Capítulo 27: Desastre y pandemonio.

Pese al buen clima soleado Izuku se sentía intranquilo, como no confiaba en que su madre no hurgara en su cuarto llevaba el envase con el polvillo prohibido en su mochila. Torino le prohibió experimentar con él, y que los cielos se apiaden de su insignificante vida porque lo va a desobedecer.

No era simple rebeldía, a Izuku le frustraba la idea de estar tan atrás de Tomura aún si éste llevaba más tiempo que él. Llegó a una sola conclusión, esforzarse el doble con tal de volverse más fuerte, aún si tiene que enfrentarse a todas las consecuencias que esto conlleva.

Cuando Izuku se halló frente a su salón se encontró con un el caos, veía a Iida correr de un lado a otro ayudando a los chicos a mover los asientos a un lado, a Yaorozu liderando a las chicas para colgar en las ventanas lo que parecía unas guirnaldas. Parpadea al entender que su aula estaba siendo decorada.

—¡Deku kun!—Uraraka se apresuraba hacia él con un rostro de apuro, cargando entre sus brazos unas cartulinas de colores.

—Buenos días.

—¡Nada de buenos días!—Dice la chica con voz alta con gestos de pánico—¡Es terrible! ¡El pandemonio! ¡¿Cómo pudo pasar esto?!

Por la expresión de terror que mostraba la chica, Izuku casi diría que los magos rebeldes volvieron a atacar.

—No exageres Ochako chan, sólo estamos estresados—Asui se situó al lado de la nombrada, cargando en sus hombros unas flores decorativas—nos vamos enterando que hoy era el “festival de té exótico” de UA, un examen donde escogeremos las mejores hiervas para preparar infusiones, aunque es más bien un capricho que nos hace el director kero. El punto es que Aizawa sensei nos va diciendo ahora porque se le olvidó.

Y ahora Izuku comprendía porque tanto estrés y pánico en el ambiente. La preocupación le invadió el rostro mientras miraba a la contraria.

—Oh no ¿Qué haremos?

—¡Yaorozu al rescate!—Exclama Ashido con pegatinas en los dedos—¡Llamó de último momento a sus padres y ellos nos brindaron unas hiervas extrañísimas para hacer el té!

—Sin agregar la humilde decoración…—Agrega ahora Kaminari con un tono “sarcástico” mientras terminaba de pulir lo que parecía una pequeña fuente dorada con agua cristalina.

—Ya ves tú, Midoriya chan, Momo chan fue la salvadora kero—Izuku contempló a la antes nombrada ruborizada de la pena que le ocasionaba los alagas hacia su persona. Para ella había sido “detalles menores”.

—¡Pero sus esfuerzos serán en vano sino no nos damos prisa!—A una velocidad sorpresiva Iida estaba en frente de él. Izuku podía divisar el estrés combinado con disciplina debajo de sus gafas—¡Midoriya dono necesitamos tu ayuda!

—¡P-Por supuesto!—Asiente nerviosamente pues justo ahora Iida tenía un porte de militar que le intimidaba.

—¡Bakugou kun y Kirishima kun fueron por los manteles pero aun necesitamos escarcha para la decoración! ¡Por favor vallan a comprarla!

Iida le tendió una bolsa con el dinero que recibió casi por reflejo, después fue empujado por el de lentes fuera del salón con la voz de fondo de Uraraka y Asui despidiéndose. La puerta se cerró a su espalda y el parpadeó absorto, miró la bolsa con el dinero y luego pensó en lo estresado que deben estar sus compañeros.

—Midoriya—El nombrado respingó al escuchar su nombre de una voz grave que conoce bien. Al voltear se encuentra con la expresión inalterable de Todoroki.

—¿Todoroki kun?—Llama medio nervioso y medio curioso, el nombrado se hallaba mirándolo fijamente con las manos en los bolsillos como esperando algo.

—Deberíamos darnos prisa.

—¿Eh?—Balbucea torpemente confuso, Todoroki no cambia su expresión.

—Iida también me envió a comprar la escarcha—Responde ante la confusión del contrario, entonces el contrario recordó que Iida había dicho “vallan” en referencia de más de uno.

—S-Sé de una tienda cercana que venden cosas de papelería, creo que encontraremos allí.

—Está bien.

La caminata fue silenciosa, el que tenga amigos ahora no lo hacen un experto socializando, sobre todo si la persona acompañante era alguien tan distante como Todoroki. Más sin embargo Izuku siente una insistente mirada del contrario, Todoroki lo observaba de reojo con una expresión pensativa que interpretaba como desconfianza.

