Capitulo 9: Cuestión de aprender.

Izuku juntaba sus dedos nerviosamente mientras veía a All Might inspeccionar los objetos con parsimonia. El adulto tenía la mano en el mentón en gesto analítico, fruncía los labios, arrugaba el entrecejo, se tomaba su tiempo mientras Deku sentía el corazón en la garganta por la impaciencia.

Finalmente rompió el silencio.

—Son “besos de bosque”—Concluyó mirando a Izuku, contemplando su expresión de asombro y curiosidad.

—¿Besos de bosque?—Repitió interrogante, entornando la mirada en All Might y en las tres semillas brillantes en su palma.

—Las ninfas crean bosques a través de estas semillas, ellas mismas las producen con su piel. Tienes suerte mi chico—Dijo con una sonrisa mientras le devolvía las semillas al confuso chico—son extremadamente difíciles de conseguir, y su valor es igual al costo de una mansión.

Izuku las contempló con asombro y expectación, el ver como brillaban iluminando parte de su palma le recordó el brillo de los ojos amarillos de Eco.

—¿Por qué Eco me las dió?—Preguntó, subiendo la mirada a All Might quien se encogió de hombros.

—Eco es la más rara y excéntrica ninfa que he conocido, si te las dió es porque le  gustaste—Agregó con simpleza—más importante, Midoriya mi chico ¿Qué piensas hacer con ellas?—apuntó con el dedo las semillas e Izuku desvió la mirada un poco nervioso.

—No estoy muy seguro…—Fué su vaga respuesta.

All Might lo miró por un momento, Midoriya era tan transparente y expresivo que podía leer fácilmente sus gestos, sabía que estaba confuso y dudoso de lo que debía hacer. Lo que necesitaba era un guía, alguien que le mostrara el camino, algo que por desgracia no podía hacer, el podía ser el mejor mago reconocido pero no era un alquimista.

Pero sabía quien si podía, un escalofrío recorrió su cuerpo y sus labios mostraron una mueca.

—¿All Might?—Llamó el menor al notar un extraño temblor en el cuerpo del contrario.

—¡N-No te preocupes joven Midoriya!—Dijo tratando de mostrarse lo más seguro que podía a pesar de que sentía las piernas como gelatina—¡Pronto tendrás la guía que necesitas!

—¿Eh?—Balbuceó confuso.

Ambos escucharon el sonido de la campana anunciando el fin del almuerzo, All Might se irguió  firme, pese al temblor que se posaba en sus piernas.

—¡B-Bien joven Midoriya! Es hora de que vuelvas a clases—Tomó por los hombros al nombrado y lo llevó a las escaleras que los sacaría del taller.

—¿All Might se siente bien?—Es que notaba el caminar torpe del mago.

—¡De maravilla! ¡Ya verás como todo saldrá bien! Uff, estas piernas…—Se dió un golpe en ellas en un intento de ponerlas firmas. Acto seguida le sonrió al menor—¡Nos vemos joven!—y se retiró velozmente.

Izuku parpadeó absorto, repasando las palabras del mago en su cabeza “El guía que necesitas” le daba a entender que le iba a presentar a alguien, pero ¿A qué venía ese comportamiento tan extraño?

Observó nuevamente las semillas en su mano y las guardó en su bolsillo, por ahora volvería a clases.

Aizawa Shouta era alguien de lo más peculiar, ya su llegada transformado en gato ya era bastante única, pero al recibir la poción que lo regresó a su forma humana Midoriya al fin reconoció esos ojos de pez muerto. “Eraserhead” el mago que detesta la prensa y la popularidad.

Era bastante curioso que un mago tan introvertido (y algo espeluznante) esté trabajando de profesor, el hombre siempre tenía cara de querer estar en cualquier lado menos ese.

