Capítulo 5: Recompensa.

—De veras creo que quien tiene la razón vendría siendo el capitán, encerraron a su amigo injustamente—Comento Kayano con voz lógica mientras subía aquella montaña junto a Karma quien negaba con la cabeza.

—Están pasando por tiempos difíciles, es comprensible que quiera ayudar a su antiguo amigo pero la idea tampoco es que el haga lo que venga en gana sin sufrir las consecuencias—Dijo contradiciendo a la chica quien puso una expresión pensativa.

—Ummm… definitivamente quiero ver la película.

—Ya somos dos—Ambos llegaron a la enorme mansión oscura y abrieron la puerta, sus expresiones se volvieron de sorpresa al ver el piso con alfombra roja lleno de armas filosas.

—¡Ah! Bienvenidos a casa—Saludo Nagisa sentado en un sillón puliendo una katana con un trapo, junto a él se encontraba  aquella fantasmagórica mujer limpiando unos kunais polvorientos.

—Ah hola Nagisa, yurei chan ¿Qué es todo esto?—Pregunto observando las numerosas armas a su alrededor.

—Es el pago por el deseo de Misao—Hablo Nagisa sin quitar la mirada del arma en su mano—al parecer es la oveja negra de una familia tradicional ninja, me dio parte de las armas que le regalaron sus familiares por sus cumpleaños anteriores.

—Ohh… eso explica porque tenía tan buenos reflejos—Agrego Karma tomando un shuriken y mirándolo con una sonrisa.

Oi Nagisa, lo encontré…—Una voz masculina se escuchó a un costado, ahí fue cuando se dio cuenta del libro rojo flotante con armas girando a su alrededor—este jutte  está maldecido—dijo elevando dicha arma con mango rojo para mostrarla a los demás, al verla mejor pudieron ver que la rodeaba un aura negra y fría.

—¿Co-Cómo que maldecido?—Balbuceo Kayano un poco asustada mirando el objeto.

Le perteneció a un policía que fue asesino por quien creía su mejor amigo, la ira y la sed de venganza de aquel hombre se depositó en el jutte, o es lo que cuenta está cosa—Explicó aburrido el libro cuando una mano pálida tomo dicha arma y la observo con sus ojos azules y sonriendo por lo bajo.

—¡Perfecto! Estaba preocupado de que la recompensa fuera inútil, pero con esto puedo hacer algún nuevo hechizo.

Siempre que no explotes la mansión en el transcurso…—Agrego el libro cansado a lo que el peli azul lo ignoró y miro las numerosas armas desparramadas en el suelo.

—No hay mucho que pueda hacer un brujo como yo con unas armas ninja…—Dijo para sí mismo pensativo—creo que las venderé a alguna escuela de guerreros, salvo que ustedes las quieran…—agrego esto último mirando a Kayano y a Karma.

—¡No quiero unas armas filosas como esta! ¡Podrían sacarme un ojo!—Decía la peli verde con un puchero totalmente reacia a la idea con quedarse con algunas de esas armas.

—Yo si quiera unas pocas—Dijo el peli rojo sonriente mostrando a Nagisa dos armas en mano—quiero este Shuriken, el tantō, y esos kunais—apunto a las armas que recién terminaba de limpiar Yurei—lo demás no me interesa.

—Muy bien, Yurei ¿Podrías empaquetar el resto?—Pidió a la fantasma y está asintió.

En seguida…Empezó a recoger las armas tranquilamente.

—Y ustedes dos…—Miro nuevamente a Kayano y a Karma—Misao me dijo las cosas que hicieron en aquella escuela—puso una expresión molesta mientras cruzaba los brazos—¿Cuántas veces se los eh dicho ya? No llamen la atención entre los mortales, sobre todo tú Karma, mostraste parte de tus poderes—la chica puso un puchero mientras que Karma solo saco la lengua divertido.

—¿Ehh? Yo sólo los hice pasar un mal rato…—Hablo burlón y Nagisa suspiro.

—Otra vez undertale eh…  bien Karma estas castigado.

—Qué miedo~

—Ahora mismo, entre Kayano y yo, nos comeremos el pastel de fresa que había hecho para ti—La expresión burlona del peli rojo se borró por completo.

—No te atreverías…—Amenazo con cara muy seria.

—¿No me conoces Karma?—Preguntó tranquilamente—vamos Kaede, te daré el pedazo más grande.

—¡Yay!—Grito de la alegría la aludida mientras seguía al peli azul a la cocina.

—¡Shiota Nagisa! ¡Cómo me dejes sin un trozo de mi precioso y suculento pastel  vas a estar en problemas!—Grito muy molesto a lo que el aludido respondió neutral.

—Akabane Karma, no me obligues a quitarte el postre de mañana también.

—¡No por favor! ¡Nagisa perdóname! ¡Perdonameeee!—Acto seguido se oyeron las suplicas del peli rojo por toda la mansión, pero eso era normal, era cosa de todos los días.

Continuará…

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