Capítulo 3: Enfrentamiento Asesino.

Después de haber salvado a su “jefe” pensaba que quizás su relación con él dejaría de ser tan tosca, no podía estar más lejos de la realidad, el peli rojo no sólo seguía totalmente reacio a que fuera su guardaespaldas sino que gustaba de hacerles bromas infantiles (Ponerle picante al café,  atravesar el pie en su camino para que se tropezara a propósito) o hacer comentarios inapropiados sobre su apariencia delicada (Desde preguntar si en verdad era hombre o si con el dinero planea ponerse implantes y castrarse) en fin, Nagisa estaba dispuesto a usar toda su paciencia y soportar al pedante de Akabane con tal de conseguir el dinero del trabajo.

—Ohh Nagisa Kun~ puntual como siempre—Canturreó el peli rojo sentado en la silla de su escritorio al verlo entrar a la oficina, el aludido suspiró, al menos dejó de llamarlo con el “chan”, es un comienzo ¿No?

—Buen día jefe—Saludó con cortesía en una breve reverencia—¿Qué que quiere hacer hoy?

—Nada que te importe—Habló cortante y sonriendo de forma retadora, siempre era así, mirándolo fijamente, observando y midiendo la capacidad de Shiota y deseando que explotara, sin embargo jamás va a tener ese gusto.

—Está bien, no me lo diga, igual lo tendré que seguir a donde sea—Dijo de lo más tranquilo para luego caminar hasta quedar en frente de la gran ventana que daba una vista majestuosa de toda la ciudad—desde aquí todo se ve tan pequeño e insignificante… puedo entender cómo es que se desarrolló ese ego y orgullo tan grandes…—habló distante sin apartar la vista del paisaje a lo que Karma frunció el entrecejo.

—¿Me lo dices a mí?

—No.

—Pareciera que si lo fuera.

—No todo el mundo gira alrededor de usted, señor Akabane—Karma estaba a punto de decirle algo (Probablemente un insulto) cuando tocaron la puerta de repente.

—Adelante—Ordenó y la puerta se abrió dejando ver a Karasuma y a Irina quienes dieron unos pasos hasta estar en frente de su escritorio.

—Aquello sujetos que te atacaron el otro día nos dieron algo de información—Habló seriamente el moreno.

—¿Y bien?—Karasuma tiró en su escritorio diversas fotos de él sorprendiéndolo y al peli azul que prestaba atención a la conversación, saliendo de una cafetería, caminando al trabajo, mostraban de todo—¿De dónde salió todo eso?

—De un lugar oscuro del internet salen estas fotos, tu lugar de trabajo y hasta los eventos que tienes en el día. No publicaron la dirección de tu casa, pero por precaución te moveremos a otro sitió—Explicó ante la mirada fija de Karma.

—¿Qué van hacer?

—También había un número de teléfono y una serie de pasos para poder aceptar el contrato para asesinarte, así que infiltraremos un agente especial—El peli rojo miro a Irina y esta sonrió y guiño el ojo, ella sería el agente—y trataremos de ubicar al objetivo, puede que estemos un tiempo lejos por lo que…—el moreno mira a Nagisa para la sorpresa de Karma—te encargo su seguridad Shiota Nagisa.

—Entendido.

—Momento—Karma se levantó de su asiento con una expresión malhumorada—¿Tú en serio me vas a dejar con  “genero dudoso”?

—Que soy Hombre.

—Si—Sentenció Karasuma.

—¿Por qué noqueó a unos idiota por la espalda? Eso lo puede hacer cualquiera—Karasuma negó con la cabeza.

—Porque lleva una semana con tu evidente rechazo y aun así cumple eficientemente su trabajo sin queja alguna, por mi podría ser una niña de primaria—Karma sintió esas palabras como una flecha en su cabeza mientras veía al moreno muy seguro en lo que decía y a la rubia que asentía estando de acuerdo.

—Ya dije que soy hombre, cielos…—Se quejó Nagisa nuevamente con un puchero hasta que vió como Karma se caminaba hasta estar frente a él, pudo ver una sonrisa y mirada sedientas de sangre.

—Hagamos esto entonces—Decía sonriendo ante la mirada desconfiada del más bajo—Nagisa kun pelea conmigo.

—¡¿Qué?!—Dijeron al mismo tiempo Karasuma e Irina.

—¡¿Qué estás haciendo?!—Interrogó el moreno a lo que el peli rojo volteó a mirarlo.

—Si voy a tener un guardaespaldas mínimo debe tener mis mismas capacidades ¿No? No querrás dejarme en manos de alguien que no cumple ese requisito ¿Verdad?—Habló de lo más burlón hasta que escuchó la voz decidida del más bajo.

—Está bien—Decía el peli azul mirando a los ojos al más alto—con dos condiciones.

—¿Cuáles?

—La primera, que el enfrentamiento sea simple y rápido.

