Capítulo 26: Polvillo rosa.

Obedeciendo a su petición de tener prácticas extras y guía para la creación de su artefacto, Torino le impartió sus ardientes lecciones. Y las llama “ardientes” porque siempre terminaba con una explosión o un incendio, Izuku comprendió que el método de enseñanza del mayor “era perder el miedo al fracaso”, lo cual consistía en darle datos falsos sobre las cantidades correctas de ingredientes y la conclusión terminara de manera tan desastrosa. En esos momentos extrañaba recibir las explosiones de Kacchan.

Izuku ya comprendía la creación de la mayoría de conjuros y pociones, pero aún no comprendía del todo lo más importante.

—¡Escucha con atención muchacho!

Decía Torino durante un descanso tras la séptima explosión del día por un intento fallido de crear su artefacto.

—Para crear un objeto primero tienes que visualizarlo en tu mente ¿Cómo será? ¿Para qué sirve? Y más importante ¿Con qué fin lo creas?—Izuku lo miraba con suma atención y repitiendo las palabras en su interior como si las estuviera tallando en piedra—buscas crear algo que le haga frente a Shigaraki Tomura ¿No? Pues debes visualizar ese “algo” que sea su debilidad.

—¿Y cuál es su debilidad?—Pregunta con intriga, ya que en la pelea no vió una debilidad aparente en Shigaraki. El mayor sonrió con astucia.

—Suerte con eso chico.

—¿D-Deku kun? ¿Estás bien?—Llama Uraraka insegura, su amigo levantó la mirada desde su asiento, mostrando unas ojeras más grandes que su ojos, y esbozando en sus labios lo que parecía un intento de sonrisa “tranquilizadora” que por muy al contrario hacía que los de su alrededor se alejaran.

—Estoy bien Uraraka, gracias por preguntar—Responde educado pese a la expresión de muerto viviente.

La chica no se veía muy convencida, más sin embargo se quedó con la duda ya que en eso llegó la profesora. Los chicos en especial Mineta jadearon en unisonó, era una mujer conocida por la sensualidad de sus movimientos y su ropa que deja a la imaginación.

—¡Midnight!—Exclama Mineta con expresión de viejo verde.

Era una maga conocida por sus hechizos que influían en el actuar de una persona, sobre todo en los hombres. La mujer sonrió con una mirada suspicaz de esos ojos azules.

—Llegó lo bueno jóvenes, hoy aprenderán…—En un silencio dramático se hace a un lado mientras invoca unos brillos de su varita que formaban unas letras con el nombre de la clase que impartirá—¡Hechizos y pociones de manipulación!

La clase empezó a hacer escándalo por la emoción hasta que la voz lúgubre de Aizawa proveniente de algún sitio cercano hizo acto de presencia.

—Sólo es una orientación de ingredientes. UA no les enseñará a hacer ese tipo de magias avanzadas hasta que estén en los cursos avanzados, de lo contrario quien sabe el pandemonio que mocosos como ustedes liberarían—Y los ánimos se apagaron, Midnight mira con reproche al individuo en forma de oruga que se hallaba afuera del salón, éste sólo se volteó de espaldas indiferente.

—A-Aizawa sensei ¿Cómo está?—Pregunta nerviosamente Occhako, Izuku la miró a ella y luego a Kacchan que también estaba observando con interés.

La “oruga” apenas rodó suficiente sobre su sitio para ver de reojo a su alumna, la cual ante la mirada sin expresión tragó grueso.

—Tuve que tirar la ropa de ese día por las manchas rojas, aparte de eso… bien hecho…—Y miró a Bakugou de soslayo—a ambos.

Uraraka suspiró con una sonrisa mientras Bakugo sólo apartó la mirada con su característico gesto malhumorado. Izuku no puede evitar sentirse feliz por ambos.

—Bien empecemos con la clase, síganme—Dice Midnight.

