Capítulo 12: Hermano mayor.

Mito cruzó la puerta con rostro neutral, lo primero que vió fue al Director Netero quien volteó a sonreírle de manera amable, frente a este Gon y Killua sentados en pequeñas sillas de madera con la mirada en el suelo y semblantes incómodos, cabe destacar que el moreno estaba cubierto de chocolate.

—Netero san—Saludó sin quitar en ningún momento su semblante tranquilo.

—Mito san, se ve esplendida como siempre—Alagó sonriente con un brillo de diversión en sus ojos—tome asiento por favor—apuntó a la silla que estaba justo en medio de los infantes. Se sentó entornando la mirada en ambos chiquillos quienes esquivos miraban al lado contrario, alzó otra vez la vista fijándola en el director—se preguntara por que la hemos llamado. Vera… hubo un ligero incidente en la cafetería.

—¿Qué sucedió?

—Hubo una pelea de comida—La mujer nuevamente dirigió su mirada al par de niños quienes se tensaron en su sitio—fue incitada por su niño nuevo, Killua Freecss, hay una queja de un estudiante de haber sido casi ahogado en jugo de naranja—el albino soltó un casi imperceptible bufido—después está el pequeño Gon Freecss—el nombrado jugueteaba nervioso con sus dedos achocolatados—derramó todo el chocolate exclusivo y de marca de la escuela sobre sí mismo, como podrá ver. Después, tanto él como Killua kun, corrieron por todo el colegio, manchando todo los pisos y paredes, y de alguna manera también el techo…—y mientras hablaba Mito mantenía un rostro calmado en todo momento que de alguna manera ponían más incómodos a los menores.

—¿Serán suspendidos?—Netero negó con la cabeza.

—Irónicamente es lo más normal que ha pasado este día—Soltó una risita—sólo no queremos que esto se haga costumbre.

—Yo tampoco—terminada la reunión y, después de que Mito le diera un cambio de ropa a Gon, salieron los cuatro juntos, caminando en un total silencio. La pequeña Alluka los observaba atenta, mientras que los dos chicos esperaban algún tipo de Regaño marca Mito san—¿Y se divirtieron?—rompió al fin el silencio con una voz aparentemente calmada, ambos chicos la miraron y vieron en ella una sonrisa maternal.

—Fue divertido—Atinó a decir Gon con una sonrisa y su mirada y la de Mito se fijaron en el albino, este se ruborizo levemente al tener las miradas en él.

—Si… fué divertido—La sonrisa de Gon se ensanchó.

—Hubiese sido mejor sino estuviera cubierto de chocolate ni Killua me hubiera perseguido con un rostro espeluznante.

—Opino lo mismo, ojala no hubieras embarrado mi amado chocorobot.

—¡No hubiera pasado si no te hubieras vuelto loco y empezarás una pelea en pleno almuerzo!

—¡Había una fila enorme Gon! ¡De haberlo hecho de forma correcta tendría chocolate mañana!

—Me alegro que se divirtieran—Dijo La mujer interrumpiendo la discusión—a decir verdad estaba un poco preocupada, pero al ver todo esto me siento tonta. Obviamente nada malo iba a pasar—suspiró en un gesto de alivio bajo la mirada de los menores—ahora… déjenme decirles algo—ahora la atención estaba en ella, pensando que iba a decir algo muy importante—están castigados, aumentaré sus deberes y solo comerán verduras durante las próximas dos semanas.

—Si Mito san…—Dijeron al mismo tiempo con rostros de rendición y bajo una risita de Alluka.

—Me acompañaran a hacer unas compras al mercado…—Sacó del bolsillo de su falda una pequeña hoja de papel y la inspeccionaba con la mirada—les haré un festín, pero no crean que se libran de las consecuencias de sus acciones—advirtió mirando a los jóvenes con expresión dura, pero luego cambia a una sonrisa maternal—¿Puedes guiarnos Gon?

—¡Sí! ¡Vamos! ¡Una carrera al mercado! ¡Él que llegue primero tendrá los dulces de los demás!—Dijo antes de dar una sonrisa y salir corriendo.

—¡Ah Gon! ¡Espera!

