Capítulo 28: Cabello.

A Karma le gustaba el cabello de Nagisa. No había una razón en específico sólo que le parecía bonito, y adoraba las muecas que ponía el mayor cuando le soltaba algún comentario burlón sobre que tenía una pelo más lindo que el de cualquier mujer que conocía.

Para él no era difícil saber qué Nagisa no estaba orgulloso de su melena, o de su apariencia femenina en sí, hubo una que otra ocasión en que le preguntó en que si en verdad le molestaba ¿Por qué no simplemente lo cortaba? El aludido evadía la respuesta y cambiaba de tema, Karma sólo lo dejó estar y supuso que Nagisa se lo diría con el tiempo.

Si tan sólo hubiera insistido más…

—Mi madre sufría de esquizofrenia y solía tener brotes sicóticos a diario, estaba tan delicada que llegó un momento en que la única forma de verla era convirtiéndome en la “niña perfecta” que siempre quiso…

Karma veía al frente, hacia la ventana del metro al igual que Nagisa, uno junto al otro. Al tiempo en que escuchaba la voz calmada del mayor, su mente se hacía una imagen como película de un pequeño Nagisa de ojos tristes y en soledad mientras ve su gris mundo desboronarse y tornarse oscuro.

—Mama ya tenía un futuro y un destino planeado para mí aún antes de ser concebido; Graduarme en cierta academia a la que mis abuelos no quisieron llevarla, ir a la mejor universidad a la que no pudieron costearla, estudiar administración, ser empleada en una empresa en la que no pudo ser contratada, y ya que sus padres le cortaban el cabello y la criaron como a un chico, su “hija” iba a ser una hermosa y refinada chica de largo cabello…—Los dedos de Nagisa jugueteaban con los mechones azules con mirada pensativa, como si estuviera relatando un sueño.

—Si lo pienso, creo que ella fue perseverante, nada la detuvo de seguir intentando aún cuando el médico se equivocó en su ecograma y resultó tener a un varón en su vientre. Aún con ese “detalle” nada la detuvo.

Para Karma, ese relato lo hizo empezar a disgustarle el cabello largo de Nagisa, y enfadarse consigo mismo por haber estado tan tranquilo con el hecho de que el mayor no le dijera nada sobre su pasado, cuando es obvio que para alguien que está acostumbrado a la oscuridad y a la soledad es porque vivió una experiencia amarga en su vida que lo hacía pensar que estar sólo es mejor.

—Mama solía enfadarse mucho cuando yo no lograba sus expectativas, y terminaba por discutir con mi padre a diario, él simplemente se cansó y terminó por mudarse—Nagisa siguió jugueteando con su cabello mientras mantenía la mirada al paisaje de edificios que mostraba la ventana—al principio solía llamar y citarme a sitios para vernos a diario. Pero las cosas se complicaron cuando internaron a mama al psiquiátrico.

Un suspiro salió de los labios del mayor mientras se recostaba hacia atrás, Karma le miró de reojo y contempló como mantenía los ojos cerrados en gesto de cansancio.

—Ella en general era buena, siempre que no la hicieras enfadar, sonreía y mantenía un rostro sereno. Pero ese día, cuando vio la boleta de mis calificaciones y que no poseía la calificación mínima para asistir a la universidad que me impuso, explotó. Normalmente sólo tiraba de mi cabello y me regañaba, pero ese día tomó un cubierto y…

Nagisa se detuvo, meditando lo que iba a decir, cuando gira a ver a Karma quien le veía fijamente supo que él sabía sin tener que decirlo. Regresó la vista a la ventana y sólo siguió.