—Así me gusta.

—La segunda, si yo gano no más quejas ni amenazas, me dejará hacer mi trabajo ¿Si?

—¡Por supuesto! No vas a ganar pero se vale soñar—Dijo de lo más burlón y el más bajo suspiró.

—¿Qué vamos hacer?

—¡Esperen!—Intervino el moreno irritado—¡Está decisión ya fué tomada!

—Sabes qué sino hago esto nunca lo voy a aceptar—Agregó Karma para luego caminar hacia su escritorio y tomar una regla que estaba por allí—Nagisa kun, tienes treinta minutos para quitarme esto si lo logras tú ganas, si termina el tiempo y no lo has conseguido yo gano.

—Está bien ¿Dónde lo haremos?

—Aquí.

—¡¿Aquí?!—Cuestionaron nuevamente la pareja.

—Es mi oficina, si rompo algo yo veré que hago—Declaró sin más para luego tomar distancia y guardar la regla en el bolsillo de su pantalón—el tiempo comenzó, ven cuando quieras—sonrió con ansias de lucha al peli azul que sólo observaba expectante.

—Bien…—Empezó a caminar de forma pausada y tranquila hacia el peli rojo bajo las miradas alarmadas de los presentes.

A pesar de la extraña aura tranquila que rodeaba a Nagisa, Karma no bajó la guardia, sin embargo no pudo evitar arquear una ceja cuando el más bajo se detuvo en frente suyo, esos ojos azules se posaron fijamente en él, como analizándolo y viendo a través de sí. Por eso no supo explicar que paso, en un parpadeo el peli azul desapareció, y al otro bruscamente lo tenía frente a su cara, le tomó un suspiro darse cuenta de la presión en sus labios

—¡Hmm!—Medio pudo gritar, miraba con los ojos bien abiertos los orbes zafiros entrecerrados ¡Ese bastardo lo estaba besando! Esa lengua intrusa se movía y recorría su boca sin permiso alguno—¡Hung!

¡10 hits! ¡20 hits! ¡30 hits! ¡40 hits! ¡50 hits! ¡60 hits!

—¡Fiu ese es mi limite!—Dijo Nagisa separándose del peli rojo en shock.

—¿Solo 60 hits? ¡Bah! Novatos…—Bufó Irina algo decepcionada, muy al contrario de su esposo que estaba con la boca abierta del asombro, quitando ese “Ataque” la velocidad de Nagisa era bastante buena y su instinto de saber cuándo actuar era sobrehumana ¿Es por esto que el Dios de la muerte estaba tan seguro?

—Mire—La voz de Nagisa llamó la atención de todos los presentes, mostraba en su mano derecha la regla—con esto gane ¿No?—Karma parpadeó y frunció el entrecejo mientras limpiaba su boca con la mano.

—Si…—Declaró para la sorpresa del más bajo.

—¿De veras?

—Siempre cumplo mis promesas.

—Ahh… que alivió—Suspiró bajo la mirada del peli rojo—no quería empezar otra pelea, la verdad es que no quería herirlo y por eso use ese truco, lo lamento mucho—se disculpó bajando la cabeza y el peli rojo chasqueó la lengua.

—Ya, no hagas drama, no es como si me hubieras “profanado” o algo así—Habló de forma tosca, había perdido de una forma muy absurda y estaba molesto consigo mismo—más te vale dar la talla en este trabajo—Nagisa lo miró y asintió.

—Bien, resuelto esto…—Comenzó Karasuma—nos iremos ahora, Karma mantente alerta, Nagisa cuida de él—sentenció para luego retirarse de la habitación junto a su mujer. El peli azul y el peli rojo se quedaron sólos y se miraron, un silencio incómodo los rodeó.

—Y… ¿Qué quiere hacer?—Preguntó Nagisa rompiendo el silencio tímidamente, el más alto sonrió  y le dio algo de dinero confundiéndolo—¿Esto es para…?

—Sé un buen chico y cómprame unas rosquillas con glaseado de fresa y jugo de frutilla—Pidió con una sonrisa burlona disfrutando la mirada indignada del más bajo.

—¡No soy un recadero!

—Es tú contrato está la condición de que sigas mis órdenes ¿No?—Nagisa calló y Akabane sonrió con superioridad; Karasuma había puesto esa condición consciente de que Karma era un excelente estratega; y de que podría ocurrírsele buenos planes en situaciones difíciles; en ese momento no considero de que el peli rojo podría usar al guardaespaldas cual sirviente—es una orden~ compra mi postre~ o de lo contrario alguien se quedara sin sueldo—saboreó cada palabra pronunciada y Nagisa suspiró resignado para luego ir hacia la puerta.

—Ahora vuelvo, jefe…—Decía en voz decaída viendo la sonrisa demoniaca del peli rojo y previendo lo que se le vendría, iban a hacer unos largos días de trabajo…

Continuará…

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