—¿O-Ocurre algo?—Pregunta tímidamente, pues la inusual atención que recibe del heterocromático lo pone ansioso.

Todoroki no está muy seguro de que responder a eso, de que le ocurre “algo” le ocurre. La cabeza no le ha dejado de dar vueltas a la comparaciones del mago rebelde Tomura y a su compañero de estudios Midoriya, además de la relación con el mago All Might. El punto es que ha pensado en un sin fin de teorías descabelladas pese a su resistencia de no meterse en asuntos ajenos.

Shouto desvió la mirada de Izuku.

—¿Qué tipo de magia usan tus padres?—Pregunta para huir del tema de sus pensamientos, Izuku se muestra sorprendido ante la repentina interrogante pero la debía a que quizás Todoroki aún tenía curiosidad por sus poderes.

—Mi madre puede mover objetos pequeños y mi padre escupe fuego—Explica y siente nuevamente la mirada insistente de Todoroki, cree que debe explicarse aunque no sea así—f-fue extraño, m-mi magia se desarrolló mucho tiempo después y es muy impredecible, aun no puedo controlarlo del todo jeje…—ríe nerviosamente al no saber que decir y Todoroki sólo murmura una afirmación.

El resto del camino se la pasaron en silencio, tanto que Izuku se le hizo eterna la llegada a la tienda. Era un establecimiento pequeño con un tenue olor a vainilla, la mujer que los atendió era una persona mayor, de manos temblorosas, que en cuanto supo que era lo que buscaban fue a buscarlo en el depósito.

Se entretuvo mirando los productos, hasta notar que Todoroki tenía su atención puesta sobre unos estantes con revistas de magos y hechizos. Su lado otaku salió a la luz al pensar que había alguien más que compartía sus aficiones.

—¡Ah! ¡Todoroki kun! ¡¿También las lees?! ¡La verdad es que yo me he leído todas éstas!—El contrario se mostró sorprendido ante la repentina actitud animada de Izuku, sus ojos brillantes casi lo podrían dejar ciego—¡Uno traía unos excelentes detalles sobre los grifos de un campo de fuerza! ¡Pero mi favorito son las curiosidades de los magos! ¡¿Sabías que Jarvis el mago del sol en realidad no puede estar mucho tiempo bajo este porque los rayos le dan insolación?! Y además está este mago…

Todoroki siente una sobrecarga de ideas salir de los labios de Izuku, éste al percatarse de la mirada desconcertada del contrario supo que ya había hablado demasiado.

—P-Perdona, me dejé llevar…—Balbucea mirando hacia abajo y sobándose la parte de atrás de su cuello.

—Ya veo…—Todoroki regresa la mirada a las revistas—solía leerlas muy seguido antes, pero por diversas razones lo tuve que dejar—explica distante, con esa mirada fría y carente de emociones que a ojos de Izuku era solitaria.

Quiere decirle algo, lo que sea para cambiarle esa expresión, pero cuando consiguió el coraje para abrir los labios la encargada ya había vuelto con el pedido.

Izuku perdió el impulso de decirle algo aún de regreso a la academia.

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—¡Volvieron! ¡Qué bueno!—Exclamó Uraraka observando al par, estaba decorando un florero improvisado—¡Deku kun dame la brillantina!

—¡A-ah sí!—Más cuando hurgaba en su bolso buscando el pedido la voz un tanto desesperada de Iida lo llamó.

—¡Midoriya dono, Todoroki dono ayúdenme a poner las cortinas!—Decía mientras sostenía un largo tubo de acero que supuso era lo que sostendría la tela.

—Ve con él, yo tomaré la brillantina ¡Deprisa que se nos acaba el tiempo!—Le apuró la chica, tomando la mochila de sus manos mientras él asentía nerviosamente por la cercanía.

—¡Voy Iida kun!

—¡Deku kun tu teléfono está vibrando!

—¡Ah sí!

Toma apresuradamente el aparato, justo para ver la pantalla con quince llamadas pérdidas del mismísimo Gran Torino. Traga grueso y ve a Todoroki brindando la ayuda que necesitaba Iida, decide tomarse unos minutos para salir del salón y llamar al anciano para saber que es aquello por lo que lo contactaba tan desesperadamente.

Marca el número y espera unos segundos.

—¿Gran Torino?

¡IDIOOOOOTAAAAA!—Gritó tan fuerte que Izuku tuvo que alejar el teléfono de su oreja, temblaba como si tuviera al ser frente a él.