La mujer guío al alumnado a un invernadero, uno especial y diferente a los que le habían llevado en otras clases. No hay una puerta de madera antigua como las que había visto hasta ahora en la academia, en su lugar se hallaba un plástico delgado con un cierre en el centro.

Cuando Midnight lo abre permitiéndoles pasar, lo primero que percibe era un olor potente a humedad, y después nota su alrededor nubloso debido a que las paredes estaban forradas con plástico. Izuku jadea con sorpresa al igual que varios de sus compañeros al visualizar las diferentes plantas extrañas que se encontraba incubadas allí.

—Las especies más importantes de plantas usadas en las pociones más potentes no las encontrarán en un hermoso prado, soplado por el viento en los días de verano y con manzanos por doquier—Se ríe jocosa de su propio chiste con la atención de los menores sobre si—los ingredientes que les voy a enseñar hoy fueron recolectados de un ambiente donde siempre llovía…

Fue interrumpida por unos rayos del techo que sobresaltaron a los presentes.

—Y tronaba—Completa, y previendo lo que venía saca un paraguas portátil. Izuku no puede observar asombrado cuando al mirar al techo se encuentra con gotas de lluvia, truenos y hasta nubes tempestuosas—UA posee salas especializadas en simular los ambientes idóneos para tener estos jardines para las clases.

—¡Ahh! ¡Justo cuando sequé mi cabello! ¡Debió avisarnos sensei!—Escuchó quejarse a Mina, la mujer sonrío con diversión.

—Un mago siempre está preparado para lo que viene aun cuando no tiene idea, o de lo contrario se adapta. Lo cual es lo que les toca.

—Ah… esa frialdad…—Exclamó en un tono adulador Mineta.

Izuku de lo único que estaba inconforme es que con la lluvia sus notas se mojarían, pero en cuanto escuchó las palabras de Midnight en seguida se las ingenió para cubrir su libreta con la bolsa plástica donde guardaba su almuerzo, y así no más metería su mano y anotaría sin preocupaciones. Sonrió satisfecho pues se “adaptó” con éxito.

La mujer procedió a acercarse a lo que parecía una planta bajita, como una versión miniatura de una palmera de coco, con la diferencia de que su tronco era totalmente oscuro (casi negro) y en la cima no habían cocos, sino un extraño fruto rosáceo y de textura redondo grumoso.

—Este es el ingrediente base de la mayoría de las pociones que se han conocido—Arrancó el fruto y lo sostuvo en la palma de su mano mostrándoselo a toda la clase—se llama “tie”, y ayuda a que no mueran de una intoxicación al consumir una poción—explica sonriente pese a la miradas de susto que recibió de los estudiantes—las propiedades medicinales de este fruto ablandan los efectos de su creación, y si lo combinan con…

Midnight se acercó a otra planta más baja, frondosa, como un arbusto negro. Hurgó en ella hasta sacar un fruto pequeño como un limón, redondo y purpura.

—Se llama “forcé”, y combinada con tie obtienen una poción de potenciación. Aumentando diez veces su fuerza podrán levantar hasta dos autos.

Izuku observó con suma atención a la fruta y a las palabras de la mujer, con un brillo en los ojos de estar en otro mundo y con otros pensamientos.

En su distracción Yaorozu alzó su mano y Midnight le concedió la palabra.

—Sensei ¿Esa otra planta?—Apunta a la enredadera pegada en el suelo justo al lado de Midnight, cuyo objetos eran muy familiares.

—Ah esto, es muy importante, el principal ingrediente de uno de los hechizos de control mental que existen. Tengan cuidado porque…

Pero el ruido de un trueno opacó sus palabras tanto como para que la mayoría no la pudiera oír. Entre ellos Izuku, quien realmente no hiso mucho caso en ese detalle.

Su mente se concentraba en los efectos de forcé.

.

.

.

.

Torino miraba la luz del atardecer a través de la ventana hasta escuchar la puerta abriéndose y cerrándose. Con una mueca de enfado en su rostro encara al individuo recién llegado.

