Capítulo 33: Agudeza.

A Karma no le molestaba las visitas no avisadas del maestro de Nagisa, lo que le molestaba es la manera en que el bastardo hacía acto de presencia.

—Pienso que lo más correcto es que el hombre sea el que pasee a la mujer ¿Sabes? No al revés, Akari fue la que dio el primer paso con este sujeto invitándolo a salir. No puede haber confusiones, él tiene suerte de estar con ella no al revés.

El “Dios de la muerte” estaba sentado en la cama de Karma, cruzado de piernas con su abrigo negro puesto y una sonrisa amable adornando su faceta, como si no detectara la ira detrás de la faceta burlona del afamado asesino llamado “Akuma” que se encontraba frente a él y con un jugo de frutilla en mano.

Justo cuando iba a tomarse un rato para jugar videojuegos y degustar su jugo favorito encuentra a ese idiota dialogando sobre sus problemas paternales.

—Oh, no creí que el señor asesino número uno tuviese una mentalidad tan anticuada. Querido pica piedra, en el siglo veintiuno es normal que una mujer tome la iniciativa, probablemente Akari se dio cuenta que el chico no daría un paso así que decidió hacerlo ella—Explica con dejos de burla.

Kotarou gustaba de meterse al departamento y colarse a la habitación de Karma o a la de Nagisa a sabiendas de lo mucho que ambos odiaban que invadieran su privacidad. Como la serpiente no estaba en la madriguera fue a jugar con la paciencia del demonio.

—A eso quería llegar ¿Qué tal si ese sujeto actúa así de tímido solo para forzar a Akari a dar el paso? Estoy seguro que se dio cuenta de la personalidad positiva y totalmente segura de ella y por eso la manipuló, sé de lo que hablo, hay sujetos así.

—¿Lo dices por ti? Porque estoy seguro de que eres así Koutarou—Karma sintió un regocijo interno cuando vio un tic en la ceja del contrario—veo lo mucho que tú y Nagisa están ansiosos de buscarle defectos al pobre hombre para darle un trato especial de “Maestro y pupilo”, pero siento decir que Mimura no es un mal tipo ni Akari una indefensa chiquilla que necesite protección—Karma hace una pausa mientras sorbe lo que queda del jugo de frutilla bajo la mirada atenta de Koutaro, hecha el envase vacío a una papelera en la esquina de la habitación antes de continuar—ella no los hubiera presentado si esta relación no fuera diferente a cualquier otra que hubiera tenido antes, si este tipo no fuera especial no lo presentaría a su dos seres queridos más importantes para ella, no sería una sorpresa de que llegase una relación “íntima” sabes…

Karma sonríe con algo de burla mirando al contrario y sentándose en la silla frente a su escritorio, se sentía genial actuar con madurez ante la infantil actitud de Koutarou. Esta era un oportunidad perfecta para clavarle unas cuantas espinas a ese idiota que le encantaba hacerle bromas.

—Es tan gracioso, parece que ambos llevaban tiempo sintiendo los mismos sentimientos pero no se atrevían a dar el último paso, y solo se daban “indirectas” que el otro no captaba para nada. Que pérdida de tiempo ¿no? En vez de lanzarse al otro de inmediato—Quiso reír porque Koutarou arrugó la nariz al escuchar sus palabras.

—¿Meditar tus sentimientos y los de tu interés te parece una pérdida de tiempo?—Replica regresando a su usual faceta sonriente que hizo bufar a Karma ante su falsa calma, porque estaba seguro que ese idiota llevaba a mil la ira de un padre que se encontraba en el dilema de que su hija consiguió novio.

—Obviamente, hay que evitar tonterías y solo ir directo al grano ¿No crees? Hasta deberían casarse y adoptar un gato—Karma no se contiene en reír cuando ve a Koutaro haciendo una breve mueca ante sus palabras, está siendo demasiado fácil el molestarlo, como quitarle el dulce a un bebé.

Demasiado fácil…

La faceta de Koutarou cambia de frustración paternal a una sonrisa, esas sonrisilla que pone cuando está a punto de soltar esas sandeces de tipo maduro cuando en realidad solo está metiendo sus narices en donde no lo llaman.