Ahora toda la clase se hallaba en los invernaderos de la academia, en donde cultivan plantas exóticas y raras que son utilizadas como ingredientes para numerosas pociones de diferentes usos. Cada alumno estaba frente a una maceta de cuya tierra sobresalían unas amplias hojas verdes.

—Emmm… bien la clase de hoy será…—Hablaba Aizawa con sus cabellos revoltosos negros y una expresión malhumorada de recién despertado—“como arrancar una mandrágora acum y vivir para contarlo”—declaró antes de bostezar—habrán enfrentado a sus primas en el  bosque de los suspiros ¿No?—ante su interrogante algunos asintieron en respuesta.

—Pues a diferencia de ellas, estas no comen humanos. Pero no por eso son menos letales, pónganse la protección—Aizawa procedió a ponerse unos lentes transparentes, guantes gruesos de tela blanca y unos audífonos.

Los alumnos lo imitaron, unos más curiosos, mientras que otros se hacían una idea de lo que iba a pasar, entre ellos Izuku quien había leído de antemano de la planta que estaban a punto de enseñarles.

—Las mandrágoras acum son un ingrediente básico para pociones y hechizos de regeneración, por si solas tienen propiedades que ayudan al restablecimiento más rápido de la magia. Claro, estamos hablando de las adultas—Empezó a remover las hojas hasta posicionar sus manos en la raíz, al mismo tiempo que Izuku advertía a Iida y a Uraraka de tener bien puestos los auriculares y estos obedecían dándole miradas interrogativas.

—Estas que tenemos aquí son apenas unas bebes, no son tan eficientes cuando son así de jóvenes pero servirán para la actividad de hoy—Acto seguido, después de terminar de explicar, de un fuerte tirón arrancó la planta.

Un chillido desgarrador resonó en todo el área aturdiendo a la mayoría de los presentes. Contemplaron el aspecto grotesco de la planta, era parecida a un pequeño árbol, con ramas con apariencia de brazos y piernas, pero lo que más destacaba era que poseía una especie de “boca” abierta de par en par, oscura de la cual emitía un grito agudo y ensordecedor.

—¡Como ven no les gusta que las arranquen de la tierra!—Gritaba la apenas audible voz de Aizawa por sobre los chillidos de la planta—¡Las adultas poseen un grito veinte veces más agudos que mata los tímpanos, y en cuestión de segundos las vibraciones destrozan los vasos sanguíneos del cuerpo!

Aizawa caminó rápidamente a donde había un barril de agua junto a una mesa de madera, hundió de un golpe la mandrágora acum y los gritos por fin cesaron para el alivio de los presentes.

—La mejor solución es ahogarlas en agua para callarlas para siempre.

El tono grave y tétrico con que lo dijo desconcertó a varios más sin embargo no tenían el valor para decir algo. Aizawa se posó ahora en la mesa de madera, en donde tomó con una mano un machete de jardinería mientras que con la otra sacaba del agua a lo que ahora parecía la adormecida planta.

—Las hojas y la raíz son venenosas, córtenlas y lo demás es utilizable. Eso será la actividad de hoy, asegúrense de tener bien puesto la protección.

Al finalizar todos se pusieron en marcha, Izuku miró con cautela la planta frente a él, imitó los movimientos de Aizawa al remover las hojas y rodear con sus manos la raíz. Aspiró con anticipación a lo que viene, y jaló con todas sus fuerzas. Cayó de espaldas al suelo, no escuchó ningún grito lo cual lo desconcertó y al observar lo que agarraba su mano se encontró con que sólo arrancó un tallo.

—Tiraste muy rápido—Se anticipó Aizawa en responder la duda que se había formado en su cabeza—debes jalarlo con una fuerza y un ritmo determinado, o de lo contrario matarás a la mandrágora acum volviéndola inútil.

Ante sus palabras Izuku miró la maceta y contempló cómo la tierra dentro pasaba de un marrón oscuro húmedo a una arena seca con grietas.

