Capítulo 41: Cristal.

Izuku mantenía la mirada al suelo, sintiendo el ambiente tan denso que era difícil respirar. La explosiva y penetrante mirada carmesí de Bakugou era tan intimidante como una bestia gruñendo, pero la experimentada y amarga mueca que hacía los labios de Torino junto a su ceño fruncido le hacían una expresión enrabietada que no se dejaba asustar.

—¿Entonces? ¿Qué hace un mocoso aquí?

—¡¿A quién llamas mocoso, anciano loco?!

Ambas miradas centellaban ¿Quién diría que iban a chocar así?

—K-Kacchan nos va a ayudar a buscar la cura—Dice, fallando en no balbucear y en contener el temblor en sus manos ante la mirada de reprimenda.

Sin avisar ni pedir permiso, simplemente llegó con el rubio al departamento de Gran Torino con la esfera de oruga. Como buen gesto característico de su especial personalidad, Bakugou empezó a darle pelea con la mirada al anciano.

—¿Ayudar?—Repite el anciano de forma despectiva a lo que Bakugou le sale un tick en su ceja—no necesito a un mocoso rabioso y voz agria.

—¡¿A quien llamas voz agria?!—Replica alzando el mentón con molestia, con esa imagen de buscapleitos que tanto le caracteriza—brindar ayuda es poco para definir lo que voy a hacer por ustedes, siéntete dichoso de que haré su estúpido plan posible.

—¿Oh? ¿Es así?—Responde Torino con voz ácida de sarcasmo—¿Siquiera sabes de que trata el plan chaval?

—Si involucra a Deku y a un anciano senil ya sé que el plan es estúpido.

—Eres todo un encanto sabes, teniendo en cuenta que sino los hubiera advertido sobre el profe desaliñado estarían en suspensión. De nada por cierto.

—Púdrete.

—-P-Por favor paren…—Juntó el coraje para ponerse en medio de ambos e interceptar las miradas como cuchillos. Una por sobre todo se le clavó en la cabeza.

—Midoriya hablemos en privado—Ordenó, empezando a caminar sin mirar al contrario.

Izuku atinó a darle una mirada de súplica a Bakugou el cual le veía con irritación, pero extrañamente se contenía de soltar un comentario al respecto. El anciano lo llevó a lo que sería la sala de estar, y su mirada de enfado ya le daba aviso de lo que venía.

—¡Sé que es riesgoso!—Se adelantó a decir, con las manos al frente en señal de rendición—pero conozco a Kacchan, de no haber hecho lo que quería las cosas hubieran salido muy mal. Con una explosión de por medio y una expulsión, además de terminar en la cárcel, compartiendo celda con un…

—¿Qué tanto sabe?—Interrumpe, pues perfeccionó el arte de identificar el momento exacto en donde el mocoso frente a él empieza a divagar. Izuku respinga y niega efusivamente con la cabeza.

—¡Sólo sabe sobre la cura! De lo demás no le he dicho nada…—Dice, con cierto tono de inseguridad al final que el mayor detecta.

—Pero…—Incita con voz de impaciencia.

Izuku junta sus dedos índices con nerviosismo.

—Probablemente empieze a sospechar… digo, no indagará ahora porque se enfocará en la búsqueda de la cura, pero más adelante seguro lo va a pensar…—Explica, y ve como al anciano le salía una vena de enojo en la frente, quizás se está conteniendo de gritarle para evitar hacer un escándalo con el recién llegado en el sótano.

—Esto cada vez se está complicando mocoso, y tú sólo sabes meter la pata como idiota—Le apunta con el dedo índice—¡Sé consciente! Un secreto deja de serlo si todo el mundo lo sabe ¿Lo recuerdas no? Si se sabe la verdad, tu cabeza no va a ser la única que va a peligrar.

El menor asiente, con la cabeza gacha y un sentimiento amargo en el pecho.

—Pero como has dicho, será algo que pensar pára más adelante. Primero debes resolver el embrollo que te llevó aquí en primer lugar—Torino suspira, regresando a su andar para volver a su taller. Sin mirar el joven que suspiraba con pesadez.

“Razón tiene” piensa para sus adentros, pero lo cierto es que no puede evitar sentir algo de seguridad teniendo el apoyo del rubio explosivo. Al llegar al taller ya Gran Torino estaba mezclando los ingredientes en una cacerola y vertiendo el contenido en una abertura hecha en la esfera. Terminada la labor, Torino toma de vuelta la esfera, sus dedos de madera unieron la abertura que le había hecho y ahora cerrada la sacude como si de una maraca se tratara.

