Capítulo 3: Papi Ging.

—¡No ensucien la cama de chocolate! ¡¿No ven que este hotel es caro?!—Regañó malhumorado Ging al par de niños acostados en lo amplio de la cama, el albino sólo sonrió gatunamente con su cara llena de chocolate.

—No te preocupes papi, no queremos hacerte enfadar—Habló de forma burlona sacándole una venita palpitante a Ging.

—¡Gastaste todo mi dinero en efectivo en chocolate!—Gritó hastiado bajo la sonrisita del menor— ¡agh! eres imposible—se quejó por lo bajo para luego suspirar—¿Quieren salir a algún lado? Aún tenemos bastante tiempo antes de irnos—preguntó sorprendiendo un poco al albino.

—B-Bueno…—Miró a su hermanita quien veía las caricaturas en la televisión y comía chocolates tranquilamente—estamos bien por ahora…

—Ya veo…—Se sentó en el sofá de la habitación y saco una laptop, la puso en la mesa de noche y la encendió.

—Dime…—La voz de Killua se oyó inusualmente tímida—¿Con quién hablabas por teléfono hace un momento?

—Con mi prima—Decía sin quitar la mirada del aparato.

—¿No estas casado?—Su voz se escuchaba con curiosidad.

—Soy viudo, mi mujer murió al dar a luz a nuestro hijo—La sorpresa se vió en el rostro del menor.

—¿Tienes un hijo? Si es así… ¿Por qué nos adoptaste?—Los ojos de Ging se apartaron de la pantalla del aparato por un momento y se posaron en el albino—¿Por qué si ya tienes un hijo biológico nos adoptaste?

—No fué por nada realmente—Decía tranquilamente y fijando su vista nuevamente en la laptop bajo la sorpresa del menor—cuando los vi por primera vez solos en el jardín de aquella mansión algo en mi me dijo que debía ocuparme de ustedes cuando todo finalizara—Killua parpadeó incrédulo.

—¿De veras? ¿Sólo por eso?

—¿Necesito alguna otra razón?

—Bueno… no… supongo—Murmuró por lo bajo dudoso. Ging volteó a verlo nuevamente y esta vez de manera fija, también girando a ver a Alluka extrañándolo—¿Qué tanto nos ves?

—Me preguntaba… ¿Cuánto años tienen?—Killua arqueó una ceja ante esa repentina pregunta.

—Alluka tiene 5 años, yo tengo 8.

—la misma edad eh… Seguro se llevarán bien con Gon.

—¿Gon?

—Mi hijo, lo conocerás pronto…

Continuará…

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