Capítulo 5: El que tiende la mano.

Sabía que las pruebas eran difíciles pero esto era ridículo, no había avanzado mucho cuando encontró a unos cuantos rezagados inconscientes en el camino. Casi que agradecía estar de último ya que de esa forma podía cuidarse de las arenas movedizas, animales con venenos paralizantes, obstáculos engañosos o cualquier otro impedimento en que el que otros tantos habían caído.

Izuku para sus adentros alababa el diseño de la prueba, tenías que ser rápido para superar a los demás y a su vez tener los reflejos y el ojo analítico para no caer en las trampas. Se encontró con una pared de madera con sogas y se dispuso a escalarlas. Ahora mismo tenía que concentrarse y acelerar su ritmo de lo contrario podría no clasificar entre los cincuentas. Le tomó varios minutos poder llegar, y ya en la cima se encontró con que hasta allí llegaba el terreno frondoso del bosque y empezaba uno rocoso con piedras enormes y puntiagudas.

 

Muchos habrán rodeado el lugar y optado por otro camino, pero una curva apareció en los labios de Izuku mientras tanteaba una de las cantimploras en su cadera…

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Pantalla de televisores iluminaban la oscura habitación donde numerosos magos profesionales supervisaban los exámenes en las diferentes áreas estratégicas del examen. Nedzu observaba interesado sentado en un sillón junto al poderoso All Might.

—Tengo informes de que hay unos alumnos muy fuertes en el “bloque D y C”—Dijo el ratón tomando un sorbo de té—ese es uno, el de la esquina—apuntó al aparato.

En el televisor mostraba la imagen de Bakugou corriendo con una sonrisa demoniaca mientras explotaba cuanto obstáculo se le atravesara, sin importar que este fuera otro humano. All Might lo observó por un momento expectante para luego suspirar.

—Tiene el poder, eso se nota de lejos, pero de no ser porque está tomando está prueba casi diría que es un terrorista—Nedzu rió ante su comentario.

—Mira a ese otro del “Bloque C”, parece ser muy astuto.

All Might miró otra pantalla, en esta se veía a un joven caminando con tranquilidad, en un ambiente invernal totalmente congelado.

—No sabía que prepararon un escenario de invierno.

—No lo hicimos, el chico hizo todo eso con su magia.

—¡¿Qué?!—Exclamó con total asombro, volvió a mirar la pantalla y se encontró con demás alumno congelados que luchaban por liberarse mientras aquel joven andaba con aires de indiferencia.

—Tengo entendido que congeló más de la mitad del área.

—¿Él sólo?

—Y nadie más…—Tomó otro sorbo de té emanando ese aire de buen humor, vió una de las pantallas con curiosidad—¡Oh! Mira, parece que la prueba del “Bloque B” está por terminar, ya han pasado cuarenta.

En esa zona, ya casi en la línea de meta, era una lucha por pasar antes que el otro. Muchos usaban sus hechizos potenciados con polvillo para ganar algo de ventaja, entre ellos un muchacho ajustaba sus gafas antes de sacar del bolsillo una pequeña bolsa y escurrirla en sus piernas. Su magia consistía en aumentar su velocidad, sonrió al salir despedido pasando por al lado de varios. Soltó un grito de euforia al cruzar la meta.

—Con esto ya son cuarenta y cinco…—Se dijo así mismo Present Misc, ahora sólo quedaban cinco puestos libres, podía ver la tensión en la cara de aquellos que se acercaban, sonrió con algo de malicia mientras presionaba un botón del control escondido en el bolsillo de sus pantalones, el último peor obstáculo.

De entre los arboles cercanos apareció una enorme tenaza metálica, los gritos de los jóvenes no se hicieron de esperar en cuanto vieron a un gran robot llegar hasta ellos. Todos decidieron huir de él, intentando esquivar cuanto objeto de gran tamaño les lanzaba.

Ella  jadeó en sorpresa cuando casi una roca golpea su cabeza, sin embargo, tropezó debido  al cansancio del recorrido. Trató de levantarse rápidamente pero su pie quedo atascado en una grieta del camino. Forcejeó desesperada observando por el rabillo del ojo como se acercaba el monstruo de metal, muchos más participantes le pasaron por al lado sin siquiera mirarla ya que huían del robot eh intentaban con desesperación cruzar la meta, podía ver como muchos otros quedaban paralizados del miedo.

