Capítulo 21: Dios de la muerte.

Karma observaba a la extraña visita, y sobre todo a como Nagisa actuaba con él. Era como si su mirada azulada brillara con respeto y admiración. Le servía el té mientras el hombre dejaba en un platillo unos dulces exóticos que según él eran de diversas partes del mundo.

—¿Y cómo ha estado? Lo último que supe de usted fue de una misión sobre un político corrupto en Afganistán—Comienza, tomando asiento frente al hombre y junto a Karma quien se había mantenido en silencio.

—Tuve que resolver unos asuntos. Cazar la res atrae a las moscas y tuve que eliminarlas, ya sabes.

“Matar al objetivo me trajo enemigos, tuve que deshacerme de ellos” es lo que tradujo Karma. Está consciente que se haya frente a un experto, alguien quien maneja muy bien el carisma para acercarse a la presa que ingenua podría derretirse a su sonrisa.

Su mirada rueda entre maestro y estudiante.

—El maestro de Nagisa…—Empieza, captando la atención del hombre y de Nagisa.

—Llámame Koutaro—Dice sonriente y Karma realmente no puede evitar alarmarse por el hecho de que le cuesta estar alerta frente a ese sujeto.

—Entonces… debe ser a quien llama “Dios de la muerte” ¿No?—Pregunta, Nagisa mantiene el silencio mientras los observa hablar.

—Sí, ese es el seudónimo que alguien me puso hace tiempo.

—Entonces… debe ser alguien realmente habilidoso…—Dice, y su mirada se fija en como el adulto toma la tasa humeante de té.

—Bueno, soy muy capacitado…—Y entonces toma un sorbo de té, cuando sus ojos se abrieron como platos Karma sonrió con malicia.

—¡Agh! ¡Puaf!

—¡¿Maestro?!—Nagisa se acercó a socorrer al hombre que tosía numerosas veces y se le enrojecía los labios.

—¡Agua! ¡Agua!—Pedía al tiempo en que las carcajadas de Karma se oían de fondo.

—Muy hábil y todo, pero incluso un Dios de la muerte no puede predecir cuando alguien remplaza por picante el azúcar de su té—Decía feliz de la vida pese a la mirada de reprimenda que le daba el peli azul.

Cuando Nagisa le dio el vaso con el agua se lo tomó de un trago, luego de respirar agitadamente unos segundos con la cabeza gacha, regresó sonriente como si nada hubiera pasado.

—Ya sabía lo que tenía el té.

Mentiroso…—Tanto Karma como Nagisa tuvieron el mismo pensamiento sólo que no lo dijeron en voz alta.

—Eres un chico vivaz Karma, justo como me lo dijo Nagisa en sus cartas, te gusta jugar con la paciencia de los más fuertes—Decía limpiándose con servilleta el labio enrojecido.

Karma mantenía una sonrisa sarcástica.

—Sólo es un saludo ligero.

—¿Es así? Bueno, espero que esa aptitud se mantenga aún durante tus exámenes.

—Eso no me preocupa.

—Palabras llenas de confianza teniendo en cuenta que incluso Nagisa lo reprobó la primera vez.

Tras unos segundos de silencio, Koutaro alzó la mirada percatándose de la sorpresa en el rostro de Karma y en la expresión incómoda de Nagisa.

—Oh… ¿No le has dicho?

Tanto su mirada como la del menor se situaron en Nagisa quien se rascaba la cabeza con una sonrisa nerviosa.

—No lo vi necesario…—Fue su única excusa.

—….¿Cómo pudiste reprobar?—Preguntó con incredulidad en su mirada.

—No fue por falta de habilidad si es lo que estás pensando…—Interrumpió Koutaro haciendo que Karma girará de nuevo a verlo—en ese momento Nagisa tenía un terrible defecto, uno muy perjudicial incluso para un profesional, y aunque en un tiempo después se las arregló para aprobar la prueba, aún ahora muestra resquicio de esa debilidad.

—¡N-No es así! ¡M-Mi rendimiento a mejorado mucho desde entonces!—Replica Nagisa, y entonces su celular sonó en el bolsillo de su pantalón. Suspira y se excusa para retirarse rápidamente a contestar la llamada.

Tras verlo alejarse, Karma regresa su atención al Dios de la muerte sintiendo una involuntaria preocupación.

—¿Cual es la debilidad de Nagisa?—Pregunta, Koutaro deja de sonreír pero su mirada permanece serena y neutra.

—Ya debes de saberlo, su irracional “autosacrificio”. A veces un profesional debe sacrificar algo con tal de eliminar el objetivo, pero Nagisa lo lleva a los extremos de lo absurdo.

Karma guarda silencio, entendiendo por completo sus palabras y a la vez sintiendo frustración al saber que “aún” no puede hacer nada. Koutaro leía todo eso sólo con verlo apretar los puños.

—Estás equivocado Karma—El aludido vuelve a mirarlo con algo de confusión e interrogante—estás equivocado si crees que las pruebas de Lovro se limitan sólo a evaluar estados físicos o buenas estrategias, el mira tú potencial completo para el asesinato.

Se levanta, y se acerca a pasos lentos hacia Karma. Lo suficientemente cerca para estar cara a cara, y en voz baja susurra aquello que sólo podía decirle en ausencia de Nagisa.

—Lo siento, era Akari. Está un poco molesta con usted maestro, pues no le dijo que…—Nagisa paró de hablar de a poco, pues notaba la cercanía del adulto hacia Karma quien tenía el semblante ensombrecido—…..¿Ocurre algo?

Koutaro sonríe y niega con la cabeza.

—Nada que no se supiera ya.

Nagisa arquea una ceja, pero sigue contándole algo sobre un reclamo de Akari de avisar cuando esté en la ciudad. Karma se quedó ensimismado, pensativo, y repitiendo esas palabras en su mente.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 21: Dios de la muerte.

  • el mayo 30, 2018 a las 12:03 am
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    SANTA MADRE, nagisita bebo mío debes amarte más tu vida vale oro.

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