Midoriya suspiró y procedió a buscar a otra maceta, y entre tanto su mirada paseaba en el progreso de sus compañeros. Al igual que él algunos habían arrancado sólo la raíz, podía ver a Iida gimoteando al ver la tierra de la maceta secarse, otros no lograban sacar la fuerza para poder arrancar la planta como en el caso de Uraraka, quien jalaba y jalaba con todas sus fuerzas pero no conseguía moverla tan siquiera.

Después de veinte minutos Izuku se dió cuenta de lo engañoso de la actividad, parecía fácil a simple vista pero en realidad era más complicado, y eso lo comprobaba al volver a arrancar otra vez una raíz y hojas. Hasta ahora escuchaba bufidos y quejidos de exasperación a sus alrededor proveniente de sus compañeros, nadie ha logrado arrancar la planta.

Los gruñidos de Bakugou eran los únicos que resonaban en el sitio. Ya harto había tomado la planta y la había alzado con todo y maceta para luego empezar a estrellarla bruscamente contra el suelo.

—¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!—Repetía una y otra vez con cara endemoniada bajo las miradas perturbadas de su alrededor. Pese a los bruscos golpes no surgía ni siquiera una grieta.

—Esas macetas están hechas de un material especial duro y ligero, no puedes romperlas simplemente con fuerza bruta.

Explicó con un suspiro de impaciencia. Ya se había cansado de ver la cara de mocosos frustrados de no poder realizar una actividad tan básica como esa, y estaba seguro de que si alguien más le llegaba pidiendo consejo lo castigaría, pensó en volver a mostrar lo que harían o dar por terminada la clase cuando un chillido desgarrador lo sobresaltó al igual que los presentes.

Al fin alguien había logrado arrancar como se debía la mandrágora acum, ahora a paso tranquilo pero rápido iba hacia el barril de agua y la hundía cesando los gritos.

Izuku al igual que los presentes observaba asombrado a Todoroki, éste no expresó emoción aparente por ser el primero en lograr la actividad, en su lugar se mostraba monótono y hasta aburrido mientras que con el machete cortaba la raíz y las hojas.

Al finalizar dejó la planta encima de la mesa y dirigió una mirada a Aizawa.

—Me tomó más tiempo del que creí—Fué su vaga repuesta.

Las clases finalizaron, Aizawa dejó la actividad para el siguiente día amenazando con que reprobarían si no lograban arrancar la mandrágora acum. Los alumnos del salón 1A guardaban sus cosas y abandonaban el salón con expresiones de cansancio o preocupación por lo que les esperaba.

Tanto Uraraka como Iida divisaron con sorpresa a Izuku yendo en dirección contraria a la salida.

—¡Midoriya dono!

—¡Deku kun!—Llamó la chica con voz risueña.

La espalda de Midoriya mostró un breve espasmo que no pasó desapercibido para Iida, volteaba a verlos sobresaltado.

—¿D-Deku?—Balbuceó con nerviosismo para la extrañeza de la chica.

—Es un apodó ¿No? Lo escuché de ese chico, Bakugou kun—Dijo sonriente a lo que Izuku movió los dedos nerviosamente desviando la mirada.

—E-En realidad, Deku es un apodo que Kacchan usa para molestarme…

—Un insulto eh…—Agregó Iida con cara desaprobatoria.

Bien que la compañía de Bakugou en el bosque de los suspiros fué bastante violenta, el chico le había parecido todo un ejemplo de buscapleitos, y se daba una buena idea de lo que debe de soportar Midoriya. Entendía por qué se sobresaltó de ese modo, ese nombre debe traerle malos recuerdos y comprendía porque no quería que lo volvieran a llamar así.

—¡Oh lo lamento! ¿Pero sabes? Deku suena a algo así como ¡Puedo hacerlo! Y me gusta.

—¡Deku entonces!

Iida quedó de piedra mientras contemplaba al par hablar animadamente, ahora sabía que Midoriya olvidaba rápido.

