Capítulo 18: Promesa…

Rick te amo…

No podemos Paulet, nuestros clanes se odian y nunca nos perdonarán esta traición…

Nagisa ponía una mueca desaprobatoria a la pantalla ¿Por qué a Karma le gustaba este tipo de programas? El romance era tan cliché que quería vomitar.

De repente un chasquido de lengua lo distrae.

—¿Se puede saber porqué estás viendo esa porquería en mi sala?—Asano le miraba desde el otro extremo del sofá, con el entrecejo fruncido y un papeleo entre sus manos.

Nagisa atinó a sonreírle nerviosamente mientras juntaba los dedos índices.

—Es que Karma saldrá tarde por unos exámenes del instituto, y no quería estar sólo en mi departamento, por eso…

—¿Desde cuándo estar sólo te incomoda?—Replica, dejando a un lado el papeleo y ahora poniéndose a escribir en la laptop.

—No sé… ¿Cuándo encontré a Karma?—Subió las rodillas y las abrazó un tanto cohibido, Asano suspira entre fastidiado y rendido.

—¿Tanto te afecta que tenga novia?

Nagisa sólo tardó dos segundos en responder antes de soltar sus rodillas de golpe y dejar caer la cabeza en la mesa decorativa frente a él.

—¡Qué cruel! ¡Después de que lo críe con tanto cariño durante estos años!—Lloriqueó dramáticamente y en el mismo tiempo en que la protagonista de la novela también lo hacía.

—¿Acaso eres una madre dolida?—Se quejó con una mueca a lo que el más bajo suspiró melancólico.

Nagisa puso de lado la cabeza, apoyando la mejilla en la fría madera del mueble, y dejando ver una mirada aguada y triste.

—Solía alegrarme cuando él tenía algún avance…—Decía con voz suave y mirando a la nada—pero Karma es tan inteligente que todo fue muy rápido. Aprendió a leer y a escribir en un día, en pocos meses pasó los grados de primaria, e incluso logró entrar en el curso de Lovro sensei, y durante todo ese transcurso… en algún momento la felicidad se volvió en tristeza.

—Es un mocoso con habilidades inhumanas, obviamente su capacidad de aprendizaje no es el mismo de un humano. Pero hay una motivación detrás de su rápido avance, y ese eres tú—Asano deja de teclear y gira a ver a su invitado/intruso—tiene el objetivo de estar a tu lado.

—Ah… tienes razón, recuerdo cuando dijo que su sueño era que nos casáramos…—Una sonrisa boba aparece en su faceta mientras su mirada brilla—fue tan adorable…

Asano contiene el tic en su ceja, si hay algo que detesta, son los lloriqueos de Nagisa.

—Realmente no entiendo tu aptitud ¿Acaso no quieres que ese chiquillo madure y dejé de perseguirte a todos lados? O… ¿Prefieres monopolizarlo toda la vida?

—Asano no lo entiendes…—Lloriquea Nagisa mientras pone un puchero, Asano sólo chasquea la lengua con fastidio.

—Vete a buscar a tu demonio y déjame trabajar en paz.

Tras eso fue dejado en la puerta como si de un saco de basura se tratara. Nagisa sólo suspira ya acostumbrado a esos desplantes de Asano.

Con el sol del atardecer iluminándolo anduvo meditativo. De verdad que le hace feliz saber que Karma está madurando, en serio que sí, pero no puede evitar sentirse sólo.

Es extraño, porque hace un tiempo abrazaba la soledad pero ahora no le gustaba para nada, tanto como para ir a la casa de Asano aún sabiendo de lo gruñón que le pone eso. Y no podía ni caminar en esa calle sin recordar el cómo Karma se tomaba de su chaqueta, creía que era el menor quien dependía de él pero en algún momento la situación cambió a la inversa.

Nagisa alza la mirada observando el color del cabello de Karma reflejarse en el cielo, recordando tanto la charla con Akari, Layla e incluso Asano, siendo el de éste último el que más le afecta.

Un sentimiento desconocido le intranquiliza el interior.

