Capítulo 7: Hora de ponerse elegantes.

Karma miraba su mano mientras rodaba en su propia silla, sus pensamientos rondaban las imágenes de la noche anterior ¿Quién diría que el shinigami era un hombre de apariencia tan simpática? Normalmente cuando escuchas el nombre “Dios de la muerte” piensas en alguien sumamente aterrador, pero al verlo, simplemente no podía sentir ningún tipo de peligro. Y eso… es un poder macabro, darle esa falsa seguridad a una víctima y cuando menos lo espera asestarle el golpe…

Suspiró para luego recargar sus brazos en el escritorio, escuchó unos toques en su puerta y acostó su mejilla en una de sus manos.

—Pase—Habló desinteresado, asomándose lentamente aparecía un Nagisa con ojeras y una expresión de muerto viviente. El peli rojo sonrió travieso—¡Buen día Nagisa kun! ¿Cómo está la resaca?

—Muy bien, le manda saludos—Respondió con un ligero tic en su ceja al escuchar la risa del peli rojo.

—Qué bueno que llegaste, veras se me antoja…

—¿Pastel de vainilla con fresas adheridas y un jugo de frutilla?—Completó poniendo lo dicho en frente del más alto para luego bostezar con pereza.

—Veo que te estas acostumbrando.

—Estoy memorizando cada uno de sus dulces favoritos jefe, todo a su beneficio.

—Que dulce de tu parte—Agregó mientras le daba un sorbo al jugo sin dejar de mirar al más bajo—sabes a noche…

—Sí, sí, soy malo con el alcohol—Se adelantó a decir en una queja y el peli rojo sonrió.

—Eso también, pero lo que quería decir es que vi a tú maestro—Nagisa abrió los ojos en sorpresa.

—¿Lo vió?

—Cuando te lleve a tu departamento.

—¡Ah! ¡Es cierto! Gracias y lamento las molestias—Decía en una breve reverencia bajo la mirada expectante de Karma.

—No hay de que—Decía tranquilo—sobre tú maestro…

—No le diré sus técnicas o debilidades aunque me lo ordene, si es lo que quiere saber—Se adelantó a decir nuevamente con una expresión malhumorada y Karma rió de buena gana.

—Así que le tienes lealtad.

—Y mucho cariño, sí—Agregó muy seguro mientras veía como el peli rojo hacía un puente con sus manos y lo miraba con una sonrisa.

—Es bueno saber eso, pero mi curiosidad es otra.

—¿Y es?

—¿El Dios de la muerte es tu padrastro?—Preguntó para la sorpresa del más bajo, bien tenía esa duda desde que vió la foto en el departamento de Nagisa y llámenlo metiche pero no podía evitar querer averiguarlo. El peli azul desvió la mirada un poco avergonzado.

—¿Cómo lo supo?

—Vi una foto en tu sala ¿Tú familia?—Nagisa sonrió con las mejillas levemente rozadas.

—Sí lo son…y respondiendo a tú pregunta, sí, el maestro vendría siendo mi padrastro. Aunque más que como “padre” lo veo como un profesor del que siempre puedo aprender algo nuevo—Decía sonriente y casi borrando la cara de resaca que tiene, así de gusto le da el hablar de su familia.

—Bueno, eso responde mi otra pregunta…—Decía ganándose una mirada de curiosidad del peli azul.

—¿Y cuál era?

—¿Por qué el Dios de la muerte querría tener un discípulo? Es algo que me anda rondando desde que te conocí, supongo que es lo suficientemente humano como para enamorarse y ganarse puntos con la mujer enseñándote sus técnicas—Nagisa parpadeó y luego desvió la mirada pensativo.

—En realidad es más complicado que eso…—Agregó distante a lo que Karma arqueó una ceja.

—¿A qué te…?—Unos toques en su puerta interrumpieron la conversación.

—Karma soy yo ¿Estas ocupado?—La voz de Karasuma se escuchó a un lado de la puerta y Karma suspiró.

—Adelante—El moreno entró con su característico entrecejo fruncido y aires de seriedad—es bueno volver a verte ¿Dónde está Bitch san?

—Ocupada en el trabajo—Vió como Nagisa le daba una pequeña reverencia y el asintió en respuesta—te tengo un mensaje de tu secretaria. Terasaka Ryoma fué invitado a una gala en el hotel paraíso para recaudar fondos en protección al  ambiente, pero él se encuentra indispuesto por ciertos eventos que ocurrieron ayer en la noche—Karma soltó una risita mirando al peli azul con expresión nerviosa—por eso deberías ir tú en su representación.