—De todas formas…—Interrumpió saliendo de su asombro—¿A dónde vas? ¿No vas regresar a casa?

—¡Ah! Iba a la biblioteca, UA tiene la colección de libros de investigación más antiguos escritos por los magos más fuertes de la historia—Juntó los dedos y sonrió tímidamente—ir y echar un ojo sería como cumplir una meta…

—¿Con que es así? Bueno, te diré que estas tomando la dirección incorrecta—Informó Iida, Midoriya abrió la boca en sorpresa soltando un “¡Ah!”—si no tienes cuidado puedes perderte fácilmente, ha habido varias noticias de estudiantes que han pasado días por los pasillos de UA por haberse perdido.

—¡¿De verdad?!—Exclamó Uraraka observando con asombro al igual que Midoriya a Iida.

—Los pasillos suelen cambiar de apariencia dependiendo de su estado de humor; por lo que es común estos incidentes de estudiantes perdidos ¡Es una grave falta! Memorizar los mapas de UA es vital para el aprendizaje, con gusto te mostraré el camino si prometes corregir esto para la próxima—Tanto Midoriya como Uraraka asentían enérgicamente.

El trío se encaminó con Iida liderando, escuchándolo informar con pasión ciertos datos de la academia que Deku escuchaba con suma atención, a diferencia de  Uraraka que a cada tanto perdía el hilo de la conversación.

—Hay también señales y letreros de direcciones pero estos cambian de lugar como les apetece…

—¿Cómo así?—Interrumpió Izuku con sorpresa.

—Están encantados, tienen la voluntad de moverse sólos y quedarse en los sitios que más les gustes—Respondió Iida, con cierto tono de satisfacción al saberse escuchado—pienso que UA los deja estar por ser una prueba para los estudiantes, un mago debe saber hacia dónde se dirige sin necesidad de señalizaciones.

—¡Oh, tiene sentido!

Uraraka contuvo la risa al ver lo apasionado que se veía ese par conversando. Pero sus ojos se abrieron en sorpresa al divisar una norme puerta antigua, de madera oscura y aspecto lúgubre.

—¿Es allí?—Preguntó, Iida asintió enérgicamente y a Midoriya le brillaron los ojos.

Posó la mano en la perilla dorada, con la curiosa forma de una calabaza que no pasó desapercibido por la chica de mejillas rojas.

—Es muy tierno—Comentó enternecida.

Midoriya abrió por fin la puerta, se encontraron con columnas de libros y altos libreros que forraban las paredes. La sala era amplia y de una forma redondeada, con un piso de madera brillante como de recién pulido.

—¡Las lámparas flotan!—Anunció Uraraka con emoción al ver los objetos levitando sin ningún tipo de cable, Midoriya sintió la emoción en su pecho y tuvo que reprimir con las manos el grito de otaku que quería escaparse de su boca. En verdad era como en un sueño.

—Esto se encuentra solitario, supongo que por la hora de salida pero aun así debería haber alguien atendiendo—Agregó Iida con una mano en el mentón, mientras inspeccionaba el área con una mirada analítica.

—¡Y lo hay jovencito!—Una voz gangosa sobresaltó al de anteojos.

El trío buscó con la mirada al dueño de esa voz, más sin embargo ni buscando en direcciones opuestas lo encontraban.

—¡Por aquí jóvenes! ¡No allá! ¡Aquí! ¡Más a la izquierda!—Sus vagas indicaciones sólo hacían que les diera tortícolis por tanto girar la cabeza.

Midoriya fijó su mirada en el mesón de madera que estaba junto a ellos, grande y de un aspecto elegante. Probablemente para el bibliotecario que atendiera el lugar, sin embargo se hallaba vacío en ese momento, al acercarse notó que en el reposaba una calabaza, con ojos y boca decoradas aunque tenía entendido que aún no era halowing, junto a una placa dorada con un escrito.

