Capítulo 10: El hechizo de la ninfa enamorada (Parte tres) La bruja Bitch.

La risa petulante de aquella mujer hizo eco en todo el edificio.

—¡¿Qué es eso?! ¡¿Hay alguien por allí?!—Grito alarmada Kayano intentando ver pero la oscuridad en el edificio era abrumadora.

—Ojojo, deja que te ilumine—Dijo la voz femenina y lo siguiente fue un chasquido de dedos.

Luces alumbraron repentinamente todo el lugar, tanto Karma como Kayano cerraron los ojos por el resplandor repentino. Al acostumbrarse se vieron rodeados por montones de hombres jóvenes y bien parecidos cabe decir.

—Estos son los hombres que desaparecieron de los negocios—Habló el peli rojo al observar atento a los individuos. Tenían una mirada perdida en blanco, y sus movimientos eran robóticos como si no estuvieran conscientes de lo que hacían—esto parece un hechizo de hipnotismo.

—¡Correcto mocoso!—El par miro el origen de donde salía aquella voz. Una mujer bajaba con gracia y con la mano en la cadera  unos escalones oxidados de una esquina, era rubia de un cabello ondulado largo hasta la cintura, de ojos azules y una sonrisa maliciosa, llevaba un vestido rojo con un escote que mostraba su muy dotado busto con una capa negra en los hombros—por si no sabían esta es una fiesta de “+18” —hablo seductora y burlona—los niños roñosos tiene prohibida la entrada…

—¡MUÉRETE MUJERZUELA! ¡ENTRAMOS POR DONDE NOS PEGUE LA GANA ENTRAR!—Insultó Kayano furiosa mostrándole el dedo del medio a lo que a la rubia despampanante le salió una venita de rabia pura en la frente.

—¡¿Qué te pasa mocosa enana?!

—¡Más vale enana que mujerzuela con pechos arrastrados!

—¡¿Qué dijiste?!—Karma soltó una risa al encontrar la escena muy entretenida.

—Discúlpala, Kayano chan tiene un odio jurado a los pechos grandes, no lo tomes personal—Explico divertido bajo la mirada irritadas de las presentes—ahora ¿Y si nuestra anfitriona Bitch se presentara?

—¡¿A quién llamas Bitch?! ¡Es lo mismo!—Grito furiosa, para luego cambiar por completo a una faceta de superioridad—¡Deléitense mocosos! ¡Ante ustedes está la bruja del amor!

—¡La bruja Bitch te define mejor!

—¡Muérete enana gritona!

—¿Eres una bruja?—Interrumpió nuevamente los insultos el peli rojo. La mujer le sonrió de forma presumida.

—La más poderosa que has visto ¿Te muestro de lo que soy capaz?—Guiño el ojo a los hombres y estos empezaron a correr  tratando de atrapar al par. Karma y  Kayano dieron un gran salto hacia el techo fuera del alcance de sus contrincantes para el asombro de la mujer—¡Ustedes no son normales! ¡¿Verdad?!

—¡Es muy intuitiva Bruja Bitch!—Se burló Karma y la mujer lo miro molesta para después sonreírle astuta.

—Su brujo Nagisa deber ser bastante suave para que sean así de insolente—Sonrió satisfecha al ver como el par la miraba perplejos.

—¡¿Qué sabes de Nagisa?!—Dijeron al mismo tiempo a lo que la bruja soltó una risita.

—Ya veo lo mucho que les importan. Tranquilos, lo traeré para que se reúnan—Hizo unas señas un grupo de hombres traía a rastras a un peli celeste encadenado.

—Estas cadenas retiene mi magia, lo siento chicos…—Susurro con tristeza mientras zarandeaba sus cadenas—no pude usar mis hechizos ya que Lyon cayó ante sus “grandes” encantos—explicó haciendo comillas con sus dos manos.

