Capítulo 8: Fiesta y persecución.

Había todo un alboroto en esa calle debido a los numerosos paparazis que fotografiaban a todo famoso o persona importante que entraba en el hotel. Los vigilantes retenían a todo intruso o reportero indeseado que osaba molestar a los invitados, un automóvil negro se paraba frente al hotel, y de el bajaba un peli rojo con sonrisa astuta quien en seguida fué atendido por el asistente del lugar.

—Señor, lo reservaré para usted—Decía en una reverencia extendiendo la mano, el peli rojo entendió y le dio las llaves.

El hombre se retiró llevando su auto para estacionarlo y sin más Karma se adentró en esa fiesta, bajo la mirada a su traje y medio toqueteó la pequeña flor blanca por debajo de su cuello.

Karma no hagas eso, romperás nuestros tímpanos—Decía la voz de Karasuma en el pequeño transmisor oculto en su oído, hizo su característica sonrisa demoniaca—hay agentes disfrazados y esparcidos por el lugar, también hemos logrado interceptar las cámaras de seguridad por lo que no podrás pestañar sin que nos demos cuenta.

—Que acosador…—Decía mientras saludaba brevemente a un reportero.

Tú solo adéntrate y deambula. Haz como que andas perdido en esa fiesta.

—Si tú insistes…—Empezó a caminar por el alrededor de ese hotel bullicioso, las luces que alumbraban eran blancas y violetas suave, habían sillas y mesas elegantes rojas, veía a algunos políticos conocidos charlando o bailando en el alrededor acompañados de su respectiva y despampanante pareja, estas suelen ser la modelo o cantante del momento. Es un truco barato para llamar la atención o bien un privilegio que se dan cuando tienen cierta cantidad de poder en sus manos, o era lo que opinaba—¿Y Nagisa kun?—preguntó de repente, lo habían separado del aludido antes de llegar a la fiesta y se supone que debe protegerlo.

Cerca de ti, disfrazado como un simpe empleado…

—No sabes donde esta eh…

No

“Tienes que protegerlo sin que nadie descubra tu presencia, queremos que piensen que Karma fué lo bastante ingenuo como para ir tranquilo y confiando en la seguridad del hotel”—El recuerdo de la charla con el Shiota invadió su mente—“Te hemos dejado la entrada trasera libre para que puedas entrar por ahí al hotel. Ten”—le extendió un walkie talkie al más bajo que lo observaba curioso—“Contáctanos por si la situación se nos sale de las manos, tiene un dispositivo de rastreo para que podamos encontrarlos, mantenlo cerca…”—Nagisa miró atento el aparato y luego alzó la vista para sonreírle a Karasuma.

No se preocupe,  pasar desapercibido es mi especialidad. Ni usted mismo podrá detectarme—Agregó ante la mirada de ligera sorpresa del moreno.

—Y no mentía…—Decía pensativo para sí mismo. Karasuma y los oficiales a los que encomendó la misión se hallaban en una furgoneta negra a unas cuadras de distancia del hotel. Estaban en la parte de atrás en donde había unas pantallas de computadora en donde mostraban la imagen del peli rojo desde diferentes ángulos.

—Señor, una mujer se acerca al señor Akabane—Dijo uno de sus oficiales trayéndolo a la realidad. Vió como Karma se dirigía al bar y parecía pedir una bebida, pudo ver que un poco lejos se hallaba una mujer de vestido rojo que lo observaba y sonreía coqueta, y podría jurar que Karma también lo notó.

—Estén atentos…—Ordenó grave, sólo podía confiar con que el Shiota se hallaba cerca y vigilante…

Se sentó a propósito en ese bar, había sentido que lo estaban observando. Llamó al barman, un hombre mayor y de cabellos canosos, y le sirvió una copa de Martini seco, a través del reflejo del cristal vió una silueta que se acercaba.

—Akabane Karma ¿Verdad?—Dijo una grácil voz femenina, Karma se tomó de una el trago y volteó a sonreírle a la mujer. Era de cabellera larga y liza de color negra y su atuendo era un vestido rojo ajustado por encima de la rodilla, de piel blanca y ojos rojos brillantes.

—No pensé que me conocerían en este lugar—Habló mientras observaba atento a la mujer que se sentaba a su lado.

—Has salido en varias noticias de la tele, también destacas por tener tantos logros a tan joven edad, y además eres guapo—Habló en aires de coquetería mientras el barman le servía a ella y a Karma nuevamente.

—¿Y a quien debo tan halagador elogio?—Preguntó sin dejar de sonreír y tomando un sorbo de su bebida.

—Mi nombre es Takamiya Rei, un gusto—Decía extendiendo su mano hacia el peli rojo, este beso su mano en un gesto de caballerosidad—es extraño ver a un galante sin una pareja en este tipo de eventos.

—Estaba a punto de decir lo mismo de usted, Takamiya san ¿Acaso vino sola?

—Ni tanto, soy una de las ayudantes de un presentador de televisión. Sólo me paro junto a él y observo.

—¿Y no tendrá problemas sino la encuentra?

—Primero tendrá que despertar dé la borrachera en uno de los cuarto del hotel—Añadió con un guiño de ojo travieso.

—Suena a que su trabajo es un fastidió—Añadió mirando la flor en su esmoquin por un momento.

—Es lo que hay—Agregó encogiéndose de hombros para luego mirar al peli rojo con una sonrisa seductora—¿Gusta de un baile?

—No soy bueno bailando—Agregó negando con la cabeza—sus pies terminarían aplastados en cuanto terminará la música.

—¿Es así? Entonces…—Se acercó de forma lenta y con una sonrisa—¿Quiere ir a algún lugar más… privado?—ante su proposición indecorosa Karma ensanchó su sonrisa.

—Caramba… no tiene reparos en ser usted la activa  eh…

—En cuanto lo vi supe que era un hombre especial, jamás dejaría ir un partido como usted…—Jugó con uno de los mechones negros de su cabello sin quitar la vista de encima al otro.

“Técnica de seducción coquetería en el bar”—La voz de Karasuma se escuchó nuevamente en su oído—es como llamaría Irina a lo que está haciendo esa mujer, probablemente sea una trampa. Ve con ella.

—Como usted ordene—Decía un risueño Karma, fingiendo haber caído a los pies de aquella mujer que sonreía contenta.

Se levantó a la vez que la mujer y está en una risita se abrazó a su brazo. Karma la miró por un momento y levanto la vista pudo ver uno extraños movimientos a lo lejos en unas mesas.

—Ahora sígame por favor…—Dijo Takamiya de forma cantarina mientras sutilmente le jalaba del brazo para guiarlo.

Estate preparado…—Advirtió en un tono de voz serio a lo que Karma sólo puso una media sonrisa.

—Vera~ Akabane kun…—La chica sonreía ocultando sus ojos con el flequillo de su cabello mientras su mano hurgaba algo en su escote—le mentí en algo… y es que yo no supe de usted a través de la televisión…—alzó la vista y Karma se encontró con unos ojos rojos con brillo asesino, la mujer había sacado una especie de dispositivo de control remoto pequeño con un botón rojo—sino por la foto de su cara encima de muchos ceros—presionó el aparato y las luces se apagaron sorprendiendo a los demás invitados, y cuando menos se esperaba se escuchó el ruido de un disparo.

—¡Karma! ¡Karma!—Llamó una y otra vez Karasuma pero sólo recibió el ruido de la estática—¡¿Cómo están las cámaras?!

—¡El corte de luz las desactivó señor!

—¡A los agentes encubiertos!—Habló a través de un micrófono en el escritorio de mando—¡Pasad al plan de ejecución! ¡Denle prioridad a la seguridad de Akabane Karma!—después de unos momentos en silencio una voz temblorosa respondió.

—¡S-Señor, tenemos problemas!

—¡¿Qué ocurre?!

—¡Nos atacaron!—Adolorido sobándose la nuca trataba de despertar a su compañero desmayado en el suelo de un baño—nos golpearon por la espalda antes de que pudiéramos darnos cuenta.

—¡Aquí también pasó algo similar!—Ahora hablaba un agente sentado detrás de unos botes de basura revisando a sus compañeros aturdidos—¡Mis compañeros quedaron inconscientes por lo que parecen unos dardos tranquilizantes señor!

—Tch ¿Nos descubrieron?—Frunció el entrecejo y tomó un arma de un gabinete—¡Entremos! ¡Rápido!—Ordenó saliendo del vehículo seguido de los demás soldados restantes.

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—Parece que va a llover—Miró por la ventana el cielo nublado con señales de precipitaciones, bajo la vista y ahora observaba con una sonrisa el bullicio de las personas en pánico.

—Onii san, debemos darnos prisa—Decía Takamiya cruzada de brazos y recargada en una pared, observando con cierta frialdad la escena.

Karma estaba atado de manos y siendo forzado a arrodillarse por dos hombres de negro musculosos. Miraba con el entrecejo fruncido al hombre frente a él.

—¡Vamos Rei! No seas tan seria, quiero conocer a este tipo con reflejos de acero que pudo esquivar una bala dirigida a su cabeza—Dijo con una sonrisa mientras caminaba hasta quedar unos metros cerca de Karma—¡Hola! Me llamo Kei Takamiya, el gemelo de Rei.

—Si eso ya lo noté—Respondió Karma con tranquilidad, aquel asesino tenía el cabello negro liso y corto, sus ojos también eran rojos como los de Rei y vestía un traje negro—eres como su versión masculina.

—Me lo han dicho—Decía con una leve risilla, el comentario del peli rojo no fué lo que lo hizo reír, sino la tranquilidad que muestra a pesar de estar en una situación en la que va a ser asesinado.

—Me doy cuenta que son diferentes a los otros que trataron de matarme, los veo más… ¿Perspicaces?—Dijo mirando de reojo a Rei—ahora que los veo juntos me parecen familiares… ustedes por casualidad son… ¿Sanguinaria?

—¡Bingo!—Dijo Key alegre.

—Los asesinos que trabajan juntos y siempre dejan la flor sanguinaria venenosa en cada escena del crimen, se caracterizan principalmente porque sus asesinatos siempre se llevan a cabo durante un apagón… mi cabeza debe ser realmente costosa.

—¡Ni te imaginas cuanto!—Aclaró risueño—lo del fetiche de la flor es debido a que mi hermanita le encanta las cosas hermosas y letales—la aludida no hacía mucho caso a lo que hablaban estaba muy entretenida retocando su maquillaje.

—Ahora…—Comenzó el peli rojo con una media sonrisa—si fueras tan amable de cumplirle la última voluntad a tu victima ¿Me dirías quien te mando?—Kei soltó una risa fuerte.

—¿Y cómo para qué? ¿Te vengaras después de muerto?

—Podría hacer eso. Jalarle los pies por la noche para interrumpirle el sueño, o quizás aparecérmele en el reflejo del baño…—Decía con cierta gracia, pero de repente pusieron en su frente el cañón de una pistola.

—Te crees muy listo eh…—Su semblante se tornó oscuro mientras sonreía—pero te diré que no lo eres ¿Crees que no me eh dado cuenta tú intento de ganar tiempo para que tus perros te encuentren y te salven el trasero?

—Eres muy listo, no puedo engañarte—Agregó Karma encogiéndose de hombros de forma despreocupada.

Kei dejó de sonreír por un momentos ¿Se estaba burlando de él? ¿Está tan loco como para no darse cuenta que puede matarlo cuando quiera o es que esta resignado a su destino?

—Eres… especial—Admitió bajo la mirada del peli rojo—aunque creo que el precio de tu cabeza es demasiado comparado a la dificultad con la que te atrapamos. Fácilmente mordiste el anzuelo de mi hermana ¿No sabes que dicen que el Shinigami se acerca con una sonrisa y te apuñala cuando te sientes más seguro?

Al que está describiendo es al diablo—Le susurró una voz en su oído estremeciéndolo—el Shinigami se acerca a tu espalda y te roba la vida antes de que te preguntes que ocurre—antes de que pudiera darse la vuelta sintió un choque eléctrico haciéndolo gritar de dolor sobresaltando a todos los presente excepto al peli rojo quien sonreía satisfecho.

