Capítulo 6: El verdadero asesino serial, es el alcohol.

Se detuvieron en un bar sencillo habitado por pocas personas, pidieron comida y alcohol para luego irse a sentar a una mesa en la esquina.

—¡Wuhuu! Este es mi bar favorito—Canturreó Terasaka con una gran sonrisa sentado en el medio de Nagisa y Karma.

—Ya había venido aquí antes—Decía el peli azul mirando alrededor para luego sonreír—hacen buen sushi.

—¡Pide todo lo que quieras! ¡Hoy yo invito!—Agregó el más grande a lo que Karma dijo de forma irónica.

—Es bueno ver como gastas el sueldo de político de forma tan provechosa.

—¡Calla Akabane! ¡No me arruines la noche!—Se quejó con una mueca de desagrado pero que cambio a gusto cuando vió lo que pedían acercarse a ellos. Una mesera se posicionó frente a ellos y mientras dejaba el pedido en la mesa dos hombres de aspecto sospechoso entraban al bar y se sentaban frente al cantinero vigilando al trío sin que lo notaran.

—Uh sake…—Murmuró Nagisa dudoso mientras veía como Terasaka le servía la bebida en un pequeño vasito de vidrió—no soy bueno con él.

—Hablas como una niñita—Bufó Karma llevándose un trozo de sushi a la boca—¿No le temes a las bombas pero si a un poco de alcohol?

—Para variar tiene razón ¡Aunque no deja de ser un imbécil!—Regañó con mirada acusadora al peli rojo que sólo sacó la lengua, luego regreso la vista a Nagisa el cual sonreía nervioso—una vez al año no hace daño, toma sin preocupaciones.

—No puedes hacer mayor ridículo que Terasaka cuando se embriaga.

—¡Karma Tú…! Nah, la verdad es que si—Admitió rindiéndose y tomando un sorbo bajo la risita del más bajo de los tres.

—Tienen una relación curiosa, se pelean y se insultan todo el tiempo pero sin embargo trabajan juntos y salen a beber—Ante su comentario los aludidos se miraron y luego bufaron volteando a ver a la dirección contraria sacándole otra risita al Shiota—¿Cómo se conocieron?

—En la secundaria, teníamos 14 años entonces—Comenzó Akabane mirando al techo recordando—Terasaka era un buscapleitos que se la tiraba del más fuerte y…

—Tú llegaste y me diste tres razones por las que estaba equivocado.

—¿Tres razones?—Preguntó Nagisa con curiosidad.

—Me rompió la nariz, un ojo morado y un brazo dislocado.

—Oh…

—¡Y eso fué el inicio de una hermosa amistad!—Karma sonrió de forma burlesca y soñadora para el desagrado de Ryoma—cuando regrese de la suspensión y Terasaka se recuperó, él no dejó buscarme todos los días.

—Quería darte una paliza.

—Nos encontrábamos siempre a la hora del almuerzo.

—¡Te robabas mis obentos!

—Siempre estábamos juntos.

—Los profesores nos regañaban y nos llevaban al mismo salón de castigo, y eso era todos los días.

—Y un día, durante la elección de carreras y cuando me decidí por ser Burócrata pensé en lo difícil que sería manipular a los político superiores, y me di cuenta del don de Terasaka. En aquel entonces él era una especie de voz inspiradora para los demás y obviamente preferirían seguirlo a él que a mí persona.

—Le producía terror a las personas.

—Por eso hable con él, le di mi idea y le ofrecí un trato.

—¡Me secuestró y me amenazó con matar a mi perro!

—Luego pasaron los años y ahora nos encontramos a tu lado.

—A las semanas finalmente acepte y me devolvió a mi perro, aunque al final tuve que dejárselo ya que lo quería más a él que a mí. Me gradué y pasó el tiempo hasta el día de hoy—El peli rojo y el más grande tomaron un sorbo mientras el bajito de los tres contenía una risa.

—Es una gran historia, ambas versiones, de las personas más extrañas nacen amistades aún más raras ¿No?—El par se miró y luego volvió a desviar la vista bajo la mirada sonriente del peli azul.

—Muy bien, volviendo a lo que queríamos en primer lugar…—Comenzó Terasaka sirviéndose con la botella de sake a él y a Karma—es hora de que bebas—dijo refiriéndose a Nagisa el cual puso una expresión dudosa.

—Bébelo, es una orden~—Canturreó Karma algo burlón y jugueteando con su vasito de vidrio con sake, Nagisa suspiró y sonrió.