—No creo que vaya, sólo irá gente que quiere presumir de su dinero o de la “top model” del momento con la que están saliendo, me voy a aburrir a muerte…—Decía mientras ponía sus brazos detrás de su cabeza y recargaba su espalda en el sillón.

—Tienes que ir…—Dijo más serió de lo normal según Karma.

—¿Por?

—Creemos que habrá otro intento de asesinato allí, y uno importante según la información que logró sacar Irina, podríamos conseguir alguna pista de quien podría haberte mandado a matar.

—Y me usaran de cebo para atraer al asesino.

—¿Algún problema?

—Ninguno, es muy buen plan—Sonrió complacido y travieso—¿Qué haremos?

—Te pondremos un micrófono y te mantendremos vigilado por cámaras, además de que agentes especiales disfrazados observaran a todo tú alrededor, Nagisa san—el aludido lo miro atento—tengo entendido que eres bueno en sigilo.

—Podría caminar detrás de usted todo un día y ni siquiera lo notaria—Comentó con una gran sonrisa y el moreno asintió.

—Perfecto, quiero que estés cerca pero que también pases desapercibido, necesitamos sacar a la luz al asesino pero tú misión sigue siendo proteger a Karma.

—Entendido—Al terminar de decir esto tanto él como Karasuma miraron al peli rojo, esperando alguna queja o insulto, sin embargo sólo se encogió de hombros desganado.

—Me rindo ¿Bien? El ratoncito tiene buenas garras.

—No soy un ratoncito—Puso un puchero por la molesta costumbre de Karma de ponerle sobrenombres, Karasuma se acercó a él y tomó su hombro.

—Tranquilo… él primero te acepta y luego te respeta… más o menos—Susurró para luego caminar hacia la puerta—la fiesta es a la noche, estén preparados—y se retiró finalmente dejando el par nuevamente sólos.

—¿Así que también eres un especie de espía?—Preguntó Karma y Nagisa le sonrió.

—De todo un poco, jefe, de todo un poco…

—Je, te creo—Se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta bajo la ahora mirada de curiosidad del peli azul—vienes ¿No?—decía abriendo la puerta y sonriendo de lado.

—Sí, claro…—Respondió dudoso apresurándose a seguir al peli rojo.

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Se había montado en un auto móvil negro con el peli rojo sin preguntar nada, ya llevaban unos treinta minutos de viaje y envueltos en un extraño silencio para Nagisa. De vez en cuando miraba a Karma en el volante, una sonrisa confiada adornaba su rostro mientras mantenía su mirada cobre en el camino, aun en una tarea tan simple como conducir desprendía esa aura de confianza absoluta en sí mismo, bueno…

¿Cómo no estarlo? Tan joven y ya es un exitoso burócrata, con el suficiente talento como para ser irritante y nadie haga nada para cambiarlo y sólo puedan quejarse en silencio, y con un contrato generoso por su cabeza cabe decir, ya su maestro lo dijo una vez “Sabes que eres fuerte cuando todos quieren pelear contra ti”, y por si no fuera poco es guapo ¿La vida no pudo ser más generosa? Soltó un suspiro de resignación que el más alto notó…

—¿Qué sucede?

—Nada… sólo me preguntaba a dónde iremos—Karma lo miró por un momento para regresar la vista al camino.

—Lo veras por ti mismo, ya llegamos—El auto estacionó frente a un centro comercial bastante grande y lujoso, podía ver que lo que vendían era costoso.

—¿Qué hará aquí?—Preguntó mientras bajaba junto al peli rojo.

—Veras, no es la primera vez que me avisan de ir a una fiesta importante a la cual tengo que estar listo dentro de nada—Hablaba mientras se adentraba al lugar seguido de Nagisa—así que encontré un lugar donde siempre conseguiría un buen traje a mi medida…

Después de caminar un poco y subir unas escaleras llegaron a un antro de ropa para damas y caballeros, bastante brillante y moderno bajo la mirada de Nagisa. Al entrar pudieron ver a varias personas eligiendo alguna prenda elegante o dejando que las chicas de servicio les tomaran las medidas.

—¡Bienvenidos!—Una chica joven de cabello rubia en cola de caballo los saludó animada, de repente su expresión cambio a sorpresa al ver a peli ojo—¡Karma kun!

—Michel—Respondió con una sonrisa el saludo.

—¡Qué bueno verte! ¿Qué necesitas?

—Veras tengo que asistir a una fiesta importante ¿Tienes algún traje para mí?