—¿P-Perdón?—Balbucea entre confuso y nervioso, pues no entiende la agresividad del contrario. Escucha los murmullos de sus compañeras atrás suyo, para su alivio no habían escuchado la reprimenda del anciano sino que hablaban sobre lo linda que era la escarcha. Cosa que extraña ya que para él no era la gran cosa, hasta su color plateado le parecía corriente. Sólo lo pasó por alto.

¡Perdón mi trasero! ¡¿Siquiera tienes idea de lo que le pusiste al polvillo?!

—¿Eh?

—¡Confundiste los estúpidos ingredientes! ¡Esa porquería rozada no sirve para atacar!—Al otro lado de la línea Torino forcejeaba con el roedor que se hallaba muy afectuoso con su mano derecha de madera—¡¿Qué demonios le echaste?!

F-Force y Tie…

—Descríbeme la planta de la que sacaste forcé.

—Un arbusto de enredadera…

—¡IDIOTA! ¡Eso no era force, ése fruto se cría en matorrales negros! ¡Lo que tomaste era uno totalmente distinto! ¡El ingrediente principal de muchos hechizos de manipulación de emociones! ¡Love!

—¿E-eh?—Balbucea con el pánico llenando lentamente sus entrañas—¿Y-Y qué hace?

—¡El caos!—Izuku respinga, sin creerse que creó semejante lío pero aún así mantiene la calma. Porque el polvillo está a salvo, fuera de las manos metiches…. en su mochila…. la que le dio a…

—¡Cielos ésta escarcha es tan hermosa! ¡Nunca había visto un roza tan bonito!

Adiós a la calma y que lo hunda el terror. La escarcha que compró era plateada corriente, lo que tomaron no era una decoración.

—¡Oh dios no!—Gritó en un lloriqueo sin prestar atención a las exigencias por saber que sucedía por parte de Gran Torino, ahora mismo tenía algo mucho más importante.

De un portazo abrió la puerta, ignorando las miradas de extrañeza que uno que otro compañero de aula le dedicaba su mirada se posó en el frasco de brillo roza que su compañera Ashido sostenía.

Para su alivio no lo han usado aún.

—¡Ashido san alto!—La aludida se detiene antes de abrirlo ante su grito. Izuku se apresura para estar frente a ella—¡N-No uses eso!—dijo tratando de alcanzar el frasco, más cuando intentó tomarlo la aludida lo alejó de su alcance con una mirada de reproche.

—¿Porqué? Es la escarcha que necesitamos ¿No?—Replica ante el comportamiento extraño del contrario.

—¡N-No! E-Es otra cosa.

—¿Y qué es?

—¡Cualquier cosa menos escarcha!—De nueva cuenta vuelve a intentar tomar el frasco, más cuando lo hizo en un ágil y rápido movimiento hacia atrás Ashido lo vuelve alejar de su alcance cayendo él de bruces contra el suelo.

Lo admite, eso fue un poco genial, y de no estar al borde de crear el caos, según palabras de Torino, estaría anotando en una libreta la agilidad de su compañera.

—Oye Midoriya ¿Qué sucede? Actúas como un lunático—Dice la chica con la ceja arqueada, algo inclinada con una mano en la cadera y en la otra jugando con el frasco lanzándolo hacia arriba y luego atrapándolo repitiendo la acción. Una perfecta pose chic.

Si supiera que cada que lanza hacia arriba ese frasco Izuku sufre un paro al corazón.

—¡Ashido san por favor no juegues con eso!—Rápidamente vuelve a levantarse persiguiendo a Ashido la cual le rehuía sin mucha dificultad.

El par terminó correteando por todo el salón, con Izuku desesperado y Ashido jugando con él pese a las reprimendas de Iida. Pero la diversión se le acabó cuando abrieron de bruces la puerta con la imagen de Aizawa hecho oruga y malhumorado.

—Oi dejen el escándalo, si escucho algo más les daré tarea extra—Gruñe antes de volver a acostarse en posición fetal.

Los demás alumnos empezaron a quejarse y a regañar las jugarretas infantiles de Ashido quien sólo sacaba la lengua traviesa.

—Midoriya san tiene razón, tengo la brillantina justo aquí. Devuelve el frasco Mina chan—Agrega Yaorozu, mostrando para alegría de Izuku el frasco con la escarcha en su mano.

—Eh… Sino es decoración ¿Qué es?—Dice la chica, admirando de una forma que lo ponía nervioso el polvillo roza.

—Por favor no preguntes…—Se limita a responder, la chica lo miró con curiosidad por un momento pero finalmente se encogió de hombros con desinterés.

Pero eso no la detuvo de jugársela una última vez.

