Capítulo 16: San Valentín.

—Akari, no tenías que hacerlo…—Decía Nagisa sonriendo avergonzado mientras veía la caja en forma de corazón entre sus manos. La chica le sonrió dulcemente.

—Que dices, tú sabes que en este día uno de mis chocolates siempre tendrá tu nombre.

Nagisa sonríe contento, teniendo un fugaz pensamiento en que debería regalarle a la contraria el día de blanco, pero decidiendo mostrarle lo feliz que estaba por su regalo por el momento. Akari tomó una cucharada de pudin antes de recargar los codos en la mesa y mirarle con esa expresión traviesa que pone cuando quiere indagar en la vida del contrario.

—Entonces… ¿Cómo está Karma?—Dijo a lo que Nagisa sonríe.

—Está muy bien, pronto terminará la preparatoria y ha recibido muy buenas opiniones de sus notas—Dijo, y toma un sorbo de café.

—¿Y el entrenamiento asesino?—La expresión de Nagisa cambió a una más incómoda.

—Igual de bien, aunque Lovro sensei me dijo que se lo toma muy a broma—Musitó a lo que Akari sonríe compasiva.

—Así que la idea de que no podría con el estudio y el asesinato no funcionó eh…—Agrega contemplando cómo el contrario desvía la mirada en gesto incómodo mientras toma otro sorbo de su café—parece que Karma se tomó muy en serio eso de volverse asesino.

—No sé si lo está haciendo por las razones correctas…—Replica mientras apoya la mejilla en la mano en gesto meditativo—hace tiempo el maestro me dijo, que quienes elijen esta profesión es por tres razones; le apasionan, están marcados por ella de alguna forma o simplemente no tienen opción, pero Karma…

—Crees que lo hace por ti—Interrumpe a lo que el contrario suspira pesadamente—bueno creo que estás en la mitad de equivocado.

Nagisa arquea una ceja mientras la mira interrogante, ella se toma su tiempo comiendo otra porción de su pudín antes de regresar la mirada a los ojos azules expectantes.

—Si Karma eligiera esta vida por una razón tan romántica e ingenua como esa, terminaría siendo un Romeo accidentado con un disparo en la cabeza y abandonado en algún callejón sucio—Nagisa guarda silencio dándole la razón y esperando paciente a que continúe. Akari termina su pudin—si fuera solamente por eso entendería que quisieras evitarlo, pero no es así. Karma es igual que nosotros Nagisa. Tuvo una infancia con sangre y golpes que marcaron sus memorias, una vida en la oscuridad y el frío… pero en esa misma oscuridad encontró algo que le gusta —ella sonríe cuando ve la mirada azulada sorprenderse—que lo hace sentirse pleno y seguro, por eso lucha a su manera por seguir con aquello que lo motiva. En eso puedo entenderlo perfectamente…

Nagisa hace señas al camarero para pedir la cuenta antes de volver la vista a la sonrisa luminosa de Akari.

—Creo que subestimas a Karma, él ya no es el pequeño niño que recogiste. Ahora es un joven mucho más habilidoso y atento de lo que crees—Le dice, levantándose de la mesa cuando el camarero recogió el pago y la propina.

—Sé que Karma ha mejorado mucho a una velocidad asombrosa, pero es precisamente eso lo que me preocupa…—Dice y Akari le da un golpe suave en el hombro que lo sorprende un poco por lo repentino.

—Si sigues así un día de estos una chica te lo quitará—Le advierte burlona—seguramente tendrá una montaña de chocolates en el casillero.

—Bueno… Karma es atractivo pero en lo que respecta a conducta…—Akari no puede evitar reír ante la mueca de nerviosismo del contrario, un vibrar en su bolso le recuerda que tiene el tiempo limitado.

—Bueno mi rodaje empezará dentro de poco.

—Nos vemos Akari.

—¡Mas te vale estar atento al estreno de mi película!

—Ni lo dudes.

La acompañó a tomar un taxi y se despidió con una sonrisa hasta que perdió de vista el automóvil. Nagisa revisa el reloj en su muñeca, por esa hora Karma salía del instituto quizás podía ir a verlo y darle una sorpresa.

Caminó con paso calmado por el vecindario, el que haya tan poca gente y la brisa suave que soplaba lo hacer divagar sus pensamientos en lo que había dicho Akari. En eso de que Karma y ellos eran iguales, y al pensarlo se da cuenta de que no está seguro de si está de acuerdo con eso.

El peli rojo posee una vida difícil, con padres muertos y una abuela con discapacidad, y eso sino se enfrasca en pensar el sin fin de abusos que debió pasar de pequeño. Comparado a eso quizás la vida que llevó sea de cuentos de hadas…

—¿Quién rayos eres tú? ¡Largo de aquí monstruo!

Nagisa aprieta los puños y respira profundo, después de unos segundos se pregunta si Karma ha lidiado con pesadillas o los recuerdos amargos que atacan de repente. Nunca lo ha visto afligido respecto a eso, quizás Akari tenga razón y subestima a Karma cuando éste puede ser más fuerte que él.

