Capítulo 6: Típico, percances

Entró a un lugar oscura y húmedo, donde en lo profundo se podía ver una luz verde fosforescente, al adentrarse se encuentra con innumerables seres grotescos con apariencia de cucarachas sentados en fila formando un circulo que rodeaba a un huevo del tamaño de un humano, titilaba brillante y una silueta se distinguía por dentro removiéndose incomoda por el poco espacio que tenía. Camino hacia al “no nacido”, las criaturas en el suelo al percatarse de la presencia que se acercaba empiezan a retirarse de una en una hacia un lado, como si estuvieran guardando respeto.

—Ya es hora…—Susurró para sí mismo extendiendo su brazo en vuelto en un guante negro hacia el huevo destellante. De repente arrancó la membrana de un costado y se hizo a un lado evadiendo el líquido viscoso verde que arrastraba hacia al suelo al ser que estaba dentro.

Siguió con la mirada la figura hasta que se detuvo por una roca, empezó a removerse y a toser llenando sus pulmones de oxígeno, se acercó y pudo distinguir a una mujer piel pálida y cabello largo negro, al menos de la cintura para arriba, abajo tenía un largo abdomen y patas de cien pies, sobra decir que no tenía ningún tipo de ropas.

La “mujer” al sentir una presencia a su lado voltea lentamente y desorientada.

—¿A quién sirves?—Habló grave y serio mirando fijamente los ojos amarillos brillantes del ser que lo observaba no entendiendo al principio, un destello apareció en sus pupilas amarillas que se desvaneció en un parpadeo, sonrió levemente y como pudo se arrodilló en el suelo con el resto de su cuerpo hacia atrás.

—A usted, mi rey—Habló suavemente y agachando la cabeza en una muestra de sumisión y lealtad, el joven encapuchado frente a ella sólo bostezó aburrido mientras miraba hacia el techo pensativo.

—“Sugara”—Pronunció de repente con desinterés llamando la atención de la criatura que parpadeó curiosa—ese va ser tu nombre, Sugara—la aludida sonrió con un ligero rubor en sus mejillas.

—Gracias mi rey ¿Tiene alguna orden para mí?

—Sí, si fallas en cumplirla morirás—Habló de lo más normal a lo que la otra asintió sin dejar de sonreír.

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—Este es el plan—Habló Ging Freecss mirando serió al grupo de soldados frente a él—entramos, matamos a todo lo que se mueva y volvemos ¿Alguna duda?

—¡Qué estúpido de plan!—Se quejó algún hombre del público, Ging puso mala cara, sacó un arma, disparó y la volvió a enfundar.

—¿Alguna duda?—Repitió esta vez en un tono amenazante, hubo un silenció tenso—así me gusta, nos vemos en el anochecer—Se retiró y después se acercó Kite con un rostro de cansancio.

—Los que quieran saber realmente el “plan” síganme, y por su bienestar físico no le dirán nada a Ging san—Muchos asintieron estando de acuerdo y siguieron al peli largo a dentro de una tienda de campaña.

Fue en la mañana temprano que Ging y Kite reunieron a todos los miembros del grupo de apoyo y a las personas que eligieron para partir hacia la ciudad Zaban. Se habían establecido en una colina a las afueras de la ciudad mientras se preparaban para atacar en el único momento en que los putrefactos estaban menos activos, el anochecer. Gon se encontraba en la rama a lo alto de un árbol apoyando su espalda en el tronco de este, vigilaba en la distancia lo que un humano corriente no podría…

—¿Qué tanto ves?—Escuchó una voz femenina juguetona, y antes de que pudiera mover la cabeza en la dirección en que la había escuchado, una cabellera lisa de un negro azulado se puso en su línea de visión, sonrió reconociéndola.

—Saya—Llamó mirando a la nombrada sujetándose de cabeza de una rama, está le sonrió de oreja a oreja.

—¿Qué tanto miras?

—Hay unas “cucarachas” a lo lejos, me pareció que estaban actuando raro—Explicó mientras la otra se soltaba de la rama para caer sentada frente a él.

—¿Raro?—Repitió curiosa.

—Están quietas sin hacer nada, como esperando algo…

—Esperando a que la madre de la prole les dé una orden seguramente.