¿Será cierto que en el fondo quiere monopolizar a Karma? ¿Tanto penetró en él ese chiquillo? Honestamente… ¿Preferiría que Karma no siguiera madurando como lo está haciendo?

Sólo haz lo que te digo, yo sé lo que es mejor para ti…—Un sobresalto lo detiene un momento y ese sentimiento en su pecho lo aterra.

No está repitiendo sus pasos ¿Verdad?

Nagisa aprieta los puños.

—Definitivamente no—Dice a la nada y reafirmando su andar con más convicción.

Sin importar sus sentimientos, lo apoyaría, aún si se aleja de él…

.

.

.

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Karma estaba saliendo por el portón de la entrada de su instituto, cuando una voz conocida llama su nombre y su vista capta una silueta.

—¡Nagisa!—Llama, el aludido le sonreía con los brazos en la espalda mientras se acercaba a él—es raro verte por aquí.

—Tenía ganas de verte—Admite contemplando la sonrisa un tanto petulante que le daba el menor.

Ambos empezaron a caminar, con Karma presumiendo de lo fácil que fueron los exámenes y Nagisa dándole palmaditas en la espalda felicitándolo. Escuchando su voz y viendo sus sombras juntas en el suelo, confirma que efectivamente Karma era el culpable de que ya no le guste estar sólo, y que no podría describir la aberrante sensación al pensar en el día en que ya no esté.

Pero no podía flaquear, no podía hacerle a Karma lo que le hicieron a él.

—Karma…—Llama nuevamente tomando fuerzas en su interior, el aludido le mira de lado sonriendo tan despreocupadamente como suele hacer—yo quería pedirte… que invitaras a tu novia a comer con nosotros un día, quiero conocerla—y se esfuerza en sonreír lo más natural que puede.

Karma parpadea y mira al frente.

—¿De verdad?

—¡Claro!

La sonrisa le duele.

Tras unos segundos de silencio Karma detiene su andar.

—Lo siento, no puedo hacer eso—Dice, quedando unos pasos detrás de Nagisa quien lo observaba sin comprender.

—¿Por qué?

—Porque terminamos—Lo dice tan simple y llanamente que Nagisa tarda unos segundos procesar.

—¿E-Eh? ¿P-Por qué?—Dice, con sorpresa e incredulidad, Karma no mostraba dolor o despecho en su faceta, sólo tenía un rostro neutral. Siempre tan difícil de descifrar…

—Le dije que era imposible pero ella aún así insistió para que lo intentáramos, pero como supuse no funcionó. No pude olvidar tu rostro en todo el tiempo en que estuve con ella. En definitiva, te amo demasiado como para que un método así funcione.

Karma lo decía de una forma tan natural y tranquila, que Nagisa realmente se estaba cuestionando si de verdad esto estaba sucediendo.

—¿Q-Qué estás diciendo Karma?—Pregunta, y el nombrado sonríe de una forma distinta, como si supiera que ambos sabían a lo que se refería.

Avanza hacia él.

—Que no puedo dejar de quererte Nagisa, y…—Se detiene, quedando ambos frente a frente, Nagisa entonces nota que Karma ya estaba a su altura—que no estaré tranquilo hasta que seas mío.

Parecía que Karma se iba acercar más, pero sólo puso su pie entre los de Nagisa, quien apenas procesaba lo que estaba sucediendo y buscaba las palabras correctas para esa situación.

—Karma… es imposible…—Se limita a decir desviando la mirada y juntando las manos, no sabiendo bien como sentirse.

—Al menos no te reíste esta vez—Dice encogiéndose de hombros y sonriendo de manera usual.

El peli rojo le pasa por al lado, chocando con su hombro amistosamente, y retomando su andar con total calma. Nagisa sólo puede observarlo sin saber bien qué hacer.

Justo ahora, Nagisa no sabe si es él quien quiere monopolizar a Karma, o si en realidad es a la inversa.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 18: Promesa…

  • el mayo 7, 2018 a las 6:44 pm
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    no sé por qué siento que la idea de nadisa de monopolizar vien del sentimiento de la madre, auqne no se a mencionado para nada en la historia siento que esos mini dialogos internos de nagisa tienen que ver con la mamá

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