Capítulo 30: ¿Hacia dónde?

—Mi-Midoriya… eso que pasó allá…

—Está bien Kirishima kun.

—No tengo cara para mirarte Midoriya chan, kero.

—Debería ser yo quien se disculpara Asu- Tsuyu chan…

Izuku llevaba parado durante veinte minutos junto a la puerta de la enfermería, tiempo en el que de uno en uno cada uno de sus compañeros de clases fueron saliendo. Todos se disculpaban con él con la mirada en el suelo, techo, pared o cualquier cosa que no sea el rostro de Midoriya, éste sólo podía limitarse a disculparse igual de apenado.

En un solo día tuvo más desenlaces amorosos que en su vida completa, definitivamente demasiado para él.

—Qué vergüenza… mi comportamiento fue una vergüenza… Si mi familia me hubiera visto…—Murmuraba Iida mientras mantenía su mano derecha en su rostro, una atmosfera en penumbra lo rodeaba haciendo que la culpa de Izuku se hiciera más pesada que una piedra.

—Lo siento Iida kun, tú no tienes la culpa de nada, todo esto fue mi error…—Intentó remediar a lo que el más alto negaba con la cabeza mientras seguía murmurando palabras de deshonra y desgracia.

La siguiente en salir fue Uraraka, pero su salida coincidió con la de Bakugo y ambos se percatan de la cercanía del otro debido al pequeño “toque” que tuvo el hombro de la chica en el brazo del rubio. Por un momento se miran con sorpresa, para luego cambiar a seños fruncidos y malhumorados.

No me mires—Gruñen al unisonó para luego en un movimiento sincronizado voltear la cara al lado contrario.

Izuku no se atrevió a preguntar qué pasó entre esos dos, para no incomodar a la chica y no encender la mecha que era la bomba de su amigo de la infancia.

—¿No irás a casa Deku kun? Debes ser el más cansado de todos—Preguntó la chica, cambiando su rostro a uno preocupado.

Izuku palideció como quien fuera predecir una catástrofe próxima o una muerte inminente.

—Estoy castigado—Dice en una mezcla de resignación y miedo ante las consecuencias de sus errores—me quedaré hasta tarde limpiando y ayudando a las hadas a reconstruir los destrozos…

Aizawa sale casi al tiempo en que lo decía y le dirigió una mirada iracunda, cruel y rojiza como el infierno con seño ensombrecido. El trío se sintió como tres ratones a puntos de ser de aplastados por el gato.

—Ni una mota de polvo Midoriya…—Decía con voz grave, Izuku asiente como robot para luego ver como se aleja emanando un aura de peligro. Tanto Uraraka e Iida les dedica unas miradas de pena.

—Deku kun…

—Mi más sentido pésame Midoriya dono…

Izuku sonríe nerviosamente intentando evadir la sensación de estar en un funeral.

—No fue tan malo, el castigo es pequeño comparado a los problema que cause, y además me dejó quedarme hasta ver que todos se fueran con bien…—Dice apenado con la mano detrás de la cabeza.

Tanto Iida y Uraraka empiezan a animarlo apunta de palabras de aliento y palmaditas en el hombro, Izuku les sonreía con pena hasta que su mirada se cruza con otra que está saliendo de la enfermería.

Todoroki le dirige la mirada con algo de sorpresa e Izuku sintió que se le detenía el pulso. Ninguno esperó un segundo para escaparse evadiendo la mirada. Se tapó el rostro enrojecido con ambas manos bajo las miradas de sorpresas de Iida y Uraraka, estos ni siquiera se dieron cuenta de cómo Todoroki se alejaba rápidamente.

Si, también quería ver que cada uno de sus compañeros se encontrara bien, pero también quería aprovechar el momento para hablar con Todoroki. Salió ileso del todo gracias a la ayuda del heterocromatico, en serio Izuku quería expresar su gran agradecimiento y decirle lo admirable que eran sus capacidades.

El problema es que hubo un incidente que le hace seriamente difícil mirar el rostro de Todoroki.

En ese momento en que ambos giraban en el suelo, producto de cuando el heterocromáticos lo salvara, chocaron contra la pared que dejó a Izuku debajo de Todoroki. Pero sorprendentemente no era eso en lo que su mente se concentraba sino que, durante el anterior transcurso en dolorosas volteretas en el piso, sus labios se unieron en un repentino golpe que los dejó a ambos paralizados.

Un beso accidentado.

Fueron segundos en que su mente era un desastre y en que estaba demasiado sorprendido para hacer nada, y por la mirada pasmada de Todoroki suponía en que estaban en iguales condiciones. Logran separarse a una velocidad más grande que cuando Kacchan se enfada antes de que los viera Gran Torino, pero desde entonces Izuku tiene un recuerdo latente que no lo ha dejado tranquilo.