—Si… puede ser…—Agregó no muy convencido. Saya sonrió ampliamente y se acercó un poco a él.

—Hey Gon, la otra vez que salí de patrulla encontré un árbol de limones, con ellos hice un poco de jugo ¿Por qué no vienes a tomar un poco conmigo y…?—El moreno bajó del árbol de un salto antes de que pudiera terminar.

—En otro momento quizás, ahora mismo iré a patrullar un poco—Dijo mirándola de reojo con una sonrisa.

—¡Ah! Si quieres puedo ir conti…go—Nuevamente el moreno se fué antes de que pudiera terminar de hablar, con evidente desilusión bajo del árbol y suspiró con pesadez.

—¿Crees que vas a poder?—Se sobresaltó al escuchar una vos a sus espaldas, acercándose a ella estaba Lyon y Alluka sosteniendo cada uno un vaso plástico con jugo.

—¿A qué te refieres?—Dijo un tanto malhumorada mientras el peli naranja tomaba un sorbo de su vaso y la miraba con obviedad.

—Seducir a Gon con tus lamentables intentos de cita—Saya crispó a la vez que Alluka parpadeaba sorprendida.

—Saya chan ¿Te gusta Gon?

—De gustar como: ¡Me gustan los perros! No pequeña Alluka, Saya está perdidamente enamorada de Gon desde la primera vez que lo vio.

—¡Oh!

—¡Cállate cabello rizado teñido!—Insultó sonrojada apuntando a Lyon con el dedo, este sólo tomó otro sorbo de su jugo y se encogió de hombros desinteresado.

—¿Tanto te gusta Gon?—Saya miró nerviosa la expresión pensativa de Aluka—creo que harían linda pareja—la peli largo parpadeó sorprendida ante la tranquila respuesta de la menor.

—¿Eh? ¿De veras no te molesta? D-Digo, él antes tenía a tú…

—Si Gon saliera contigo estoy segura que se tomaría las cosas con más calma—Interrumpió con una sonrisa—si haces que su carga sea más ligera ¡Te apoyaré Saya!—alzó el pulgar con gesto de aprobación a lo que la otra sonreía de emoción.

—¡Oh gracias! ¡Tenía miedo de que te enfadaras por eso no dije nada! ¡Gracias por tu apoyo no sabes cuánto me alegra!—Abrazó a la menor y después se retiró brincando de la alegría bajo la mirada del par que la observaban en silencio.

—Oye… ¿Estás segura de esto? Ilusionándola así…—El más alto miró de reojo a la pequeña.

—¿A qué te refieres?

—Tú mejor que nadie sabes del gran hoyo en el pecho de Gon, ese hoyo que tiene nombre y apellido.

—Con intentarlo no pierde nada—Decía cerrando los ojos—ella nunca podrá tomar el lugar de mi onii chan… pero tiene el camino libre para hacerse el suyo propio.

—Tienes razón… sólo espero que Killua no me jale los pies por la noche.

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Había llegado al tejado de un edificio, nuevamente observaba el comportamiento inusual de esas grotescas criaturas. Lo que parecía dos humanoides negros miraban fijamente una flor…

—¿Qué les sucede?—Decía confundido, su experiencia le ha hecho ver que esas criaturas son voraces e insaciables sin embargo estaban allí tranquilos…

—La madre de la prole debe estar aprendiendo a manejar a sus crías—Una voz grave y burlona se sitúo a su lado, Gon sólo se limitó a mirarlo de reojo con el entrecejo fruncido.

—Llevas rato siguiéndome Hisoka—El hombre soltó una risilla mientras cruzaba sus brazos y recargaba su espalda en una reja de metal. Su piel era blanca, su cabello de un rozado oscuro, llevaba una camisa negra mangas largas con unos pantalones marrones, su mirada astuta dorada se situó en el moreno.

—¿Te diste cuenta? Crecen tan rápido…—Gon suspiró mientras posaba su mirada nuevamente en las criaturas.

—¿A qué viniste?

—Solo pensé que no debías estar caminando solito por esta área tan peligrosa.

—Puedo cuidarme sólo, lo llevo haciendo desde hace tiempo.

—Oh que cruel te has vuelto…—Gon sólo bufó y después caminó unos pasos dándole la espalda.

—Me voy o Alluka y Kite se preocuparan por mí.