—Vale tú ganas, atrápalo—Y lo lanzó para ver la expresión de infarto de Midoriya.

Se quedó sin aire mientras extendía los brazos para atrapar al objeto volador, lo ve casi rozar el techo para luego bajar hacia su dirección. Sólo unos segundos y lo tendrá en sus manos, un poco más y todo estará bien, sólo será un susto.

Pero luego repentinamente la puerta del salón se abre y un objeto contundente bloqueó su visión.

—¡Chicos traje el ventilador!—Gritó con ánimo Uraraka ajena al impacto de un objeto pequeño contra el prominente aparato.

Horas atrás Jirou se percató que al hacer la infusión un vapor salía de las hierbas dando un olor un tanto ácido al salón, pensaron que con mantener las ventanas abiertas era suficiente para airear el aula. Pero Yaorozu se tomó la libertad de ordenar un ventilador para que hiciera de forma más eficiente el trabajo.

¿Mala suerte o en verdad está maldito? El punto era que ahora Izuku está admirando como las grandes astas del ventilador ilógicamente encendido destrozaban el frasco de polvillo y esparcía su contenido como humo roza.

—¡Eh!

—¿Q-Qué es esto?

—¡No puedo ver nada!

Por reflejo como si se tratara de una de las explosiones de sus prácticas, Izuku salió del salón llevándose consigo a Uraraka antes de que el humo roza les tocara, pero eso no impidió el sentimiento de culpa al escuchar el pánico del resto de sus compañeros.

—¿Eh? ¿Deku kun?—Le llama Uraraka confusa ante lo repentino de la situación, entonces una presencia se pone junto a ella.

—¡¿Qué ocurrió?! ¡¿Qué es eso?!—Interroga Aizawa, el ruido reciente lo espabiló como para dejar de lado su cómoda colcha y ponerse de pie alerta.

—N-No lo sabemos…—Responde Ochako preocupada sin entender que sucede.

Ambos escuchan el sonido de ropa rasgando, Izuku se había arrancado parte de la manga de su camisa escolar.

—¿Deku kun?

—¡Midoriya!

Tanto su profesor como su compañera lo observaron alarmado mientras se ponía el pedazo de tela como cubre boca.

—Esto es mi culpa…—Apretando los puños se acercó a la puerta con mirada decidida. No dudó en entrar al salón pese a la advertencia de Aizawa.

Lo que hizo fue correr abriendo las ventanas, para que el viento del ventilador empujar el polvillo hacia afuera, era poca cosa pero era un comienzo.

—¡Chicos tranquilícense!

—¿Midoriya?—Escucha a sus compañeros llamándolo extrañados y confusos, para cuando la neblina se dispersó tenía todos los ojos sobre sí.

Izuku bajó la mirada rehuyéndolos, juntando las manos hacia abajo y tomando aire. Se sentía fatal, esto era lo que pasaba cuando andaba de cabezota, cuando alzó la mirada se alegró de que aparentemente se hallaban físicamente bien.

Aunque notaba una extraña mirada fija hacia sí.

—Lo siento chicos, esto es mi culpa… lamento causar tantos problemas en un momento tan importante…—Apretaba los labios, incapaz de sentirse tranquilo ante los presentes, pues lo siguiente probablemente enfade a más de uno—sé que no es momento, pero deben ir de inmediato a la enfermería. Yo me haré responsable por el festival…

Declaró decidido, hubo un extraño silencio, uno pesado y tenso. La mirada de sus compañeros estaban fija en él, sin parpadear y respirando agitados, unos incluso tenían las mejillas sonrojadas ¿Los efectos secundarios están apareciendo? Pero antes de que lograra preocuparse una mano temerosa tomó la manga rota de su uniforme.

—T-Tú uniforme… ¿Qué te ocurrió?—Murmuró Yaorozu, bajando la mirada cuando Izuku volteó a verla.

—Oh no te preocupes, la rompía para poder entrar—Explica, pareciéndole extraño el como la contraria miraba al suelo y le rehuía.

—¡Midoriya eres tan responsable! ¡¿De verdad darás la cara por nosotros?!—Agregó ahora Ashido, abrazando el brazo del nombrado ruborizándolo por el repentino gesto afectivo—¡No te preocupes! No te dejaré sólo, yo estaré a tu lado todo el día.

—­N-No es necesario…

—¡El tiene razón Ashido dono!—Ahora Izuku fue jalado rápidamente de su otro brazo alejado de la chica quien puso una expresión enojada, era increíble lo rápido que cambiaba que se desplazaba Iida—tienes que ir con los demás a la enfermería, yo como elegido por Aizawa senseia para encargado de los arreglos del festival, me quedaré junto a Midoriya dono—explica de forma diligente, apretando el hombro de Midoriya.