—Qué bien que digas eso Karma porque justo quería tocar ese tema. Ahora es un buen momento ya que Nagisa no está.

El peli rojo supo que cayó en una trampa y no debió confiarse ante la repentina aptitud infantil del Dios de la muerte, dejó su rostro burlón pero se mantuvo calmado.

—¿Tema?

—Sobre tu relación con Nagisa—Karma se contuvo de hacerle una mueca debido a que captaba por donde iba el asunto, sin embargo se hace el desentendido para no darle el gusto al idiota que tiene en frente.

—¿Qué tiene? Oh, no me digas ¿Te está preocupando que nuestra perfecta combinación empieza a rivalizar con tu reputación?—Sonríe con sus aires de depredador pero Koutarou no cae en sus provocaciones y por el contrarió su sonrisa coge aires de jovialidad.

—La verdad no puedo sentirme más orgulloso de su avance, ambos son más letales que una pistola y si llegan quitarme el puesto me sentiré muy satisfecho, claro que aun no tengo intenciones de ceder mi lugar—Afirma a lo que Karma deja de sonreír y le mira con desconfianza—vine a tocar un asunto más personal…—un tic aparece en la ceja de Karma quien pone una mirada de advertencia…

—No te atrevas…

—¿Hasta cuándo vas a estar esperando a Nagisa?

—Maldito pervertido, solo adoras cotillear en donde no te llaman—Masculla sin contener su molestia mientras Koutarou continúa ignorándolo.

—Lo digo en serio ¿Siquiera él sabe que lo estás esperando? No, más bien ¿Qué esperas que él haga?

—En primer ¿Por qué esto es tu asunto?

—Porque te quiero Karma—Declara con alegría ante el rostro de increíble estupefacción, en serio no se esperaba que le dijera eso—desde la primer vez que te vi me dejaste cautivado…

—Para…—Karma traga grueso cuando el mejor asesino del mundo se pone de pie.

—Y ver tu situación con Nagisa me llena de frustración…

—No… detente…—Karma se pone de pie torpemente cuando Koutarou da un paso acercándose.

—No sabes lo que sufro cuando pienso en tu situación, mi corazón duele como no tienes idea…

—T-Te lo advierto—Karma retrocede otro paso cuando Koutarou se le acerca uno.

—Ambos sabemos que Nagisa lo que tiene de asesino lo duplica en lo despistado, aunque en parte es culpa tuya porque haces tanta tontería que no se sabe cuando hablas en serio. Nagisa no te ve, pero yo si te veo Karma.

—Para… n-no…—La espalda de Karma choca contra la pared y Kotarou acorta la distancia entre ambos.

—Y sabes Karma… —Su mano se estampa junto a la cabeza de Karma y ambos cruzan miradas—yo solo quiero hacerte sentir mejor, así que por favor respóndeme esto…—y Karma no pudo contenerse más.

.

.

.

Nagisa sintió un mal presentimiento cuando una patrulla policiaca pasó por su lado y cruzó en la misma avenida en la que se dirigía. Pero el verdadero terror vino en cuanto vio que el edificio de departamentos en donde vivía tenía un enorme agujero, en la pared en donde reconocía daba al balcón.

Detrás de un poste de teléfono admira como la policía interrogaba al grupo de personas que reconocía como sus vecinos, hay muchas razones por las que no es buena idea acercarse, de hecho solo dos; escondía un yato y además es asesino, así que mientras menos contacto tenga con la fuerza policial mejor.

Nagisa gira sobre sus talones y da la espalda despidiéndose internamente de lo que fue su hogar durante mucho tiempo, empleando la antigua sabiduría de “mejor aquí corrió que aquí quedó”.

No se preguntó que habrá pasado y en donde estaba su compañero de vivienda, Karma era lo suficientemente astuto como para huir rápidamente antes de que alguien llamara los oficiales de la ley, pero si se encontraba intrigado del porque su departamento estaba destruido.

Solo caminó un rato, hasta llegar a un café en donde sirven el “batido de fresa más espectacular del mundo” a palabras de Karma. Entró por la puerta de vidrio, rastreó con la mirada el sitio hasta divisar una melena roja en el área de los sofás.

