Capítulo 3: Pequeña advertencia.

Por la mañana los estudiantes llegaban a su escuela, pero uno en especial se había quedado en la entrada sujetando en su mano un bolígrafo roza.

—Tú puedes Misao ¡Por el amor!—Se dijo así mismo para luego entrar al fin y acercarse a la chica recostada en uno de los árboles, leía un libro con una sonrisa hasta que notó que alguien se le acercaba.

—¿Necesitas algo?—Pregunto mirando con curiosidad al chico cuya cara estaba roja como un tomate.

—¡E-Etto..! ¡Y-Yo! ¡MIRA UNA NAVE ESPACIAL!

—¿Eh?—Volteó a ver a la dirección donde apunto el rubio, sin embargo al no ver nada regreso a ver al chico pero este había desaparecido. Parpadeó confundida no sabiendo que paso, un tanto más lejos, detrás del colegió y recargado en la pared se hallaba Misao quien respiraba agitado.

—¡¿Có-Cómo pude ser tan tonto?! Oh dios… pensará que soy un idiota—Se dijo así mismo totalmente avergonzado.

—Qué bueno que te hayas dado cuenta…—De repente se hallaban frente a él un peli rojo con rostro burlón y una peli verde malhumorada, para su sorpresa ambos estaban vestidos con su uniforme escolar.

—¿Qué fué eso de la nave espacial?—Dijo regañona a lo que el rubio empezó a balbucear nervioso.

—¡E-ES que m-me segué con su belleza ¡L-La l-lengua s-se me trabo! ¡E-empecé a sudar y…!

—Entraste en pánico, ya entendimos—Interrumpió la chica en un suspiro.

—Es gracioso, pudiste subir una montaña a altas horas de la noche, entrar en una mansión encantada y hacer negocios con un brujo pero no puedes confesarle tus sentimientos a una chica—Comentó el peli rojo de lo más divertido al avergonzado rubio.

—Y-Yo…

—Está bien chaval, te ayudaremos—Dijo con una expresión astuta.

—¿Cómo?

—Crearemos oportunidades para que te juntes con esa chica, y en cuanto lo veas conveniente dale el bolígrafo y suéltale tus sentimientos—Explico de lo más tranquilo a lo que Misao agacho la mirada dudoso.

—No creo ser capaz…

—Oye—Interrumpió Akabane acercándose a su rostro de forma amenazante e intimidando al rubio—ya es muy tarde para retractarse… si te atreves a desperdiciar el conjuro de Nagisa…—acercó su cara sonriendo cual demonio hambriento—tú tendrás serios problemas, problemas que no son de este mundo ¿Me vas entendiendo?

—¡S-Si!—Declaró con el corazón en la garganta y escucharon el timbre que anunciaba el comienzo de las clases, Akabane  regresó a una expresión normal.

—Date prisa Romeo, tú Julieta te está esperando—Misao lo miró nervioso—estate atento a lo que haremos.

—E-Está bien—Salió corriendo alejándose del par que lo miraban expectantes.

—Casi haces que el chico se orine en los pantalones Karma—Comentó Kayano a lo que el peli rojo sacó la lengua juguetón.

—No puedo evitar querer molestar a mocosos así—Dijo encogiéndose de hombros y restándole importancia—además… detesto cuando el cliente nos hace perder el tiempo y desperdicia un conjuro valioso de Nagisa…—su mirada por un momento se puso fastidiada y la peli verde asintió.

—Estoy de acuerdo, a mí tampoco.

—Además soy el familiar favorito de Nagisa, tengo que estar pendiente de sus tratos—Ante sus palabras presumidas y mal intencionadas la peli verde lo miro molesta.

—¡Karma!

—Sabes que es cierto~

—¡No seas absurdo!

—Kayano chan está celosa~

—¡Yo no estoy celosa porque Nagisa no tiene favoritismo!

—A mí sí, él me adora~—Acto seguido se empezó alejar del lugar seguido de una Kayano que no paraba de regañar y soltar bufidos por lo bajo.

Continuará…

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