Capítulo 12: Juegos Otome.

Kayano caminaba por la mansión mirando el alrededor buscando algo o más bien a alguien. Diviso a Yurei sentada en las escaleras leyendo un libro negro con el título “inframundo”, ignoró este detalle.

—¿Has visto a Karma, Yurei chan?—Preguntó ya en frente de la fantasma, esta levanto la mirada hacia ella.

—Salió a… comprar una marca… de jugos de frutilla… dijo… que estaría de vuelta al… anochecer—Fué su pausada respuesta para luego regresar a su lectura.

—¿Y Nagisa?—Preguntó ahora ya que tampoco había visto al nombrado.

—Llego… un paquete… y se lo llevo… al… estudio… y no ha salido… desde varias horas…

Kaede parpadeó extrañada ¿Un paquete? ¿Es acaso tan importante como para que su brujo se privara en el estudio durante horas?

—Iré a verlo—Dijo antes de subir apresuradamente las escaleras. Ya antes Nagisa ha recibido paquetes con objetos extraños, si encerraba en el estudio era porque este era “especial” y peligroso de alguna forma, si es algo serio ella quería saberlo y estar cerca para ayudarlo. Al poco llego a la biblioteca y en una esquina estaba la puerta de madera, se acercó y la toco un par de veces—¿Nagisa?—no hubo respuesta, un tanto preocupada se envalentonó y abrió la puerta. Fué sorpresivo lo que vio….

Papas fritas y gaseosas por todo el suelo, la luz estaba apagada pero pudo distinguir la silla de madera y el escritorio que usaba Nagisa para sus estudios apilados a un lado descuidadamente, el Shiota siempre fue ordenado, ver este basurero en su estudio era verdaderamente inusual. Pero lo realmente sorpresivo fue ver a su querido brujo envuelto hasta la cabeza con una cobija azul, sólo con sus manos descubiertas sosteniendo el mando de una consola conectada a un televisor en el que estaba sentado frente a esta y observando la pantalla como un zombi.

—¿Um?—Murmuró al notar una luz por el rabillo del ojo. Volteó perezosamente dejando ver sus ojeras por estar tanto tiempo frente a la pantalla, sonrió—Kaede, llegas justo a tiempo. Ven acercarte—llamó mientras hacía señas con las manos para que se acercara la otra.

La peli verde sin salir todavía de su sorpresa camino hacia el contrario y se sentó a su lado. Al ver la imagen en la pantalla se sorprendió de sobremanera, podía reconocerse así misma con traje y alas blancas pero el pelo rojo, y a Nagisa con un cabello verde y traje negro ¿Una boda?

—¿Nagisa y yo?

—¡Sí! ¡¿No es fabuloso?!—Decía con vos alta de la emoción—¡El anime del tal Miyamoto sacó un videojuego! No pude resistirme a pedir uno—regresó sus ojos ojerosos pero brillantes a la pantalla—¡El juego empiece así! Eres ese personaje brujo que se parece a mí, por cierto se llama Mizuki, un nombre muy femenino a mi parecer ¡En fin! ¡Conoces primero a Sora! A ésta ángel que de la nada se estrella contigo mientras volabas en tu escoba por el cielo y un poco después ¡Conoces a Isamu! El demonio ese que se parece a Karma pero versión azul, sale del suelo intentando comerse el alma de tu gato, porque Mizuki  tiene un gato negro, estúpido estereotipó de los brujos ¡Pero eso no importa! Tienes dos rutas, “El camino al paraíso” donde sales y terminas casándote  con Sora.

Kaede rodaba la mirada en el televisor, que mostraba la imagen de la dichosa boda, y luego a los ojos de emoción de Nagisa

—Y el “Pasión infernal” donde sales con Isamu, aun no sé cómo es pero ya quiero probarlo ¡¿No es interesante?!

—Ehh… si—Atinó a decir mientras el peli azul asentía y reiniciaba una nueva partida del juego. Kaede esbozó una sonrisa nerviosa, probablemente esto sea otra extraña muestra de afecto de su brujo  pero está bien que se despegue de vez en cuando de sus deberes mágicos y se entretenga con cosas como esta.

O eso pensaba…

Tres Horas después…

—¡¿Cómo que rechazo mi pastel de vainilla con glaseado de fresa?! ¡Karma ama ese pastel! ¡Estúpida copia barata!—Era el tipo de gritos que se escuchaba por la mansión…

Tal parece que la ruta “Pasión infernal” se llamaba así porque era un infierno pasarla, los gritos quejumbrosos de Nagisas hicieron que los familiares presentes se preocuparan por él ya que este ni siquiera había salido del estudio para ir al baño. Fueron varios los intentos para sacarlo del cuarto.