Karma estaba sentado en un sofá color café con un pie sobre su rodilla y el codo reposando en el brazo del mueve, sobra decir que tenía una cara de perros, al otro extremo podía ver a su querido maestro cruzado de piernas y con una sonrisa en su rostro como sino llevara polvo de techo en su impecable abrigo. Nagisa caminó con calma hacia ellos, uniendo los puntos en su mente, y se sentó justo en el medio de ambos hombres que miraban al frente.

Tras unos segundos en silencio en que entendió de que nadie iba a decir nada habló.

—El departamento en el que he estado viviendo desde que empecé el trabajo está hecho pedazos y ni siquiera puedo ir a recuperar el juego de cuchillos que compré en amazon, estoy esperando a al menos a saber el por qué—Dijo mirando al frente con el entrecejo fruncido, apoyó la espalda en el mueble y se cruzó de piernas, nuevamente hubo silencio y suspiró con pesadez—Karma.

—Pregúntale al viejo metiche a tu lado—Respondió automáticamente ante el llamado del peli azul, éste rodó los ojos al hombre moreno.

—¿Ahora que le hizo maestro?

—Pues a alguien no le gusta el sabor de su propio chocolate—El peli azul le dio una mirada de regaño a lo que solo se encogió de hombros y suspiró—jugué con tu demonio y digamos que se lo tomó un poco en serio.

—Me dejó un maldito trauma de por vida—Masculló Karma.

Nagisa siente un tic en su ceja, porque ni su abismal paciencia desarrollada por las jugarretas del yato y de un asesino de élite podría enfrentarse al hecho de que perdió su vivienda y todas sus pertenencias, literal lo único que tenía era lo que llevaba puesto.

—Miren, lo peor de todo esto no es solo el hecho de que Karma y yo quedamos prácticamente en la calle, sino que en ese departamento hecho pedacitos se encontraba documentos importantes sobre los trabajos y nuestras identificaciones ¿Qué pasará si la policía decide buscar a los dueños?

—Tranquilo Nagisa, tomé nuestras laptops, chequeras y demás papeleo personal, no podrán saber lo que hacemos—Agregó Karma inclinándose para tomar el maletín que estaba a sus pies y mostrárselo al peli azul, este bufó sin estar ni un poco más alegre.

—Eso no quita que estamos a la deriva y sin donde caernos muertos.

—Bueno, bueno, puedo hacer algo con eso—Koutaro mantiene la sonrisa pese a que Nagisa y Karma le voltearon a ver con molestia acumulada—ten, esta es la tarjeta de un hotel donde habitualmente me hospedo cuando hago trabajos en Japón. Muéstrasela al gerente y les dará hospedaje al menos un mes con eso podrán hacer algo, no me agradezcas es lo menos que puedo hacer ya que en parte soy responsable de este incidente.

—¿Parte? Es toda tu maldita responsabilidad—Recalcó Karma mientras Koutaro se ponía de pie con aires de alegría.

—Ahora tengo que irme mis polluelos. Por favor mándeme la dirección de su nueva vivienda.

—¿Siquiera tiene idea de cuantas cabezas costará conseguir un nuevo sitio para vivir? Los gastos de la comida de Karma ya son para morir desangrado…—Replicó Nagisa mientras la mano de su maestro se posaba gentilmente en su cabeza y pasaba de él de manera olímpica.

—Karma por favor no olvides lo que hablamos.

—Púdrete—Escupió de mala gana, el dios de la muerte les sonrió por última vez antes de retirarse, el par se le quedó mirando hasta que lo perdió de vista. Nagisa entonces volteó a ver a Karma.

—¿De qué hablaron?

—Nada importante, creo que mejor hablamos del trabajo con el ministerio de defensa, aunque supongo que será mejor que antes hagamos unos trabajos menores para comprar unas mudas de ropa, deberemos hablar con Lovro…

Karma continuó hablando desviando la atención de Nagisa, ya que la conversación que compartió con Koutaro no es algo que quiera pensar ahora.

—Yo solo quiero hacerte sentir mejor, así que por favor respóndeme esto… ¿Estás seguro que no eres tú el que pierde el tiempo?

Karma hace una mueca que Nagisa no ve y maldice para sus adentros al Dios de la muerte.

Continuará…

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