—Llegas tarde—Dice más que dispuesto propinarle un buen regaño y sermón, pero entonces el comportamiento del menor.

—L-Lo siento Gran Torino, e-es que y-yo…—Balbuceaba tenuemente, mirando a cualquier lado menos al mayor, abrazando su mochila amarilla como si esta fuera una reliquia invaluable.

En su astucia Torino empieza a sospechar.

—¿Qué te ocurre?—Dice, Izuku fija la mirada en el suelo.

Y-Yo sé que está prohibido ¡Y-Y me meteré en problemas en cuanto se enteren! P-Pero y-yo necesito intentarlo…—Empezó a balbucear un sin fin de cosas que a Torino le daba pereza tratar de entender.

—¿Qué te ocurre chico? Escúpelo—Insiste esta vez más firme.

Izuku calla y deja caer lo que había en su mochila desparramando lo hay en su interior en el suelo. De entre los utensilios académicos, como libretas y lápices, rodaron dos objetos hasta los pies de Torino.

—¿Tie y forcé?—Dice arqueando una ceja, pero entonces cambia a sorpresa en cuanto lo procesó en su mente— ¡Chico! ¡¿No me digas qué..?!

Izuku completó la oración entre balbuceos nerviosos.

—¡Sí! ¡Lo siento! ¡Los tomé sin permiso! P-Pero, necesito intentarlo Gran Torino, no quisiera involucrarlo sino supiera que bajo su supervisión nada catastrófico pasará—Apretó los puños y miró con decisión a su maestro—siendo honesto, aun no sé que será aquello que logre derrotar a Tomura, pero sé que quiero ser más fuerte. Y presiento que esto se le acerca, pienso… que si lo combino con el polvillo… algo pasará—finalizó, pese a que los nervios y la ansiedad lo comían por dentro, estaba determinado a experimentar aun si le trae problemas.

Torino mantuvo una mirada severa en su faceta, e Izuku piensa que recibirá un tremenda reprimenda cuando el anciano murmura algo entre dientes que no alcanza a escuchar.

Estoy tan orgulloso…

—¿Eh?—Dijo sin entender pero el mayor dio la espalda en una media vuelta.

—¡Ni modo chico! Lo hecho, hecho está. Así que terminarás tu embrollo como se debe—Exclamó llenando de emoción y alivio a Izuku.

—¡Muchas gracias!

—¡Pero si se entera Toshinori te echaré toda la culpa!

—¡S-Sí!

Por lo que en los próximos minutos Izuku estuvo preparando un contenedor con el tie y el forcé molidos y combinados, y en otro llevaba el polvillo dorado. Tanto Torino como él miraron el brillo inquietos y hasta un tanto precavidos, por si una explosión se avecinara. Con cuidado arrojó el contenido de la primera olla a la segunda, con suma lentitud y cerrando los ojos con fuerza preparándose para un “bum”, pero en su lugar un brillo diferente lo sobresaltó.

—Wojojo…—Rió en bajo Torino ante el nuevo resplandor que los saludaba.

Izuku sonrió sin poder evitarlo, el brillo rozado le anunciaba un cambio y la creación de algo nuevo.

—El rosa le quita masculinidad, pero sí logró tu cometido importará un comino su color—Decía sonriente e Izuku le dirigió una mirada de emoción y duda.

—¿Cree que haya funcionado?

—Sólo hay una forma de saberlo.

—Tiene razón—Y procedió a quitar el guante de su mano derecha, estaba por tomar el polvillo con sus dedos cuando un coscorrón le retumbó en la cabeza.

—¡¿Qué demonios haces?!—Regaña Torino tomando el brazo del menor.

—I-Iba a probar el polvillo…—Balbucea confuso y desorientado ante el repentino comportamiento violento de su superior.

—¡No puedes tomarlo así sin más! No sabes qué tipo de efectos tenga ¿Qué pasa si te quema los dedos o te pone la piel con manchas?—Agrega dándole todavía pequeños golpes al más joven, como si le quisiera taladrar la cabeza para meterle los pensamientos.