Tanto Izuku como Katsuki observan en silencio el brillo del círculo.

—Todo listo—Anuncia caminando hacia un costado con la ahora esfera de vórtice.

—¿Y ahora?—Pregunta Bakugou, cruzando los brazos y con el ceño fruncido. Izuku regresa con la inquietud que tenía desde un principio.

—Sólo podemos ir a un lugar donde hayamos ido antes ¿No?—Agrega, el anciano distraídamente aparta los objetos para hacer un espacio.

—Así es. Conozco un sitio donde crecen todo el tiempo flores de lirio helado—Izuku parpadea en sorpresa mientras Bakugou sólo guarda silencio.

—¿D-De verdad?

—Sip—Responde, logrando liberar un rincón con pared. Voltea a ver a los jóvenes, frunciendo el ceño y dándole un aspecto más serio—debo decirles que no puedo acompañarlos en esta travesía.

—¡¿Uh?!—La mirada de Izuku se llenó de pánico a los ojos del anciano.

—Por desgracia no puedo volver allá pór razones sentimentales. Así que tendrán que hacerse cargo ustedes solitos.

—¡¿Qué?! ¡¿Y cómo lo haremos?! ¡¿Y si todo sale mal?!

—¡Habla por ti Deku! ¡No tengo intenciones de fallar!—Gruñó mal humorado Bakugou, Izuku atinó a mirarle nerviosamente antes de regresar al anciano.

—Tranquilo chaval, no es difícil encontrar esas flores—Dice, y bajo la mirada de los jóvenes arroja la esfera brillante a la pared.

Un resplandor los deja ciegos por unos momentos, no abre los ojos hasta que siente una fría brisa erizarle la piel.

Contempla un camino brillante, de colores, cuando enfocó mejor la mirada se percató que era cristal. El cielo estaba con el color anaranjado del atardecer, dando un tono calido a todo el paisaje montañoso.

—Suban por ese camino hasta el final, en ese sitio abundan como arroz esas flores—Explica Torino caminando hacia Izuku tendiéndole algo con la mano lo cual recibe con sorpresa—cuando hayan terminado arroja esto al suelo y volverán.

Izuku observa lo que le dio, un pequeño amuleto redondo con una hoja pegada. Lo reconocía, era un objeto con una función igual que el vórtice. Sonríe al anciano con agradecimiento.

—Gracias Gran Torino…—El aludido asiente con expresión expectante antes de que Katsuki hablara enfadado.

—¡Date prisa maldito Deku!—Izuku se sobresalta antes de ver al rubio cruzar el portal sin titubeo alguno. Torino bufa ante eso.

—Supongo que es de esos imbéciles con talento ¿No?—Comenta, a lo que Izuku sólo traga grueso.

—Umm… ¿En serio no puede venir?—Pregunta inseguro, jugueteando con sus dedos.

—Miralo como una lección, debes hacerte responsable de tus errores ¿No?—Izuku termina asintiendo, algo más desanimado haciéndolo irritar—¡Se más serio! Estarás bien, sólo recuerda todo lo que te he enseñado ¿De acuerdo?

—Está bien…

—Y me refiero a todo.

—Uh si…

—TO-DO.

—¿E-Eh? ¿C-Claro?—Observa confuso la mirada seria del anciano antes de volver a escuchar la voz enrabietada del rubio.

—¡Demonios Deku!

—¡S-Si! ¡Ya voy!—Izuku se apresura y cruza el portal, mientras Torino sólo permanece del lado opuesto—bueno, nos vemos.

—Vayan con cuidado ¡Oh! ¡Y mandale saludos de mi parte!

—¿Ah?—Balbucea volteando al portal pero este ya se había cerrado, parpadea desorientado, está seguro de lo último que escuchó…

—¡Vamos Deku!

—¡Ah si!

Se da prisa para alcanzar al rubio que ya había avanzado unos metros. Quizas fue la cautela por andar en un ambiente desconocido pero ambos andaban despacio, lo que le dio tiempo de ver en donde se encontraban. Estaban en una montaña, en donde en la base se encontraba un frondoso terreno con bosques, pero conforme subía se volvía más cristalino y con aires fríos. Siente un ligero escalofrío y tiene que abrazarse así mismo, su acompañante por el contrario se veía perfectamente.

—¿No tienes frío Kacchan?

—Esto no es nada—Le responde tosco aunque extrañamente no tan agresivo como de costumbre. Sin quererlo se preocupa, presiente que el rubio le está dando vueltas a su relación con Gran Torino, y si le pregunta directamente no sabrá que decirle. Sus pensamientos son interrumpidos cuando un pequeño copo de nieve cae frente a su nariz—¿Está nevando?

