Capítulo 5: La primera noche.

Gon se removió un tanto inquieto en su cama para luego sentarse y frotar sus ojos somnolientos. Miró por la ventana junto a su cama y aún era de noche. Y al bajar la vista se encontró con la sorpresa de que Alluka dormía sola en la colchoneta que habían puesto en su habitación.

—¿Y Killua?—Susurró confundido, al no tener más habitaciones disponibles los menores tuvieron que acomodarse y dormir en la habitación de Gon, con la promesa de Ging de hacer unos cuartos sólo para ellos. El pequeño se levantó tocando el piso y con cuidado de no despertar a la niña salió de la habitación. Con la idea de encontrar al albino empezó a vagar por la casa, después de un rato lo encontró en las puertas corredizas que daban al patio de la casa. Lo vió solitario, viendo la luna con mirada perdida—¿Qué haces aquí?—el mayor lo miró de reojo por un momento para luego volver a ver a la luna.

—Nada realmente—Decía distante, Gon parpadeó confundido para luego caminar y posicionarse a su lado.

—¿No puedes dormir?

—Es difícil hacerlo en una casa que desconozco.

—¿Cómo era tú anterior casa?

—Era enorme, con jardín delantero y trasero, muchas habitaciones, y hasta teníamos una casa para los mayordomos—Los ojos de Gon lo miraron con sorpresa.

—¿De veras? ¡Woohh! ¿Entonces eras rico?

—Algo así…

—Ya veo, no puedes acostumbrarte a una casa tan pequeña como está ¿Verdad?

—No es exactamente por eso…—Killua bajo la mirada, como quien recuerda algo desagradable—el ambiente de aquel lugar… era frío y sombrío, todos los adultos que veía allá siempre tenían esa cara de estar ocultando algo, solo nos cuidaban porque era su trabajo, en cambio aquí… todo es tan transparente—recordaba las palabras simples y directas de Ging y la sonrisa cálida y honesta de Mito—desde que llegamos sólo han sido amables, a pesar de que estaba sorprendida Mito san nos recibió y nos dió del pastel de chocolate que había hecho, y hasta dejó que me lo comiera todo, Ging no sé qué rayos piensa pero está decidido a comprarnos ropa y a inscribirnos a un colegio, y ahora tú…

—¿Yo qué?—Gon lo miraba fijamente, incomodando al mayor, sentía que esos ojos veían a través de él.

—No dudaste en compartirnos tus juguetes y tú habitación, incluso te hiciste gran amigo de Alluka…

—¡Ah! ¡Es porque es una buena chica!—Agregó sonriente y Killua suspiró.

—No entiendo… ¿Por qué hacen esto?

—¿Eh?

—No ganan nada con un par de huérfanos como nosotros, incluso podrían tener problemas por nuestro anterior apellido…

—¿Apellido?

—Dime…—Los ojos zafiros se encontraron con los castaños—¿Por qué son tan buenos con nosotros?—Gon lo miro confundido.

—Es por que nos agradan ¿Qué más razón que esa?—Ahora era el albino el que estaba sorprendido.

—¿A-Así sin más?

—Sí, estoy seguro que Mito san y Ging piensan lo mismo—Killua  lo miró totalmente incrédulo…

—Ustedes son raros…

Continuará…

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