Capítulo 7: En el límite

Se quejaba incómodo, su cuerpo se removía adolorido mientras que con las palmas de sus manos tocaba lo que estaba debajo de él, era un piso duro y viscoso. Apoyándose ahora con sus brazos logró sentarse con dificultad y mirar lo que tenía debajo, un asqueroso y aplastado putrefacto, por un momento se sorprendió pero luego recordó lo sucedido hace sólo unos minuto.

—Es cierto…—Susurró para sí mismo mirando neutral su alrededor—la discusión con Kalluto…

—¡Serás…!—Se puso en guardia cuando lo vio listo para apretar el gatillo sin embargo unas rocas removiéndose lo alarmaron, aquel espectro iba a atacar al chico que apenas se percataba de su presencia.

—¡Cuidado!—Gritó corriendo velozmente y empujando a Kalluto hacia a un lado y arremetiendo contra el monstruo.

—¡Gon!—La voz de Alluka lo llamó a la distancia pero él ya estaba cayendo a lo profundo de aquel hoyo. Lo último que escuchó el sonido de un disparo…

—Ummm… caí al hoyo eso es seguro—Dijo rascándose la cabeza ya de pie para luego mirar al ser muerto y aplastado—¿Por qué no me has comido? No recuerdo haberte matado—decía como hablando con la criatura sabiendo que no la escuchaba.

La miro detenidamente hasta que notó el agujero de una bala justo en su cabeza, una sonrisa de orgullo apareció en su rostro

—Alluka… te volviste tan fuerte sin que lo supiera… Killua estaría orgulloso de ti. Espero no me busques y te apegues al plan—Pronuncio por un momento preocupado por la chica—ojala tuviéramos de esos intercomunicadores… bueno tendré que salir de aquí—luego poso su mirada en su alrededor, una cueva rocosa en el que podía distinguir pequeñas luces verdes.

Caminó hasta ellas y al acercarse se percató de lo que realmente eran

—Huevos…—Susurró, eran del tamaño de un puño, vio que había un sendero de ellos que llevaba hacia algún lugar que decidió seguir.

Caminó iluminado por la luz verde fosforescente que emanaba los huevecillos. El lugar era una especie de caverna profunda, un sitió bastante oscuro que le daba mala vibra. Unos ruidos viscosos lo alertaron y se escondió detrás de una gran roca, frente se encontraba unas libélulas enormes volando por el techo y acicalando los nidos de huevos posicionados en las paredes y parte del techo. Gon lo supo de inmediato, una guardería.

—Oi chaval…—Una voz a sus espaldas lo sobresaltó. Gon de inmediato saltó y puso distancia entre él y el individuo con sonrisa altanera. Frente a él un hombre corpulento y calvo cuyas intenciones no eran amistosas­­—es de mala educación husmear en la casa de los demás—dijo queriendo acercarse al joven pero este retrocedió.

—Tú… no eres humano ¿Verdad?—Lo dedujo en seguida en que lo vio. El hombre sonrió ante sus palabras.

—Eres un chico muy intuitivo.

—¿Quién eres?

—Puedes llamarme Bendot, el “Señor de la prole”—Hizo una reverencia y a Gon le dió un muy mal presentimiento.

—¿Señor de la prole? ¿Eres parte… del enjambre?—Bendot lo miro con superioridad, alzó la mano y chasqueó los dedos.

El suelo tembló y Gon tuvo que retroceder nuevamente, del suelo surgió tres enormes ciempiés, con saliva verde saliendo de sus cavidades y colmillos puntiagudos.

—¿Eso responde tú pregunta?—Las criaturas frente a él gruñeron amenazantes.

—Más o menos—Ajustó sus guantes y chocó sus puños—sé que debo eliminarte—declaró poniéndose en modo de ataque.

Bendot rió y se relamió los labios al ver los retadores ojos del joven frente a él, hace tiempo que no tenía una pelea decente desde que nació el rey del enjambre y los soldados se fortalecieron, pero ahora tenía el presentimiento de que recuperaría el tiempo perdido gracias al mocoso frente a él, un mocoso prometedor.

