Capítulo 32: Reunión.

Una sonrisita de mala intención se le asomaba en sus labios mientras veía el aparente rostro de indiferencia y seriedad del más bajo.

—Estás celoso…—Masculla saboreando cada palabra, Nagisa bufa con evidente exasperación.

—No—Declara el peli azul, sin embargo la risita enervante de Karma le dice que no le cree pero ni un poco.

—Vamos Nagisa, estamos solos tú y yo ¿A qué le temes?—Insistió, con una voz alegre pero sin ser burlona a lo que el más bajo suspira rendido.

—Está bien, admito que estoy un poco preocupado…—Farfulla haciendo un mohín infantil que internamente derretía a Karma.

—Oh con que solo un poco eh…—Nagisa vuelve a suspirar con más resignación.

—Fue mi primera amiga ¿Si? La conozco desde que tomé mi primer cuchillo, sabe todo de mí y yo todo de ella ¿No es normal preocuparse por alguien así?

—Por supuesto, lo que no es normal es matar con la mirada a su actual pareja—Inquirió cruzando los brazos con una sonrisa tajante, Nagisa bajó la mirada un tanto nervioso.

—E-Eso no fue así…

—Creo que fue la primera vez en que te vi tan masculino, es como esas escenas de las películas en donde la chica lleva a su enamorado a que lo conozca la familia durante una incómoda cena con el cuñado y el suegro. Cielos, no sabía quien daba más miedo, tú con la serpiente sedienta en tu mirada o Kotaro, la sonrisa emanando aura oscura—Relataba jocoso para el enojo del más bajo.

—N-No lo entiendes, Akari ha tenido muchos “disque pretendientes” que solo la buscaban por su fama y fortuna, el maestro y yo solo no queremos verla sufrir por una mala elección.

—En defensa del pobre cristiano, no huyó pese a la intensa sed de sangre y permaneció “firme” dentro lo que cabe ya que temblaba más que una gelatina, seguro tuvo un instinto de que tenía en frente a los dioses de la muerte pero no salió corriendo ¿Eso no dice que va en serio con Akari?—Explica a lo que Nagisa solo bufa.

—No es suficiente…

—Nada es suficiente para ti Nagisa—Agregó sonriente mientras estiraba los brazos al techo de forma perezosa con un pensamiento en mente—¿Sabes? En otros tiempos hubiera estado muy celoso de estas reacciones que tienes con Akari, que tus emociones son romántica o algo así.

Nagisa le ve con una ceja arqueada y una expresión de total extrañeza.

—¿Qué cosas piensas? Ella es como mi familia.

—¡Lo sé! Lo entendí hace tiempo ¿Verdad que he madurado? Soy todo un adulto.

—Uh supongo.

—Aunque me gustaría que hicieras una reacción similar conmigo—Comentó de lo más normal sin notar como el más bajo tragaba grueso por la incomodidad que le producían viejas memorias.

Las puertas del ascensor se abrieron, revelando una elegante sala con alfombra aterciopelada roja. En el medio de esta sala se encontraba un sillón en donde estaban dos individuos trajeados de negro.

—Hades, Akuma—Lovro se pone de pie, llamándolos por sus nombres en código solamente cuando están en medio de un contrato.

—Lamentamos la tardanza—Nagisa sonríe con la calma que lo caracteriza mientras Karma solo se mantiene en silencio y expectante.

El hombre a un lado del mentor llevaba un traje y era de apariencia dura y estricta, su mirada rodó entre Nagisa para luego situarse en Karma, quedándose viéndolo durante unos segundos de los cuales se percató muy bien, eso le produjo desconfianza.

—Déjenme presentarlos—Lovro retomó la atención y ajustó el cuello de su abrigo—este hombre es Karasuma Tadaomi y es el… Bueno, más bien el representante del cliente en sí.

Nagisa parpadea confuso y Karma ladea la sonrisa con interés.

—¿A qué se refiere?

—El estado es el que pide sus servicios—Declaró Karasuma mostrando una placa del ministerio de defensa. Karma silbó por la impresión de ser la primera placa bonita representante de un poder que ve, Nagisa sin embargo mostró una expresión neutra.

