Capítulo 5: Política explosiva.

Karasuma suspiraba mientras escuchaba lo que le decía “su jefe”, al parecer le deben una fuente y unas remodelaciones al parque central.

—Pero estas bien ¿No? ¿Vez que tenía razón al darte alguien de confianza que cuide tus espaldas? Por lo que me cuentas Nagisa Shiota es bastante capacitado.

—Supongo…—La voz del peli rojo no se oía del todo convencido.

—Bueno, ya habrá tiempo para que lo aceptes, cuídate ¿Entendiste demonio?

—Yo siempre me cuido—Respondió burlón y colgaron.

—Señor, Irina está entrando—Dijo un hombre bajo su mando, estaban dentro de una camioneta detrás de un callejón en la noche y monitoreaban a la rubia.

—Bien, no le pierdan el rastro—Ordenó viendo a través de una pantalla a la rubia…

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Karma rodaba en su silla hasta que entraron a su oficina, al ver quien era una sonrisa de diablito apareció en su faceta.

—Ah Nagisa kun~—Sonrió burlón a la vez que el aludido pasaba cerrando la puerta sin mostrar en ningún momento su espalda, cosa que no le dió importancia—llegas justo a tiempo~ tengo antojo de un pastel con glaseado de fresa con un jugo de frutilla~ ¿Serias tan amable de…?

—¡No diga más!—Interrumpió al peli rojo que lo miró sorprendido, mostró lo que llevaba en su espalda—pensé que me pediría eso así que me adelante a los acontecimientos—sonrió astutamente ante la breve mueca del peli rojo.

—Tan eficiente…—Dijo con ironía al ver en las manos del más bajo el postre que quería, suspiró con una sonrisa y recibió el dulce sin más, ya podrá hacerle mejores bromas. Iba a tomar un sorbo de su jugo cuando tocaron la puerta de repente—pase—ordenó y una mujer peli castaña con anteojos apareció.

—Tiene visita señor.

—¿Quién es?

—Es él…

—¡Él ya sabe quién es!—Una voz masculina y brabucona interrumpió a la de la mujer, abruptamente entró un hombre musculoso, piel morena y con traje gris, mostraba una cara bastante molesta—¡Tú y yo debemos hablar estúpido burócrata!—gritó enrabietado apuntando con el dedo al peli rojo el cual sólo encogió los hombros feliz de la vida bajo la mirada consternada de  Nagisa, este por un momento pensó que era otro matón sin embargo la tranquilidad de Akabane le decía lo contrario ¿Quizás un amigo cercano?

—Está bien, puedes irte—Le dijo Karma a la secretaria que sólo asintió nerviosa y se retiró rápidamente—¿Cuál es el problema?—habló nuevamente dirigiéndose al hombre fornido y este miró a Nagisa.

—¿No deberíamos hablar a solas?—Preguntó cruzándose de brazos serio y notablemente molesto.

—Oh discúlpame, este muchacho es Nagisa Shota.

—Es Shiota.

—Nuevo pero confiable, más o menos, Nagisa este pedazo de músculos gritón es Terasaka Ryoma. Es más útil de lo que parece.

—Imbécil.

—Es un gusto.

—Igualmente—El grandulón y el peli azul se saludaron rápidamente, el más bajo un poco incómodo por la extraña situación.

—¿Y bien? ¿A qué viene el escándalo de hoy?—Preguntó Akabane a lo que la venita palpitante en la frente de Ryoma se hizo más visible.

—¡¿Me puedes explicar por qué demonios me voy enterando que te quieren matar?!

—Ohh~ que ternura, te preocupas por mí.

—¡Karma, imbécil! ¡¿Qué pasa si la prensa se entera?! ¡Nos vamos pudrir tú y yo!—Gritó ya exasperado por la tranquilidad del aludido.

—No te preocupes está todo controlado, silenciamos a cualquier testigo, Karasuma e Irina están buscando a quien mando a matarme y hasta tengo guardaespaldas.

—¿Guardaespaldas?

—Te lo acabo de presentar—Apuntó a Nagisa y Ryoma quedó de piedra.