—¡Desgraciada! ¡No te saldrás con la tuya!—Gritó Kayano amenazante Dando un salto y aterrizando en la cara de un hombre (Poco le importó el bienestar de éste).

—¡Ojojo! ¡Si el brujo no fue nada para mí! ¡¿Creen que lo será sus familiares?!—Decía burlesca posicionándose junto a Nagisa, observando como los familiares de este luchaban contra sus esclavos hipnotizados.

Tanto Kama y Kayano se vieron rodeados de aquellos trabajadores de cabaret, estaban espalda contra espalda analizando la difícil situación en la que  estaban.

—Kayano chan—Llamó y la aludida lo miro de reojo—debemos llegar a Nagisa e irnos de aquí.

—¿Piensas que no podremos contra unos simples mortales? Me decepcionas Karma—El aludido rió divertido.

—Esos mortales son nuestros clientes, Kayano chan  ¿Si los matamos quien nos pagará? Además no quieres ni un minuto más a Nagisa cerca de esos pechos grandes ¿Verdad?—Kaede lo miro con reproche.

—¿Soy yo o hoy estas muy prudente?

—Yo siempre soy prudente.

—¿Quién eres y que hiciste con nuestro demonio bruto y sediento de sangre?

—¡Oigan!—Llamo la “Bitch” irritada por la calma de esos dos—¿De verdad creen que es momento de charlar? Empezaré a creer que no les interesa su Brujo—tomo delicadamente el rostro de Nagisa para la sorpresa de este—¿Pero cómo podrían? Si realmente es muy lindo…—decía acercándose peligrosamente al menor para la perplejidad de sus familiares.

—No se atrevería…—Susurró amenazante Karma ensombreciendo su seblante.

Sin más la bruja besó a Nagisa para el shock de este, el peli azul se retorcía al sentir la lengua intrusa en su boca. Fueron unos minutos en que la mujer se separó de él.

—¿Qué tal…?

¡BUM! Dos tipos salieron volando hacia el techo, seguidos de otros y de otros y de otros. Karma mandaba a volar a todo aquello que se le atravesaba, la rubia quedo horrorizada mientras Kaede observaba aburrida.

—Allí está nuestro Karma—Dijo Kayano al observar la sonrisa sádica del peli rojo ya posicionándose a unos metros frente de la bruja y Nagisa.

—Tienes ovarios para hacer eso, Bitch nee san—Amenazó Karma acercándose a la aludida.

—¡No te creas la gran cosa solo porque mandaste a volar a mis marionetas! ¡Yuzu!—Hizo un movimiento de manos y frente a ella flotaba un libro morado.

—Irina sama—Habló mientras se abría mostrándole las hojas a su dueña quien sonrió malévola.

—¡Karma cuidado!—Grito Nagisa a lo que la rubia hizo un nuevo movimiento de manos.

Unas cadenas trataron de atrapar a Karma pero este salto hacia atrás evadiéndolas y haciendo  que estas hicieran gran destrozo a su alrededor, Irina lo empezó a perseguir por todo el edificio destruyendo todo a su paso. Un escombro de pared destrozada casi le da a Kayano pero esta salto a un lado a tiempo.

—¡Kya! ¡Oye ten cuidado! ¡Karma haz algo rápido!—El aludido suspiro fastidiado de la situación, salió por la ventana perseguido por la bruja. Ella salto nuevamente para llegar hacia Nagisa y dejar inconscientes a los hombres que lo retenían—salamos de aquí Nagisa—el aludido asintió y tomo su mano para luego salir corriendo del lugar.

—¡Debemos ir tras Karma!

—¡Deja que se encargue de la anciana! ¡Se lo merece, nadie la va extrañar!

—¡Te equivocas!—La peli verde miró a su brujo sin dejar de correr, reconociendo en su rostro esa sonrisa perspicaz que siempre muestra cuando tiene truco guardado—se cómo detenerla Kaede.

Continuará…

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