Capítulo 7: Primer día de escuela.

—¡Joven Midoriya! ¡Has llegado!—Encontró al muchacho deambulando temeroso por la zona, este al verlo le brilló los ojos de emoción para luego jugar con sus dedos tímidamente.

—Lamentos la tardanza…

—¡No te preocupes! ¡Llegas justo a tiempo! ¿Llevas la flor?—El menor asintió. Una de sus manos se posicionó en la espalda del joven que lo observaba con curiosidad y cierta emoción.

Lo llevó frente a un gran librero, vertical y hasta un poco polvoriento. La ceja de Izuku se arqueó en confusión al no entender el porqué el mago lo llevo hasta allí.

—¿Por  qué demonios me lleva a este sucio y feo librero? Puedo leer tu pensamiento chico—Izuku tuvo un pequeño sobresalto a lo que All Might soltó una carcajada—observa bien—sus manos se deslizaron por entre las columnas de libros, primero movió un libro azul—amarillo y azul es lo mismo, ellos no combinan con rojo, así que usa el blanco—movió un libro blanco—y tus ojos parecen negro pero a la luz son verdes—y ahora movió dos libros.

Se oyó un crujido y el librero se hizo a un lado bajo la mirada de asombro del menor que no pasó desapercibido para All Might, que mentalmente se sentía orgulloso por habérsele ocurrido la idea, aunque bien la copió de una película que vió la anterior noche ¡Pero oye! ¡La que él hizo es mucho más impresionante!

—Tienes que usar esa combinación para que se abra, no lo olvides—Advirtió a lo que el menor asintió dubitativo.

Contempló la puerta de madera que dejó mostrar el librero, tenía el curioso dibujo tallado de una mariposa, cosa que lo extraño, en una situación así lo más correcto sería un búho o una serpiente, de nuevo estaba recordando cierta película.

—Vamos—Incitó el mago mientras abría la puerta, era unas escaleras angostas, Izuku ya se abría tropezado de no ser porque iba detrás de All Might.

Al poco llegaron a un piso, All Might se hizo a un lado mientras se lo mostraba. Era una gran habitación, con amplias cortinas blancas, una mesa con diferentes utensilios científicos y hasta de carpintería, en una esquina un librero. Después de unos minutos en que observaba embelesado llegó a la conclusión.

—¿Un taller?—Soltó a lo que el mago le sonrió ampliamente.

—Tú taller.

Los ojos de Izuku se abrieron en sorpresa ¿Cómo que su taller? ¿Qué se supone que hará con tanto utensilio de profesional? Sacarse un ojo probablemente.

—“¿Qué rayos haré con esto?” Eres muy fácil de leer joven—Soltó una risa al ver nuevamente un sobresalto en el menor—en este lugar realizarás inventos Midoriya joven, y aunque ahora se ve simplista y hasta aburrido, cuando pongas tu toque se volverá el lugar más mágico de la academia.

Izuku escuchó y analizó esas palabras, y se hizo a la idea de que quizás All Might estaba depositando demasiado sus esperanzas en él. Agradecía el apoyo, Dios que estaba muy agradecido y muy feliz por él, pero el hecho de que tuvo toda una vida queriendo ser un mago y que de repente se lo hayan desechado y cambiado por ser un “alquimista”, una profesión de la que no consiguió información alguna en Internet, todo esto combinado aun lo tiene dudoso y aturdido.

—Tu cara de incredulidad me dice que aun no estás convencido—Agregó el mago poniendo sus manos en las caderas, el menor bajo la mirada.

—Es sólo que…

—Puedo ver tus pensamientos joven, eres fácil de leer—All Might se acercó al librero y sacó una libreta negra la cual se la extendió a Midoriya—aquí anotarás aquello que te parezca importante para tus experimentos—Izuku aceptó la libreta tomándola con una mano mientras que con la otra sostenía la caja y miró a los ojos al mago con expresión neutra—esta puerta que se abre ante ti, lleva a un camino extraño, misterioso y que no era para nada lo que querías. Pero al fin a cabo, es tú decisión si decides cruzarla Midoriya.

Izuku sintió unos leves nervios, le estaban dando el camino libre para retirarse. Observó al mago, desde pequeño quería ser como él, pero ahora esa puerta se había cerrado para siempre y se  borraba ante sus ojos. Sentía pesar pero no estaba tan desilusionado, o en su consecuencia desesperado, como creía que estaría, tampoco le emocionaba este nuevo camino que iba a recorrer, pero prefería eso a resignarse a estar sin hacer nada como lo estaba antes.