—¿Señor calabaza?—Leyó en voz alta, y por fin notó el brillo destellante en los ojos en la calabaza.

—¡El mismo!

Izuku gritó del susto llamando la atención del par. Iida abrió la boca en una mueca de sorpresa mientras que Uraraka se mostró maravillada.

—¡Una calabaza que habla!—Dijo la chica juntando las manos con emoción.

—Si se sorprenden por estas nimiedades es que aún les queda un largo camino por recorrer—Dijo, soltando una risa escandalosa—soy uno de los espíritus mágicos que viven en esta academia.

—¿Espíritus mágicos?—Repitió Izuku, aún no saliendo del todo de su asombro.

—Para que este lugar sea tan fantástico como lo ven debe tener magia los veinticuatro horas del día, libro “Historia de UA” Jessica Aniston 1998—Explicó con un tono de voz jocoso, pese a que sólo movía la abertura de su boca como única expresión, a Izuku le parecía que disfrutaba de la atención que estaba recibiendo de él y sus amigos.

—¿Magia las veinticuatro horas del día?—Repitió Iida, mientras miraba fijamente a la calabaza con sumo interés y con sus gafas brillantes.

—¿Parece increíble no? Esto es sólo posible por nuestra presencia, a diferencia de los humanos, los espíritus mágicos tenemos magia de sobra, expulsándola hasta cuando respiramos ¡¿No somos increíbles?!—Agregó con emoción en el tono de voz bajo las miradas del trío—sin embargo los humanos poseían las habilidades y la inteligencia de usar los recursos que brindaba nuestra tierra, dejando a muchos de nosotros sin hogar. Fué cuestión  de tiempo para que entráramos en guerra. Según “El renacimiento de la magia” de Coulb Graves 1850, la historia cuenta…

—¡Oh! ¡Yo sé!—Interrumpió Izuku con una sonrisa de emoción—hacen cien años tanto humanos como espíritus eran enemigos, hubieron muchas luchas hasta que el primer mago, huérfano de la guerra y adoptado por espíritus, detuvo el enfrentamiento parándose en medio de ambos lados en plena batalla…

—¡Y se puso de rodillas suplicando la paz! Y entonces propuso un trato…

—Los espíritus brindarían las enseñanzas de la magia a cambio de que los humanos respetaran su territorio.

—Ohh, eres un chico conocedor, entonces debes saber sobre los hechos de 1930 en…

Tanto Midoriya como el “señor calabaza” parecían haberse puesto de acuerdo para relatar lo que dicen los libros, puesto que inspirados se turnaban para contar diferentes hechos de la historia mientras Iida y Uraraka los escuchaban absortos por tanta información.

—La convivencia entre humanos y espíritus llegó a tal punto en que compartir nuestros entorno se volvió una necesidad y costumbre, alguno de nosotros los espíritus vivimos en las academias proveyendo magia a cambio de un sitio donde vivir y deliciosa comida—Decía acabando de relatar bajo la mirada extasiada de Midoriya.

—¡Eso es asombroso!—La calabaza soltó una risa para luego carraspear.

—¿Y en qué puedo ayudarles?—Preguntó jovial.

El trío se dirigió unas miradas, más por mero reflejo, antes de que Uraraka respondiera.

—Pues ya que estoy aquí, me gustaría leer algo sobre las mandrágoras acum, quizás haya alguna forma más fácil de arrancarlas.

—¡Oh! Empezaron con esa clase—Dijo con sorpresa—ciertamente son bastantes complicadas, déjenme aconsejarles respecto a eso ¡Ejem!—Garrapateó sonoramente a lo que todos los libros en los libreros dieron un corto salto en un sonido unísono, como si fueran soldados poniéndose firmes, sobresaltando al trío—¡Jardinería exótica, Freddy Krueger 1996!