—¡L-Lo siento!

—Sólo pon el polvillo sin tocarlo en una bolsa y espérame un momento, te enseñaré a como probarlo debidamente.

Izuku obedeció con el chichón en la cabeza, tras mover la cantidad de polvillo a una bolsa observó como Torino se retiraba un momento del taller, y después de varios minuto regresó con lo que parecía una pequeña jaula.

—Midoriya, te presento al señor picket—Y mostró a un pequeño hámster que mordisqueaba una zanahoria tranquilamente—nos ayudara a probar el polvillo.

Izuku miró al animalito y luego a Torino, un semblante de preocupación se mostró en su faceta.

—Gran Torino ¿De dónde sacó ese hámster?

—Oh discúlpame ¿Estoy atentando contra tu ética? Señor “sé que está mal pero necesito intentarlo”.

Izuku no sintió ganas de seguir reprochando.

Torino dejó la jaula en una mesa de madera y Midoriya se acercó con la bolsa de polvillo en las manos. Murmurando disculpas al pequeño animalito, arrojó una pequeña cantidad de escarcha rozada encima de él. Cayendo como cascada en su pelaje marrón y sacudiéndosela en un chillido incómodo.

Durante varios minutos ambos observaron fijamente al animal, con sus manos apoyadas en la madera del mueble.

Nada pasaba.

—¿No funcionó?—Decía Izuku algo decepcionado.

—No lo sabemos ya que no ha hecho nada—Y toma al animalito entre sus manos, este sólo se acurrucó cómodamente entre la madera para el desconcierto del par—ah valla…—se quejó el anciano devolviendo a su jaula a la mascota.

—Quizás no funciona en animales…—Dice Izuku, Torino distraídamente intenta apartar de sus manos de madera al señor picket el cual las mordisqueaba como buen roedor.

—Puede ser, pero no dejaré que lo pruebes así chico.

—Pero Gran Torino…—Intenta reprochar al mayor pero esté lo mira fijamente y serio. Con aires de severidad que intimidan de alguna forma a Izuku.

—Chico, si las consecuencias son una explosión, la destrucción de un par de cuartos, o meterte en problemas con Toshinori, puedes contar conmigo. Pero si involucra una vida, la cosa cambia.

—N-No, no es letal, no creo que…

—Ese “creo” es lo que pasa…—Agrega callando al menor con mirada ansiosa—escúchame bien chico, evita usar aquello de lo que no estés cien por ciento seguro de que funcione sin consecuencias graves. No eres del tipo de persona que pueda llevar con la vida de inocentes en su espalda.

Y hubo un silencio, porque Izuku no tenía nada que pudiera contra las palabras como piedras de Gran Torino. Se limitó a mirar al piso y a seguir escuchando al mayor.

—Mira, ve a casa y mañana pensaremos que hacer.

—Sí…—Caminó hasta la puerta pero cuando tomó la perilla escuchó la voz del contrario.

—Midoriya—Llama y el aludido lo voltea a ver—sé que tienes prisa por volverte fuerte, pero nada sale bien cuando lo haces con prisas—advierte y lo apunta con su dedo índice—no quiero ver que hagas idioteces.

Izuku lo mira por un momento con sorpresa para luego poner una mueca avergonzada.

—Gran Torino, el señor picket…

Y el mayor se da cuenta de la criatura que guindaba de su dedo índice de madera, el hámster se le iba la vida mordisqueando la prótesis dura.

—¡Ack! ¡Estúpida rata! ¡Cómo me dejes marcas te daré de comer a los gatos!

—Buenas noches Gran Torino—Izuku abandona la batalla campal que estaba sucediendo entre un anciano y un roedor.

Su mirada se fijó en la bolsa de brillo rosa, y su mente vagaba en las formas en que podría probar si funcionaba.

Continuará…

Siguiente

Anterior

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *