Capítulo 8: El hechizo de la ninfa enamorada (primera parte 1).

Desde hace años, una leyenda muy antigua acechaba a un  pueblo cualquiera de una era cualquiera. Se dice que en ese tiempo vivía una joven cuya  apariencia simple contrastaba bastante con las de sus bellas y jóvenes hermanas, sin embargo ella estaba convencida de que podría conquistar a un galante y leal caballero, su fe y esperanza la hacían estar segura de ello.

Pero la realidad es cruel y la vida humana es corta, antes de que pudiera percatarse siquiera sus hermanas ya iban siendo comprometidas y próximamente casadas con jóvenes nobles, pero ella seguía sola, sin nadie que la cortejara o al menos mirara. “Que malo” susurraba en la soledad de su alcoba “ya estoy por cumplir mis treinta y no tengo quien me quiera” una lagrima rodó por su mejilla hasta caer al piso “¿Quiere usted ser amada?” fueron las misteriosas palabras que le susurraron el viento, sin preguntarse qué era o porque le hablaba, ella le respondió “Si ¿Qué tengo que hacer?” “Ve al valle más cercano durante la luna llena y come las vallas rojas. El  resto es cosa tuya” fue lo último que dijo.

Aquella chica no lo pensó mucho, espero solitaria a que llegara la luna llena, fue al valle donde solía jugar con sus hermanas y se encontró con unos hermosos frutos rojos. Se comió todos los que pudo, y ahí fue cuando sintió una extraña sensación, una vibración que recorría su garganta, y sin poder evitarlo empezó a cantar y a cantar. No podía controlarse, solo cantaba, entonces se dio cuenta de lo múltiples hombres que se dirigían hacia donde estaba, el regocijo lleno su pecho mientras empezaba a marchar bajo la luz de la luna seguida de esos numerosos hombres hipnotizados por su voz melodiosa, al fin dejo de estar sola.

Desde entonces, cada luna llena, cierta cantidad de hombres jóvenes se pierden en los valles para nunca ser vistos de nuevo. El nombre de esta leyenda es: “El hechizo de la ninfa enamorada”.

—¿Y? ¿Les gusto?—Pregunto una anciana con sonrisa socarrona al trío de jovencitos sentados en un sillón frente a ella.

—Prefiero la del fantasma de Nanamei, esa hizo que Nagisa durmiera en mi cuarto toda una semana—Agrego  Karma con una mirada burlona irritando a una celosa Kayano.

—No necesitamos recordar eso…—Agrego ruborizado el peli azul sentados en medio de ellos dos, le avergonzaba pero es que ese cuento era aterrador. Tosió para cambiar de tema y mirar a la anciana frente a él—¿Qué tiene que ver esa historia con su petición Ana san?

—Veras dulzura…—Decía mientras tomaba un cigarrillo y expulsaba lentamente el humo de sus labios pintados de rojo—desde hace unos tres mesesmis chicos han estado desapareciendo, he llamado a la policía pero ellos no pueden hacer mucho, es como si simplemente desaparecieran sin dejar rastro. Parece que aquí no es el único sitió, todos los hombres de los cabaret de la ciudad han estado desapareciendo, siempre en las noches de luna llena—cruzó sus piernas y señalo a que miraran a su alrededor.

En ese moderno antro pintado de diferentes tonos de rojo había unos pocos hombres jóvenes y apuestos atendiendo a las numerosas mujeres de diferentes edades—desde que la gente empezó a circular esa leyenda del hechizo de la ninfa muchos de los muchachos se niegan a trabajar por miedo, los únicos que se quedaron fueron los más experimentados y leales a mí que son los que ven aquí. Les he comentado que cerraría el negocio mientras estuviese ese peligro pero entre todos se negaron, diciendo que este era su hogar…—finalizó con una expresión decaída.

—No se preocupe—Comentó Kayano sonriente—solucionaremos su problema y traeremos a los desaparecidos sanos y salvos.

—O al menos traeremos sus cadáveres.

—¡Karma!

—¿Qué? Yo sólo estoy siendo realista.

—Hagan lo que pueda, ya está atardeciendo y en cualquier momento saldrá la luna llena así que por favor eviten que más de mis chicos desaparezcan—Dijo la mujer disimulando el sobresalto que le dio las palabras del peli rojo, se retiró para seguir administrando su negocio dejando solo al grupito. Nagisa desvió su mirada al techo poniendo su mano en su mentón en gesto pensativo.

—Saben, desde hace rato estoy sintiendo una inusual energía espiritual en el ambiente…—Habló bajo la atenta mirada de sus familiares.

—¿Algo paranormal está interviniendo?—Hablo dudosa Kayano y Nagisa asintió.

—Karma, Kaede, iré a investigar el alrededor ¿Podrían quedarse y mirar cualquier movimiento sospechoso?—El par asintió y Nagisa se puso de pie—Cuento con ustedes, los quiero—Sonrió dulcemente a ambos y se retiró. Agudizó sus sentidos y como si se tratara de humo azul pudo rastrear la esencia espiritual por todo el antro.

—Oi… parece que nos topamos con algo problemático—La voz de Lyon resonó en su cabeza pero eso no lo altero.

—Si… hay mucha energía…—Empezó a caminar alrededor, de un lado a otro, de arriba abajo y a veces llegando a los mismo lugares.

—¿Por qué das tantas vueltas? Pareces un estúpido niño perdido.

—H-Hay mucha energía espiritual, no puedo evitar perderme—Comentó un poco irritado por la insolencia de su libro de hechizos.

—Sólo sigue el que sale por la puerta, mocoso ignorante.

—Sigue con ese tonito y te donaré a la biblioteca.

—O vamos, sabes que lo hago con cariño—Nagisa bufo y siguió su camino hacia la puerta, pero justo cuando estaba por cruzarla chocó con alguien muy alto.

—¡Ah!—Chilló mientras se separaba sobándose la nariz por el golpe.

—Disculpa, no te vi—Dijo una voz masculina y grave.

—Está bien, yo tampoco me fijé—Respondió cortes Nagisa, mirando con detenimiento al adulto frente a él. Era un hombre alto y moreno, vestía un traje negro con corbata y su expresión era la de alguien estricto.

—Oye Nagisa este tipo es un duro…—Dijo Lyon en su cabeza cuando notaron los numerosos hombres de negro detrás de aquel hombre—esconde la marihuana no vaya a ser que nos encierren.

—¿Cuál Marihuana?

—¿Marihuana?—Nagisa entró en pánico al darse cuenta de lo que dijo en voz alta, aquel hombre lo miraba con la ceja arqueada.

—¡N-Ninguna señor! E-Es que… quise decir Mariana—Balbuceo nervioso ante la mirada fija del más alto.

—¿Me permite pasar?—Pregunto sin inmutarse y el nervioso peli azul se hizo a un lado, aquellos hombres entraron con aires misterioso e intimidatorios.

Entonces se percató, la energía que salía afuera ahora se dividió en dos, una parte seguía en la puerta la otra se adhirió a aquel hombre.

—Anda…. interesante—Hablo nuevamente Lyon y Nagisa cambió su semblante a una sonrisa astuta.

—Una parte de la energía ahora rodea a aquel hombre ¿Sera alguien especial?

—Quizás ni siquiera sea humano.

—¿Quién sabe? Por ahora…—Dijo mientras caminaba saliendo por la puerta—veamos hacia donde lleva esta energía…

Continuará…

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