Capítulo 15: Talento.

Mantenía la atención en los dos combatientes encima del campo, ambos intentaban encestar el cuchillo de goma en su oponente y llevaban varios minutos en esa faena. Un entrenamiento simple para las situaciones en que se deba combatir.

Su mirada se desvía a la cabellera roja siguiente en la fila, al chico nuevo ingresado por recomendación de un ex alumno suyo y por la influencia del hijo de un superior.

Sonreía con algo de diversión mientras veía a sus compañeros que combatían. Comparado a otros no llevaba mucho tiempo ingresado, sólo unos cinco años, pero por su condición y talento realmente consideraba el subirlo de nivel y ponerlo con los demás estudiantes avanzados. Pero…

El tintineo de una campana anunciaba el fin del combate, uno de los combatientes al fin pudo encestar el cuchillo en la yugular del contrario dándole la victoria. Suspira antes de hacer señas para que se retiren.

—Akabane, Ashiba, ustedes son los siguientes—Llamó, ambos alumnos asintieron, uno desbordando confianza por los poros.

Hacer este tipo de entrenamientos lo ayudaba a ver de cerca el potencial de sus alumnos, normalmente los ponía novato contra novato, pero Akabane era un caso especial y él lo sabía, por eso lo puso contra Ashiba uno de los mejores combatientes.

—Prepárense…

Ambos combatientes se pusieron en posición, la mirada cobre se agudiza como el de un águila y aunque el contrincante no lo note el mentor sí que puede, ha visto esa mirada ya demasiadas veces.

Akabane Karma era un dolor de cabeza, y no precisamente por ser mal estudiante…

—Que empiece el asesinato—Hizo la señal para que empezara el encuentro.

Ashiba arremetió a gran velocidad hacia el peli rojo, pero antes de que se diera cuenta éste ya se encontraba a su espalda y bastó un ligero puntapié para que lo hiciera caer de rodillas. Karma tenía sujeto de la cabeza al contrario con el cuchillo de goma en el cuello.

La sonrisa sarcástica que le dirigió al mentor Lovro era mejor que cualquier palabra o ademán de superioridad.

Cuando Nagisa le presentó hace cinco años al mocoso desconfiado, callado, y que apenas estaba aprendiendo a leer y a escribir, estaba por negarse rotundamente cuando la mirada cobre se le clavó encima. Reconocía esa agudeza y brillo de sed de sangre.

Un depredador.

Talento raro que pocas veces ha encontrado, aunque no era del mismo tipo que Nagisa sino uno muy distinto. No sabía que era, para descubrirlo tendría que esculpirlo como el artista que amasa la arcilla y luego ve que sale.

Sólo aceptó y se retiró importándole poco que el chiquillo no fuera un humano.

Ya los entrenamientos habían terminado y todos estaban empacando sus cosas cuando Lovro lo llamó.

—Akabane ven un momento—El aludido recargó su mochila en el hombro y se le acercó con aires despreocupados—el mes que viene habrá una prueba, una simulación en tiempo real de un asesinato. Quiero que curses y si apruebas, te ascenderé—explicó y distingue un brillo de regocijo en los ojos cobre.

—Ah ya era hora, sabía que tarde o temprano me lo diría Lovro sensei—Dice con una expresión de alegría combinada con malicia—gracias, estaré atento a sus próximas indicaciones.

—Akabane—Llama con voz grave deteniendo las intenciones del contrario de retirarse¸ Karma le observa expectante—si apruebas te ascenderé, pero si repruebas te expulsaré del curso y no te enseñaré más—el menor parpadea, sin mostrar sorpresa pero si interés.

—Es una penalización un poco grave para ser una simple prueba ¿No?—Cuestiona con sarcasmo, percibiendo a donde quería llegar el contrario.

—A través de esta simulación puedo evaluar quienes son aptos para el asesinato, sólo me deshago de los que no puedan seguir el ritmo. Aunque contigo estoy haciendo un caso especial, tengo en cuenta que tienes la tutoría de uno de mis mejores alumnos, Nagisa Shiota, si fallas la responsabilidad caerá en él también.

Karma deja de sonreír por un momento, mirando directamente a los ojos del mayor, quedando en un silencio denso.

Lovro desde hace tiempo se había percatado de lo observador que era el joven, incluso más que el propio Nagisa.

Termina por sonreír encogiéndose de hombros.

—Necesita ponerme presión para estar en iguales condiciones que los demás ¿No? Debería ponerme pesas en las muñecas y en los pies para conseguir “algo” de igualdad—Dijo con cierto dejo burla, para luego hacer ademán de despedida y retirarse finalmente.

Lovro lo observa alejarse, siendo consciente del gran potencial que posee ese chico, pero ya habiendo visto eso antes como para saber que tanto talento y habilidad trae una terrible debilidad.

Continuará…

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