—¡¿Me estas jodiendo?! ¡Este chaval apenas puede espantarte las moscas! Sin ofender—Lo último lo dijo como disculpa a un peli azul con puchero.

—Tranquilo, para mi desgracia o fortuna es más fuerte de lo que aparenta, es el discípulo de un poderoso asesino.

—Agh… si tú lo dices—Se sobó la sien intentando calmarse y suspiró—tenemos una junta para decidir si firmo o no el acuerdo económico del que te hable la otra vez—sacó una maletín negro y se lo abrió en el escritorio frente al peli rojo mostrándole unos papeles, este lo tomó y los inspeccionó por un momento y sonrió.

—No está mal, pero pide un 5% más.

—Como quieras.

—Como quiera el pueblo—Corrigió sonriente y el otro suspiró.

—Supongo que iras ¿No?

—Se supone que trabajo para ti ¿No?—Soltó una pequeña risilla en lo último—adelántate, nos vemos en diez minutos.

—Hasta entonces…—Dijo para luego retirarse ya más tranquilo que cuando llego, hubo un momento de silencio que fué roto por Nagisa.

—El político Terasaka Ryoma—Dijo llamando la atención del peli rojo—muchos se negaron a que recibiera tal cargo y creyeron que fracasaría y que nos  llevaría a la ruina, pero callaron al ver tomaba decisiones poco ortodoxas pero que daban grandes resultados positivos, en poco tiempo logró grande avances económicos y muy beneficiosos, aun habían quienes estaban en contra de su mandato pero no tenían argumento alguno para defenderse, entonces todo eso… ¿Eras tú escondido a su espalda?—miró a Akabane y este sonrió terminando el jugo de frutilla y tirándolo a un cesto a su lado.

—Digamos que le susurre consejos desde las sombras—Se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta—¿Nos vamos Shotacon?

—Es Shiota, estúpido burócrata…

—¿Qué dijiste?

—Que soy tecnócrata.

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Habían llegado en camioneta negra al ayuntamiento, un gran edificio blanco con escaleras anchas blancas que daban a la entrada. El primero en bajar del vehículo fue Ryoma seguido de Akabane y de último Nagisa que miraba el alrededor con desconfianza, algo no se sentía bien, sin embargo no comentó nada y siguió a los otros subiendo las escaleras donde junto a las puertas de madera los esperaba un hombre de cabello grisáceo y de baja estatura.

—Terasaka san, Akabane san—Una breve reverencia para luego mirar a Nagisa un tanto frío—este joven…

—Es solo un asistente, no molestará ni dirá nada—Interrumpió el peli rojo a lo que el mayor guardó silencio por un momento.

—Síganme por favor, los están esperando—Dijo finalmente dando la espalda y empezando a caminar.

—Jefe…—Llamó Nagisa  en voz baja para que no los escuchara Ryoma ni el anciano que los guiaba, el peli rojo lo miró de reojo.

—¿Qué pasa?

—¿Aquí hay seguridad?—Karma arqueó una ceja al notar el comportamiento intranquilo del más bajo.

—Habrán cuatro vigilantes en la reunión—Explicó a lo que Nagisa guardó silencio pensativo—¿Ocurre algo?

—Es qué desde hace rato…

—Hemos llegado—Anunció parando de caminar e interrumpiendo al peli azul. Frente a ellos había una puerta negra.

—Este lugar está muy solitario… ¿Por qué no hay más trabajadores?—Habló Nagisa bajo la mirada de Karma.

—Este es un contrato importante por lo que no querremos ningún tipo de interrupción, les dimos él día libre, me retiro—Hizo una breve reverencia, se iba a ir cuando su brazo fué tomado con fuerza por un peli rojo que sonreía divertido.

—¿Sabe anciano? La verdad es que este contrato no es “tan” importante—Agregó bajo la mirada de sorpresa de Ryoma.

—¡¿Qué haces?!

—Aquí hay algo extraño Terasaka san, usted nos dirá que es ¿Verdad?—Nagisa se puso frente al semblante sombrío del anciano.

—Me retiro—De repente alzó la mirada mostrando unos ojos totalmente rojos alertando a Nagisa.

