Capítulo 11: El familiar de la Bruja.

Kama saltaba de un lado a otro evadiendo los ataques de cadenas de la rubia, quien reía frenética mientras destruía todo a su paso.

—¡Muere! ¡Muere aquí y ahora!—Gritaba al intentar atacar a Karma y éste la esquivaba dándole a un pilar.

—Te faltó un muro, Bitcth nee san—Habló burlón queriendo enfadar más a la otra.

—¡Silver chains!—Un destello roza salió de sus manos invocando numerosas y largas cadenas, Karma dejo de reír y en su lugar puso una expresión de aburrimiento.

—Supongo que tengo que ponerme serio—Saltó hacia la esquina de una pared, con un chasquido de dedos abrió un circulo que emitía un brillo rojo sangre. Introdujo su mano en este y sacó una enorme hacha de guerra. Sonrió con aires de lucha—ven aquí…

—¡Muérete! ¡Tú estúpido juguete de humanos medievales no será suficiente para detener mi hechizo!—Dirigió sus cadenas al mocoso pelirrojo petulante y de un hachazo veloz salieron volando chocando contra las paredes y cayendo al suelo con la apariencia de unas simples cuerdas, abrió los ojos perplejas—¿C-Cómo?

—Jaja, puede que parezca un juguete en mis manos, pero en realidad es un hacha encantada que recibimos del mismo rey demonio como pago de un deseo hace unos quinientos cincuenta años—Giro la imponente arma y la cargo por encima de su hombro—además, querida Bitch nee san ¿Creíste que no me daría cuenta?—sonrió juguetón mientras la aludida fruncía el entrecejo—más que “Bruja del amor” eres una bruja ilusionista ¿Verdad? Lo supe al ver la hipnosis en la que sumergiste a esos hombres, eres muy talentosa, si hubiese creído en algún momento que esas cadenas eran reales estaría muerto en este momento—la mujer bufo y sonrió astuta.

—Nunca hubiese sucedido, veo que eres un familiar bastante competente al igual que esa chiquilla chillona. Su brujo no les da la talla—El hacha a gran velocidad paso junto a su rostro y se incrustó con fuerza en una pared agrietada junto a una ventana.

Karma sonrió de una forma tan demoniaca que despedía un aura roja.

—No te atrevas a escupir idioteces de esa bonita boca, Bitch nee san. Mi brujo lo que le falta de tamaño lo tiene en poder, te faltan siglos y un poco más para estar a su nivel.

—¿Y por qué cayó tan fácil ante mí?—Pregunto burlona cruzando sus brazos.

—¿No es obvió? Te tomó a broma—Y de un rápido salto llego a la ventana y tomo el mango de su hacha bajo la mirada confundida de la mujer, la miro y le sonrió—al igual que yo—sacó el arma de la pared y salto por la ventana.

Un crujido se oyó y seguido de temblores invadieron el lugar. Irina entendió entonces que el edificio se estaba cayendo a pedazos.

—¡Irina sama!—Gritó tratando de advertirle la voz en su cabeza, pero ya era tarde, un pedazo concretó le cayó encima creando un sonido estruendoso. La hipnosis se rompió y los hombres que habían sido secuestrados entraron en razón y huyeron del edificio en destrucción.

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Ya afuera Karma observaba con cierta diversión como esos atractivos sujetos corrían como nenas del edificio que se caía en pedazos. Los escombros levantaron una enorme nube de polvo que era arrastrada por el viento. Caminó por encima de las piedras de paredes como un niño jugando a saltar.

—¿Ya terminaste?—Hablo Kayano con los brazos cruzados detrás de su espalda y observándole expectante.

—Sip, nada de qué preocuparse.

—¿La mataste?

—Bueno le cayó un edificio entero encima, así que… ¿Supongo?

—Eres horrible—Suspiro mientras el peli rojo se le acercaba. Karma la mirándola travieso.

—¿Y… mi Nagisa?
—Lo aleje de aquí para evitar que le lastimaras con tus juegos.

—Ya veo…—Miro fijamente a la peli verde incomodándola.

—¿Qué pasa?— Karma sonrió de la forma que la incomodaba.

—Sabes Kayano chan, tú odias que me refiera a Nagisa “Como mi Nagisa”—Agregó con cierto tono divertido a lo que la aludida desvió la mirada.

—Sé que lo haces a broma.

