Capítulo 8: Madrugada estruendosa.

Se acurrucaba en la comodidad de su cama, ignorando la luz del sol que se colaba por la ventana. Al fin, después de unas cuantas semanas, logró adaptarse a la ese hogar tan cálido y lleno de luz, aunque claro aún le costaba ser abierto “socialmente”. Pero le gustaba ese lugar, Mito san era muy comprensiva y paciente con él y se llevaba muy bien con Alluka, casi como si fueran madre e hija, y la compañía de Gon era agradable y divertida.

Ging al ver que los recién llegados al fin se incorporaron dió por terminada su causa y se fugó una noche en que todos dormían, las quejas de Mito san a la madrugada no se hicieron a esperar, esto no le molestaría de no ser que ella decía cosas como “¡¿Cómo pudo dejar a sus Hijos sin decir adiós al menos?!” o “¡¿Qué clase de ejemplo le está dando a los dos varones que tiene?!”estas palabras lo avergonzaba de sobremanera y por si no fuera poco no faltaba el comentario de Gon de ”¡Ahora somos oficialmente hermanos, Killuanii-chan!” obviamente le dio su buen coscorrón al pronunciar lo último, sin admitir nunca la calidez que le daban esas palabras.

Bostezó con sueño y se puso de lado a la pared sin ninguna intención de levantarse pronto, sin notar una presencia a su lado hasta que ya fue muy tarde…

—¡Hora de ir a la escuela Killua!—Gritó la voz cantarina de Gon mientras de un salto aterrizaba sobre el estómago del pobre albino que no estaba preparado para eso.

—¡AGH! ¡GON ESTÁS MÁS QUE MUERTO!—Gritó histérico y eso fue el timbre para el menor el cual entre risitas saliera huyendo de la habitación siendo perseguido por el mayor. Lo siguió por las escaleras las cuales el moreno las bajaba rápidamente, esto lo hizo sonreír gatunamente y se deslizó por el pasa manos alcanzándolo rápidamente y empujándolo contra el piso.

—¡Wah!—Se quejó adolorido por el abrupto golpe y divisando la sonrisa traviesa del más alto.

—Te tengo—Dijo con una voz macabra que hizo estremecer al más bajo. Gon veía con curiosidad lo cerca que estaba Killua de él, pudiendo apreciar su rostro mejor. Tiene unas pestañas largas, y su piel es muy blanca y se veía bastante suave. Casi sin darse cuenta extendió su mano a la mejilla del contrario tomándolo por sorpresa. Los ojos azules primero observaron sorprendidos la mano morena en su cara y luego la ingenua expresión con brillo de curiosidad—¿Qué haces?

—Me preguntaba qué tan suave era la cara de Killua…—Decía con su voz infantil y mirada soñadora. Killua respondió ese ingenuo gesto de curiosidad con una hermosa venita palpitante en su frente.

—¡A mí no me vas a venir engañando con tus encantos de pequeño mocoso!—Acto seguido le hizo una llave en el brazo y el menor se retorcía en el suelo.

—¡Ack! ¡Me rindo Killua! ¡Wahh! ¡Me vas a matar!

—Jovencitos—La voz de Mito a su lado los interrumpió, la mujer los miraba con el entrecejo fruncido y los ojos entrecerrados—les recuerdos que tienen alrededor de treinta minutos para asearse, vestirse y desayunar antes de ir a su primer día de clases—apuntó al reloj en la pared y los menores miraron nerviosos que ya se les hacía tarde—deberían de seguir el ejemplo de la pequeña Alluka chan, ella se alistó puntual y está casi lista para salir—la nombrada se hallaba comiendo sus cereales y sonriéndoles desde el comedor, llevaba ya su uniforme de una camisa blanca con una falda negra. Mito aplaudió y cerró los ojos—¡Cuento diez para que ambos salgan rápido a alistarse! 1… 2… 3…

Gon no lo pensó dos veces para salir corriendo subiendo las escaleras tomando del brazo a un Killua con expresión perezosa.

—No entiendo por qué tanto escándalo por “El primer día de escuela” al fin a cabo se la pasaran hablando de las actividades y clubs del colegio o presentando a los alumnos y las autoridades competentes—Decía con un bostezo ya llegando al pasillo de las habitaciones—no haremos nada importante, deberíamos de ir a la segunda semana.

—¡Oh vamos Killua! ¡Será divertido!—Canturreó con una gran sonrisa mientras empujaba al mayor a su respectiva habitación—¡Además quiero presentarte a mis amigos! ¡Quiero decirles el nuevo y genial hermano mayor que tengo!

—¡O-Oi no digas cosas tan vergonzosas!—Regañó con las mejillas levemente rosadas y Gon soltó una risa para luego dirigirse a su habitación.

—¡Nos vemos en el comedor!—Le dedicó una última sonrisa y se metió en su cuarto.

Killua suspiró mientras pasaba sus cabellos hacia atrás con su mano, se hacía como él que lo sabía todo pero la verdad es que era la primera vez que iba a la escuela, su… anterior familia le pagaba tutores en casa porque su histérica madre no quería que la “escoria” ensuciara a su querido hijo. Así que él nunca ha pisado el suelo de un ambiente escolar, y la verdad no le gustaba mucho la idea, simplemente le aburría mucho. Con eso en mente se dirigió su baño para empezar a alistarse y bajar a desayunar.

Lo que Killua no sabía es que el primer día de escuela iba a ser de todo menos aburrido…

Continuará…

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