—Nagisa…ha llegado el libro que querías…—La primera en intentarlo fue Yurei, se asomaba por la puerta con un libro dorado—se llama… “Pasos para dominar el mundo en 80 días”

—Déjalo por ahí…—Fué su cortante respuesta sin quitar la mirada de la pantalla, la fantasma se retiró con expresión derrotada.

—¡Nagisa! ¡La sala de premios está en llamas! ¡A este paso moriremos calcinados!—Gritó ahora Kevin con la cara quemada y la ropa con rastros de carbón.

—Tch, primero se inunda y ahora se quema, déjala así, al menos dejara de ser una molestia.

—¡Pero nosotros…!

—Hace frío últimamente. Y algo de calor no nos hará daño—Y Kevin se retiró frustrado con su vano intento—tch, rechazaste ahora los chocolates que con tanto esfuerzo te prepare Isamu kun. Ummm… que cruel eres…—susurró por lo bajo con rostro distante y perdiendo el brillo en sus ojos…

—Oye Nagisa…—Ahora Kayano se asomaba tímidamente por el marco de la puerta—¿No crees que has estado mucho tiempo en el…?—calló repentinamente, un aura negra y amenazadora rodeaba el cuerpo del brujo sumergido en el juego—¿Na-Nagisa? ¿Qu-Qué sucede? ¿Por qué estás tan…?

—Nada importante Kaede, sólo registro los contenedores de basura de la casa de Isamu kun…—Y es que le ordenaba a su personaje de vídeojuego meterse hasta el fondo en los sucios contenedores para recolectar diferentes obsequios—de esa forma me dará pistas de lo que come, compra o deshecha últimamente…

—¿Eso no es ilegal?

—Es amor, Kaede, si es por amor los medios son justificados…—La peli verde tragó grueso no gustándole el rumbo de la situación, se sentó nerviosa a su lado y se quedó observándolo un rato.

Al parecer Nagisa al haber registrado indiscriminadamente los botes de basura sin ser pillado infraganti por la ley desbloqueo una misión, se llamaba  “Solo un café” mostrándose en un letrero negro con letras rojas chorreantes, cosa que le dió muy mala espina a Kayano. Observó como el personaje versión verde de su brujo ahora hablaba con el demonio azul que aunque estaba muy reacio terminó convencido de salir a sólo una cita en un parque. Vió como el protagonista preparaba minuciosamente unos emparedados y bebidas para luego reunirse con el otro, se sentaron bajo de un árbol, hubo unos cuantos diálogos en los que el tal Isamu veía desconfiado al brujo verde, para posteriormente tomar unos bocados. Grande fue su sorpresa al verlo caer en un golpe limpio al suelo.

—¿Eh? ¿Qué paso?—Dijo confundida viendo la pantalla al demonio inconsciente y al personaje Mizuki sonriendo con la cara ensombrecida.

—Je je je—Un escalofrió recorrió la espalda de la otra ante esa risita malévola, Kede contemplo el rostro oscuro y malicioso de Nagisa—parece que el somnífero en la comida hizo efecto, estaba preocupado de que por ser demonio no funcionara pero al final no había de que preocuparse.

—¿Eh? ¿Somnífero?—Repitió aterrada por la torcida sonrisa de su brujo.

—Si… la razón por la que Isamu kun no me mira es porque no tenemos tiempo juntos, lo llevare a un lugar donde sólo estemos los dos solos—Y Kaede quedó de piedra mientras Nagisa seguía jugando con una sonrisa siniestra.

2 horas después…

—Han estado… mucho tiempo allí…—Yurei y Kevin permanecían en la biblioteca a la espera de que apareciera la peli verde. La aludida apareció melancólicamente por la puerta con la cabeza gacha y sombría—¿Kayano chan?

—¿Qué sucedió?—Tanto el zombi como la fantasma miraban extrañados a la chica.

Kaede alzó su rostro, con sus ojos ámbar en lágrimas preocupando al par. Tomo aire.

—¡YANDERE CHAN SE HA APODERADO DE NAGISA!—Gritó en llanto dejando casi sordo a los presentes.

—¡Cálmate mujer!—Decía Kevin tomando sus oídos e intentando calmar el zumbido en ellos debido al grito femenino.

—¡No lo entienden! ¡Es irreconocible! ¡Ya no es el brujo dulce y amable que conocimos! ¡A-Ahora…!—Escondió su rostro lloroso en sus manos—¡Ahora es la versión casi masculina de Gasai Yuno!