Desvía de nuevo sus pensamientos a la conversación con su amiga, más por querer distraerse con algo antes de que su mente recuerde algo desagradable.

—Si sigues así un día de estos una chica te lo quitará.

Contiene la risa y se siente culpable al hacerlo, de verdad que es consciente del físico atrayente de Karma pero su conducta lo apaga. Tanto en el instituto como con Lovro ha tenido llamados con quejas de las cosas que ha hecho el peli rojo, principalmente bromas pesadas y peleas. Además nunca ha mostrado gran interés en relacionarse con los demás, apenas mantiene la amistad con Terasaka y su pandilla.

Le cuesta imaginarlo con una chica.

Detiene el paso cuando por el rabillo del ojo divisa una cabellera roja. En el parque que está en el camino al instituto, encuentra a Karma recargado en un árbol de cerezo. Estaba por llamarlo pero se detiene, no está sólo.

Karma observaba expectante a una chica bajita de trenzas y lentes. Nagisa parpadea incrédulo, el peli rojo estaba tranquilo pero ella se veía realmente nerviosa con el rostro ruborizado, y Karma no lo veía pero tenía escondida a su espalda una pequeña caja decorada en forma de corazón con una carta rozada.

Ambos abrazados por un viento refrescante bajo un árbol de cerezo, Nagisa creía estar viendo una escena de las telenovelas favoritas de Karma.

—¡T-Ten por favor!—Decía la chica al tiempo en que extendía el obsequio al pecho de Karma, éste lo recibió por mero reflejo.

El peli rojo observaba el detalle extrañado ajeno a la mirada de poker face que tenía Nagisa en ese momento.

—¡E-Entonces nos vemos!

—¡Ah espera!—Intentó detenerla Karma, pero terminó con el brazo extendido y viéndola alejarse corriendo avergonzada. Nuevamente puso una expresión extrañada mientras veía la carta que acompañaba el regalo de los chocolates.

La abrió e indiferente de que alguien le escuchara la leyó en voz alta.

No soy buena con las palabras, si los sentimientos fueran formulas químicas se me sería mucho más fácil describir lo que siento por ti, pero no es así y sólo puedo decirte lo difícil que es apartar la mirada de ti. Aunque para ti no fue nada, no eh dejado de pensarte desde aquella vez que me defendiste de esos estudiantes de otro curso, esa fue la primera vez que alguien mostraba interés en mis creaciones. Siento que estás muy lejos de mi alcance, pero necesito que lo sepas, me gustas y no puedo evitarlo…

—O-Oye chico… ¿Estás bien?—Dijo alguien a su lado, seguramente notando su palidez y la mirada en blanco que ponía.

No cualquiera lo nota pero para él era más claro que el agua, Karma estaba avergonzado. Lo sabía porque tenía el brazo detrás de la cabeza y un imperceptible rosa se situaba en sus mejillas.

Entonces lo vio reincorporarse y esa fue su alarma para que huyera antes de que lo viera y se diera cuenta que lo estuvo espiando a hurtadillas.

El camino de regreso a su departamento se le hizo demasiado corto ¿O era que iba muy rápido? El punto era que acaba de presenciar una confesión amorosa.

Nagisa estuvo caminando por todo el departamento, dándole vueltas mil veces y quizás un poco más. Vamos sólo era una confesión inocente, dulce, de una chica probablemente tímida que salió huyendo en cuanto tuvo la oportunidad, no hay razón para la taquicardia que estaba teniendo ni para el pánico en su pecho. Karma estaba avergonzado seguramente por ser la primera vez que lidia con los sentimientos de alguien, eso no significa que la corresponda.

Es el día de san Valentín, este tipo de escenas son comunes e impulsadas por el ambiente de la festividad.

Sólo está exagerando.

La puerta de entrada se abrió anunciando la llegada del otro inquilino. Nagisa se asomó como un gato temeroso y vio a Karma quitándose los zapatos.

—Estoy de vuelta.

—B-Bienvenido…—Dijo acercándose con cuidado como quien camina en un campo minado—¿Q-Qué tal tú día?

—Nada nuevo—Dijo, aparentemente tranquilo y con desinterés.

Nagisa expulsó el aire que no sabía que contenía, quizás para Karma fue de tan poca importancia que ni siquiera lo nombra.

—¿Quieres comer? Seguro tienes hambre—Dijo ya más tranquilo.

—Ah sí eso estaría bien, por cierto Nagisa…—Detiene su andar hacia la cocina y voltea a ver a Karma que le sonríe despreocupado.

—Tengo novia.

Nagisa no está muy seguro de que pasó después, sólo recuerda a Karma llamarlo antes de que todo se volviera negro.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 16: San Valentín.

  • el mayo 7, 2018 a las 6:21 pm
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    NOOOOOO! tienen que casarse con karma, era una promesa, ni que novia no que nada, me encanta okuda, es tierna y todo, pero nunca la imaginé con karma la vdd.

    tranquilos no estoy llorando c”:

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