—Súbete Alluka

—¡Sí!

—¡Ustedes!—Trató de llamar pero Killua ya había salido disparado con Alluka en su espalda. Mito soltó un suspiró mientras contaba hasta diez mentalmente—como me traiga a otro niño se va a enterar…—se dijo así mismo antes de levantas su falda por encima del tobillo y salir persiguiendo al trío de niños traviesos.

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—¡Moooh! ¡Killua!—Se quejó mientras jadeaba exhausto bajo la mirada triunfal y divertida del aludido.

—Alguien nos debe sus dulces—Canturreó victorioso mientras la niña aplaudía alegre.

Los niños ya estaban frente al pequeño comercio donde Mito habitualmente compraba sus vegetales. Había poca clientela debido a que ya estaba atardeciendo, el dueño era un hombre mayor pero robusto, tenía una larga grisácea y cabello oscuro, estaba acomodando unas sandías cuando su mirada se posó en Gon.

—¡Oh! ¡Freecss Jr!—El trío volteó con curiosidad sorprendiéndolo—trajiste a tus amigos—Gon sonrió ampliamente por sus palabras.

—¡Son mis hermanos!—El hombre soltó de golpe la sandía que llevaba en sus brazos con sus ojos hechos dos esferas grandes de la impresión.

—¡Ustedes tres!—Mito llegaba roja del cansancio y jadeando para recuperar el aliento, fulminó con la mirada a Gon y a Killua—¡Olvídense del festín! ¡Hoy cenaran coles de brúcelas!

Entonces el mercado se llenó de llantos y lamentos, que callaron al poco cuando la mujer los miró muy molesta.

—Killua mira—El moreno lo llamó mientras apuntaba al frente del local, un pequeño parque solitario con juegos para niños—no hay nadie ¡Vamos!—tomó la mano del albino sin notar el sobresalto de este. Sólo fué cosa de cruzar la desierta carretera para llegar, Gon no dudo en saltar a los columpios al igual que Alluka, él los miró allí de pie, un tanto sorprendido—¡No te quedes allí Killua! ¡Juguemos!—el aludido terminó por ruborizarse un poco para luego ir a unírseles.

Gon encontró una pelota vieja con la que el trío empezó a jugar lazándosela entre sí, y a Killua le pareció irónica la situación. En la mansión tenía todos los juguetes del mundo, un patio tan grande como un estadio y unos cuantos sirvientes dispuestos a cumplir sus más absurdos caprichos, y sin embargo prefería mil veces ese viejo parque diminuto, descuidado y jugando con una vieja bola con agujeros, en verdad que era mucho mejor, demonios que lo era.

—¡Ah!—Soltó Alluka cuando golpeó muy fuerte la pelota y esta salió volando a lo profundo de los arboles—lo siento.

—Está bien, iré a buscarla—Agregó el albino sonriéndole para luego correr a la dirección  a donde estaba la pelota. Se adentró un poco en el bosque, hasta el punto en que unos árboles tapaban la poca luz del atardecer, parpadeó al ver algo que llamó su atención a pesar de la oscuridad, un árbol negro con tronco seco y sin hojas, le recordó a los de su casa (Regalo del pésimo gusto en la decoración de su madre), tenía la misma mala pinta. Un sonido lo alertó, de los arbustos salió rebotando la vieja pelota hasta llegar atraparla con las manos, entrecerró los ojos con desconfianza.

—¿Quién anda allí?—Interrogó hasta que unos pasos se escucharon acercándose hacia donde estaba.

—Killu…—La vos inexpresiva hizo que tuviera un escalofrío por la espalda, vestido de negro y frente a él estaba su hermano mayor Illumi.

—Aniki—Retrocedió un paso por reflejo—escapaste…

—Me tomó más tiempo del que creí—Se encogió de hombros sin mostrar interés.

—¿Cómo me encontraste?

—Los informes que robe de la policía me dieron tú paradero ¿Cómo has estado?—Ladeó la cabeza con su mirada vacía puesta en el menor quién miró al suelo.

—Nada nuevo…—Apenas respondió bajando la mirada al suelo, cada que su hermano lo observaba de esa forma tan vacía sentía que era arrastrado a una oscuridad interminable, odiaba esa sensación.