—Debes… estar… exagerando—Dijo inexpresiva recibiendo una mirada fulminante de la peli verde.

Kaede dio media vuelta y abrió la puerta, lo primero que sintieron fue el aire y el aura de sed de sangre.

—Aww Isamu kun, volviste a escupir tu sopa favorita que con tanto amor te hice…—El trío miro aterrado como Nagisa observaba con una sonrisa y ojos opacos la imagen del demonio azul encadenado y la de Mizukidándole de comer forzadamente—ni modo pues… tendré que dormirte, seguramente cuando despiertes estarás de mejor humor… ¡Ah! ¡Primero tienes que ir al baño! Seleccionar urinario portátil…

Y Kevin cerró la puerta de inmediato no queriendo ver la escena que se venía.

—Vale, Nagisa está muy mal—Rectifico serio a las chicas que lagrimeaban desconcertadas—tenemos que separarlo de ese juego.

—¿Pero cómo?

—Ya hemos… intentado todo…—Dijeron ambas confusas pero el semblante serio decidido de Kevin las sobresaltos—¿Acaso quieres…?

—No me digas…

—Así es chicas—Cruzó sus brazos y asintió determinante.

—¡No es necesario!—Contradijo Kayano en desacuerdo—¡Si lo hacemos él jamás hará que lo olvidemos!

—Si lo interrumpimos… en sus asuntos… le deberemos… una grande…

—¡Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas!—Sacó un teléfono de su pantalón y marcó—666…—susurró a lo que salió el contacto que buscaba, tragó grueso y llamó…

.

.

.

.

—Moooh Isamu kun, no grites de lo contrario los vecinos podrían interrumpir nuestro tiempo juntos. Tendré que tapar tu boca cariñosamente con este pañuelo tejido por mí…—Habló en un trance y con la mirada perdida en la pantalla del televisor— todo va estar bien… vas a amarme dentro de muy poco… lo sé…

—No me imagino a alguien que no pueda amarte—Dijo una voz divertida en su oído y Nagisa crispó.

—¡Karma!—Chilló sorprendido mientras se hacía a un lado, el nombrado se acercó a la pantalla y la miró detenidamente con una sonrisa.

—Ohh, sino lo estuviera viendo no lo creería  ¿Así que el siempre tierno Nagisa resulto ser un yandere en el fondo? Vaya, vaya—Con su característica sonrisa demoniaca tomo el mando de la consola—¿Con que lo amarraste a la pared con cadenas? No está mal, para un novato claro. Déjame mostrarte lo que hace un verdadero stalker—Nagisa puso una mueca de horror mientras veía al contrario interactuar con el juego.

—¡Karma espera! ¡Estoy a punto de desbloquear el logro “cinco días de hambre vuelven dócil a cualquiera”!

—Que psicópata eres Nagisa.

Después de unas horas, en las que inútilmente Nagisa forcejeaba con el peli rojo para que le devolviera el mando, al fin el juego había con concluido con el siguiente final:

Después de unos meses de ausencia el padre de Isamu kun, el rey demonio, fué a buscarlo junto con sus dos sirvientes, sino lo veían jamás lo creerían. Un brujo lo mantenía secuestrado en su sótano, más o menos en buenas condiciones, quitando el hecho que tenía un estado mental deplorable digno de llevar a un manicomio. Un padre cualquiera hubiera aplicado el castigo necesario al ser que hizo semejante cosa a su único hijo, pero recordemos que este es el rey demonio, no sólo no hizo ningún tipo de represalia hacia Mizuki, sino que lo volvió su “yerno”.

“A cualquiera que tenga los pantalones de hacerle eso a un demonio con una sonrisa, lo quiero de mi lado.

Pero son hombres…

Por mi podría ser hermafrodita”

—¡Y así termina la ruta pasión infernal! ¿No es genial?—Finalizó Nagisa con una amplia sonrisa, los rostros de Kevin, Yurei y Kayano era un poema, y uno bastante dramático—me alegra que al final Karma me ayudara, sino pasaba ese juego jamás saldría de ese estudio jeje—rió apenado a lo que el peli rojo asentía contento—¡Bueno! Deben estar hambrientos, hare la cena—y se retiró.

Karma giro su mirada al trío y con una sonrisa triunfal le susurro a Kayano.

—Me debes una grande enana…—Y se retiró.

Kayano resopló con una sonrisa amarga.

—Odio los juegos Otome.

Continuará…

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