—Admítelo, te pone nervioso estar conmigo—Se relamió los labios a lo que Gon sólo volteó a ver con una ceja arqueada.

—¿Se te zafó un tornillo?—Puso una mueca de incredulidad hacia el mayor para luego retirarse sin más, Hisoka sólo se encogió de hombros.

—Ni modo pues… se vale soñar…—Decía sonriente así mismo.

Al atardecer todos ya se estaban preparando, unos estaban con miradas decididas y otros un poco asustados, sin embargo nadie iba acobardarse ni flanquear. Kite salió de una tienda de campaña, en su espalda se hallaba un rifle de francotirador y con mirada severa se puso en medio del grupo.

—¿Todos ya saben sus posiciones?—Todos asintieron—partimos en 5 minutos, estén alertas—acto seguido se retiró. En una esquina Alluka miraba los edificios fijamente con una mano en su pecho.

—¿Tienes miedo?—Gon tomó su hombro con delicadeza y la chica le sonrió.

—¡Ansiosa!—El moreno esbozó una sonrisa para luego posar su mirada en los edificios.

—Según Kite la madre de la prole debe estar alojada allí—Apuntó con su dedo el edificio más grande de Zaban, al menos el que permanece más o menos intacto—es en donde más putrefactos hay alrededor. Ging, Kite y el grupo de apoyo abrirán camino para que nosotros entremos.

—Junto a Illu-nii—Agregó a lo que Gon asintió.

—Tus hermanos entraran con nosotros.

—¡Les demostraré de lo que estoy hecha!—Juntó sus puños decidida y Gon posó su mano en ellos gentilmente.

—Concentrémonos en cumplir nuestra misión y vivir para contarlo—La menor puso un puchero.

—En otros tiempos me hubieras apoyado.

—Aún lo hago, sólo que de la manera correcta—Acarició la cabeza de la menor sonriendo.

—Ejem…—Miraron hacia atrás y se encontraron a Lyon armado con dos escopetas en su espalda y municiones en su cinturón negro—lamento interrumpir el momento tan tierno pero ya es hora, tenemos que movernos antes de que tú padre pegue los gritos al cielo…—dijo aburrido a lo que el par asintió.

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—¡Pedazo de chatarra!—Gritó con frustración a la pantalla de televisor pegada a la pared, empezó a sobarse su cabeza calva tratando de recobrar un poco la calma.

—¿Por qué el escándalo Bendot?—Un encapuchado apareció detrás de él junto a la recién nacida madre de la prole.

—¡Esta cosa no quiere obedecerme!—Exclamó molesto apuntando al objeto, un suspiro salió de aquella capucha oscura y caminó hasta estar frente a la pantalla.

—Chelsea—Llamó neutro y la pantalla se encendió, emitió una voz femenina robótica.

Individuo “Rey del enjambre”, calor corporal normal, estado físico excelente, habilidades al máximo. El estado informativo de mis datos me obligan a decir lo siguiente: Hoy tienes muy buena pinta—Un corazón rojo se dibujó en la pantalla y el encapuchado sonrió.

—Yo creo que funciona muy bien—Bendot bufó malhumorado—Chelsea muéstranos la entrada principal.

Seguro—La pantalla cambió de imagen, se mostró el frente del edificio donde estaban merodeando varios putrefactos, pudo distinguir a un humano escondido detrás de un bote de basura y lo siguiente  una explosión,  la imagen se volvió negra bajo la miradas de los presentes—no puedo mostrar más, la cámara fue destruida.

—Está bien, gracias. Sugara—La aludida se arrastró en sus patas hasta estar a su lado—sabes lo que es un humano ¿No?

—Si—Respondió atenta a su rey.

—Ahora mismo montones de ellos están invadiendo este lugar con el único propósito de matarte a ti y a tu prole. Tú ordenes son las siguientes: los expulsaras a todos, no dejes que ataquen la guardería. Tienes permitido cualquier método que se te ocurra para evitarlo ¿Entendido?—La criatura sonrió cual niña emocionada.

—¡Si mi rey!

—Vete y no se te ocurra fallar.

—¡Sí!—Hizo una reverencia rápida y acto seguido y sin permiso taladro el suelo con sus manos para retirarse sin más. Bendot miro el hueco con una sonrisa.