—¿Es eso? O…—De un manotazo deshizo a Kaede la cual se desvaneció entre brillitos blancos—¿Es porque eres una ilusión?—y justo detrás de lo que era Kayano ahora era la bruja Irina toda maltrecha y cubierta de polvo debajo de un muro destruido pero con una mirada de rabia pura en su semblante, lo apunaba con una daga plateada—vaya que eres dura Bitch nee san.

—¡No creas que te saldrás con la tuya mocoso!—Gritó para luego lanzar el arma hacia Karma y justo cuando este lo iba esquivar un disparo desvió su trayectoria, tanto la rubia como el peli rojo miraron sorprendidos la dirección del disparo.

—Es suficiente de tus berrinches Irina—Un hombre moreno trajeado con pistola en mano miraba a la mujer con un semblante severo.

—¡Ka-Karasuma!—Dijo Irina con los ojos brillantes de emoción y levantándose abruptamente tirando hacia atrás el muro que la aplastaba.

—¿No eres el jefe de los hombres de negro? Acaso…

—Es su familiar—Interrumpió Nagisa al peli rojo, se hallaba junto a la verdadera Kayano a unos metros del moreno trajeado—Kaede y yo lo trajimos, tenía el palpito de que él detendría tanto alboroto.

Karasuma con mirada severa caminó hasta la mujer quien lo miraba nerviosa, ya en frente de ella frunció más el entrecejo.

—¡¿En qué demonios pensabas secuestrando a todos esos hombre de cabaret?! ¡¿Tienes ideas de los aprietos en los que me has metido?!—Grito muy furioso a la mujer que solo miraba al suelo nerviosa cual niñita regañada.

—¡No es del todo mi culpa! ¡Es parte es por tu estúpido trabajo que últimamente no tienes tiempo libre para mí! Sin ti me aburro…—Trató de defenderse con un puchero infantil en sus labios rozados y jugueteando con sus dedos—se supone que los familiares y los brujos son tan unidos como las noches de verano y las luciérnagas ¿Sabes? Pero tú llevas mucho tiempo lejos de mí, me siento ignorada…

—¿Y no hallaste mejor forma de llamar mi atención que secuestrando media docenas de hombres de compañía?—Se quejó el hombre con un suspiro pesado.

—¿Qué rayos estamos presenciando?—Se quejó Karma molesto.

—No lo sé pero lo odio—Agregó Kayano igual de malhumorada.

—¿Así que esas pechos tienen dueño? Fruta vida—Comentó Lyon con voz decepcionada.

—Lyon eres un imbécil—Dijo Nagisa con rostro de aburrimiento.

La pareja sólo ignoró los comentarios de los molestos “espectadores”.

—Me voy a jubilar—Hablo Karasuma recibiendo una mirada de sorpresa de la mujer—lo llevaba considerando hace tiempo pero ya es oficial, digo…se supone que es a los cincuenta pero ya tengo más de cuatrocientos años…—puso una mano en su mentón para luego suspirar—es un proceso largo y tenía que entrenar a un remplazo competente, es por eso que me tomaba tanto tiempo.

—Karasuma…—Decía ruborizada a lo que el hombre la miro a los ojos.

—Lamento haberte echo sentir sola, pero a partir de ahora me tendrás pegado a ti como a un chicle—La mujer grito de emoción y salto a sus brazos, él volvió a suspirar y esbozo una sonrisa para luego cargarla estilo princesa. Se volteó a mirar al trío espectador—lamento las inconveniencias, les debemos una—dijo para luego retirarse con la mujer en brazos.

El trío guardó silencio con expresiones de póker en sus semblantes.

—Bueno… cumplimos el deseo y una bruja ilusionista nos debe un favor así que…. ¿Victoria?—Decía Nagisa rompiendo el silencio. Tanto Karma como Kaede lo miraron fijamente—¿Qué?—Agrego confundido. El peli rojo de repente tomo sus brazos innovándolo y la otra saco un pañuelo del bolsillo de su falda—¿Qu-Que hacen?

—Los labios de Nagisa fueron profanados—Dijo Karma con el entrecejo fruncido.

—Y hay que limpiarlos—Completo Kaede seria. Empezó a restregar el pedazo de tela con fuerza en los labios de Nagisa a pesar de las quejas de este—tch, no es suficiente—se quejó chasqueando la lengua.

—Necesitamos algo más. Tengo aceite en mi bolsillo.

—¡Oh! Eso está bien.

—¡Esperen!—Y su boca fue llenada de aceite vegetal.

Continuará…

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