No sabía que lo escogió como encargado…

Sólo le dije que no explotaran el salón.

Escuchó a Uraraka y a Aizawa a sus espaldas, quiso voltear a verlos pero el agarre de Iida lo tenía firmemente sostenido.

Extraño…

—¡E-En ese caso yo también me quedaré!—Se atreve a decir Yaorozu, Izuku nota por el rabillo del ojo como se sobresalta Iida y pone una mueca de incomodidad, no comprende nada.

—¡Oigan yo también!

—¡Y yo!

—¡Si no es justo que ustedes se queden solos!

 

—Eh chicos…—Balbucea Izuku, pues repentinamente todo el salón se puso eufórico con la idea de quedarse pese a sus advertencias de ir a la enfermería. Además por alguna extraña razón Iida estaba frente a él cual león protegiendo su territorio ¿Qué está ocurriendo?

De repente algo lo toma de la cintura cual látigo, grita del susto cuando es jalado por los aires y ahora estaba junto a Asui. Izuku debe recordar anotar en su libreta el poder de la chica de invocar lenguas de ranas de la nada.

—Chicos están actuando extraños, lo que sea que haya sido ese humo roza los está afectando—Advierte la chica rana, y eso asusta a Izuku más que la lengua de anfibio en su cintura—ya que insisten en quedarse, Midoriya y yo buscaremos a la enfermera y la traeremos aquí.

Era una idea muy lógica, bastante la verdad, pero al parecer era el único que pensaba porque ya que enseguida hubo un tenso ambiente entorno a sus compañeros de clase quienes miraban a Asui como un objetivo a liquidar.

—¡Oye eso no es justo!—Reclamó ahora Kaminari anormalmente enfadado—¡Midoriya ya había decidido quedarse aquí!

—¡Sí! ¡No tomes ventaja Asui san y lo monopolices para ti!—Reclamó ahora Jirou.

¿Monopolizar?

—Definitivamente están mal ¿Ven cómo se ponen cuando dije que me iría con Midoriya?—Tanto Kaminari y Jirou enrojecieron al igual que unos cuantos a su alrededor, algo en la cabeza de Izuku hizo corto circuito.

—¡M-Mira quién habla!

—Yo estoy en perfecta condiciones.

—¿Entonces porque no alejas tu lengua de rana de Midoriya?—Las palabras mordaces del chico eléctrico sobresaltaron a Tsuyu, ésta trató de mantener la calma sin embargo.

—Es para que ustedes no le hagan nada raro. Por eso me iré con él a buscar a la enfermera y no regresaremos hasta unas cuantas horas después, tal vez días.

—¡Eres tú la que quiere hacerle algo!

—¡Rana tramposa!

—¡Alejen a Midoriya de sus anfibias manos!

Izuku lo comprendió, mientras era sacudido de un lado a otro para ser alejado de las manos del resto de sus compañeros que lo intentaban alcanzar cuales carroñeros. Gran Torino tenía razón, el polvillo que creó era caos, y ahora por culpa de sus prisas estaba metido en un embrollo peor que de la caja de pandora.

Continuará…

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8 comentarios sobre “Capítulo 27: Desastre y pandemonio.

  • el febrero 10, 2018 a las 1:44 am
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    Jajajajajajaja X’D me encantó XDDD que lol mujer, pls actualiza rápido! Necesito ver a Kacchan contemplando esa escena!! X’DD. También, Todoroki fue afectado? O estará tan Wtf como Bakugō?
    Gracias por tu trabajo!

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  • el febrero 14, 2018 a las 3:04 am
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    Buena historia, cada vez esta mejor.¿Si todos andan de calenturientos con deku, tambien lo estara Bakugo y Todoroki? Y Cada cuando actualizas para andar al dia con esta zukhulemta historia ㅇ¬ㅇ

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  • el febrero 16, 2018 a las 6:26 am
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    JAJAJA lo ame, ya actualiza te amo ❤

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  • el febrero 19, 2018 a las 1:30 am
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    me encanta, lo amo, nunca cambies tu estilo de escritura mujer. <3

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  • el febrero 19, 2018 a las 5:06 am
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    Ay mujer~
    Amé este cap ;v. Actualiza pronto porfa, que ya quiero leer el desenlace <3. Wen trabajo

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  • el marzo 10, 2018 a las 7:42 am
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    Me ha encantado tu historia, espero la próxima actualización 🙂 <3

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