—Haz que valga la pena—Dijo antes de lanzarse hacia su oponente…

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Afuera del edificio una nube de balas atacaba a cuanto putrefacto aparecía intentando defender los alrededores. Kite lideraba al grupo que permanecía fuertes ante las criaturas mientras Ging guiaba a unas pocas personas a que apuntaran con sus lanza granadas los puntos débiles de la construcción, de ese modo la destrucción acabaría con cuanta alimaña quisiera presentarse.

—¡Demonios Lyon! ¡Dispara ya!—Gritaba el moreno al peli naranja que recargaba munición con una tranquilidad que lo sacaba de quicio.

—Aguanta ya casi estoy.

—¡Eso me dijiste hace una hora!

—Fueron cinco minutos, impaciente—Bostezó cansado sacándole un tic en la ceja al adulto, luego perezosamente levantó la inmensa arma para luego pestañar confuso—¿A dónde tenía que apuntar?

—¡Al techo idiota!—Dijo exasperado.

—Ah cierto…—Y luego apuntó a su objetivo.

Pasaron los minutos sin ningún disparo que para la impaciencia de Ging eran como horas.

—¡¿Y bien?!

—Veo doble.

—¡¿Qué?!

—Debió ser el tequila que le puse al jugo de limón… ¿O fue el Jugo de limón que le puse al tequila?

—¡¿Cómo demonios puedes beber alcohol antes de una misión?!

—¡No me juzgues! Nunca se sabe cuándo será tú último trago en los pequeños bares en que te lleva el sendero de la vida…—Dijo cual poeta inspirado exasperando más de lo que ya estaba a Ging.

—¡Solo dispara!

—Pero veo doble…

—¡Dispara a ambos!

—Ok jefe…—Se encogió de hombros desinteresado sin pensar en ningún momento en sus acciones. Disparó dos granadas, una dio en el techo como quería Ging haciendo caer los escombros y eliminando más putrefactos, la otra se perdió en un edificio cercano explotando en el acto y haciendo unas horribles llamaradas que aumentaban de tamaño cada vez más—¿Eso no va a complicarnos más adelante?—preguntó con una tranquilidad sobre humana y Ging se encogió de hombros igual de desinteresado.

—Ni idea, yo sólo pienso en el ahora, y en el ahora lograste destruir el techo como te pedí, así que buen trabajo.

—Kite nos matará si se entera que fuimos nosotros.

—Sólo si se entera—Declaró poniendo su expresión seria—¡Alguien que me diga cuanto tiempo ha pasado desde que entraron!

—¡Una hora señor!—Gritó un soldado no muy lejos de ellos.

—Una hora…—Repitió pensativo.

—Tranquilo—Dijo Lyon llamando su atención—todos los que entraron son profesionales no hay de qué preocuparse.

—Excepto la nueva compañera de Gon—Le recordó y el peli naranja bufó.

—Tú mismo pudiste ver su talento ¿No? Y además está con tu “hijo”—Resaltó estas últimas palabras—si están tardando es porque debe haber muchos huevos que aplastar adentro—finalizó a lo que Ging suspiró.

—Quizás tengas razón…—Susurró no muy convencido.

Una gran explosión proveniente del edificio sobresaltó a todos, la entrada del edificio que estaba bloqueada fue abruptamente removida para el asombro de los presentes. De entre las rocas salían Illumi e Hisoka, con sus ropas sucias y unos cuantos raspones pero nada serio al parecer.

—Valla, el payaso sádico y la muñeca china demoniaca fueron los primeros, págame—Dijo Lyon extendiendo la mano a un soldado que con expresión malhumorado le dio una barra de chocolate (En esos tiempos el dinero no sirve de nada)—¿Ves? Te dije que no había de que preocuparse—se dirigió a Ging mientras le daba un mordisco a su premio.

—Espera…—Decía distante mientras veía como Milluki corría hacia ellos en pánico y con su barriga moviéndose de un lado a otro—¿Qué te pasa?—preguntó ya con el chico respirando agitado frente a él.

—¡Ka-Kalluto! ¡E-Él!—Decía jadeando como si llevara horas corriendo.