—Oi, hay una cueva aquí—Dice el más alto deteniendo su andar, Izuku entonces observa la cueva cristalina, como si fuera de diamante. El aire frío le ponía la piel de gallina e hizo que se percatara de algo.

—¿El frío sale de allí?—Dice algo incrédulo, pero efectivamente podía ver los copos de nieve salir de allí. Antes de que pudiera analizar la situación Bakugou ya había avanzado adentrándose en la sospechosa cueva—¡Ah Kacchan espera! ¡Puede ser peligroso!

—No pienso quedarme a escuhar tus balbuceos estúpidos.

—¡Pero sino dije nada!

—¡Ni siquiera esperaré el comienzo!—Cualquier replica fue callada cuando el rubio, en todo el esplendor de su personalidad, le mostró el dedo de en medio.

Izuku sólo suspiró con resignación antes de seguirlo.

Pese a ser una cueva el lugar estaba muy bien iluminado debido al cristal, Izuku podía ver su propio reflejo y el de Kacchan en las paredes e incluso el techo. Y además el lugar se hacía cada vez más frío, tanto como para que empezara a preocuparse con respecto así debieron buscar mejores vestimentas para estar bien preparados. Tras unos minutos de estar avanzando, su camino termina al llegar a una pared como espejo.

—No hay nada aquí—Declara el rubio, viendo el humo de su propio aliento.

Izuku observa meditativo el sitio.

—Esta pared luce extraña…—Agrega, mientras contempla su perfecto reflejo y el de Bakugou. Su mano toca el frío cristal tanteándolo un poco, y entonces siente un vibrar.

—¡Eek!

—¿Qué?— Interroga Bakugou cuando lo ve retirar la mano rápidamente con rostro de susto.

—¡E-Esto se movió!—Dice casi gritando.

El espejo se mueve, elevándose hacia arriba y haciendo sonidos de quiebre. Empieza a brillar hasta revelar una fornida figura, es tan reluciente que hasta podría dañarle la vista, pero aún así Izuku puede compararlo a la imagen de un caballero de la era media. Su tranparencia relucía tanto como el diamante.

—¿U-Un guerrero?—Balbucea incrédulo ante la imagen frente a sus ojos, el ser cristalino s posiciona imponente e intimidante frente a ellos casi luciendo como un muro. Piensa que es mejor retroceder e idear un plan, sin embargo no lo había planteado bien cuando ve a Bakugo avanzar un paso lo que lo alerta—¡Kacchan no!

—No estorbes Deku—Sonríe con esa sonrisa anehlante de violencia que siempre sostiene en las práticas—o te volaré en pedazos a ti también.

Izuku no tuvo tiempo de replicar cuando lo vio lanzarse al oponente. El sonido de las explosiones lo dejan sordo sumado al olor a humo por sus fosas nasales hacen que se desoriente, algunos trozos de cristales rotos vuelan alrededor mientras ve al rubio atacar incesantemente al guerrero cristalizado, pero aún con eso no lograba darle un ataque contundente que le hiciera una herida.

—¡Tch!—Katsuki chasquea la lengua mientras más destellos salen de sus manos, mientras Izuku siente un mal presentimiento cuando ve el cristal del guerrero relucir para formarse un escudo y una espada.

El rubio no podía verlo desde su posición pero, cuando el guerrero apuntó hacia él, unos pilares se formaron en el techo encima de él.

—¡Kacchan cuidado, arriba de ti!—Le advierte, pero el rubio ya había esquivado habiéndolo avistado antes que él. Desaparece de en frente del oponente cristalizado y se ubica al lado de Izuku antes de que esté se de cuenta.

—Oi escoria…—Farfulla con evidente molestia a su lado, internamente Izuku agradece que esa aura amenazante no se dirija hacia él—esa cosa es un guardián…

—¿Uh?—Respinga observando con sorpresa al contrario quien mantiene la mirada en el guerrero que caminaba lentamente hacia ellos.

—Un conjuro hecho por alguien le dio la vida para que evite que los extraños pasemos por esa puerta…—Apuntó con la quijada el pequeño camino que dejó el guardián cuando apareció frente a ellos.

—¿Un conjuro? Que alguien tenga el poder para darle vida a objetos inanimados es…—Estaba a punto de divagar en el poder y las probables poderosas habilidades que el usuario responsable de dicha hazaña debía tener, pero sacudió su cabeza al estar consciente de que no es momento para análisis—debemos salir de aquí, este es su territorio y estamos en desventaja.