—Daré mi mejor esfuerzo—Declaró decidido, All Might sonrió por su decisión.

—Yo también.

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El despertador no había sonado ni un segundo cuando para cuando Izuku había presionado el botón para apagarlo y de un saltó levantarse de la cama. La emoción lo embargaba de pies a cabeza mientras salía corriendo al baño, se arreglaba y cargaba en su espalda su típico morral amarillo. También sentía algo de nervios pero nada que no pudiera controlar, la flor solar ya no estaba, la había puesto en aquel taller en donde había un mecanismo que guardaba el polvillo en exceso.

Después de desayunar rápidamente y de despedirse de su progenitora, Izuku ya estaba en el metro rumbo a su nueva academia. Sentado balanceaba sus pies adelante y atrás, su mente divagaba en las cosas en que le ocurrirían. Vera magos famosos que serán su profesores y estudiantes con habilidades increíbles.

Su mente entonces recordó a Kacchan, probablemente también pasó el examen, y este otro chico que lo regañaba mucho durante la prueba, o aquel otro con cabello de dos colores pero expresión intimidante, una mirada nerviosa apareció en su rostro pensando en que probablemente los vea, realmente no buscaba problemas de ningún tipo, los problemas lo encontraban a él…

El metro se detuvo y el bajó, encontrándose frente a aquella famosa academia, muchos estudiantes ya estaban entrando, y había más movimiento que cuando vino la primera vez. Una mueca de asombro se posó en sus labios cuando vió a una profesora pasar volando en su escoba, sonrió con cierta emoción al imaginar  lo que viene. Se dió prisa para llegar a su salón, con suerte y sea All Might su profesor titular, aunque sería mucha suerte, pensaba en sus compañeros de clases ¿Cómo serán? ¿Qué habilidades tienen? Para cuando se dió cuenta ya estaba frente a la puerta de su salón.

La miró detenidamente, ya la había visto pero aun así no le quitaba la emoción, tomó aire y con una sonrisa abrió la puerta. Y justo lo que vió fué unos ojos castaños y mejillas rozadas.

—¡Ah! ¡Eres ese chico!—Exclamó con sorpresa al reconocerlo.

Izuku también la reconoció a ella, la chica amable que impidió que cayera al suelo aquella vez, sus mejillas enrojecieron cuando le sonrió radiante.

—¡Qué suerte que tocáramos en la misma clase! Gracias por lo que hiciste aquella vez, mi nombre es Uraraka Ochako—Saludó con evidente emoción a lo que el contrario sentía que los nervios le comían la lengua.

—M-Midoriya Izuku, mucho gusto…—Apenas susurró.

—¡Estoy tan emocionada por empezar las clases! ¿Sabes? ¡Vi una hada en el pasillo! Sólo las veía en la tele así que cuando la vi en persona fué como… ¡Wao!

La chica le seguía hablando con entusiasmo; mientras que él le respondía con balbuceos nerviosos, le apenaba una situación tan normal como esa. Su mirada se fijó en su alrededor un momento; detrás de Uraraka estaba más compañeros; un chico cuyos brillo extraños flotaban alrededor de su cara posaba para llamar la atención pero era extrañamente ignorado; una chica con piel purpura hablaba con otra que tenía apariencia de rana, entre otros grupos que charlaban entre ellos como cualquier clase normal. Hasta que su mirada chocó con unos carmín enardecidos, un escalofrío recorrió su espalda al ver quien estaba en una esquina junto a una de las ventanas.

—Así que te las arreglaste para ingresar, Deku…—Gruñó por lo bajo, con su ceño fruncido y su característica faceta de perro rabioso, para luego desviar su mirada a la ventana ignorándolo.

Izuku tragó grueso, otra vez en el mismo salón, su mente recorrió las imágenes de su infancia como una mala película y un tuvo un mal sabor de boca al pensar que viviría el remake en vivo.

La puerta a su espalda se abrió abruptamente, y ahora sus ojos se encontraron con unas gafas, la boca de Uraraka se abrió emitiendo un ¡Ah! De sorpresa.

