Capítulo 22: Atención.

—Me alegra que te encuentres bien Nagisa, no descuides tu entrenamiento ¿De acuerdo?—Koutaro colocó su mano en la cabellera azulada, un gesto de cariño que aún mantenía para su querido estudiante.

Lo estaba despidiendo en la puerta.

Sin embargo Nagisa le miraba de forma neutra, casi analizando su rostro y esperando que el mayor le respondiera una interrogante silenciosa.

Koutaro amplía su sonrisa con cierto dejo de satisfacción.

—Crees que le hice algo a tu niño—Dijo y Nagisa desvía la mirada.

—Desde que los dejé solos él ha estado callado, incluso se ausentó a su habitación. Ya es hora de una de sus novelas y ni siquiera para eso ha salido—Explica, Kotarou no ve signo de enfado pero si sabe que no le gusta cuando algo le sucede a Karma.

Fue por poco tiempo, pero pudo ver los sentimientos que desarrolló su pupilo por ese joven. Es por eso que no puede evitar preocuparse, ya que Nagisa es inconsciente de las emociones que está adquiriendo, presiente que a la larga es posible que todo se complique y se hagan daño.

—Nagisa, no le has dicho nada de tu pasado a Karma ¿Cierto?—Vio un sobresalto en el menor para después mirar a un lado, algo que hace cuando se siente incómodo.

—Él no necesita saber eso…

—No puedes huir de tu pasado, Nagisa, yo lo intenté una vez y no me funcionó—Advierte antes de salir por la puerta.

—¡Espere! Aún no me ha dicho lo que le dijo a Karma.

—Ve y pregúntale—Dijo de espaldas y alzando la mano despidiéndose.

Nagisa suspiró resignado observándolo alejarse, su maestro disfrutaba meterse en asuntos ajenos y luego hacerse el desentendido. Tras cerrar la puerta se introdujo de nuevo en el departamento, y camina hacia la habitación de Karma.

La observa unos segundo preocupado, esta calma lo ponía inquieto ¿Y si Karma le ocurría algo? Da dos toques a la puerta.

—¿Karma?—Llama pero no obtiene respuesta, su preocupación aumenta—Karma voy a entrar.

Y tras decir eso sólo abre la puerta.

La habitación de Karma solía ser el cuarto de visitas, simple y con paredes grises, pero desde que el peli rojo se quedó definitivamente con él poco a poco lo remodelaron. Un estante para libros de instituto, una cama más grande con sabanas azules, un escritorio de estudio en donde reposaba una laptop, y una silla de oficina de esas que giran en donde justamente estaba Karma.

Estaba sentado con la silla al revés, reposando sus brazos en el espaldar del mueble, y con la cabeza sobre ellos mirando atentamente a Nagisa con sus ojos cobres.

Nagisa lo mira confuso y preocupado.

—¿Qué ocurre Karma? Ya llevas treinta minutos perdidos de tu telenovela favorita—Empieza, sonriendo pero el contrario mantiene esa mirada neutra.

Nagisa se acerca a él y coloca su mano gentilmente en su cabellera roja.

—¿Qué tienes?—El aludido sólo alza levemente la cara para verlo.

—Nagisa ¿Piensas que no lograré ser asesino?

La pregunta lo tomó desprevenido, aún observando su expresión no puede descifrar que es lo que siente Karma.

—¿Porqué lo preguntas?—Pregunta ahora, Karma extiende sus brazos y rodea su cintura para acercarlo más y abrasarlo, tenía su cabeza en su pecho ahora.

—Estaba pensando… que si fracaso te arrastraría conmigo—Dice con voz tranquila y suave, Nagisa sonríe un tanto irónico.

—Es raro verte inseguro Karma.

—Tú lo estás todo el tiempo ¿Es que yo no tengo derecho?—Nagisa ríe y eso le despierta cosquillas en el estómago.

—Yo creo que puedes lograr ser lo que quieras Karma—Dice, y Karma suspira.

—Ya veo…

Sus palabras no sonaban convencidas.

—¿No era eso lo que querías oír cierto?

—Supongo…

Nagisa ahora suspiraba, reuniendo fuerzas para lo que iba decir, se separó un poco del contrario para agacharse y ponerse cara a cara.

—Karma, en la prueba, no tienes que usar grandes dote de lucha, tampoco estrategias complicadas. Ganarás si simplemente los matas.

Y su mirada azulada de nuevo se agudiza, con su flequillo ensombreciéndolo un poco. Karma sonríe, de una forma distinta, divertida y retadora.

—Entonces Nagisa, respóndeme esto…—Su mano toma con gentileza el mentón de Nagisa recibiendo una mirada expectante de éste—¿Qué tan alta debe ser la pila de cadáveres a mis pies para poder superarte?

La pregunta suena a burla, y ver la sonrisa astuta de Nagisa dándole un indirecto “mucho” le llena de regocijo y el ánimo de aceptar el reto.

Las palabras del Dios de la muerte le resuenan en la cabeza.

Si de verdad quieres atraer al “Shinigami de azul”, demuestra lo que eres con acciones y no habladurías.

Karma mantiene su sonrisa aún cuando recibe un zape en la frente de parte de Nagisa por andar tocándolo demasiado.

Sin importar lo que pase, él se convertiría en asesino.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 22: Atención.

  • el junio 15, 2018 a las 5:32 am
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    No puedes dejarme asi actualiza pronto amo esta historia de amor.

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