—Kalluto se separó de él cuando destruían el nido—Habló Illumi ya frente a ellos junto a Hisoka, ante sus palabras Ging se sobresaltó.

—¡¿Cómo no pudiste darte cuenta?!—Interrogó a Milluki el cual se asustó ante su semblante alterado.

—¡No es mi culpa! ¡Se supone que nuestra estrategia es que mientras yo destruyo los huevos él me cuida las espaldas! ¡Pero cuando terminé él no estaba!—Decía entre quejas y lloriqueos.

—¿Y a donde iría en ese lugar tan asqueroso?—Habló esta vez Lyon dándole otra mordida a su barra de chocolate, arqueó una ceja cuando Ging se tomó la frente en señal de estrés y Milluki tragaba grueso.

—Hacia donde esté Gon—Respondió finalmente Illumi con su usual voz neutra.

—¿Con Gon?

—Probablemente intente matarlo—Declaró con total tranquilidad Hisoka y Lyon suspiró cansado.

—¿Qué les pasa a ustedes los Zoldycks? Matar siempre es la solución para todo—Antes sus palabras Hisoka rió y tanto Milluki como Illumi desviaron las miradas indiferentes.

—Iremos adentro a buscarlos—Declaró Ging serio recibiendo una mirada de reproche de Milluki.

—¡Eso sí que no! ¡Acabo de salir de ese basurero allá Kalluto si se queda!—Se quejó cual niño pequeño haciendo una rabieta y el adulto arqueó una ceja.

—¿A ti quien te dijo que vallas? Es una misión de entrar y salir, necesitamos velocidad lo cual tú no tienes.

—Uyyyyy… En tú cara gordis—Milluki le dió una mirada de muerte a Lyon y este sólo le dió otra mordida a su chocolate—pff comparada a las miradas de tú difunto hermano tú pareces un cerdo malhumorado—una venita palpitante salió en la frente de Milluki mientras escuchaba las risillas de Hisoka de fondo.

—¡Púdranse!—Gritó furioso retirándose a un lugar donde no lleguen los tiroteos o los muertos vivientes.

—¡Hmp! Que mal humor.

—Es por tú culpa.

—Ay sí, y tú no tienes nada que ver—Ging chasqueó la lengua y cambió de tema.

—¿Irás conmigo a buscar Kalluto?

—Si porque no.

—¿Hisoka?—El aludido sonrió ladinamente.

—¿Entrar en ese sitio tan peligroso para encontrar posiblemente una escena de venganza sangrienta?—Se relamió los labios con una mirada de éxtasis—será un placer…

—Ging este tipo me da escalofríos.

—Aguántate Lyon. Illumi—El aludido lo miró inexpresivo—¿Puedes decirle a Kite nuestra situación?—se encogió de hombros indiferente.

—Como quieras—Ging asintió.

—Vámonos—Los tres se retiraron corriendo hacia el edificio bajo la mirada de indiferencia de Illumi. No hacía falta preguntar por qué Ging no reclutó al mayor de los Zoldycks para la misión, todos saben sus tratos con Gon, probablemente hubiera ayudado a Kalluto a terminar la venganza…

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Jadeaba mientras que con dificultad avanzaba por entre las rocas y escombros, la idea de escalar la cuerda para llegar por el traga luz era imposible teniendo en cuenta el peso muerto en su espalda, por suerte las rocas removieron parte del derrumbe y se hizo un espacio suficiente para que pudieran pasar.