—Te tengo uno con una tela fina del Nilo brillante y fresco como el algodón Egipto—Guiño el ojo risueña y luego posó la vista en el pequeño peli azul—y para la linda joven puedo conseguirle un hermoso vestido que haga juego con el traje—Nagisa respondió con una sonrisa decaída.

—Soy hombre…

—¡Qu-Quiero decir traje! ¡Un traje que haga juego!—Corrigió nerviosa bajo una risita de Karma—por favor síganme…

Unas tres chicas empezaron a tomar las medidas de Karma de manera apresurada para luego tomar las de Nagisa sorprendiéndolo un poco.

—Aaaww~ Tienes una talla tan pequeña ¡Es tan adorable!—Agregó una chica en un tono enternecida para el disgusto del peli azul.

—Por favor paren, igual no tengo con que pagar estos trajes que seguramente valen una fortuna—Dijo con un suspiro de cansancio.

—Tranquilo, la agencia lo costea todo—Agregó con una sonrisa astuta mientras revisaba su teléfono—démonos prisa, después tenemos que ir al peluquero.

—¿Eh? ¿Peluquero?—Balbuceó nervioso antes de ser arrastrado a un probador.

Le pusieron un esmoquin negro a medida a su pequeño cuerpo, o al menos es lo que pudo ver antes de ser arrastrado rápidamente a otra habitación donde lo sentaron en una silla alta roja y soltaran la liga que sostenía su cabello dejando que callera delicadamente en sus hombros.

—Oh mi vida~—Canturreó un hombre moreno con tijeras en mano—¡Que hermoso cabello azul! ¡Se me ocurren tantos peinados que hacerte!

—¡N-No gracias!—Se apresuró a decir Nagisa muy incómodo, podía medio divisar a Karma siendo peinado por la misma joven que les dió la bienvenida hace un momento, pero su atención regresó al peluquero cuando este inclinó la silla y su cabeza cayó en un fregadero.

—Oh cariño, deja al menos que te lo lave y le pase el secador ¿Y qué pasa con esas ojeras y esa piel tan pálida? Solo porque eres tan lindo te haré un tratamiento facial con pepinos y todo—Dijo de forma coqueta mientras humedecía el cabello celeste bajo la mirada alarmada y nerviosa del otro.

—¡N-No es necesario! ¡Y-Yo estoy…!—Su cara fué embarrada en crema antes de que tan siquiera terminara de negarse.

Fueron unas horas bastantes torturantes para el peli azul; le habían puesto todo tipo de mascarillas y cremas humectantes en el rostro; su cabello fué lavado y rociado con diferentes gels para ponerlo más liso y brillante, y por si no fuera poco escuchaba las risas burlonas y los comentarios de Karma como “Te ves tan rejada” o “¿Lo está disfrutando princesa?”, pero al menos tantas atenciones le quitaron la resaca.

—¡Vuelvan pronto!

—¡Adiós tesoros, búsquenme siempre que quieran un nuevo peinado!—Se despedían en la entrada mientras veían alejarse al par.

—Jeje, parece que le gustaste a Reik—Comentó Karma; mirando burlón los “risos” y las mechas negras que le hicieron al cabello del más bajito mientras este lloriqueaba por lo bajo.

—¿Por qué soy el único con mechas californianas y bucles en espiral?—Se quejó con lágrimas en los ojos intentando alisar en vano un mechón de su cabello.

—Mi cabello no tiene el largo suficiente para esas cosas. Y no te preocupes, el peinado se deshará cuando lo laves,  además… Te vez fabulosa~—Soltó una carcajada debido a la mirada de perros que le dedico el más bajo. Nagisa puso un puchero; mientras sacaba una liga de su manga; y recogía su radiante pelo nuevamente en una cola de caballo; rezando por lo bajo que no llame la atención en la fiesta. Luego miró de nuevo al peli rojo; este llevaba un esmoquin azul oscuro con una camisa negra por debajo; con cuello abierto sin corbata. Suspiró desganado, el parecía una actriz con ropa de hombre mientras que el otro lucía como todo un casanova…

—Karasuma me envió un mensaje—decía llamando nuevamente la atención del peli azul—“Nos vemos frente al hotel” dice.

—¿Ya es hora?—Se detuvieron justo en frente del auto. El peli rojo miró el cielo que anochecía.

—Tal parece—Respondió para luego montarse en el vehículo seguido del más bajo.

Arrancaron rumbo a la “fiesta” donde puede que saquen algo más que una simple pista…

Continuará…

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