muerto!—Contradijo Alluka dispuesta enfrentarse con el pelilargo pero la mano de Ging en su  hombro la detuvo.

—Él está vivo—Declaró a lo que Illumi ladeó la cabeza inexpresivo.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque es mi hijo.

—Eso no es suficiente—Ging suspiró, Illumi en parte tenía razón pero él estaba seguro de que Gon vivía aunque no tenía nada con que probarlo salvo su sentido.

—¡Ging san!—Llamó Kite  alarmado atrayendo la atención de todos.

—¿Qué sucede?

—Tiene que ver esto—Ging de un salto llegó a lo alto de una ventana de un edificio maltrecho donde Kite estaba vigilante. El peli plateado le pasó los binoculares, vió el sobresalto que tuvo el moreno al ver lo mismo que él hace un momento.

—¿Ging qué pasa?—Llamó Lyon y Ging sonrió para la curiosidad de todos.

—Los putrefactos están muriendo—Anunció para el asombro de los presentes.

Lo que había visto fue a las criaturas retorciéndose del dolor en el suelo, algunas enloqueciendo y atacando a los otros, y otras destruyendo todo a su paso antes de caer muertas. Los miembros de la resistencia se miraron con emoción.

—Si están muriendo, eso significa que…

—¡Mataron a la reina de la prole!

—¡Otra zona liberada de esos monstruos!

—¡Debió haber sido Gon! ¡Estoy segura!—Dijo Alluka con emoción—¡Debemos ir a buscarlo!

—En  este momento el edificio debe ser lo más parecido a un avispero alborotado—Interrumpió Hisoka con su usual sonrisa astuta—ir en esas condiciones me parecería divertido  pero no creo que todos puedan seguir el ritmo…

—Hisoka tiene razón, debemos esperar—Declaró Kite bajando del edificio junto a Ging.

—¡Pero Gon nos necesita!—Reclamó Allluka en desacuerdo.

—Sé que es difícil Alluka, pero debemos confiar  en que…

—¡¿Quién está allí?!—Interrumpió Lyon de repente apuntando con un rifle al oscuro techo de un alto edificio.

Era una noche en donde apenas había una tenue luz de luna  por lo que estaba realmente oscuro, la gran mayoría de los soldados a pesar de que se puso en guardia y miraban el alrededor no sabía exactamente qué sucedía. Sólo unos pocos veían en la dirección correcta gracias a sus sobrehumanos sentidos, estos eran: el primero que notó la presencia  Lyon, los dos líderes de la resistencia, Hisoka e Illumi.

Alluka con dificulta agudizó la vista hacia el techo, podía distinguir a una figura grande negra, no… eran dos… ¿Eran humanos verdad? Parece que uno cargaba con el otro, de la nada el que cargaba sacó una especie de pistola y la disparó, pero no hacia ellos sino al edificio del frente, el arma expulsó una especie de gancho que se sujetó a la cornisa y sin más ese ser saltó balanceándose sobre el grupo a lo que apuntaron sus armas dispuestos a abrir fuego hasta que la voz de Ging los detuvo.

—¡Esperen no disparen!—Ordenó para la sorpresa de los presentes.

De repente el individuo soltó el cuerpo sobre ellos y Alluka reconocería esa mata de pelos donde fuera. Sin dudarlo corrió hacia él.

—¡Alluka!—Llamó Kite cuando la aludida atrapó el cuerpo cayendo ambos al suelo en un golpe limpió.

Todo el grupo corrió hacia la chica. Excepto Ging quien sólo miró como la otra figura  se perdía entre las sombras.

—¡Es Gon!—Gritó Alluka con el aludido en su regazo—¡Está respirando!

—Pero arde en fiebre ¡Traigan una camilla!—Ordenó Kite mientras los demás se apresuraban a atender al moreno inconsciente.

Hisoka se alejó por un momento del alboroto para acercarse a Ging quien mantenía una expresión pensativa mirando hacia el edificio oscuro.

—Puedo seguirlo si tú quieres…—Le dijo al moreno con una sonrisa y este negó con la cabeza.

—No estamos para buscar más peleas… debemos regresar por ahora…—Agregó para dirigirse al camión, observando cómo llevaban a su hijo en una camilla, tenía un extraño presentimiento en su pecho.

—¿Alguien me llevó hacia ustedes?—Pregunto y Ging asintió.

—¿Sabes quién era?—Gon miró al techo pensativo.

—Pelee contra un hombre antes, bueno no creo que sea “humano”.

