Capítulo 27: Carta.

Las horas de llegada después de su trabajo suelen ser impredecibles, pero casi todos los encargos los culmina al salir el sol. Esa vez regresó al amanecer, desairado y sin ni una gota de sudor o cansancio.

Su ropa permanecía negra y limpia, su bolsillo abultado por el cuchillo envuelto en tela con manchas rojas.

El número de muertos fue más reducido, el objetivo, un anciano corrupto y dos guardias que desafortunadamente les tocaba guardia esa noche. Solo esos, pese a que la casa estaba muy bien resguardada y vigilada, pero ni siquiera notaron algo extraño.

Como se había previsto, su fuerte era pasar desapercibido.

Caminó en silencio hacia su cuarto, teniendo especial cuidado al pasar junto a la recamara de Karma, sino mal recuerda el menor había tomado el examen para ingresar a la universidad que quería, se reía y hacía burlas de lo fácil que era pero Nagisa había visto los libros y hojas debajo de su cama, debe estar agotado así que desea no despertarlo.

Despacio abre la puerta de su habitación, y al encender la luz se encuentra con unos juguetones ojos color bronce que le devolvían la mirada.

—Karma estás despierto—Dice con algo sorpresa, aunque en el interior sabía que el contrario no iba a aguantarse las ganas de saber cómo le fue con la estrategia que armaron juntos, o más bien, la estrategia que armó con sus consejos y opiniones.

Karma le veía sonriente sentado en cama, balanceando los pies y dándole una mirada de saber lo que estaba pensando.

—¿Y…?—Incita, sin necesidad de hacer la pregunta. Nagisa le sonríe de esa forma radiante que le da calor por dentro.

—Salió perfecto, creo que no hubiese salido igual de bien de haberlo planeado yo sólo.

La mirada de Karma brilla entre dicha y orgullo.

—Ya lo sabía, pero escucharlo de tus labios es como servirlo en bandeja de oro.

Nagisa ríe con felicidad.

—Gracias Karma.

—Tendrías mejores resultados conmigo a tu lado ¿Sabes?

—No hasta que te gradúes y tengas la aprobación de Lovro san.

—Aburrido…

Nagisa sólo sonríe ante el refunfuño infantil del contrario, y se dispone a quitarse la gabardina negra con capucha que llevaba puesto. Sus manos desatan las coletas dejando caer su cabello por sus hombros, llevaba un suéter de tortuga y se disponía a quitarse los calcetines blancos cuando divisa cierto sobre celeste encima de su escritorio.

—Karma, esa carta…—Llama al nombrado, éste se encontraba acostado boca abajo con las manos en la quijada habiendo observado todos sus movimientos hasta ahora.

—El cartero la trajo cuando llegué del examen—Explica, mirando entretenido como el cabello liso de Nagisa bailaba en sus hombros—¿Quién creería que aún hay personas que hacen esas cosas? Qué anticuado—comenta tranquilamente.

Nagisa no responde y sólo toma el sobre inspeccionándolo con la mirada.

—¿No la abriste verdad?

—¿Ah? Claro que no ¿Por qué me preguntas eso?—Decía con tono de reclamo y el entrecejo fruncido claramente ofendido—yo nunca invadiría tu espacio personal. Además tus encargos de asesinato sólo te llegan al correo y es lo único que te he revisado, no es como si hubiese hackeado tu facebook y fingiera ser tú mientras chateo con Asano.

—¿Lo has hecho?

—No lo he hecho ni lo vuelvo a hacer.

—…Oh… creo que empiezo a entender porque me bloqueó en todas sus redes sociales—Comenta Nagisa con tranquilidad, tomando como parte de su vida las ocurrencias del menor.

Revisa mejor el sobre entre sus manos.

—Sabes…—Empieza el peli rojo sentándose nuevamente en el colchón mientras el mayor empieza a destapar el adhesivo—ya que tú encargo fue tan bien espero una recompensa que esté a la medida.

—¿Qué te viene a la mente?—Dice, abriendo por fin la carta.

—¿Qué tal una cita al cine? Y después espero que me lleves a un lugar lindo para cenar, no aceptaré algo que no esté a la luz de la luna y ambientado con velas—Bromea con una sonrisa traviesa, esperando ver esa mueca de vergüenza que hace el mayor cuando hace ese tipo de chistes.