—Como ordene jefe—Sonrió dulcemente y hasta podría decirse que se veía… lindo, cosa que le costó reconocer a Karma.

—¡Un brindis por otro día de vida!—Decía Terasaka con emoción para acto seguido chocar los tres sus vasitos de vidrio para finalmente tomárselos de un trago. El par de hombres en la cantina, uno moreno robusto y el otro rubio y delgado, los miraban atentos sintiendo que pronto llegaría su oportunidad—¿Qué tal? ¿Verdad que no fue tan malo?—dijo al peli azul el cual sonreía ampliamente con mejillas rozadas.

—¡En absoluto! ¡Sírvame otra mi gobernador!—Pidió con evidente alegría extendiendo el envase de vidrió a lo que Terasaka sonrió de buena gana y le sirvió otro poco del sake, todo esto bajo la mirada extrañada de Karma ante la repentina euforia del peli azul.

—Señores—El cantinero, con ropa de mesero roja y un sombrero habló al par de hombres que hace rato habían pedido un par de cervezas las cuales sus envases se hallaban vacías—¿No quieren algo más?—Preguntó con amabilidad y  los hombres lo miraron con desdén.

—Sólo manténgase callado y le pagaremos bien—Dijo uno con tono amenazador. El cantinero con cabellera negra y una sonrisa amable asintió para luego alejarse mientras miraba de reojo al trío bulliciosos de la esquina.

—¡JA! ¡Esto es maravilloso! ¡No entiendo porque no lo hago más a menudo!—Decía Nagisa a todo lo alto apoyado por Terasaka.

—¡Exacto! ¡Ningún hombre debe ser restringido del placer del alcohol!

Karma contenía la risa al ver ese par ya bastantes tomados, Terasaka ya llevaba más de la mitad de la botella de sake así que podía entenderlo, pero Nagisa sólo llevaba dos tragos ¡Dos! Tenía razón en eso de que era malo con el alcohol.

—¡Nee! ¡Nee! ¡Dime! ¡¿Cuál es tú personaje favorito de Naruto?!—Pregunto el Shiota con mejillas rojas, valla, en algún momento en que no prestaba atención empezaron a hablar de anime.

—Pff, él mejor de todos, Itachi Uchiha.

—¡Sí! ¡Es el mejor!

—¡Sí!

—¡Viva Itachi kun!

—¡Sí!

—¡Aun con tanto relleno de porquería él no deja de ser genial!

—¡SIIIIIIII!

Ese último grito fué la campana que necesitaban aquellos hombres, se levantaron y bajo la mirada de aquel cantinero fueron a la mesa del trío de la esquina.

—¡Oigan chicos sonrían a la cámara!—El Akabane sacó su teléfono grabando como Terasaka se ponía salsa de tomate en el ojo tirando un grito pero logrando un “sharingan” y Nagisa reía tanto hasta sacar espuma por la boca, definitivamente con estolograría burlarse un buen tiempo de esos dos.

Sin embargo la diversión no le duró mucho cuando unos tipos se pusieron en frente de ellos con miradas amenazantes

—¿Si caballeros?—preguntó con una sonrisa llena de confianza y observándolos de pies a cabeza, ropas negras y una aura asesina, ya se sabía ese combo, esos tipo no venían a quejarse del bullicio de sus acompañantes eso es seguro.

—Ven con nosotros sino quieres que alguien salga herido—Dijo uno mostrando el arma de fuego debajo de su abrigo negro.

—¡Oigan! ¡¿Quiénes se creen que son como para interrumpir nuestra fiesta en honor a la vida?!—Se quejó Terasaka mientras se levantaba imponente y mostrando en su rostro una mueca intimidatoria, Karma lo observó con una sonrisa por lo bajo, parece que la política no le ha quitado las costumbres de matón.

—Váyanse de aquí y les dejaremos con vida, sólo nos llevaremos al peli rojo—Amenazó otro de los hombre ya perdiendo la paciencia.

—¿¡Ah!? ¡No me hagan usar el sharingan!—Dijo abriendo mucho su ojo rojo e irritado a lo que Karma soltó una carcajada.

—Háganle caso, es un temible Uchiha—Apoyó con una sonrisita traviesa en su rostro mientras se regocijaba haciendo enfurecer más a esos asesinos. La verdad no estaba preocupado, serán asesinos y todo pero estaban contra tres profesionales, puede que no lo parezca por su idiotez pero en términos de fuerza Terasaka era mejor que él, sabrían manejar la situación.

