Capítulo 9: El hechizo de la ninfa enamorada (Parte dos)

—Eh tú, trae más pudin de vainilla y rapidito.

—¡Sí!

—Deja de apretarme tan fuerte los pies, estas tratando con una dama bastardo.

—Perdóneme Kayano sama.

—¡Hump! Los hombres en cada era se vuelven más inútiles.

Era una escena irritante para Karma, ver a Kayano sentada en un gran sillón rojo con las piernas cruzadas mientras sus pies eran bien masajeados por un hombre moreno muy apuesto mientras otro rubio igual de atractivo masajeaba sus hombros. La chica tomaba jugo de naranja en una copa de cristal, con meñique extendido y todo, con un porte de reina de Inglaterra o algo así.

—¡Kayano chan! ¡Le eh traído más pudin de vainilla!—Cuando se acercó a la aludida esta le derramo lo que quedaba del jugo de la copa que tenía en su mano—¡Uwah!

—Kayano sama para ti, impertinente—Dijo con frialdad y su mentón en alto en gesto de superioridad—¿Es que a pesar de ser un cabaret no sabes tratar a las damas? A las ancianas les encanta que las traten de jovencitas mientras que a las jóvenes qué nos traten de adultas maduras.

—¡M-Mis más sinceras disculpas Kayano sama!—El hombre se arrodilló y besó la mano de la aludida.

—Pero si lo hizo muy bien Kayano chan, sólo que tú caso es muy extraño… ¿No debería gustarte que te trataran como a una “jovencita”?—Dijo Karma resaltando las últimas palabras logrando fastidiar a la peli verde.

—Púdrete  Karma.

—Ohh~ ¿Qué paso con nuestra linda loli?

—Boy I’m Adorable—Dijo la chica mientras le mostraba el dedo de en medio al peli rojo con un rostro intimidante de delincuente. Karma sólo rió por lo bajo por ese gesto, eso era típico en Kayano cuando no está Nagisa cerca se vuelve más agresiva de lo que comúnmente es, y no tiene derecho a juzgarla, a él le pasaba casi igual solo que no se molesta en ocultarlo tan bien.

Miro alrededor con cierta curiosidad, veía como aquellos hombres de negro estaban todavía merodeando por los alrededor, pero lo que realmente llamaba su atención era aquel que parece el jefe, su nombre era “Karasuma tadaomi” y se veía bastante fuerte y serio, ahora mismo estaba hablando con la encargada del lugar, había algo en él que le intrigaba, algo en su aura quizás. La misión es bastante seria como para que llamaran a alguien como él.

—Hey Kayano chan ¿No crees que Nagisa se está tardando demasiado?—La aludida miro por un momento el reloj rozado en su muñeca.

—Es cierto que se fué hace una hora…—Se dijo así misma pensativa miro una de las ventanas del comercio viendo el paisaje—y ya está oscureciendo, en cualquier momento saldrá la luna ¿Le habrá pasado algo?

—Demos un vistazo afuera, Kayano chan—Dijo el peli rojo a lo que la otra asintió y lo siguió. Salieron del local encontrándose con el ambiente urbano de la ciudad, estaba solitario debido a los acontecimientos y los rumores de las desapariciones de los hombres. Ambos miraron el alrededor de forma rápida—desde aquel edificio podremos ver mejor—dijo para luego de un salto llegar al techo de un alto edificio.  Allí pudo tener una mejor vista de toda la ciudad y ver como el sol se ocultaba.

—¿Vez algo?—Kayano llego a su lado al cabo de un  momento.

—No sé dónde este Nagisa, pero mira eso—Apunto a un callejón y vieron como dos hombres jóvenes caminaban a lo profundo de un edificio en construcción—¿Sientes eso?

—Si… una energía muy densa—Agregó la peli verde.

—Vamos, probablemente Nagisa este allí—De otro gran salto fueron al callejón a donde se dirigían los hombres.

Los vieron entrar por una puerta de hierro que rechinaba al abrirla,  entraron con cuidado de no ser vistos, pero al estar ya adentro la puerta se cerró bruscamente a sus espaldas y dejándolos completamente a oscuras. Escucharon una risa femenina y petulante.

—¡Jojojo! Ya veo que dos intrusos se colaron a nuestra fiesta~

Continuará…

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