Capítulo 14: El brujo rompe corazones.

El tintineo de la campana de una puerta de la peluquería sonó cuando salió una chica de cabellos rojos. Admiraba en su pequeño espejo el nuevo peinado que hace tiempo se quería hacer.

—Oye… se te cayó esto—Una voz masculina a sus espaldas llamó su atención, al girar se encontró con un chico de ojos color castaño y rubio cabello. Le mostraba en su mano un pañuelo bordado.

—¡Ah! Gracias, no me había dado cuenta—Decía recibiendo la delicada tela del joven. Al mirarlo mejor el chico era bastante atractivo y tenía una sonrisa galante adornando su rostro, bajó la mirada un poco avergonzada—umm… te lo agradezco mucho…

—No te preocupes, ten un lindo día—Guiñó el ojo coqueto y la chica se le queda viendo embobada.

En un arrebato de valor ella intenta llamarlo extendiendo su mano hacia él, tenía la intención de invitarlo a salir.

El rubio iba a voltear mostrando la mejor expresión de galante que tenía, justo en el momento en que un cuerpo cayó sobre su cabeza cual proyectil. La muchacha quedó blanca del terror mientras contemplaba a ese individuo que pisoteaba con una sonrisa sádica la cabellera rubia de ese chico.

—Heeh, igual de bastardo mujeriego que siempre Hiroto kun—Canturreaba el peli rojo, por el rabillo del ojo veía como la chica salía huyendo despavorida lo que hacía quejarse a la victima bajo sus pies.

—¡Agh! ¡Para! ¡Ack! ¡Me vas a matar!—Gritoneaba intentando quitar el pie en su cabeza pero sólo logrando que la empujen más contra el arenoso suelo.

—No te preocupes, mala hierba nunca muere, aun que tú prácticamente vendrías siendo un cactus inmortal o algo así—Decía con una sonrisa llena de felicidad pese a la malicia de sus palabras.

—Karma ya es suficiente, o harás que incluso tenga tierra entre los dientes—La voz de Nagisa fue suficiente para que el pelirojo lo liberara por fin.

Hiroto se levantó, en una rápida sacudida quitó la tierra de sus ropajes y sonriendo galantemente volteó a ver a Nagisa.

—Maestro Nagisa, me siento honrado de que haya venido—Decía en una reverencia grácil a lo que el peli azul sólo sonríó con la risa de Kaede de fondo.

—Siempre galante—Murmuró con resignación la chica.

Nagisa se acercó al rubio y tomó amistoso su hombro sin dejar de sonreír.

—Me han llegado rumores de que lo has hecho bien con tus deseos, aunque aún necesitas trabajo con esa preferencia de atender a las mujeres.

—Jeje, sólo le hago honor a mi mentor—Decía orgulloso.

—Si muy bueno y todo, pero aún vienes a llorarle ayuda a tu sensei—Decía Karma tajante y cruzado de brazos, disfrutando del sobresalto que provocó sus palabras en el rubio.

—B-Bueno, se presentó cierto incidente del que carezco de las habilidades necesarias para resolver, por eso tuve que solicitar la presencia de mi tutor para que me guíe y me de los consejos necesarios—Decía de manera técnica con expresión diligente que ninguno de los presentes se tragaba.

Nagisa mira con la ceja arqueada a su antiguo pupilo. Maehara Hiroto es un brujo principiante que hace apenas cinco años empezó a cumplir encargos. Su magia es habilidosa y posee buenos reflejos, pero es impulsivo y un tanto cabeza hueca.

Pese a que un principio se convirtió en su mentor sólo por el capricho de saber cómo se sentía, confiesa que le tomó aprecio y cariño.

—¿Y qué será ese incidente que no puedes resolver?—Pregunto curioso y extrañado.

Hiroto entonces bajó la mirada, un tinte roza se dibujó en sus mejillas mientras una mueca de incomodidad aparecía en su rostro.

—B-Bueno… verás…. Como te explico…—Murmuraba mientras tomaba su nuca bajo la mirada confusa del trío—¿S-Sabes? Estos últimos deseos que he cumplido, se me han hecho un tanto “complicados”, nada que no pueda manejar ya sabes jeje—rió nerviosamente ignorando el como Nagisa lo miraba como si fuera un loco—pero aún así, decidí que ya era momento de empezar a buscar familiares…

Entonces Nagisa sonrió con emoción.

—¡Eso es genial Hiroto! Debes escoger con cuidado porque es un pacto de peso ¿Ya has pensado en alguien?—Interrumpió alegre a lo que el contrario regresó a su sonrisa galante y una postura llena de confianza.

—Ohh… valla que tengo varias interesadas, una rubia despampanante con largas piernas, una peli roja atrevida, aunque también está una morena…

—Prioridades claras…—Murmuró Karma con algo de aburrimiento a lo que Kaede asentía con desagrado.

Hiroto sama, deje los rodeos y sólo dígalo—Maehara se sobresaltó al tiempo en que una nube de humo salía un libro amarillo. Nagisa contempló el objeto levitarse frente a su cara, el libro habló con una voz femenina grácil.

—Mimi, cuánto tiempo—Saluda con algo de sorpresa, el libro aletea su tapa en señal de saludo.

Verá Nagisa sama, esto fue lo que ocurrió…

Llevaba alrededor de un mes intentando formar un pacto y conseguir un familiar, mes en el que recibió todo tipo miradas de loco y rechazos agresivos de diferentes mujeres. Justo ahora recibió otra negativa de la conquista que llevaba coqueteando una semana.