—¡A cubierto!—Gritó tirándosele encima a Kara y a un alterado Ryoma empujándolos a ambos unos metros a la derecha, al alejarse de aquel anciano este explotó liberando una capa de humo negro. El trío empezó a toser conmocionados.

—¡¿Qué sucede aquí?!—Gritó Ryoma no entendiendo nada cuando tanto Karma como Nagisa se levantaron rápidamente.

—¡Debemos correr!—Dijo Nagisa tomando el brazo izquierdo de Terasaka.

—¡¿Correr?! ¡¿A dónde?!—Cuestionó alterado cuando el peli rojo tomó su brazo derecho.

—¡A cualquier lado! ¡Vamos!—Entre Nagisa y Karma empezaron a arrastrar al más grande a gran velocidad, Ryoma no entendía el porqué de su apuro hasta que las habitaciones empezaron a explotar de una en una.

—¡¿Bombas?!

—¡Es otro ataque asesino idiota!—Gritó el peli rojo ya harto de la confusión del grandote.

—¡Vamos! ¡A la ventana!—Dijo el peli azul apuntado al gran objeto de vidrió al que se acercaban cada vez más, tomando gran impulso la atravesaron y cayeron en unos matorrales en las afueras del edificio.

Una última explosión destrozó por completo el interior llamando la atención de los civiles de los alrededores, al final vinieron los bomberos y la policía, estos últimos interrogaron al trío pero estos hablaron no dando detales específicos, descubrieron que los políticos con los que se iban a reunir habían sido atacados y puestos inconscientes en el sótano del edificio. La prensa no se hizo de esperar sin embargo Karma logró burlarla y decir que fué un atentado terrorista. Lograron escabullirse a la camioneta negra que los había traído….

—Esto es ridículo, en serio te quieren matar…—Dijo Terasaka sobándose la cabeza estresado.

—¿Acaso lo dudabas?

—Tenía la esperanza de que no fuera para tanto, tú sabes, no es que seas muy amado por la gente.

—Envidias mi popularidad.

—Pero hubo algo que no me esperaba para nada—Decía mirando a Nagisa sorprendiéndolo—pensaba que eras un renacuajo pero resulta que tienes bastante agilidad y algo de fuerza Nagisa, no es fácil arrastrarme a esa velocidad, lamento haberte subestimado—el peli azul se ruborizó un poco y bajo la mirada mientras esbozaba una sonrisa.

—Gracias…—Decía tímidamente, no estaba acostumbrado a que le hicieran cumplidos.

—Dime algo—Dijo ahora Akabane expectante—¿Cómo es que sospechabas de que algo estaba pasando en ese reunión?—no quería admitirlo pero él no se había dado cuenta de nada hasta que vió al más bajo inseguro, de no ser por él estarían muertos ahora…

—Es difícil de explicar—Habló con una sonrisa nervosa.

—Inténtalo.

—Fué una sensación, simplemente soy bueno para saber que algo malo va a pasar…—Dijo desviando la mirada, como si estuviera recordando algo con pesar, Karma lo notó y no quiso insistir.

—¡Pues celebremos eso!—Anunció Terasaka con una sonrisa sin notar nada—tengo un amigo que hace excelentes ramén y su tienda está por aquí,  yo invito y no pueden decir no—con sus enormes brazos rodeó por los hombros al par sorprendiéndolos.

—¡Agh!

—¡Oye gorila nos estas asfixiando!

—¡Oh por favor! ¡Si no moriste por unas bombas menos por un abrazo entre compadres! ¡Oiga Chofer! ¡Gire en la esquina! ¡Compararemos alcohol y celebraremos otro día de vida!

—Si sabes que mañana tienes trabajo ¿No?

—¡Hoy estuve a punto de morir! ¡¿Qué más quieres de mí?!

—Ummm… no soy bueno con el alcohol…—Murmuró Nagisa un tanto nervioso sin embargo el par estaba muy distraído discutiendo como para escucharlo, al final suspiró y esbozó una sonrisa pacífica. Por una noche está bien, ya vería como escaparse del alcohol…

Por qué solo el Dios de la muerte sabe lo que pasa cuando Nagisa toma…

Continuará…

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