—¿Salir?—Bakugou sonríe con el entrecejo fruncido y tenso. Ante esa aptitud Izuku se percata de que el camino por donde habían llegado había desaparecido—como si eso fuera tan fácil, un buen guardián elimina a todo testigo que sepa el camino a su puerta…

El guerrero vuelve a blandir su espada en medio de ellos, y ambos saltan al lado contrario esquivándolo pero separándose en el acto. Izuku pisa el suelo y se muerde el labio.

(Es inevitable…)—Sus manos tantean las capsulas en su cinturón y empieza a pensar cual sería el mejor polvillo en una situación así. Sin tierra ni vegetación no puede contar con el verde y anaranjado, más sin embargo el polvillo azul combinado con el agua de la cantiplora en su bolsillo podría hacer algo…

Bakugou intenta explotar el escudo del guerrero sin embargo éste le aparta cuando lo empujando hacia adelante. Cuando el rubio choca contra la pared, observa como la figura alza la mano y hace una singular seña que cree reconocer.

No te acerques…—Izuku respinga porque lo pensó de inmediato mientras el rubio se ponía de pie nuevamente.

—Bastardo…—Maldice enervado pero entonces escucha la voz de Izuku.

—¡Kacchan espera!

—¡No te entrometas Deku!

—¡Sólo dejame intentar algo!

Sin que pueda negárselo en rotundo el peliverde ya estaba frente a él, estaba a punto de darle un puñetazo y decirle hasta del mal que se va a morir, pero el contrario hizo unos movimientos raros y unas señas con las manos a su parecer estúpidas.

Hace una x con sus manos frente a su pecho y luego las extiende a cada lado de su cuerpo.

—¡¿Qué demonios haces?!

—Pues…—Intentó hablar, pero no sabía muy bien como explicarle al contrario cuando se percatan de que el guardian dejó de moverse.

—¡¿Qué rayos?! ¿Por qué…?—Sin poder completar lo 1que iba a decir Izuku hizo más movimientos.

—(No queremos pelear…)—Recitaba en su mente, juntando ambas palmas al frente y luego cerrándolas llevándoselas hacia su pecho.

La cabeza del guardian se inclina hacia un lado, como un gesto curioso, quedándose estático en esa posición, el brillo de su cristal empezó a opacarse hasta extinguirse.

—Parece que se quedó quieto…

—La magia lo abandonó…—Agrega Bakugou, acercándose y dándole una patada al escudo sin recibir ningún movimiento—el mago dejó de darle magia.

—¿Por qué?

—Preguntale tú mismo…—Gruñe antes de gritar—¡Oi! ¡Maldito sé que estás allí! ¡Sal o te mataré!

Izuku se sobresalta ante el sonido de unos pasos ajenos, notan dos presencias acercándose a través de la grieta que protegía el guardian. Reconoce unos ojos verdes feroces y el brillo de una gema azul centellar.

—¡Es el tigre de aquella vez!

—¡Qué buena suerte! ¡Tengo una cuenta pendiente con ese gatito!—Bakugou sonríe haciendo estallar sus palmas, sin embargo una serena voz femenina lo detiene.

—Yo que tú no lo hago—Junto al tigre de mirada amenazadora, se posiciona una figura femenina con túnica azul indigo—no es educado hacer desorden en el hogar ajeno.

La contempla asombrado, su piel blanca desentonaba del cristal que la iluminaba, su cabello blanco y liso ondeaba en su cintura, sus ojos grises eran serenos y sentía que lo atravesaban.

De alguna forma era una sensación familiar.

—¿Eres tú la que mandó al gigantón ese?—Habló brusco Bakugou, dándole igual lo extraño que se tornaba el asunto.

La mujer se mantiene estoica pese a la amenazante mirada.

—¿Y si fuera así? Sólo protegía este sitio ¿Qué es lo que los trae aquí?—Replica, el rubio bufa con molestia.

—¿Qué te importa?

Ante la tosca negativa ella encamina la mirada hacia el otro intruso, quien se agita cuando los ojos grises penetrantes se fijan sobre si.

—Tú… acabas de hablar lenguaje de artesano ¿Cierto?—Apunta, Izuku traga grueso cuando incluso la mirada de Bakugou se le clava encima—¿Quién eres? No eres igual a tu acompañante…

—Uh…—Siente que se le trava la lengua, pues Bakugou frunció el entrecejo ante las palabras de la mujer y su instinto nerd le advierte de que la mecha de la bonba terrorista está por encederse. Y lo pero es que no tenía ni idea de que responder.

Pero ya sea para bien o para mal una voz jocosa hace acto de presencia.