—Me dijeron que un vecino había venido para quejarse del escándalo, y me vio en el piso y a mama arrancándose el cabello. Llamaron a mi padre, a la ambulancia, a la policía, un psiquiátrico… pasaron muchas cosas después de las que no tengo ganas de recordar, para resumir a mama la internaron como paciente especialmente inestable y a mí me dejaron bajo la custodia de mi padre. Recuerdo que al principio ambos la visitábamos, a veces ella cantaba de buen humor diciendo que estaba en la mansión que siempre quiso, a veces estaba furiosa y exigía que la sacaran de esa prisión, pero siempre, siempre, al verme gritaba y me llamaba adefesio. Después de un tiempo, sólo yo iba a verla…

Nagisa hace una pausa para revisar el pequeño reloj en su muñeca, haciendo un cálculo de cuanto tardarían para llegar a la funeraria. Karma no lo apresuró y sólo guardó silencio en todo el trayecto en que empezó la historia, siempre supo que era así de sensitivo.

—Papa trabajaba mucho para pagar al seguro que daba los servicios y medicamentos, por lo que sólo estuve yo. Descubrí, que si iba vestido con las faldas y blusas que ella me había comprado reaccionaba más tranquila y feliz, funcionó durante un tiempo y su salud parecía mejorar, llegué a incluso a pensar que quizás ella llegaría a curarse, o así lo pensé hasta que un día al llegar fui recibido con la noticia de que se había suicidado.

Tras un rato de silencio, en el que Karma aprieta los puños y Nagisa vuelve a observar el mechón de su cabello, vuelve a hablar.

—A papa le destrozó la noticia, creo que en el fondo aún la amaba o quizás fue la culpa por haberla dejado sola. Debido al enorme número de deudas que teníamos con el seguro se sumió en su trabajo más que antes, al punto en el que se olvidó de mí. Recuerdo que solía vagar en las noches, sobre todo cuando llovía, en una de esas unos vándalos me acorralaron en un callejón creyendo que tenía dinero, cuando vi el cuchillo creí que sería mi fin… hasta que el maestro me salvó…—Por fin, Karma ve una curva parecida a una sonrisa en el rostro del mayor, y aún si no es él la causa le reconforta verlo.

—Me asusté un poco al principio por su profesión, pero era la primera persona amable que me sonreía en mucho tiempo. Pasó un tiempo, uno un tanto alocado si lo pienso, conocí a muchos asesinos y personajes particulares, y no sé si fue el impulso por salir de las deudas de mi padre, porque no tenía nada mejor que hacer, o simplemente busqué desesperadamente algo que me distrajera, que le rogué que me enseñara. Después pasó un año, y con mi primer contrato pagué la deuda de mi padre, y con eso el adiós. Él haría un negocio en otro vecindario, y yo lo convencí de que me iría a una academia en donde aprendería por completo la profesión que me hizo ganar tanto dinero. No fue difícil, ni siquiera preguntó que era exactamente, quizás no se sintió con derecho a preguntar o no le importaba. A partir de allí sólo nos enviábamos cartas…

Nagisa regresó a su mirada meditativa y distante, mientras miraba con detenimiento su reflejo en uno de los tubos de agarradera del metro.

—La verdad no estoy seguro de porque no corto mi cabello… de alguna forma, siento que de hacerlo, no sé… ¿A ellos no les gustaría?—Regresó la mirada a Karma y sonrió con pena—tonto ¿No?

Karma le miró fijamente sin sonreír y fijó su mirada al frente.

—Al principio… no era el único que estaba enjaulado…

—¿Eh?—Exclama con sorpresa, el menor suspira y entonces comprende—¡K-Karma no tienes que…!

—Había otro niño…—Interrumpe, y mira fijamente a Nagisa con decisión. Odiaba recordar esos tiempos enjaulado, pero si el contrario se abrió con él lo mínimo que puede hacer es decirle que lo entendía—tenía mi misma edad creo, por las noches lo escuchaba llorar o golpear la jaula. Solía repetir una y otra vez que sus padres vendrían a buscarlo, y uno de aquellas basuras dijo que nunca lo harían. Y con la sonrisa más asquerosa que había visto en mi vida le mostró algo de su celular que no alcance ni quise ver, aún recuerdo como sus ojos vacíos lloraban, y por el resto del día se quedó viendo un punto de la pared estático como una estatua, en la noche estuvo igual de silencioso. Cuando desperté no estaba, pero vi al jefe de las basuras regañar al de la foto mientras otro llevaba un saco grande afuera. En ese momento pensé que yo podría terminar como él, y para salvar mi vida, simplemente me dije que estaba sólo en eso y me olvidé de mis padres…