Y de uno de los libreros cercanos sobresalió un libro verde sorprendiéndolos.

—Me sé de memoria todos los libros de esta sala, leer es de las cosas que más me entretiene—Explicó ante la duda y sorpresa en los rostros de los menores—Eh tú joven de lentes ¿Podrías traer ese libro? Lo haría yo mismo pero…

—Está bien—Interrumpió pues ya sabía lo que diría, tardó sólo un instante en traer el libro grueso y posarlo en el mostrador.

—Ábrelo en la página 120—Pidió nuevamente e Iida obedeció, la página susodicha mostraba un dibujo de la mandrágora acum señalando sus partes y nombrándolas—el truco es mantener un firme agarre en la raíz e ir jalándola con fuerza moderada hasta que sobresalga. O es lo que me han dicho, nunca lo eh intentado.

Soltó una risa por tomarlo como una broma a lo que el trío sólo lo observaron con expresiones nerviosas por el mal chiste. La calabaza tosió para hablar serena.

—¿Me permitirían darles un consejo como futuros magos?—Entre miradas curiosas asintieron, la voz de la calabaza que había sido de tono tan jovial se volvió más serena o es lo que le pareció a Deku—recuerden siempre que están tratando con otro ser viviente, utilicen lo que les brinda con sabiduría, o en su caso, aprender.

—Incluso la vida de una mandrágora acum cuenta ¿cierto?—Agregó Iida suspicaz a lo que Uraraka asintió.

—Toda cosa relacionada a la magia tiene vida—Continuó el señor calabaza—incluso el polvillo solar tiene vida.

Los ojos de Izuku se abrieron en sorpresa, a su mente vino la imagen de Lyon hablándole a las flores, y la pregunta de si las entendía se hizo más posible ¿Quizás no estaba tan loco como creía? Si los alquimista pueden usar polvillo ¿Quizás también lo entiendan? Es un tema loco que no quería tocar ahora mismo.

—¿De veras?—Dijo con curiosidad Uraraka.

—¡Por supuesto jovencita! El polvillo es muy especial y guarda muchos efectos ¿Sabías que si espolvoreas polvillo en alguna planta mágica la especialidad de esta se verá agrandada? “Trucos de jardinería especial” Lucía Salazar 1998. Incluso las plantas pueden usar polvillo.

Gracias a la información recibida algo en la cabeza de Izuku hizo un “clip”, y una idea loca se plantó en su cabeza más fuerte que las raíces de una mandrágora acum, su mano lentamente tanteó su bolsillo.

Esperó a que terminara la visita a la biblioteca y los útiles consejos del carismático señor calabaza, y por fin se despidió de Iida y Uraraka. Cuando sus caminos se separaron; Izuku salió corriendo de vuelta a la academia, en dirección a aquel librero. Después de mover rápidamente la combinación de libros correspondiente salió disparado por las escaleras para llegar al taller, y su mirada se fijó en la repisa en donde se encontraba la flor solar.

El exceso de polvillo de la flor la había almacenado en un sacó y puesto en un baúl de tamaño mediano que el mismo All Might le dió, y este lo sacó de un armario y con algo de dificultad lo puso en el mesón, su mano sacó las semillas brillantes verdes que le había obsequiado Eco. Su mirada tanteó entre las semillas y la flor, tragó grueso.

—Quizás…—Murmuró, en un sobresaltó de ideas—¿Quizás pueda yo entender esto?

Lo que hizo fué bastante sencillo que casi no se lo creía, sólo colocó un puñado de polvillo dorado en un pequeño frasco de vidrió y tomó una de las semillas de Eco. Simplemente lo dejó caer, y su rostro fué iluminado por un brillo verde que se reflejó en el destello de su sus ojos.

Los labios de Midoriya se tensaron reprimiendo los gritos que querían salir desde su pecho.

—Hice polvillo verde…—Murmuró apenas con los ojos brillantes.

Continuará…

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