—Eres un idiota Kalluto chan—Susurró mal humorada cargando al aludido inconsciente—primero escupes esa estupidez de venganza hacia Gon, lo apuntas con tu arma llena de sed de sangre sin notar al putrefacto detrás de ti, para luego terminar siendo salvado por el que ibas a matar, por si no fuera poco caes contra una roca quedando cual bella durmiente y tu hermana “la rechazada” tiene que hacer de príncipe azul y salvar tu trasero. Como diría nuestro onii chan: “Eres un IDIOTA”—hablaba muy irritada acomodando a su hermano menor a cada tanto—ugh… y a ver si adelgazas que estás muy pesado—escuchó como se removían unas rocas a su costado, chasqueó la lengua, sacó el arma de su bota y disparó sin titubear—sólo era una cucaracha, no te preocupes—dijo tranquila mientras guardaba el arma y volvía a cargar la pierna del otro—sabes Kalluto chan, me sorprendí mucho cuando te escuché decir todas esas cosas…—miró alrededor buscando algún peligro y al no encontrarlo continuó—siempre pensé que los únicos que tenían sentimientos en mi familia éramos mi onii chan y yo, los demás me parecían tan fríos y distantes que creí que simplemente no tenían corazón. Pero me equivoque… tanto tú como Illu-nii tienen sentimientos hacia onii chan, quizás mama también ahora que lo pienso—soltó un suspiro de pesadez—pero nunca entenderé sus insistencias en que onii chan hiciera lo que ellos querían, onii chan siempre les dijo que no quería y se entristecía cuando lo obligaban a hacerlo ¿Por qué obligar a la persona que quieres a hacer algo que no quiere? Jamás entendí eso, se supone que haces todo para que esa persona sea feliz ¿No?—sintió como el menor se removía un poco pero no hizo mucho caso—pensarás que soy una niñata ingenua que no entiende nada, y quizás tengas razón… pero aun así creo, que a pesar de la desaprobación de mama e Illu-nii, onii chan eligió el camino correcto ¿Sabes por qué lo pienso?—no recibió respuesta pero no le importó—porque él era feliz, él era muy feliz con Gon kun—sonrió con la frente en alto—discutían en un momento y para el otro se estaban riendo, se burlaba de Gon kun cuando el sacaba pésimas calificaciones pero al final lo terminaba ayudando a estudiar. En cambio Gon kun nunca se separaba de él, nunca más se sintió sólo como solía estarlo en casa. La verdad…—su semblante cambió a uno apagado—no sé qué pasó realmente el día de su muerte… y Kalluto chan sé que tú tampoco sabes… No me atrevo a preguntarle a Gon kun él todavía está sufriendo. Pero estoy segura que lo que sea que haya sucedido Gon kun hizo lo imposible por intentar evitarlo, las cicatrices en su cuerpo lo prueban… y la culpa que lleva consigo es porque no logro evitar lo inevitable… Kalluto chan no podemos culparlo de nuestro dolor, él ya tiene suficiente con el suyo. Duele, pero debemos conformarnos con la idea de que al menos él hizo lo que quiso—sintió como nuevamente se removía en su espalda y sonrió con tristeza—lo sé, apesta esa idea.

Escuchó ahora como se movían unas rocas y frunció el entrecejo, se ocultaron detrás de lo que quedaba de un escritorio. Dos enormes ciempiés entraban por la zona. Sino mal recuerda a estos tenías que arrancarles la cabeza para poder matarlos. Sacó su arma y tomó aire, se preparó mentalmente para lo que venía. De un salto se puso en la línea de visión de esas criaturas, estas la miran con saliva verde saliendo de sus cavidades. Dispara en el medio de ellas para separarlas, una trata de embestirla pero termina chocando contra la pared al ser esquivada. Alluka aprovechó para intentar atacarla pero no se dió cuenta que la otra la tenía sujetada del pie. Sin que pudiera evitarlo terminando colgando de cabeza con un ciempiés a cada lado. Trató de dispararles pero el arma se resbalo de sus manos. Justo cuando iba a ser mordida por una de esas cosas se oyó un disparo y ella cayendo al suelo, la bala logró separarla del ser.

—¡Alluka!—La aludida se reincorpora adolorida y viendo con asombro al recién llegado.

—¡Lyon san!—Llamó con una sonrisa al ver como el aludido aplasta la cabeza de uno de los ciempiés, el otro fué destruido por Hisoka al cortarle la cabeza. Ambos cadáveres caen al piso inertes, durante la conmoción pudo ver a Ging bajar de una pila de escombros con una escopeta recortada en sus manos.

—¿Están bien?—Preguntó ya frente a la chica, ésta asintió y apuntó a una dirección.

—Por allá está Kalluto, pero necesitan que lo carguen.