—¿Un hombre que no es humano?—Dijo Leorio con una mueca de desagrado.

—Se llamaba Bendot y dijo que era “El señor de la prole”, pelee contra él y estaba a punto de vencerlo de no ser porque algo me golpeó la cabeza. No creo que él me haya salvado ya que me llevó hacia la madre de la Prole…—Explicó dudoso ante la atenta mirada de Ging.

—La persona o lo que sea que te haya salvado vestía de negro con capucha y parecía tener tu altura más o menos—Vió una reacción en Gon, este bajó la mirada incrédulo.

—Negro…

—¿Lo viste Gon? ¿Cómo era?—Los presentes tenían la vista fija en Gon quien miraba incómodo sus mano incómodo.

—Yo… ví a Killua—Y el silencio se hizo presente. Leorio se rascó el cuello en gesto de incomodidad  y el semblante de Alluka se oscureció, el único que mantenía su expresión seria era Ging.

—Gon creo que…—Comenzó el doctor rompiendo el silencio pero fue interrumpido por el menor.

—Estaba mal en ese momento. La madre de la prole me había intentado lavar el cerebro o algo así, la pude matar a duras penas y con la poca fuerza que tuve anduve un par de metros, pero me caí…y llegó alguien… m-mi cabeza daba vueltas y estaba teniendo… unas especies de alucinaciones—apretó la sabana en su mano—es… seguro que fue otro pero en ese momento sólo vi el rostro de…

—Estabas exhausto y alucinabas, entiendo—Cortó Ging—en ese momento estabas tan mal que tus sentidos deliraban con lo que necesitabas en ese momento.

—Si…

—Bien—Se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta—sólo diré esto Gon, alguien o algo te trajo hacia nosotros y te salvó la vida. En este mundo los actos heroicos desinteresados ya no existen, volverás a ver a ese encapuchado para que le devuelvas el favor—ya de espaldas lo miró de reojo una última vez—¿Y quién sabe con qué?

Cuando fue a abrir la puerta se  encontró a cuatro personas que al parecer estaban husmeando. Kite, Kurapika, Pairo y Lyon.

—Ging san no piense mal, solamente no queríamos interrumpirlo…—Se excusó el peli largo y Ging sólo tomó su hombro en gesto de saludo y se retiró finalmente.

—¡Chicos!—Llamó Gon con una sonrisa y los recién llegados se acercaron a él.

—Gon nos alegra que despertaras. Te he traído un libro de naturaleza—Dijo el rubio mostrando un libro verde—según Leorio vas a estar un buen rato aquí.

—¡Yo te eh traído estas margaritas! Kurapika me dijo que crecía mucho por donde vivías—Agrego Pairo sonriendo tímidamente.

—Está prohibido que un número grande de personas entren a una sola habitación es por eso que traje estos folletos con la firmas y palabras de aliento de todos los miembro del grupo de apoyo, una es exclusiva de Saya ¿Adivinas cuál?—Decía sonriente mostrando dos hojas de papel, la más grande era blanca con numerosas firmas de colores con diferentes letras, y la más pequeña era rozada con una  firma grande roja y marcada de besos de algún labial.

—Yo te traje una botella grande de cacique con una revista de rubias sensuales.

—¡Lyon!

—¿Qué? Los hombres necesitamos motivación de verdad, no esas niñerías que ustedes trajeron—Explicó con expresión de adulto mientras Leorio asentía estando totalmente de acuerdo.

—También te traje algo—Anunció Alluka y hurgó en un bolso grande que estaba a sus pies de donde sacó un pastel con glaseado de fresa—¡Lo hicimos Mito san y yo! Ella dijo que lamentaba  no poder venir a visitarte pero que rezaría por tu bienestar y seguridad—decía mostrando el dulce.

—Gracias a todos, lamento haberlos preocupados—Agradeció con una sonrisa cálida el moreno.

Se sentaron alrededor de Gon mientras Alluka con un cuchillo repartía el pastel para comerlo entre todos.

—Gon eres realmente increíble—Decía emocionado Pairo—pudiste eliminar a la reina del enjambre tu sólo—el aludido se rascó la cabeza avergonzado por el elogio.

—Era joven por lo que respecta a técnicas de batalla o fuerza, muy inexperta. Ni siquiera pudo defenderse cuando la tome.

—Aún así, pudiste liberarte cuando ella te tenía en su crisálida. Eso es digno de halagos Gon—Agregó Kite recibiendo un trozo de pastel de parte de Alluka. Gon puso una sonrisa triste.