Nagisa bajó la mirada con pesar y frustración, porque al igual que Karma odiaba que recordara ese oscuro tiempo, sin embargo le permitió hablar sin interrupción como lo hizo con él. Pero entonces se percató de cómo el peli rojo desabotonaba su camisa.

—¿Karma? ¿Qué haces?—Llama y el contrario le mira nuevamente con un tanto de pesadez con la camisa roja entreabierta.

—¿Ves esta marca?—Karma señala en el medio de su pecho, debajo de sus pectorales marcados encuentra una pequeña marca apenas morena en forma de triangulo. Nagisa la observa con interés.

Ya la había visto antes, de esas veces en que el peli rojo sale sólo con una toalla del baño sin pudor alguno y después tenía que regañarlo con la vergüenza en las mejillas. Karma ya tenía algunas cicatrices del tiempo en que estuvo enjaulado y después durante los entrenamientos de Lovro, así que simplemente no le dio importancia hasta ese momento.

—Recuerdo que una noche estaba sentado en una colina junto a mi padre, y me dijo que esta marca era lo que diferenciaba un clan de yatos de otro, sólo los hombres la tenemos como prueba de que somos guerreros o algo así—Explica, mientras vuelve a abotonar su camisa y Nagisa vuelve la mirada a su rostro—la verdad es que en ese tiempo y aún ahora que sé que nunca los volveré a ver, tengo este sueño. Donde estoy de vuelta a la jaula y a la oscuridad, y estoy al borde de enloquecer hasta que ellos llegan destrozando la pared para salvarme…

—…Nunca me lo dijiste—Dice el mayor en voz baja, dolido por lo que acababa de escuchar y Karma se encoge de hombros.

—No quería que te sintieras mal ¿No hiciste lo mismo guardando tu pasado hasta ahora?

—Si…—Admite, pero aún sintiendo el nudo en el pecho el cual se aflojó cuando la mano de Karma se entrelazó con la suya.

—Sea tonto o no, mi marca puede significar lo mismo para mí que lo que significa tu cabello para ti… qué difícil es liberase de los brazos de los padres ¿Cierto?

—Karma…—Llama sonriendo tenuemente, y dejando que el aludido se acomode y acueste su cabeza en su hombro con los ojos cerrados.

—No vuelvas a ocultarme algo así, quiero saber todo de ti, ya sea lo alegre o lo triste, sobre todo lo último…—Pide en un susurro, mientras Nagisa apoya su mejilla en la melena roja.

—De acuerdo… es una promesa—Agrega.

Cierra los ojos lentamente, disfrutando del poco tiempo que les queda hasta que llegue su destino. Y pese a saber que lo que se avecina no iba a ser agradable, se siente aliviado de que al menos Karma iba estar a su lado.

—Me alegra que lo aceptes, sería un problema que nos guardemos secretos antes del matrimonio.

Con los ojos aún cerrados, Nagisa sólo levanta la mano para darle un zape en la frente y sacarle un quejido que luego se convirtió en una pequeña risa.

Con Karma todo era más ligero.

Continuará…

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2 comentarios sobre “Capítulo 28: Cabello.

  • el agosto 24, 2018 a las 7:36 pm
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    Que genial no tuve que esperar tanto, este capitulo es muy conmovedor el leer como ambos cuentas su pasado, pero eso es algo muy bueno; al parecer Nagisa aun no acepta los sentimientos de Karma, Entre broma y broma la verdad se asoma.

    Gracias por actualizar y espero la continuación.

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  • el agosto 26, 2018 a las 9:10 pm
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    su relación, es tan belle, no tengo palabras pera espresr este capítulo

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