—¡Jo jo jo! ¿Pero que tenemos aquí?—Tanto Bakugou como Izuku buscan el origen de la voz y la mujer sólo suspira. Izuku entonces se percata de que algo sostenía su mano—¡Cielos! ¡Han pasado años desde que vi uno de los tuyos!—voltea pasmado, agachando la mirada encuentra unos alegres ojos castaños examinando la palma de su mano y la extensión de sus dedos.

—¡Uwah! ¡¿En qué momento…?!—Aparta la mano y retrocede unos pasos asombrado, en ningún momento se percató de que alguien ajeno se había posicionado a su lado, y valla persona. Para empezar era un anciano, de barba y melena larga lacia color blanca, su piel era pálida pero lo que más llamó su atención fue su vestimenta.

¿Calzones blanco?

—¡Oh disculpa mi atrevimiento! Es que me emociono fácilmente—Sonríe coloquial ajeno al ambiente—¡Pero qué modales los míos! Los invitados por fin llegan y yo aún no estoy listo. Y eso que los esperaba con tanta ancia…—puso un rostro de lamento y tanto Izuku como Bakugou no podían contener sus muecas de rareza. El anciano miró a la mujer con efusividad—¡Ice! ¡Sirvele helado a los invitados y haz que Fiona se comporte! Hoy será una tarde especial.

La aludida parpadea con sorpresa, mira al anciano y luego a los “invitados” y de nuevo al anciano.

—Maestro… ¿Está…?

—¡Estoy muy seguro! Son los que te conté…—Guiñó el ojo contento y la mujer volvió a suspirar con pesadez antes de encaminarse por la grieta siendo seguida por el animal.

Izuku y Bakugou tardan unos segundos en reaccionar.

—¡O-Oi! ¡¿Quién demonios eres?!

—¡N-No queremos problemas! ¡Sólo tomaremos unas flores y nos iremos!

Se apresuraron a decir al unisono, el anciano rió como si estuviera escuchando una buena broma.

—¡No se preocupen! Lo que buscan se los daré, y lo que no también. Emm… ¡Mi rodilla y Bakago!—Exclama con suspicacia, como si hubiera hecho una gran revelación, sin embargo recibió miradas consternadas de los presentes.

—¡¿Qué demonios dijiste anciano estúpido?! ¡¿A quién llamas Bakago?!—Grita enraebietado tirando explosiones por las palmas mientras Izuku lo medita.

—¿A-Acaso quiso decir nuestros nombres?—El anciano se sobresalta como si lo hubieran pillado en algo.

—¿L-Lo dije mal? Demonios es que mi memoria me falla…—Empezó a tomar su frente intentando recordar los nombre que escuchó en aquel sueño, sonríe. Definitivamente eran esos—¡Nerd estúpido y Musulman terrorista!

—¡Muere!

—¡Kacchan no!

Fue así como Midoriya y Bakugou conocieron al sabio de la montaña de cristal.

Continuará…

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5 comentarios sobre “Capítulo 41: Cristal.

  • el noviembre 16, 2018 a las 9:05 pm
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    ohhh, que buen cap, estoy muy intrigada, me encanta

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  • el noviembre 16, 2018 a las 9:43 pm
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    Jajajajajjajaja esta de mas decir que ame el capitulo
    Espero la continuacion, quieri ver que pasa con el sabio de la montaña y la aventura de bakugo e izuku.
    Tambien me pregunto por que gran torino no quiso ir con ellos….sin mas que decir espero pronto la continuacion 😙😙😙😀

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  • el noviembre 16, 2018 a las 11:39 pm
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    Me encanto 🤗🤗🤗
    Me rei mucho que bueno que actualizaste

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  • el noviembre 17, 2018 a las 4:57 pm
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    Antes que nada gracias por actualiza, me encanto el capitulo, me causo muchas gracia la confusión de los nombres hasta pensé que estaban mal escritos jajajajaja. Por que Gran Torino no fue??. Por que aparecieron en el sueño del sabio de la montaña, ya quiero leer la continuación esperare con ansia la continuación.

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  • el noviembre 23, 2018 a las 12:45 am
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    Muchas gracias por haber actualizado!! Tenia miedo de que la hubieras abandonado o pausado.

    ” Mi rodilla”… Jajajaja en serio como se te ocurren estas cosas? Cuando creo que no puedo reir más “Musulman terrorista” , sales con eso. Por cierto esa mujer es quien creo que es? Por favor que sea asi!!. No puedo esperar para ver cual sera el artefacto de Midoriya y que Shoto se entere que el pecoso estuvo hablando con su madre( proxima suegra)
    Espero el proximo capitulo!! 🙂

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