—Esta es la reina más prometedora que he visto.

—¿Tu que sabes? Solo has estado mirándole los pechos desde que llegó—Al más alto le salió una venita palpitante de furia mientras que el encapuchado sólo cruzó sus brazos—pero tienes razón, se ve prometedora, sólo le falta sentido común y experiencia…

Tiros y explosiones se escuchaban resonando por todo el edificio, el grupo de apoyo distraía y mataba a todo putrefacto que se acercaba, dirigidos y comandados por Kite y Ging. Lyon desde la distancia uso una lanza granadas para terminar de derrumbar la puerta del edificio.

—¡Muy bien! ¡Cabezas gachas y traseros a cubiertos! ¡El primero que quiera hacer de héroe yo mismo lo mataré!—Gritó Ging al grupo de la resistencia quienes se abrieron paso entre los escombros y los ataques constantes de las criaturas.

Los primeros en entrar fueron Illumi y un divertido Hisoka, seguidos de Milluki, quien a pesar de estar totalmente sudado y mirando nervioso se encontraba decidido a cumplir la misión, junto a él Kaluto quien miraba de reojo a Gon y a Alluka los últimos en terminar de entrar al edificio, sobra decir que no estaba para nada cómodo trabajando con ellos. El grupo se perdió dentro del edificio bajo la mirada de Kite.

—¡Bien! ¡Retírense y dispérsense! ¡Eliminen a cuantos puedan!—Gritó ahora Kite a lo que Ging sonrió de oreja a oreja.

—¡Como dije! ¡Maten todo lo que se mueva!

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Dejaron de correr para poder estar alerta del alrededor y tener cuidado por donde pisan, tenían que llegar al sótano, donde se supone esta la guardería y la madre de la prole.

—¡Ugh! ¡Este lugar es asqueroso!—Se quejó Milluki al pisar algo viscoso y verde, Kalluto miraba el alrededor, por dentro el edificio estaba totalmente destruido había restos de insectos esparcidos en las paredes y en los pisos.

—Está muy oscuro… Alluka mantente cerca—La aludida asintió mientras se posicionaba a su lado, miraba a sus hermanos a la distancia.

—¿Qué es lo que sigue?—El moreno iba a responderle cuando la voz de Illumi interrumpió.

—Es aquí—Dijo parado frente a tres enormes agujeros, cada uno llevando a una dirección distinta, uno en la izquierda en una pared, otro en el medio del piso, y el último subiendo unas lianas rojas—Hisoka y yo tomaremos este—anunció apuntando al del en medio para luego dar media vuelta y saltar sin decir más nada, Hisoka dedicó una última sonrisa al grupo para luego saltar siguiendo a Illumi.

—¡Kalluto y yo tomaremos el de la pared!—Se apresuró a decir Milluki corriendo hacia el hueco, le parecía una molestia subir las lianas del otro. Se giró un momento para sacar la lengua en un gesto odioso—¡Espero que mueran! Vámonos Kalluto—decía para después adentrarse en la oscuridad del hueco. Allluka miró nuevamente a Gon y éste, en un suspiro, le devolvió la mirada.

—Nos separamos, como ya vez—Caminó hacia el agujero restante seguido de la chica—las madres de las proles suelen dividir su guardería por sectores, dependiendo de la edad la madre puede engendrar hasta más de veinte. Está es joven por lo que solo tenemos tres—explicaba mientras agarraba las lianas y empezaba a subir con Alluka a su lado escuchando atenta—pero eso no significa que sea más fácil, al contrario, pueden estar muy bien custodiadas así que mantente atenta.

—¡Sí!

—Y no hables alto, el ruido los atrae.

—Oh si…

Gon le sonrió de reojo para luego concentrarse en subir por ese oscuro agujero. Se sentía inquieto desde hace rato, y eso es desde que notó el extraño comportamiento de esas asquerosas criaturas, probablemente sea verdad eso de que sea sólo por la inexperiencia de la reina recién nacida, pero aun así esos putrefactos bien dieron pelea en la entrada ¿Por qué si pudo controlar a esos seres y no a esas minúsculas cucarachas? Algo no está bien.