Usó su magia para tratar de levitar su pie pero estaba exhausta, ya no podía más. Sintió nauseas, ya sea por la desesperación o por el cansancio. Hace mucho que usó la última ración de polvillo que le quedaba, esa pequeña bolsa que con tanto esfuerzo sus padres habían ahorrado para comprarle deseándole buena suerte en el examen. Se sintió frustrada y con toda la fuerza que tenía trató de liberarse, no podía terminar allí, no lo podía permitir. Sin embargo el endemoniado robot ya estaba detrás de ella, cerró los ojos con fuerza esperando lo peor cuando extendió una de sus tenazas hacia ella.

Un potente ruido retumbó en sus oídos, seguido por el temblor de la tierra. Su alrededor empezó a dar vueltas por la conmoción y el cansancio, algo desorientada podía ver las expresiones atónitas de los demás participantes incluso del mismo Present Misc. Fue entonces cuando volteó a ver al robot, su cabeza de hierro puro fue atravesada por una enorme roca puntiaguda y había caído al suelo inerte y votando chispas.

—¡Resiste!—Gritó alguien a lo lejos.

Pudo ver a la distancia a aquel chico, ese al que había ayudado a evitar que se callera contra el suelo en la entrada antes de que empezara el examen y balbuceaba cosas inentendibles. Ahora se acercaba a gran velocidad con una mirada de coraje, montado en una roca gigante la cual flotaba veloz en el aire y la dominaba como si esta fuera una tabla de Surf.

—¡Vamos! ¡No te des por vencida!—Cuando ya estaba cerca, pasó por encima del gran robot y extendió su mano hacia ella, por un impulso o inercia inexplicable aceptó el gesto, y lo siguiente de lo que se dió cuenta fue de que era arrastrada en el aire y ahora caía rodando en el suelo sin soltar la mano ayuda—¡¿Estás bien?! ¡¿Te hiciste daño?!

Algo adolorida pudo sentarse en el suelo, y mirar al muchacho que al parecer no sólo la había ayudado sino que la llevó a la meta.

—S-Si…—Dijo a lo que el contrario suspiró con alivió y soltaba su mano con algo de timidez.

Cuando escuchó los murmullos de asombro y expectación de los demás participantes fue cuando Izuku calló en cuenta.

—¡La prueba! ¡¿La pasamos?!—Preguntó al mago que dió un respingón cuando le habló.

—S-Si… ustedes son los últimos aprobados—Present Misc podía ver la felicidad y la satisfacción que da un logro en la mirada del chico. Hacía mucho tiempo que alguien derrotaba al robot del examen.

—L-Lo logré… realmente lo logré—Murmuró el peli verde, antes de que una ráfaga de viento alarmara a todos los presentes. Izuku había cerrado los ojos por reflejo, y al abrirlos se encontró con una persona que jamás pensó vería en su vida.

All Might.

Todos quedaron mudos de le impresión, el mago más poderoso y reconocido del mundo caminó a paso lento y se agachó a la altura de un anonadado Izuku.

Ambas miradas chocaron, el joven se sintió intimidado ante los duros ojos azules y antes de que pudiera hacer o decir algo, las manos del menor fueron tomadas de repente. En otra circunstancias Izuku podría haber gritado como cualquier fan de la emoción de que su ídolo de toda su vida tomara sus manos y haber dicho cosas como “jamás me las lavaré en mi vida” o algo por el estilo, sin embargo ahora su atención estaba puesta en el como el mago inspeccionaba sus manos y su expresión se tornaba de total incredulidad, su voz pronunció unas palabras que sólo él pudo escuchar.

—Un alquimista…

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 5: El que tiende la mano.

  • el septiembre 9, 2017 a las 5:13 am
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    OMG! ahora ya se de donde viene el titulo jajajaja, que emociòn lo de Izuku pense que se volveria campanita, ahora esperemos que Kac-chan deje de joderlo por un tiempo

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