—¡Mátenlo!—Gritó Rei con furia al ver como su gemelo caía al suelo inconsciente. Los soldados que retenían a Karma sacaron sus armas dispuestos a cumplir la orden pero el peli rojo con una de sus piernas los hizo caer a ambos haciendo que los disparos terminaran en el techo. Nagisa corrió hacia ella y antes de que pudiera reaccionar apresó una de sus manos detrás de su espalda y apuntó un cuchillo en su cuello.

—¡Bastardo!—decía mientras forcejeaba en vano.

—Buenas noches—Saludó con una sonrisa dulce a pesar de la mirada asesina de la mujer—desde que la vi conversando con mi jefe supe lo inteligente e intuitiva que es, más que su hermano que pierde el tiempo conversando con sus víctimas. Así que… ¿Sería tan amable de pedirle a sus lacayos que dejen ir a mi jefe? No quisiera hacerle daño a una mujer tan bella pero…—acercó más el filo del cuchillo a la piel del cuello de Rei abriendo una pequeña herida de donde salía un hilo de sangre—ya sabe cómo es esto del trabajo ¿No?—soltó un quejido y suspiró.

—Suéltenlo—Ordenó y los hombres que apuntaban con sus armas a la cabeza de Karma ahora soltaban las cuerdas en sus manos. El peli rojo se levantó mientras sobaba sus muñecas y miraba malhumorado al peli azul.

—Te tardaste.

—Quería ver si lograba sacar información señor—Excusó con una sonrisa—lo estaba haciendo muy bien.

—Pero creo que falta un adecuado interrogatorio para sacarles algo importante—Dijo el peli rojo aburrido.

—Debemos asegurarnos de que no se vallan a ningún lado. Ustedes—Se dirigió a los hombres—junten sus manos—miraron a su jefa y estas les devolvió la mirada con dificultad.

—Hagan lo que dicen—Dijo intentando mantener la calma. Y entonces obedecieron, Karma sonrió entendiendo lo que quería hacer Nagisa y amarró las manos de ambos juntas.

—Gracias por todo Rei san, es usted muy amable—Agradeció el peli azul para la sorpresa de la aludida y acto seguido gritó de dolor y cayó al suelo inconsciente.

—¿No que no ibas a hacerle daño?—Preguntó Karma mientras lo veía electrocutar a los otros dos hombre.

—La descarga no le va a dejar cicatriz, creo…—Terminado su labor sacó el walkie talkie de uno de sus bolsillos trasero, y empezó a inspeccionarlo bajo la mirada curiosa de Karma.

—¿Mesero?—Preguntó de repente al ver las ropas del más bajo, llevaba una camisa de vestir blanca con un corbatín negro y unos pantalones oscuros. Su cabello estaba atado con una cola alta disimulando un poco las mechas californianas que le habían hecho anteriormente.

—Es la mejor forma para deambular en una fiesta y pasar desapercibido—Guardó el aparato con una expresión seria—aún no puedo comunicarme con Karasuma san, y en cualquier momento el resto de los hombre bajo el mando de estos dos vendrán por usted…—decía al peli rojo que suspiró pesado.

—A correr ¿No?—Nagisa le dió una sonrisa apenada.

—A correr—Caminó hacia la única puerta de la habitación en donde estaban. La abrió y miró a los lados con precaución—vamos.

Fueron por un pasillo oscuro, corriendo y con cuidado de no hacer ruido.

—¿En dónde estabas?—Preguntó siguiéndole el paso al peli azul—ni siquiera Karasuma sabía encontrarte.

—Gracias jefe—Miró una puerta y resultó ser un armario de limpieza.

—No te estoy elogiando—Karma cruzó sus brazos mientras lo veía cerrar la puerta.

—Estaba a unos metros de usted sirviendo copas, jefe—Respondió finalmente mirando al peli rojo el cual lo miró un tanto sorprendido.

—Ni siquiera me di cuenta.

—No lo culpo, tenía una despampanante mujer cubriendo su atención—El peli rojo soltó una risa de buena gana.

—Fingía caer bajo sus encantos, se veía a leguas que quería matarme. Aunque igual tengo ese efecto en cada mujer que he conocido.

—No lo dudo—Soltó una risa por lo bajo—admiro su forma de tomarse con humor los intentos de asesinato.

—Es un don natural.