—Yo me encargo—Lyon fue tras él chico inconsciente detrás del escritorio y con facilidad lo cargo en brazos, parpadeó por un momento incrédulo—¿Por qué finges?—preguntó confuso pero al ver que no recibió respuesta se encogió de hombros aburrido.

—Gon cayó a un enorme agujero—Dijo la chica mirando fijamente a Ging—maté al putrefacto así que debería estar bien.

—¿Puedes guiarnos?

—¡Claro!

¡Ging san! ¡Ging san!—La voz alterada de Kite llamó la atención de todos, esto a Ging le dió un muy mal presentimiento tomó el comunicador en su oreja y lo puso frente a su boca.

—¿Qué pasa Kite?

¡Tienen que salir de allí de inmediato!

—¿Por qué? ¿Qué ocurre?

¡Los putrefactos están atacando de una forma diferente! ¡No resistiremos mucho tiempo!—Su vos se distorsionó por un momento debido al sonido de una explosión.

—¡Kite!—Llamó por un momento alterado.

¡Estoy aquí! ¡Pero se nos acaba la munición y no dejan de venir! ¡Dense prisa en salir!—Finalizó cortando la llamada y Ging cerró los ojos y suspiró con pesadez.

—Volvamos.

—¡¿Y qué hay de Gon?! ¡No lo podemos dejar atrás!—Alzó la voz alarmada.

—Por cómo se oyó, ellos no duraran mucho tiempo—Habló Hisoka con una sonrisa astuta, se estaba divirtiendo a pesar de lo grabe de la situación—si no regresamos ahora morirán todos ¿Crees que Gon chan estará feliz con más muertes en su conciencia?—Alluka se mordió el labio mientras bajaba la cabeza apretando los puños.

—A-Aun así yo…—Sintió una mano en su hombro y levantó la vista, Ging la miraba neutro y hasta un tanto estricto.

—Él estará bien. Es mi hijo, puede con esto y más—Dijo Mirando a los ojos a la chica que sólo asintió rendida—vayámonos rápido—se encaminaron corriendo hacia la salida, con su mente pensando en que rayos está pasando afuera…

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Mantenía su mano en su frente concentrado en la imagen que le mostraba el monitor, cuando se dió cuenta que unos intrusos entraron al edificio decidió tomar manos en el asunto y dirigir a sus “súbditos” en el ataque. En vez de que atacaran por separado y a lo brusco, ordenó que se mantuvieran juntos, los más grandes y resistentes al frente abriéndose paso en esa nube de balas, mando a unas cucarachas a que pasaran por debajo de ellos y atacaran a todo el que estuviera desprevenido. Gracias a eso ahora parecen más aturdidos los enemigos…

—Están retrocediendo mi rey…—Habló Sugara con una voz fascinada—usted es asombroso.

—Pero volverán sino los matas. Sugara—Habló distante mientras quitaba la mano en su frente, unos ruidos de arrastre se escucharon a sus espaldas, volteó y se encontró Bendot todo golpeado y ensangrentado, lo miro con indiferencia—¿Qué pasó? ¿Se te corrió el maquillaje?

—Púdrete—Escupió con molestia pero luego sonrió—tuve un buen rato de pelea…

—¿Pelea?

—Un chiquillo casi me mata—Soltó una risa adolorido, con dificultad alzó la mano y chasqueó los dedos. Un ciempiés arrastraba a un inconsciente y malherido Gon y lo tiraba al suelo sin cuidado—destruyó a unos quince de los míos y de no ser porque hubo un derrumbe causado por el alboroto de afuera, no estaría aquí—soltó una risa mientras escupía sangre a un lado—estos humanos son cada vez más rudos, necesito entrenar—hablaba burlón hasta que notó el silencio del encapuchado, miro extrañado como observaba fijamente al muchacho en el suelo—¿Qué te pasa mocoso? Espabílate.

—No me pasa nada—Respondió cortante para luego dirigirse a Sugara—es hora de que demuestres de lo que estás hecha Sugara—la aludida sonrió ilusionada para luego acercarse a Gon con una sonrisa sedienta…

Continuará…

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