—Ummm… La verdad yo prefiero el rinnegan—Agregó de repente el cantinero a unos metros de ellos bastante tranquilo para la extrañeza del peli rojo.

—¡Cállate no te metas!—Volteó a verlo el hombre rubio ya bastante molesto hasta que escucho las siguientes palabras.

—¡Pff! Inútiles…—Murmuró Nagisa con la mirada detrás de su flequillo y llamando la atención ambos matones.

—¡¿Qué?!

—¡¿Dijiste algo enana?!—Iba a tomarlo del cuello de la camisa cuando de repente un botellazo le cayó en toda la cara dejándolo inconsciente en el suelo,  todos quedaron en silencio del shock al ver como el peli azul se levantaba de su sitio tambaleante y con mirada perdida.

—¡Que no soy una chica! ¡Soy todo un hombre! *hic*—Regañó con el entrecejo fruncido y las mejillas rozadas.

—¡T-Tú mocoso!—Iba a sacar su arma sin embargo Karma le lanzó el plantón de comida en su cabeza dejándolo inconsciente también.

—¡Oh con eso es victoria para la vida!—Gritó Teresaka cuando de la nada recibió otro botellazo cayendo al suelo junto a los asesinos bajo la mirada impactada del Akabane.

—Calla Gay sensei, a nadie le interesa tus discursos de la juventud *Hic*

—¡Puajajajaja!—Karma se tomó el estómago mientras reía a todo pulmón, no se esperaba nada de eso, Nagisa era letal borracho y ahora lo veía tambalearse de un lado a otro como buscando algo.

—¡¿De qué te ríes Sasori?! ¡No te creas la gran cosa si al final te venció Sakura!*Hic*—Insultó con desdén al peli rojo mientras se acercaba de forma amenazadora.

—Oye, oye, cuidado narutard borracho, no te metas en problemas—Advirtió con una sonrisa, bien podría darle un puñetazo para dejarlo inconsciente si hace mucho lío, sin embargo muy diferente de lo que esperaba el peli azul saltó a abrazarlopor el cuello sorprendiéndolo—¡Ah!

—Ahh~ ¡Pero si usted es muy guapo!—El Akabane mantenía sus orbes cobres bien abiertos mientras sentía como el más bajo frotaba su mejilla con la suya propia—ohh~ incluso su piel es suave y además es muy alto… ¿Es que no tiene algún defecto?

—¡H-Hey! Aparta borracho…—Decía incomodo mientras tomaba de los hombros al más bajo y lo alejaba, a su vez este lo miraba con una mueca desagrado.

—Estoy seguro que alguien tan perfecto como usted no sabe el sufrimiento de los débiles…

—¿Ah?—Arqueó una ceja extrañado mientras el menor desviaba la mirada con expresión afligida, de nuevo veía esa cara, como si estuviera recordando algo muy desagradable—hey Nagisa kun ¿Estás bien?—preguntó ya algo intrigado por el menor, hace un momento estaba feliz y ahora es como si estuviera a punto de llorar.

Nagisa se recostó en su pecho y se deslizo lentamente hasta dejar caer su cabeza en su regazo, cerró lentamente los ojos bajo la expresión perpleja de Karma.

—Me gustaría ser como usted… de esa forma mi vida hubiera sido mucho más fácil…—Susurró cada vez más bajo.

—¡Oye Nagisa q…! Se durmió…—Observó como en sus piernas dormía plácidamente y con leves ronquidos el más bajo. Suspiró mientras removía sus cabellos hacia atrás para luego cargar a Nagisa como costal de papas mientras se levantaba de su asiento, acto seguido se dirigió hasta donde estaba Terasaka y lo tomó del cuello de su chaqueta para arrastrarlo—tome—con cuidado dejó un fajo de billetes en el mesón frente al cantinero—quédese con el cambió y llame a la policía cuanto antes—El cantinero vió con una sonrisa como se iba aquel pelirojo por la salida del bar.

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Caminó por el pasillo del edificio hasta detenerse en frente de la puerta de aquel departamento, si la información estaba bien allí es donde vivía Nagisa. Acababa de dejar a Terasaka tirado en el piso de su casa y ahora dejaría al peli azul en su departamento.

Miró la puerta y luego a Nagisa en su espalda, con cuidado revisó en los bolsillos del menor buscando las llaves mientras este murmuraba cosas inentendibles.