—Ya ve…—Paró de hablar al notar como algo se acercaba—¡Ocúltese!—jaló a Karma dentro del armario y cerró la puerta. Dos hombres armados llegaron a donde estaban.

—¡Aquí tampoco está!—Decía uno jadeando cansado por lo que corrió—ese burócrata no pudo ir muy lejos ¡Cierra todas las salidas y bloquea los pasillos!—ordenó al otro y se separaron en direcciones contraria ignorando la puerta en su totalidad.

Era un armario de limpieza por lo que era bastante pequeño, fue un milagro que Akabane pudiera entrar a pesar de su alta altura, para Nagisa fué un poco más fácil pero no por eso más cómodo, estaba prácticamente abrazando la cintura del contrario para no chocar contra la puerta y llamar la atención de aquellos dos hombros…

—B-Bueno… tiene sus ventajas ser pequeño…—Decía removiéndose con dificultad y tratando de ver algo en la oscuridad de ese armario.

—Ugh… una escoba está apuñalando mi espalda en este momento ¿Podemos salir?—Su cabeza adolorida estaba pegada a un estante de madera con productos de limpieza, escuchó como Nagisa agarraba el picaporte y lo movía, pero sin embargo la puerta seguía cerrada—¿Nagisa kun?

—Etto…—Balbuceo nervioso—no puedo abrirla…

—¿Qué?

—C-Creo que se atoró.

—Hazte un lado—Nagisa se dió cuenta de cómo alzaba la pierna derecha.

—¡Alto! El ruido llamará la atención y nos llenarán de balas.

—¿Y qué quieres hacer? ¿Seguir abrazándote a mi pecho toda la noche? No creí que tuvieras esa clase de atracción hacia mí.

—¡N-No! Mantengamos la calma—Decía un poco avergonzado por el sentido que le ponía Akabane a sus palabras, empezó a removerse y a estirar los brazos que estaban a cada lado de la cintura del peli rojo y empezó tocar la pared sintiendo algo raro, frunció el entrecejo y concentrado en sus pensamientos empezó a subir y a bajar los brazos.

—Nagisa kun si vas a hacer “eso” invítame a una cena antes al menos.

—¿Eh? ¡N-No! Es… que siento algo—Decía avergonzado hurgando más en esa grieta.

—No digas eso cuando estamos tan juntitos.

—¡Le digo que no es eso!

—Nagisa kun, empiezo a pensar que me metiste aquí para aprovecharte de mí.

—¿Eh?

—Haz lo que quieras pero prométeme hacerte responsable después.

—¿Qué?

—Sé gentil.

—¡¿QUÉ?!

Debido al impacto de las palabras del otro desquebrajó la grieta que se terminó de romper por el peso de ambos cayendo hacia atrás, Karma cayó de espalda con Nagisa encima en lo que parecía pasto, parece que el armario tenía acceso al patio, ambos se quejaban adoloridos por el impacto.

—Ugh… ¿Quién diría que un hotel tan costoso tendría paredes tan frágiles?—Sonrió cerrando un ojo por el dolor de la caída.

—¡¿A que vino todo eso?!—Nagisa lo miraba alterado y avergonzado.

—Es que pensé que ibas abusar de mí… tenía tanto miedo… —Decía desviando la mirada con rostro de víctima, disfrutando en el fondo el rostro estupefacto que le dedicaba el más bajo.

—¡No te burles de mi sé que sabías lo que en realidad estaba haciendo!—Decía apuntándole con el dedo con el rostro rojo de la vergüenza.

—Bueno sólo sé que no te has movido de encima lo que apoya mi teoría Nagisa kun—El aludido se quitó rápidamente todavía rojo sacándole una sonrisa traviesa, al fin había descubierto como sacarlo de quicio y ahora sí que iba disfrutar después de esto. Nagisa lo miraba molesto y avergonzado hasta que de improviso su semblante cambió a sorpresa y preocupación.

—¡Esta sangrando!—Karma vió a donde apuntaba Nagisa, su brazo izquierdo escurría sangre sorprendiéndolo—¡Debemos tratarlo pronto o…!

—¡Los encontré!—Grito un hombre.

Voltearon y ahora tres hombres los apuntaban dispuestos a abrir fuego…

Continuará…

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