Capítulo 13: La sacerdotisa del templo.

El sol brillante iluminaba la tranquila aldea posada en la frondosa colina, los niños correteaban de un lado a otro alrededor de un templo, con sus risas haciendo un bullicio considerable. Un joven con ropa deportiva salió por las puertas corredizas hablo con una sonrisa amable.

—Chicos, guarden silencio la sacerdotisa esta en meditación—Los chiquillos asintieron y entre risas se retiraron rápidamente. Respiro profundamente y se estiro perezoso sin notar las presencias detrás de él.

—Lindo día ¿No Sugino?—El aludido respingo y con sorpresa volteo a ver al dueño de esa voz.

—¡Nagisa!—El peli azul sonreía amable con sus dos familiares a cada lado. Sugino curvo los labios en una expresión que reflejaba nostalgiay alegría—¡Chico cuanto tiempo! ¿Cuándo fue la última vez que nos visitaron?

—Hace mil años—Agregó Kayano sonriente como si nada.

Para ellos mil años es un tiempo  insignificante.

—¿Cómo está  tu mujer?—Preguntó Karma con algo de burla en su voz y sonriendo travieso ante el sonrojo de Sugino.

—¡¿Qué estás diciendo?! Y-Yukiko es mi bruja y yo su familiar, así como tú y Kayano con Nagisa.

—Ohh~¿Al fin la llamas por su nombre? Ya veo que al fin su relación avanza—La cara de Sugino parecía un tomate y abrió la boca para replicar cuando Nagisa lo interrumpió.

—¿Está Kanzaki ocupada? Le tengo algo que le puede interesar—Decía en un tono cordial a lo que Sugino tosió para recomponerse.

—Su meditación debe estar a punto de terminar, vengan pasen—Deslizó las puertas de madera y se hizo a un lado.

El piso era de madera con paredes de tapiz blanco, tenían de paisaje un jardín de narcisos blancos que sino mal recordaba eran la favoritas de KanzakiYukiko.

—Es una hermosa morada la que tienen—Comento Kayano contemplando las flores y el pequeño riachuelo de agua con adornos de bambú.

—Gracias, a Yukiko le encanta este lugar, dice que siente muy buenas vibras en el ambiente. Siempre ha sido muy sensitiva—Decía con cierto orgullo. Llegaron al final de un pasillo donde estaba una puerta de madera, Sugino la toco brevemente—¿Yukiko? Nagisa, Karma y Kayano vinieron, vamos a entrar.

Sin más entró por la puerta, era una sala con un altar de flores blancas en una pared donde en la cima de estas se hallaba una estatua de piedra blanca de una mujer en túnica, a los pies de esta estaba de rodillas una joven de larga cabellera negra y  piel blanca, vestía un kimono blanco y sus ojos cafés se posaban en los recién llegados.

—Bienvenidos—Saludó con una sonrisa reluciente cálida, en su regazo reposaba un libro verde limón el cual empezó a flotar hacia Nagisa.

—Hey Lyon—Una voz masculina autoritaria salió del libro y a su vez de la capucha azul de la túnica de Nagisa salió el libro rojo.

—¿Qué pasa Lance? ¿Así saludas a un viejo amigo?

—No tengo de amigos a vagos irresponsables.

—También te extrañe compadre ¿Una tequila por los viejos tiempos?

—¿Cuándo un libro bebe tequila? Para mi cerveza de raíz.

—Es gracioso que Kanzaki siendo tan flexible y amable tenga un libro de hechizos tan autoritario…—Agregó Kayano mirando expectante al par de libros.

—Por la misma razón que el responsable y preocupado Nagisa tiene a un libro vago anti parabólico como Lyon—Agregó con una sonrisa Karma.

—Se supone que el libro de hechizos de un Brujo es su contraparte, o algo así…

Negisa se alejó para acercarse a Kanzaki mientras los familiares charlaban entre ellos. La chica le sonreía amable.

—¿Cómo te ha ido Kanzaki? Te traje lo que me pediste—Mostró una bolsa negra y se la dio a la nombrada quien le brillaron los ojos de emoción.

—¡Mi bola de cristal! Con esto podré usar mejor mis hechizos curativos, gracias Nagisa—Agradeció con las mejillas rozadas y con su rostro de emoción reflejándose en el cristal.

—No fue nada. Pero me sorprende que no lo hayas podido conseguir tu misma, las bolas de cristal son bastante fáciles de conseguir.

—No me convenía que mis seguidores vieran que llevo esta clase de artículos—Se sentó frente al altar con Nagsa a su lado—desde hace unos veinte años que nos hemos hospedado en este templo, al fin he logrado que los humanos nos aceptaran con la excusa de que soy una sacerdotisa purificadora.

—Eres mucho mejor que eso—Agregó y la chica le sonrió para luego volver su mirada al altar.

—Los humanos temen a lo desconocido, es lo que aprendí a los doscientos años de ser bruja, ellos prefieren creer en falsos cuentos de dioses divinos que velan por ellos en un paraíso indescriptible. En lo personal es algo que no me importa, nunca me afectaron las discriminaciones de la gente pero…—Suspiro para luego desviar su mirada y posarla en su familiar que charlaba animado con el peli rojo y la peli verde—no someteré a eso a Sugino, no soy capaz…

—Te entiendo—Decía mirando en la misma dirección que la chica y sonrió ampliamente—¿Cómo les ha ido a ustedes dos?—la contraria soltó una risilla.

—Sugino es muy tímido.

—O tú lo intimidas mucho—Ambos rieron en voz baja para que los otros no lo escucharan.

—¿Cómo ha estado ustedes? ¿Kayano y Karma ya se llevan mejor?—Pregunto con un brillo de diversión en sus ojos.

—No pelean las veinticuatro horas del día, al menos…—Soltó un suspiro pesado—no entiendo por qué no se llevan bien, es como si algo les impidiera hacerlo…—Yukiko reprimió las ganas de reír ante el semblante de cansancio del peli azul…

—No podrán llevarse bien nunca hasta que uno de los dos consiga lo que tantos años llevan queriendo tener—Nagisa la miro entre la sorpresa y la curiosidad…

—¿Y que es aquello?

—Es un secreto—Río ante el mohín del contrarió—(En verdad no tiene ni idea…)

Continuará…

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