—¡¿Porqué nadie me quiere?! ¡Todo va bien cuando las invito a salir pero en cuanto les propongo el trato me tratan hostilmente!—Lloriqueaba con la cara contra las rodillas debajo de un árbol, el libro volaba a su alrededor en círculos.

Creo que debería dejar de intentar buscar modelos Hiroto sama, ese tipo de persona no les conviene un compromiso de ese peso—Explica con paciencia a lo que su amo sólo lloriquea con más fuerza.

—¡¿Es que acaso soy el tipo de “una noche” Mimi?! ¡¿Sólo sirvo para la diversión y ya?! ¡Soy más que un trozo de carne!

Hiroto sama creo que le está dando un significado distinto a reclutar un familiar—Explica el libro.

Un ruido de algo caer y un brillo leve dorado llaman su atención. Un joven de cabellera negra un tanto sobresaltado estaba frente a ellos.

—¡Buen día! ¿El brujo Maehara Hiroto?—Pregunta entre jadeos, sudaba un poco ya que había ido hasta allí a gran velocidad.

—Mejor el recuerdo de una noche…—Agrega Maehara con rostro desolado a lo que su libro suspiró pesado.

—Aquí está su pedido de rozas corazón, justo en el tiempo en que lo pidió—Dijo con una sonrisa, tendiéndole el ramo con las flores exóticas que Maehara miró con rostro de muerto viviente.

—Tíralas a un barranco, allí están mis sentimiento y esperanzas por ella…—Decía con voz apagada, el joven cartero lo miró con algo de pena antes de sonreír compasivo.

—Parece que estás flores iban a tener una dueña equivocada…—Empieza captando la atención del contrario—simplemente no era el momento ni la persona indicada, supérelo.

Maehara frunció el entrecejo un tanto malhumorado.

—¿Qué clase de consuelo es eso?

—Oye, al menos sirvió para que quitarás esa expresión moribunda. Enojado se ve mejor—Dijo riendo un poco para luego ofrecerle la mano.

Maehara le miró sorprendido, el chico le sonreía de manera amable y sus ojos oro pálido brillaban cálidamente. Un sentimiento se le alojó en el pecho, y casi mecánicamente aceptó su mano.

Mimi sintió un escalofrío en todo su ser, casi al momento en que la mano de Maehara fue tomada y ayudado a levantarse.

—¿H-Hiroto sama?—Llama temblorosa el aludido no la escucha por estar concentrado en la sonrisa del cartero.

—Pida de nuevo flores, pero esta vez asegúrese de que le vallan a pertenecer a la persona indicada.

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—Estuvo cinco minutos mirando embobado el camino en que se fue ese cartero.

—No era necesario que dijeras eso Mimi—Regañó el rubio, ocultando su rostro sonrojado entre sus brazos apoyados en una mesa. Se habían ido a su casa y ahora estaba en su sala sencilla tomando el té.

—Desde entonces no ha tenido una cita decente, y se la ha pasado pensado en él todo el tiempo.

—Para Mimi…

—¡Cielos! ¿Será cierto? ¡El bastardo mujeriego fue al fin atrapado!—Exclamó Kaede interrumpiendo el regaño de Maehara.

—Ha cambiado totalmente, ha rastreado los movimientos de ese joven en todas las dimensiones que pisa. Lo vigila constantemente, e incluso estuvo un mes seduciendo una anciana para que le diera el horario de su trabajo. Pero aún haciendo todo eso no se atreve a hablar con él.

 

—¡Oye Mimi, detente!

Karma se inclinó a un lado del rubio sonriéndole burlón.

—Valla, quien diría que siendo todo un rompe corazones serías un desastre a la hora de la verdad. Que desilusión Hiroto…—Picoteaba la mejilla sonrojada del nombrado que mantenía la mirada en el piso.

Maehara apartó la mano del peli rojo sin ser hostil y mantuvo la mirada gacha.

—No lo entiendes, es… algo totalmente nuevo. Cuando vi su sonrisa, era como si hubiera obtenido algo que no sabía que me faltaba, y me pongo nervioso porque no quiero arruinarlo, es por eso que los llamé, ustedes ya pasaron por esto ¿No? ¿Qué…se supone que haga?—Murmuraba sin tener al valor de alzar la mirada y verlos.

Karma suspira y Kaede sonríe conmovida, pero cuando iban a decir algo la voz seria de Nagisa rompió el ambiente.

—Hiroto…—Nagisa de repente se levantó, llamando la atención de los presentes. Con la mirada ensombrecida camina rodeando la mesa hasta estar a un lado de su pupilo.

Casi por reflejo Maehara se pone derecho para verlo de frente. El ver a Nagisa con ese semblante de seriedad le recuerda a sus tiempos bajo su tutoría, le producía los mismos nervios.

—Hiroto… yo…—De repente tomó sus manos entrelazadas y le dio una mirada aguada que sobresaltó a Maehara—¡Te apoyaré! ¡Sin importar que, te conseguiremos un familiar! ¡Nada nos impedirá lograrlo!

—G-Gracias…

—¡¿Has pensado en algo?!

—B-Bueno, de hecho pensé en darle unas flores…

—¡No digas más! ¡Tengo el hechizo perfecto para eso!

Tanto Kaede como Karma contemplaban extrañados la extraña pasión que se reflejaba en los ojos de Nagisa. Éste explicaba con gran precisión y alegría las pautas e ingredientes necesarios para realizar el hechizo, se veía muy entusiasmado con el tema.

Demasiado inspirado.

Continuará…

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