—Aquí están…—Dijo al cabo de unos segundos al encontrar un llavero plateado, acomodó mejor al borracho en su espalda. Finalmente abrió la puerta y entró. El lugar era sencillo pero cómodo, la sala tenía unos muebles azules en donde en el más grande acostó al peli azul. No iba a buscar el cuarto de Nagisa, sería meterse en su privacidad, con que lo dejara allí bastaba. Se disponía a irse cuando sintió un tirón suave en la manga de su chaqueta.

—Mama… descansa… vas a empeorar—Susurró entre sueños mientras con suavidad se aferraba a la manga de Karma—maestro, mama está trabajando otra vez…

—¿Maestro?—Repitió con curiosidad, fué cuando notó la foto en una mesita junto a ellos. Sabía que no era su asunto, pero pensar que quizás este la imagen del mismísimo Dios de la muerte simplemente no lo podía dejar pasar. La tomó con una mano y la observó con detenimiento. Estaba Nagisa más joven con ropa estudiantil, sobra decir que llevaba dos coletas—valla que parece una chica…

—No soy una chica…—Se quejó entre sueños y el peli rojo soltó una risita en voz baja.

Junto al menor estaba una chica más bajita que él y de ojos ámbar con un cabello liso y  largo de color negro, llevaba el mismo uniforme que Nagisa ¿Amigos? Se sonreían mutuamente… ¿Hermanos quizás? Siguió mirando, detrás de ellos y tomando de los hombros de forma cariñosa al peli azul estaba una mujer, de cabello negro y  corto, llevaba puesto un vestido blanco y era abrazada por los hombros por un hombre alto de cabellos oscuros y una sonrisa amable, le parecía familiar, un momento…

—¡¿El cantinero?!—Dijo alarmado al reconocer el hombre de la foto, fué entonces cuando escuchó una voz masculina.

—Sólo cuando me conviene—Karma en seguida se puso de pie, frente a él y a unos metros estaba ese mismo cantinero de sonrisa amable con una tasa de café en sus manos.

—¿Tú… eres el Dios de la muerte?—Preguntó tratando de estar en alerta, pero le era difícil, no podía sentir una amenaza en ese hombre.

—Koutaro en mi tiempo libre—Asintió en respuesta a la pregunta—y tú eres Akabane Karma.

—Me conoces…

—Claro, ese nombre es muy común en el bajo mundo.

—Ya veo.

—Y Nagisa suele quejarse de ti cuando llega a casa.

—Ah…—Por un momento volteó a ver al borracho dormilón con un tic en la ceja y regresó su mirada al hombre sonriente frente a él—¿Por qué no hiciste nada cuando tu querido estudiante peleó contra aquellos asesinos?

—Sabía que Nagisa podía contra ellos fácilmente, y además es especialmente peligroso cuando ha ingerido tanto alcohol. Aunque no lo creas aprecio mucho la vida, más si es la mía—Habló risueño como quien cuenta una buena broma para luego posar su mirada en el peli rojo—¿Te invito un café?

—No gracias, ya me iba—Decía para luego dejar la foto en la mesita en donde estaba anteriormente.

—Maestro~ mama se está escapando otra vez…—Se quejó nuevamente Nagisa cuando Karma se soltó de su agarre de un tirón.

—Está bien Nagisa; ella se irá a dar un paseo—Dijo Koutaro tranquilamente tomando un sorbo de su café bajo la mirada expectante de Karma.

—Ah… Está bien—Susurró Nagisa y siguió durmiendo entre ronquidos suaves. Karma suspiró; y se disponía a retirarse pasando por al lado de aquel hombre cuando este lo llamó.

—Karma kun—Llamó con voz neutra; Karma disimuló el sobresalto que le dio al escucharlo decir su nombre tan natural; giró a verlo con un semblante serio—las llaves—decía con una sonrisa y extendiendo la mano, el peli rojo caminó a paso lento hacia él y en un toque rápido le dió las llaves, se miraron una última vez y se fué finalmente.

Ya caminando de vuelta Karma miró su mano y la cerró en un puño; el sentimiento de conocer el Dios de la muerte no fue aterrador como muchos dirían, por mucho que lo intentó no podía estar alerta y en forma defensiva debido al aura tan tranquila que emanaba ese hombre. Sin embargo, sintió mucho misterio; es algo… que no podía explicar, pero quizás Nagisa sí.

Continuará…

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