Miro nuevamente a Alluka quien escalaba sin dificultad alguna esas lianas, si él estuviera sólo estaría totalmente concentrado en destrozar todo aquello que se interpusiera en su camino sin prestar atención a detalles, pero no es así, de nuevo tiene una espalda que proteger, si algo le pasara a ella… definitivamente no tendría perdón…

(¡¿Tienes ideas de cómo tus acciones afectan a los demás?! ¡Deja de ser tan egoísta y piensa antes de actuar! ¡Idiota!)—Una voz familiar y un viejo recuerdo doloroso resonó en su cabeza, se mordió el labio y cerró los ojos.

—¿Gon? ¿Te sucede algo?—La chica se extrañó al ver al aludido sacudir su cabeza de repente.

—No es nada Alluka, mi cabeza empezaba a ir a la luna y la tuve que arrastrarla devuelta aquí, no te preocupes—Agregó sonriente llegando finalmente a un terreno en el cual pararse.

Ayudando a la menor se pusieron de pie encontrándose con un largo pasillo oscuro, lo que antes debió ser un lugar lleno de oficinas

—Prepara tu arma y mantente alerta—Advirtió mientras preparaba sus guantes, la chica obedeció y saco un arma de su bota.

Ambos caminaron por el oscuro pasillo, mirando el lado puesto del contrario hasta que un ruido los alerto. Pegaron sus espaldas en una pared al lado de una puerta, Gon miró lento y con cuidado, tres seres negros y con músculos deformes devoraban lo que parecía ser los restos de un perro muerto.

Son de los fuertes…—Susurró la peli negra sujetando con firmeza su arma. Gon se agachó y tomó una piedra del suelo, en un movimiento rápido la lanzó alertando a las criaturas grotescas que en seguida siguieron el ruido dándoles paso libre al par.

Con rapidez y con cuidado de no hacer ruido alguno, corrieron por los pasillos adentrándose más en la oscuridad, de repente Gon jaló a Alluka agachándose detrás de un viejo mueble.

Mira…—Susurró apuntando a más adelante, la chica miró y sus ojos se abrieron del asombro, se encontraron con una habitación con numerosos huevecillos brillantes verdes pegados en las paredes, techos y pisos forrándolos por completo—encontramos una de las guarderías…— Alluka sonrió, solo tenía que destruirlo y misión cumplida, todo estaba saliendo bien, o eso creía…

Un disparo y tuvieron que cubrirse de una explosión, hubo un temblor en todo su piso que los alerto, alguien destruyó el nido antes de que tan siquiera hicieran algo.

—¡Gon! ¡Ahí vienen!—Dijo la chica poniéndose de pie apuntando a los putrefactos que corría hacia ellos.

—¡Corramos! ¡No podemos vencerlos en un espacio tan estrecho!—Tomó la mano de la chica y corrieron con los putrefactos pisándoles los talones. Ponían todo tipo de obstáculos en el camino sin embargo esas cosas las evadían o sin más las mandaban a volar de un golpe.

—¡Gon! ¡¿Quién destruyó la guardería?!—Gritó sin soltar la mano del mayor.

—¡Debemos concentrarnos en salir de aquí! ¡Esa explosión atraerá a más putrefactos!—Gritó viendo a lo lejos una pared y chasqueó la lengua, sacó de su bolsillo una granada, odiaba esas armas y probablemente solo ponga la situación más delicada, sin embargo era una emergencia.

Soltó la mano de Alluka para quitar el seguro y lanzar el explosivo con fuerza. Otra explosión y ellos atravesaron la nube de humo mientras que el techo se destruía encima de los seres que los perseguían. Se detuvieron respirando agitado.

—No debemos parar, vendrá más dentro de poco…—dijo el moreno pensativo.

—¡¿Qué paso allí?!—Miró alarmada al mayor—¡Alguien nos seguía sin que supiéramos y destruyó la guardería! ¡¿Por qué no nos enteramos?!—Gon paró sus labios con su dedo índice.

—Respira hondo y cálmate, saldremos de está—Estaba totalmente sereno a la situación para la sorpresa de la chica.

—¿Cómo puedes estar tan tranquilo?

—Alluka, en esta vida vas a recibir tanta porquería que tú estado mental se volverá inmune a ella—La chica parpadeó incrédula mientras Gon miraba alrededor, parecían estar dentro de una cueva muy oscura—¿Seguimos en el edificio?—dijo avanzando unos pasos deteniéndose abruptamente al percatarse del enorme hueco frente a ellos, era tan negro que juraría no tenía fondo—ten cuidado donde pisas.