—¿Es así?

Hubo un momento de silencio en el que sólo se escuchaba el viento mover las hojas de los arboles, momento sofocante en el que sentía la presión que emanaba la mirada de su hermano.

—Ya es hora de irnos Killu—Declaró a lo que el menor alzó la mirada sobresaltado—no hay motivos para que te quedes en este sitio por más tiempo—caminó con la mano extendida hacia el albino, el cual lo miraba con los ojos abiertos y el labio temblando levemente.

Hace tiempo él hubiera bajado la cabeza y limitado a obedecerlo, pero ahora, por su cabeza aparecían imágenes de los últimos días que había vivido. Ging, Mito, Gon… sobre todo Gon…

—¡No!—Gritó retrocediendo y viendo como paraba el andar del contrario—no voy a volver. Ni ahora ni nunca, Alluka y yo nos quedaremos no importa lo que digas—finalizó con la mirada dura y decidida, aunque no podía parar los temblores de su cuerpo.

Illumi ladeó nuevamente su cabeza, observando la nueva faceta de su hermano menor. Lentamente bajo su mano sin dejar de mirarlo.

—Es cierto… ahora tienes una nueva familia…—Killua guardó silencio mientras lo observaba, preparándose para lo que sea que Illumi fuera a hacerle, la última vez que desobedeció sus ordenes terminó una semana en el sótano siendo azotado con látigos. Quién sabe qué cosa horrible planeara una mente tan perturbadora como la de Illumi—está bien, Killu.

……….¿Eh?

—¿Q-Qué?—Balbuceó incrédulo por lo que sucedía, Illumi, su intimidante y manipulador hermano mayor ¿Accedió tan fácilmente?

—Aun hay muchas cosas que tengo que hacer…—Comenzó desviando la vista con desinterés—pero Killu, no debes apegarte a esta “Nueva familia”—Killua pudo jurar que dijo lo ultimo con ironía—tú no perteneces aquí, tú sola presencia se diferencia de la de ellos, como ese árbol en este bosque—su mirada se posó en el negro tronco—diferente, oscuro y hueco. No importa cuánto retoño brillante y bonito tenga alrededor el no cambiara, justo  como tú. Sólo que tú terminaras por destruir todo Killu—de nuevo miró al menor sobresaltándolo—cuando te canses lo destruirás todo, tarde o temprano lo harás, está en tu ser hacerlo…

Antes de que Killua respondiera le lanzó un objeto que por reflejo atrapo. En la palma de su mano se hallaba un celular negro.

—Llama cuando te aburras, la puerta siempre estará abierta.

—¡Yo no…!—Sin embargo antes de rehusarse unos arbustos moviéndose y la voz de alguien llamándolo lo sobresaltaron.

—¡Killua! ¿Killua porque estás tardando tanto?—Gon salió con dificultad de un matorral, observó confuso a Killua mirándolo, nadie más estaba allí.

—No encontraba la pelota…—Decía desviando la mirada con la susodicha en sus manos.

—¿No estabas con alguien? Creí escucharte hablando con alguien.

—Alucinas—El menor puso un puchero en sus labios.

—De todas, formas Mito san ya va a terminar las compras, es hora de irnos.

—Bien…—Miró una última vez el árbol negro sin hojas antes de soltar un bufido y reunirse con Gon.

Alluka los esperaba en el parque, sonrió al ver al par. El  trió observaba desde la acera del parque como Mito terminaba de pagar la compra para luego voltearse a verlos.

—¡Mito san!—Tanto Gon como Alluka la saludaban animadamente agitando la mano, Killua los imitaba tímidamente y vió como la mujer sonrió.

Mito avanzó cruzando la calle, empezando a acercarse a ellos. La calle estaba desierta, lo estaba, nadie percibió el auto negro que se acercaba a gran velocidad…

Todo paso en cámara lenta mientras escuchaba los gritos de horror de los transeúntes y veía correr con desesperación a Gon, pudo verlo por un instante, un hombre cuyo rostro lo recordaba como uno de los mayordomos de su casa.

—¡Una ambulancia! ¡Una mujer fue arrollada!

Continuará…

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