Capítulo 39: Cura.

—Oh Dios…—Izuku cubre su boca con las manos, su mirada amenazaba con romper en llanto.

Bakugou no se veía mejor, intentaba mantener una expresión temple pero la forma en que le temblaba los nudillos por apretarlos tanto lo delataba.

Recovery girl se apresuró a explicarse.

—¡Tranquilos! No van a morir ni sus estados son permanentes—Agrega rápidamente, observa como Izuku abre los ojos con alivio y el ceño de Bakugo se relaja un poco—la flor que ustedes describieron se llama “Mapolis” cuando se siente amenazada expulsa un polen que bloquea los sentidos de quien lo recibe. De haberlo recibido de lleno ellos estarían como vegetales, pero por suerte no fue así.

Izuku lo debía a Iida, quien no dudó en arrojarse sobre sus dos compañeros y evitó que les diera por completo el polen, ese sentido de protección lo admiraba mucho. De haberle escuchado e ido con Aizawa sensei desde un principio nada de eso hubiera pasado, ante el pensamiento aprieta los puños.

Las palabras de la anciana lo saca de su ensimismamiento.

—Por desgracia, igual parte de sus sentidos se bloquearon. Como ya saben; Iida perdió su sentido auditivo, Uraraka la visión en sus ojos y Todoroki está mudo—Explica la mujer, observando las expresiones frustradas de ambos jóvenes.

—¿Y cual es la cura?—Pregunta Izuku con la ansiedad en la voz.

—Esa es la buena noticia, la cura es una simple poción de lirio helado, lo hierves te lo tomas y ¡Pah! Todos felices—Responde, a lo que Izuku empieza a sonreír lentamente.

—Eso es bueno…

—¿Y qué es lo que no nos gustará oír?—Interrumpe Katsuki, quien frunce el entrecejo en una expresión de desconfianza y con la guardia alta.

Recovery girl suspira con algo de tristeza.

—La flor no nos llegará hasta dentro de tres meses.

—¡¿Ah?!

—¡¿Qué?!

Los gritos de ambos resonó como un eco en todo el pasillo, la anciana suspira intentando mantener su calma.

—La flor de lirio helado nace en las montañas heladas de UA, sin embargo estás no están en época de cosechas—Finaliza para la mirada inconforme de ambos.

—¡Eso no puede ser! ¡Ellos no pueden estar tres meses en ese estado!—Exclama Izuku y la mujer niega con la cabeza.

—El director les dio permiso para tomar un descanso pero ellos se rehusaron “Hallaremos la forma para continuar con las clases” dijeron.

—¡Aún así…!

—No hay nada más que se pueda hacer—Lo interrumpe la mujer, Izuku aprieta los labios en frustración y de repente una explosión les alerta a ambos.

Bakugou dio un puñetazo a la pared dejando un rastro de cenizas.

—Kacchan…

—¡Agh maldición!—Gritó lleno de ira ignorando el llamado del contrario, puso las manos en los bolsillos de su pantalones y se retiró sin decir más nada.

Izuku sólo pudo ver su espalda con los puños temblándole.

—Sé como se sienten…—Habló la anciana, su pequeña mano arrugada se posó suavemente en la de Izuku—pero no hay nada que puedan hacer, en vez de arrepentirse por lo que hicieron antes, asegúrense de apoyar a sus compañeros ahora—aconsejó, mientras Izuku agacha el rostro hasta ocultar su mirada detrás de su flequillo ensombreciéndolo.

—¿De verdad… no hay nada? ¿No hay otro sitio en donde se encuentren esas flores?—Su pregunta suena a una súplica, Recovery suspira con pena.

—Lo siento pero no, ninguna de las montañas nevadas disponibles para UA están en épocas de cosecha de flores de lirio helado.

—¿Y fuera de ellas?—Izuku sacó la pregunta por inercia o quizás la ansiedad lo estaba matando, y debido a eso recibió una mirada de reprimenda de la anciana.

—Midoriya, está prohibido buscar en sitios no explorados por magos. Va contra las reglas—Declara severa, más cuando el joven voltea la mirada rehuyendole se ablanda ante la idea de que quizás esté vulnerable.

—Ve a casa, estás exhausto y mañana tienes clases. Cuando vengas, ven a visitarlos—Sonríe tenuemente en un gesto de consuelo—seguro los ayudará.

Izuku asiente.