—Sí.

—¿Cómo saldremos de aquí?—Miró ahora arriba y distinguió en el techo rocoso un agujero donde se colaba una luz—tendremos que escalar, si tuviéramos…

—¿Cuerdas?—Alluka mostraba el objeto que sacó del cinturón debajo de la gabardina azul que llevaba, Gon sonrió.

—Exacto, rápido salgamos de aquí—Tomó la cuerda y ató en un extremo una piedra filosa. El moreno agitó la piedra tomando impulso y apuntando hacia el hueco, pero justo al lanzarla un disparo la destrozó sorprendiendo al par. Gon se puso en frente de Alluka queriendo protegerla, reconoció al fin esas balas—¡Sal ya Kalluto!—Gritó a un rincón oscuro, el aludido a paso lento se acercaba apuntándoles con una escopeta recortada y con la mirada negra.

—¡¿Qué rayos haces?!—Interrogó Alluka molesta y viendo fijamente a su hermano menor.

—Silencio, por más que seas rechazada eres de la familia así que no te haré nada, mi asunto es con él—Apunto al moreno que observaba en silenció y con el entrecejo fruncido. Kalluto apretaba con fuerza el arma y su mirada negra de odio se dirigía a Gon—aquel… aquel que mató a mi querido hermano…

—¡Gon no lo mató, él lo amaba! ¡¿Cuántas veces tengo que repetírtelo?!—Alluka quiso acercarse sin embargo Gon no lo permitió.

—¡Silencio! ¡Lo dejo morir que es lo mismo!—Crujió los dientes con frustración y rabia—después de que él se enfrentó a papa, a mama e incluso a Illu-nii, de que incluso yo no pudiera verlo más, todo por ti… ¡¿Y así es como le pagas?! ¡Imperdonable, totalmente imperdonable! ¡No dejaré que andes feliz de la vida después de haberlo traicionado!—movió la parte de arriba del arma en un crujido metálico para cargarla y prepararla para disparar ignorando las lágrimas que querían salir de sus ojos.

—¡¿Crees ser el único que llora su ausencia?!—Respondió con los ojos cristalinos bajo el semblante ensombrecido del moreno—¡Él era la única persona que en verdad me quería en este mundo! ¡Él que siempre estuvo a mi lado a pesar de que todos me rechazaran! ¡Y ni siquiera pude decirle adiós! ¡No puedes culpar a Gon de nuestro dolor!—un disparo y Gon tuvo que echarse a un lado con Alluka, más sabía que ese disparo no era en serio…

—¡Dije que te callaras! ¡No te metas!—Un nuevo crujido metálico y estaba listo para ir en serio. Gon que había permanecido callado avanzó a paso lento hacia Kalluto, serio y con el semblante sombrío—te mataré…—pronunció no como amenaza ni como advertencia, sino como un hecho, sin embargo el moreno no titubeó ni dejó de ir hacia él dejando atrás a una Alluka que de igual manera sacaba y apuntaba su arma.

—¡Detente! ¡No hagas una estupidez!—Advirtió sin embargo Kalluto no la escuchó. Su mirada estaba fija en la de Gon que cada vez se acercaba más.

—Tienes razón, en odiarme—Habló finalmente el Freecss para la sorpresa de los presentes—es mi culpa que Killua haya muerto, eso nunca me lo voy a perdonar…

—¡¿Crees que con ese patético lamento te dejaré vivir?!

—Sin embargo…—Ignorando las palabras de odio del otro siguió hablando y avanzando—no voy a morir, no voy a dejar que me mates, ya que si lo hago… sería volver un desperdició el sacrificio que él hiso por mí, y allí sí que él me odiaría, por eso no dejaré que me mates Kalluto…—miró decidido los ojos del aludido cuya furia no había apaciguado para nada.

—¡Serás…!—Iba a jalar nuevamente el gatillo cuando el sonido de unas rocas removiéndose los alertó. Fue tarde cuando volteó a ver lo que venía…

—¡Cuidado!

—¡Gon!

Un disparo, un empujón, un golpe y dos cuerpos cayendo al vacío…

Continuará…

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