Sin embargo no hay respuesta, arquea una ceja al ver al contrario estático en su sitio con la mirada absorta en la carta.

—¿Qué pasa?—Llama despertando al contrario de su ensimismamiento.

—Ah disculpa Karma, sólo terminaba de leer esta carta—Dice, mientras doblaba la hoja y la dejaba nuevamente en el escritorio. Karma le mira con desinterés.

—¿Qué dice? ¿Un encargo especial?

—Se podría decir que sí…—Dice vagamente mientras va al armario a buscar algo de ropa bajo la mirada expectante del menor.

—Ehh… ¿Quién es el pobre diablo? ¿Un político corrupto? ¿Líder mafioso? ¿Una fem fatal que se topó con el hombre equivocado? Estos últimos son mi favoritos sabes, te da una sensación de que se lo merecían, es como “Karma”—Agrega nuevamente en gesto burlón, esperando que Nagisa le soltara algún comentario sarcástico por el mal chiste.

Sin embargo, el aludido le mira sin ninguna gracia y con un gesto neutral en su rostro.

—Es mi padre—Responde calmadamente.

Al rostro de Karma se le borró cualquier ápice de broma o burla, sus ojos se abrieron en sorpresa e incredulidad. Hubo unos minutos de silencio, tiempo en el que Nagisa le mantuvo la mirada sólo unos segundos para luego regresar a su faena de buscar un guardarropa cómoda.

Todo en un perfil calmado y nada alterado.

—…..¿Es broma?—Pregunta, aún cuando es consciente de que Nagisa no posee ese tipo de humor negro, sin embargo lo ve tan relajado, tan… ¿Indiferente quizás? No sabe describir esa extraña calma a su alrededor, pero hacía ver al mayor como si estuviera hablando del clima y no de la muerte de un familiar.

—No—Responde aún dándole la espalda—la carta lo envió el socio con el que comparte su negocio, parece que lo encontraron sin vida en la mañana en su oficina. Él ya tenía mala salud y además se presionaba con horas extras… —explicaba, con el tono de voz calmado, su respiración normal y sus manos estaban firmes sin ningún temblor.

Karma sólo guarda silencio escuchándolo, mientras lentamente se levanta de la cama.

—Debo ir mañana al pueblo donde vive… vivía, más específicamente a la funeraria a reclamar el cuerpo. Me ducharé y me iré a dormir en seguida—Finaliza, tomando las ropas y la toalla entre sus brazos, más cuando se disponía a irse por la puerta Karma tomó su brazo en un apretón suave.

Ambos se miran fijamente.

Le mira analizando toda su faceta, alguna muestra de emoción o pesar, pero Nagisa está muy tranquilo.

—……¿Estás bien?—Pregunta, sin poder descifrar las emociones del otro y mirándolo directamente a los ojos.

Una sonrisa gentil aparece en el mayor. Nagisa sostiene con un brazo sus pertenecías mientras levanta lentamente su mano libre hacia el rostro de Karma.

Siente el pulgar del contrario haciendo círculos en su mejilla, y ve la cara de Nagisa acercarse. Cierra los ojos, sintiendo como junta sus frentes y el olor dulce del contrario le llena por dentro.

Irremediablemente se siente el reconfortado cuando debería ser al revés.

—…Me voy al baño—Dice, tras unos segundos de haberse quedado así con el menor. Se separa de él alejándose hasta finalmente salir por la puerta.

Karma sólo abre lentamente los ojos, un tanto abrumado por las sensaciones que el contrario le hace sentir. Y con cierto pensamiento latente en su mente.

¿Cómo es la relación de Nagisa con su familia?

Continuará…

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2 comentarios sobre “Capítulo 27: Carta.

  • el agosto 23, 2018 a las 8:45 pm
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    Kkkyyyaaaa que genial por fin la actualización, y un evento totalmente nuevo e inesperado la muerte del padree de Nagisa, ahora que pasara??
    Esperare con ansia la continuación y gracias por continuar con el Fic. Saludos.

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  • el agosto 23, 2018 a las 8:45 pm
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    uff,karmit, karmita si tan solo supieras

    Respuesta

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