—Gracias…—Responde en un susurro retirándose, con la mirada compasiva de la mujer sobre él.

Pero lejos de lo que ella pensaba, Izuku ya había dejado de lamentarse, al alzar el rostro sus ojos brillan con una convicción distinta. Una imagen de una persona se posó frente a sus ojos.

En cuanto a romper las reglas sólo él podía ayudarlo.

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.

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Torino arrastraba los pies mientras caminaba perezosamente hacia la puerta cuyos toques le rebotaban en la cabeza sin cesar. Bosteza antes de tomar la perilla y pone su mejor expresión malhumorada y ceñuda.

—¡¿Quién demonios es?!—Gruñe molesto mientras quita el seguro.

Y antes de siquiera pensar en abrir la puerta esta es abruptamente abierta y un cuerpo se le arrojó encima, Torino vislumbrava unos ojos verdes lagrimosos y una naríz mocosa.

—¡Gran Torino! ¡Mis amigos están incapacitados por mi culpa! ¡Ahora estarán tres meses así porque no es época de cosecha de flores! ¡Es mi culpa y no puedo hacer nada! ¡Se lo ruego présteme su ayuda!—Gritaba entre lágrimas, en algún momento la determinación que llevaba anteriormente se llenó de lloriqueos y sentimientos de culpa.

Una potente patada en su rostro lo hizo apartarse del cuerpo del anciano, éste se reincorpora con molestia.

—¡Ya calláte mocoso! Limpiate la cara y repítemelo más despacio—Exigió en un gruñido. Torpemente Izuku limpia su cara con la manga del saco de la academia, antes de regresar a ver a Torino esta vez más calmado. El anciano lo invita a sentarse en uno de los sillones, uno grande y verde mientras el mayor se sienta en uno más pequeño y rojo frente a él.

La explicación le fue más corta de lo que creyó, justo ahora se daba cuenta de lo rápido que sucedieron las cosas y lo repentino que fue, casi como si estuviera relatando un sueño. Torino le mira en silencio y tranquilo, sin interrumpirlo en ningún momento, cuando finalizó vio en sus ojos un brillo casi de nostalgia. Como si hubira recordado algo.

—Esos agujeros que viste son “Portales finitos” los crea el guardian de esa montaña, el tigre que los atacó. Normalmente son pacíficos, probablemente se sintió amenazado cuando vió tu mano invadir su territorio—Explica bajando del sillón, la mirada de cristalina de Izuku se fija en algún punto del piso en un dejo de remodimiento.

—Lo sé… Aizawa sensei me lo dijo también—Dijo en voz baja, la severidad con la que le habló el hombre aún le hacía mella en la cabeza.

—Tranquilizate chico, aún no es tarde—Izuku levanta la mirada con sorpresa, el anciano se encontraba frente a él con expresión neutra.

—¡¿De verdad?! ¡¿Hay alguna forma de buscar la cura sin esperar los tres meses?!

—Si, conozco un lugar donde nacen todo el tiempo y abundan.

—¡¿En serio?!—Exclama emocionado—¡¿Dónde?!

—En el mismo lugar de donde salieron las mariposas de cristal.

—¿Eh?—Balbucea con sorpresa, y una mirada de pánico aparece en su rostro—¿Cómo llegaremos allá? Todos los portales se cerraron en cuanto se fue la última mariposa—Torino sonríe ante su interrogante y hace una seña con la mano para que lo siga.

Camina tras el anciano quien lo guiaba a lo largo de su pequeño departamento.

—Irás de la misma forma que llegarón a esa motaña. Con una perla de vórtice.

—¡¿Usted tiene una?!

—No—El anciano se detiene frente a una puerta de madera, de la cual se encuentra el dibujo tallado en madera de un águila. Al girar la perilla se encuentra con una habitación amplia, tres libreros se hallaban en una esquina con númerosos artefactos y objetos que Izuku jamás había visto, apenas había un camino que recorrer.

La idea le cayó como un relámpago.

—¿Su taller?

Torino amplia su sonrisa.

—Perdona el desorden, pero con el tiempo comprenderás que un alquimista derecho desarrolla una obseción compulsiva por almacenar objetos—Agrega medio en broma medio en serio, Izuku sólo puede sonreir nerviosamente.

El anciano camina hacia un enorme y polvoriento baúl que estaba en medio de la habitación.