—Ese mundo de ensueño en el que me metió. Era todo lo que siempre quise, los cuatro juntos estudiando, Leorio no se había ido a ninguna universidad.

—¡Ja! Que más quisiera yo—Agregó el aludido de forma santurrona.

—Kurapika no estaba ocupado estudiando para sus exámenes.

—Suena a que era un irresponsable—Dijo el rubio en desacuerdo.

—Lyon trabajaba feliz en la cafetería, le gustaba tener a Netero de jefe.

—Me hubiera gustado conocer al viejo—Agregó mientras tomaba un sorbo de su alcohol.

—Y Killua…estaba conmigo—Suspiró mientras comía un trozo de pastel—él… no dejaba de darme indirectas del tipo  “todo está demasiado bien ¿No crees?” era tan extraño…

—¿Así que onii chan te ayudó a despertar del sueño?—Preguntó Alluka con una sonrisa, le gustaba escuchar de su hermano mayor.

—Algo así… la madre de la prole era muy inexperta, quizás no pudo adormecer por completo mi subconsciente y la parte que aún conservaba se manifestó en la forma de Killua…en un intento de sobrevivir…

—¡O quizás mi onii chan te sigue protegiendo!—Sonrió a la chica por sus palabras dulces y acarició su cabeza.

—Si… seguramente fue él protegiéndome y no dejándome dormir—Los presentes sonreían por la escena de esos dos. Hasta que Lyon…

—Demonios, debí traer una botella más grande.

—¡Rayos Lyon! ¡¿No que eso era para Gon además?!

—Che Kurapika, no seas tan aburrido ¿Y desde cuando tienes gemelo?

—¡¿Leorio te emborrachaste?!

Entonces unas risas  se oyeron de parte de los presentes quienes siguieron conversando y pasando el rato juntos.

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Corría apresurado por la noche hacia el puesto de vigilancia que estaba oculta en un árbol a las afueras de la montaña.

—¡¿Qué ocurre?!—Dijo jadeando exhausto al francotirador que había puesto de vigilante.

—¡Señor, un intruso ha descubierto la guarida en la montaña!—Informó y Ging caminó hacia donde apuntaba el soldado.

—¿Está armado?

—No, ni siquiera opone resistencia,  dice que quiere hablar  con usted, Kite san y Gon kun—Ging arqueó una ceja ¿Quién era este sujeto que los conocía? Al observar no pudo reprimir la sorpresa, rodeado por las armas de sus soldados, estaba ese mismo encapuchado vestido de negro con sus manos pálidas de uñas largas descubiertas a cada lado de su cabeza para mostrar que no estaba armado.

—¿Eres tú él que salvo a mi hijo?—Llamó, el encapuchado volteó a verlo.

—¡Oh! Ging Freecss, justo necesitaba verlo. Sí, soy yo quien salvó el trasero de su hijo Gon Freecss—Habló de lo más normal y hasta divertido a pesar de la situación. Pero eso no era lo que lo mortificaba, esa voz… era de adolescente… le parecía familiar, el mal presentimiento se  intensificó en su pecho y un sudor frío recorrió su cara.

—¿Qué quieres? ¿Por qué si querías hablar escapaste aquella vez? ¿Por qué salvaste a Gon? ¿Quién eres?

—¡Woow! Para tu tren viejo, son muchas preguntas y no puedo responderlas con…un público tan numeroso—Decía mirando de reojo las expresiones amenazantes de quienes le apuntaban con sus armas—la información que te voy a dar sólo te la puedo dar en privado a ti, a tu novio Kite y a tu hijito Gon.

—¡Oye tú mocoso! ¡No le faltes el respeto al líder de la resistencia! ¡Deberíamos…!

—¡Paren!—Ordenó Ging al soldado que iba a golpear al extraño. Estaba bastante alterado, ahora estaba seguro de que reconocía esa voz… pero era imposible…esto… ¿Acaso es…?—¿Cuál es tú nombre?—dijo finalmente.

El encapuchado suspiró.

—Me hiciste una pregunta muy difícil viejo ¿Mi nombre eh…? Veras es un tema complicado, en su lugar haré esto…—Su mano lentamente bajó su capucha.

Ging contuvo el aliento y sus ojos no podían estar más abiertos.

—Tú… ¿Cómo es que…?

—No soy quien tú crees que soy ¿Me dejas pasar? Tengo muchas cosas que contarte a ti, a Kite, y sobre todo a Gon.

Continuará…

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