—¡Son ustedes! ¡Esto debe ser el destino! Mi nombre es Iida Tenia—El recién llegado movía las manos de manera extraña. Su pose recta, sus gafas brillantes e inclusive su forma de hablar lo hacían, a ojos de Izuku, alguien bastante correcto.

—Yo soy Midoriya Izuku—Se presentó con una sonrisa nerviosa a lo que  lo siguiente Uraraka haciendo lo mismo con una mirada desconfiada, al parecer aun rencorosa por lo que sucedió en los exámenes.

Izuku los miraba fijamente, más a Iida el cual observaba con una mueca indescriptible. Primero Kacchan y ahora él, en serio tenía muy mala suerte, aunque si miraba a Iida no daba tanto miedo, sólo tenía esos aires severos dignos de un militar. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de otra persona.

Aquel chico; que había visto a penas ayer por un momento pero que fué más que suficiente para intimidarlo; entraba al salón sin siquiera mirarlo y pasando de los demás se limitó a tomar asiento al final de la fila. Mentalmente se preguntó que hizo en otra vida para merecer tan mala suerte, justo tocó en el mismo salón con las personas terroríficas.

Nuevamente ese chico tenía ese aire frío y una mirada penetrante, pero bien se ganó algunas miradas femeninas, a las chicas les gusta los chicos malos ¿No? Seguramente Kacchan también sería así de popular, sino fuera por esa aptitud tan busca pleitos…

—Ustedes, dejen de hacer amiguitos y tómenselo en serio, están en UA críos.

Una voz lúgubre lo sacó de  sus pensamientos, y por sino fuera poco silenció el bullicio del salón. Al igual que todos los presentes buscó con su mirada el origen de la voz.

Giraban la cabeza, miraban a los lados, y empezaron murmullos sobre qué demonios acababan escuchar.

—Por aquí…—Izuku puso la mirada en blanco; al ver a un gato negro con vendajes largos en el cuello en el marco de la puerta; seguido de Iida y Uraraka, no faltó uno que otro gemido de asombro o murmullo.

El gato de ojos rojos ojerosos caminó perezosamente hasta el medio del salón; y de un saltó se posición arriba de la mesa. Contempló cada uno de los rostros de los alumnos; y luego chasqueó la lengua como quien está fastidiado de la vida.

—¿Saben? Existe esta magia de transformación que hace que el individuo cambie su forma… ¿Alguien sabe cómo se llama?—Comenzó mientras movía su cola a un lado. Unos segundos de silencio; antes de que una chica con cola de cabello alzara la mano y le permitiera la palabra.

—Animal soul Poison. El usuario al tomarlo se convierte en su animal favorito; es muy usado en el día de las bromas—Decía para luego tomar asiento con expresión expectante.

—Y esa es la razón por la que tienen un gato de profesor, soy Aizawa Shirota—Agregó el minino; rascándose los bigotes con sus mullidas patas.

—¿Así que alguien le hizo una broma? Toda una escuela de elite, hasta en esos detalles es superior…—El gato dirigió una mirada severa y lúgubre al desdichado que soltó el comentario.

—Pues por obvias circunstancias no puedo darles clases. En su lugar prepararán el antídoto para volverme humano.

Las quejas no se hicieron esperar; seguidos de algunos chasquidos de leguas y miradas desganadas, fastidiando al gato cuya venita sobresalía en su frente.

—Los magos verdaderos buscamos nosotros mismos los ingredientes para nuestros hechizos, dejen de quejarse críos ineptos—Masculló por lo bajo.

Desde que entró; Izuku lo había estado analizando; sin embargo no conocía a este mago, podría culpar la apariencia gatuna; pero cada que veía esos ojos rojos de pez muerto se le hacía familiar.

La misma chica con cola de caballo alzó la mano y Aizawa le permitió la palabra.

—¿Dónde buscaremos los ingredientes?

—En el bosque de los suspiros.

Aizawa lo explicó de forma simple mientras los guiaba por el campus de la academia. Sólo tenían que buscar los ingredientes descritos en las copias que repartió en el salón; tenían permitido usar su magia o cualquier otro truco siempre y cuando cumplieran la misión.

Todos pensaron que sería bastante fácil; antes de adentrarse en un oscuro bosque; y hasta que los dejaron justo en frente de una cueva en forma de la boca de un lobo.

—Cuidado al caer.

Fué lo último que escuchó antes de que todo se volviera negro.

Continuará…

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