—No tengo una perla vórtice pero sé crear una—Torino abre y se mete de lleno en el objeto, hurgando en el fondo hasta encontrarlo, tras unos segundos saca un pequeño bulto de color azul y se dirige al único escritorio más o menos limpio del sitio.

—Pero Gran Torino…—Balbucea mientras ve al anciano arrojar los materiales del saco al suelo—una esfera de vórtice es usada sólo para ir a un lugar con el que estés familiarizado, yo desconozco ese sitio—explica con preocupación en su mirada.

Más sin embargo, aún con la información dada el anciano hurgaba concentrado en los materiales que dejó caer en el suelo.Izuku los miró por unos segundos, parecían fragmentos de cristales de colores.

—No te preocupes por eso, funcionará. Pero ahora mismo tenemos un problema más grande—Agrega con una mirada ceñuda que preocupa a Izuku de sobre manera.

—¿Qué ocurre?

—Se me acabaron las esfera de oruga—Dice apuntando a los materiales—sin eso no puedo hacer el portal.

El pánico invadió el rostro de Izuku.

—¡Oh no! ¡¿Qué haremos ahora?!

—Se me ocurre algo, pero con lo nenaza que eres no se si puedas—Dice con una mirada despectiva. “Si lo dice es que es algo realmente serio” piensa Izuku tragando grueso, toma aire y aprieta los puños intentado recuperar el coraje, sus ojos brillan con decisión.

—Puedo hacerlo—Declara con segurida, Torino asiente antes de hablar.

—Tendrás que tomar uno de UA.

—¡¿Qué?! ¡Oh dios Gran Torino!

—¡Nenaza! ¡Sabía que no podrías!—Le acusa con el dedo iracundo, Izuku aprieta los labios en nerviosismo intentanto contener su pánico.

—N-No, y-yo lo haré.

—Bueno, eso es un comienzo—Dice Torino cruzando los brazos—UA es ridículamente celosa con sus recursos y materiales, así que cosas como los ingredientes están muy bien vigilados ¿Lo entiendes no? Tendremos que hacer un plan y poner un máximo esfuerzo—el menor asiente tembloroso.

—Lo sé, haré todo lo que usted diga.

—Ohh…—Exclamó un tanto asombrado, de lejos se podía ver lo aterrado que estaba el chico con la idea, los puños le temblaban y había una mueca rara en sus labios, más sin embargo su mirada brillaba en determinación—de verdad te sientes culpable eh…

—Es mi responsabilidad—Dice—si… no me hubiera impacientado esto no hubiera ocurrido.

—¿Impacientado?—Repite el anciano con interés, Izuku baja la mirada meditativo.

—Me pareció que era el momento que esperaba, una mariposa y además estaba Todoroki kun… creí que iba a ser el día que hallaría mi inspiración.

—Ah…—Torino recuerda su conversación, el manto de Asteria y el consejo que le dio. Vio una expresión de arrepentimiento en el menor.

—Pero no fue así, si yo no me hubiese puesto tan ansioso esto no hubiera pasado, se arruinó…

—Bueno, yo aún no diría eso—Interrumpe Torino, Izuku le ve con sorpresa.

—¿Qué dice?

—Sólo digo, que si las cosas resultaron de esta manera es porque algo se te avecina.

—No comprendo…

—¡Meh! No pensemos en eso ahora, hablemos del plan…

Aún con la intriga, Izuku se dispuso a prestar a atención a lo que fuera a decir el anciano.

Continuará…

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3 comentarios sobre “Capítulo 39: Cura.

  • el septiembre 17, 2018 a las 12:48 am
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    yo solo vi la primera frase de izuku esa fue de forma exacta mi reacción al ver el capitulo nuevo.

    que intriga.

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  • el septiembre 17, 2018 a las 3:11 pm
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    Wow que bien que haya cura, pobre Deku ahora tendrá que esforzarse por remediar el problema, pensé que Kachan le iba a ayudar o tal vez si mas adelante (debe estar preocupado por su cara de ángel), estaré al pendiente de la actualización, hoy alegraste mi día.

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  • el septiembre 17, 2018 a las 8:55 pm
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    Al fin, me estaba muriendo de la incertidumbre!!! Como siempre Gran Torino es el mejor , mandar a Izuku a perderse en una montaña que es un lugar inexplorado por la UA completamente solo. Lo Amo es un gran mentor.
    Pregunta: ¿ Cuando Gran Torino va mandar a Shouto y Deku a perder en un bosque ?

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