—¿El estado paga por los servicios del bajo mundo? ¿Qué tipo de trabajo nos encomiendan que ni el ejército o alguna fuerza especial pueda hacer?

—Del que solo puede hacer un yato—Declaró, penetrando su mirada en Karma para el sobresalto del peli azul.

El demonio mantuvo su sonrisa traviesa.

—Te diste cuenta eh…

—Pedí explicítame que el asesino fuera un yato—Explica guardando la placa bajó el abrigo con un semblante serio. La mirada de Lovro se fijó en Nagisa quien se la devolvió con desconcierto—un grupo clandestino está tomando los yatos de diferentes regiones, y creemos que son para hacer experimentos en ellos.

—Qué miedo ¿Pero eso en que le importa al gobierno? Creí que mientras menos yatos mejor ¿Cuál era último plan de acción? Hablaba sobre algo de un muro que separaba ambas razas…

Karma hablaba con ese sarcasmo que lo caracterizaba, sin embargo Nagisa sabía que al peli rojo no le hacía gracia la marginación que la humanidad sometía a los yatos, estando amargamente al tanto cuando pasaban las noticias en televisión. Y es que es debido a esa mentalidad repulsiva es que él pasó por esa oscura infancia.

—El gobierno solo quiere mantener la distancia y evitar dentro lo posible las confrontaciones, sin embargo esta situación ha causado más tensiones de las que ya había—Explicó Karasuma sin dejarse provocar por la antipatía de Karma—como no hagamos algo, puede que surja una guerra.

—Ohh, entonces ¿Quieres que hagamos el trabajo sucio?—Pregunta con un tono mordaz el hombre suspira con pesadez, con el aura palpable de no querer estar ahí.

—Realizarás una serie de misiones por las que serás muy bien recompensado, y de ser posible queremos salvar a los rehenes ¿Podrías al menos pensarlo?—Hurgó en su bolsillo y extendió una tarjeta hacia el peli rojo—solo llama si así te interesa, después de todo, esta organización está masacrando a tu pueblo.

El pelí rojo solo aceptó la tarjeta con una sonrisa sin decir nada, Karasuma se despidió de los presentes con un asentimiento con la cabeza antes de irse por el ascensor. La mirada de Nagisa volvió a Lovro y antes de decir nada este se le adelantó.

—Sí, es la misma organización que querías investigar hace tiempo—Dijo directamente, la mirada rodó a Karma quien soltó de buena gana.

—No te preocupes, ya yo sabía lo que Nagisa hacía…

—Lo descubrió poco tiempo después—Explicó el peli azul sin mucho detalle, con tranquilidad tomó la tarjeta que llevaba en la mano Karma, contempló el número privado que estaba allí y el logo del ministerio de defensa—¿Esto es realmente confiable?

—Por asuntos personales estoy a diario en contacto con él, así que puedo garantizar su profesionalidad—Declara siendo directo y sin dar detalle.

—Él quiere a Karma.

—Pero te contratará a ti también, ese fue el requisito que le impuse.

—Aun así…—El peli rojo le tomó de los hombros antes de que pudiera terminar.

—Aceptemos Nagisa—Agregó mientras lo acercaba hacia sí—suena divertido y podríamos tener una tarifa alta.

—Pero Karma… De ser posible me gustaría que te mantuvieras al margen de estos conflictos—Dice con la preocupación en su mirada, el peli rojo le mira a los ojos dejando de lado su expresión y esta vez es una más neutra.

—No es como si fuera a luchar por mi pueblo Nagisa, podrán ser de mi raza pero no los conozco, mi familia se limita a la abuela y a ti—Declara—actuaré en las sombras como asesino, detrás del telón sin que nadie sepa nada así que no tienes de que preocuparte—le sonríe con su usual altanería, sin embargo la mirada azulada todavía estaba reacia lo que lo hace añadir—y si de pasar algo tengo al “Hades” cubriéndome las espaldas ¿No?

—…Si—Termina cediendo.

—Entonces, les explicaré los detalles…—Dijo Lovro retomando nuevamente la atención de los presentes.

Nagisa mira la antes pequeña pero ahora amplia espalda de Karma alejarse de su lado para ir hacia Lovro. Un sentimiento amargo se le aloja en el pecho como una punzada.

Un mal presagio.

Continuará…

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