Los labios de Todoroki son fríos…

Enrojece hasta sentir sus orejas calientes, y sus manos no liberan su rostro aún cuando escucha a Iida y a Uraraka llamarlo preocupados por su actuar.

Era demasiado para él…

Después de despedirse hasta del último de sus compañeros, procedió a ayudar a las hadas. Tuvo que cargar con los enormes y pesados trozo de escombros, recoger macetas, sellar paredes, pintar el quemado de los rayos laser de Aoyama y el ácido Ashido, pero lo más difícil fue quitar las pelotas púrpuras de Mineta.

Para cuando se dio cuenta ya era el anochecer y su cuerpo ya le estaba pidiendo el descanso necesario. Se encontraba en la biblioteca, tras limpiar unos polvorientos libros las hadas ya los estaban guardando y acomodando en su sitio, Izuku se dejó caer en una silla de madera mientras amablemente una de las ayudantes le trajo un vaso de agua el cual agradeció sinceramente.

En el sitio sólo se escuchaba los aleteos de las hadas con los ronquidos de un dormido señor calabaza. Apenas era tenuemente iluminado por la lámpara central de la sala, lo demás estaba oscuro y en lo personal eso lo ayudaba a descansar.

Cerró los ojos unos minutos, intentando relajarse con la tranquilidad de que su error no pasó a mayores males y prometiéndose así mismo que no volverá a pasar. Suspira antes de que el recuerdo latente de “aquello” se le cruzara involuntariamente.

Enrojece de nuevo, encorvándose y tapando su rostro con sus manos ¿Porqué no puede olvidarlo? ¡Fue un desafortunado accidente causado por su descuido! Debe disculparse pronto con Todoroki y pasar página, de lo contrario morirá de un infarto.

Chilla y lloriquea por lo bajo ignorando las miradas de extrañeza que le dedicaba las criaturas a su alrededor.

Entonces se percata del sonido de una puerta abriéndose.

—¡Oh al fin te encuentro chico!—Cuando alza la mirada encuentra la pequeña figura de Gran Torino.

—¡Gran Torino!

—Te ves exhausto, supongo que no fue fácil limpiar todo ese sin fin de paredes rotas y destrucción—Dice acercándose e Izuku se cohíbe.

—¿All Might…?

—No está enfadado pero tampoco está feliz—Se adelanta a decir antes de que Izuku terminara de hablar, observa como el menor baja la mirada con evidente arrepentimiento y apretando los puños.

—Lo siento…

—Lo sabemos chico, pero eso no es suficiente ¿No?—Izuku suspira y asiente lentamente, una mano de madera se posa suavemente en su hombro y con sorpresa observa una expresión más blanda en el rostro de Torino—¿Sabes cuál es la regla para disculparse después de un error?

Izuku niega con la cabeza, con la mirada brillante y atenta.

—Reconocer tu error, pedir perdón y prometer que no volverá a pasa. Eso es lo que tienes que hacer con Toshinori y todo quedará arreglado ¿Entendido?—Izuku asiente esta vez más animado, Torino le sonríe retirando su mano y buscando algo en su bolsillo—respecto a tu creación…

Izuku jadea mientras un resplandor tenue rozado alumbra su rostro. Torino le muestra el polvillo roza guardado en un frasco de vidrio tapado.

—Le pedí a las hadas que lo recogieran por mí, no podemos dejar algo como esto esparcido por allí ¿Sabes?

—L-Lo siento, y gracias…—Recibe el frasco de parte del anciano y lo observa fijamente con algo de negatividad—no creo que este polvillo ayude mucho a las personas…

—Podría usarse para sacarle información a alguien, o hacerse con aliados—Dice Torino a lo que Izuku se encoge de hombres con resignación en un ademán de “peor es nada”.

—De todas formas irá con el grupo de “peligrosos” ¿Estamos de acuerdo?—Izuku asintió repetidas veces estando por completo de acuerdo.

Tras fijar su vista un buen rato en el polvillo una mueca desolada aparece en el rostro del joven, Torino arquea una ceja por su rostro de de tragedia.

—¿Qué te ocurre chaval?

—Gran Torino ¿De verdad cree que sea capaz de crear algo que pueda pelear contra Shigaraki Tomura?—Su mirada decaída se fija en el suelo con algo de decepción—siendo honesto, esperaba que mi primer intento sería un fracaso pero tenía la esperanza de pensar en algo que en realidad me ayudara. Pero no… no tengo nada, no se me ocurre un arma o cosa que me ayude a ser más fuerte…

Torino suspira con algo de mal humor, Toshinori le encomendó un chiquillo demasiado negativo para su gusto. Su mirada se fijó en los grandes ventanales a espaldas de Midoriya, en donde se veía un cielo nocturno y una luna creciente.

Y entonces pensó, que sería una buena oportunidad ahora que estaban solos y que probablemente no habría nadie más allí además de las desinteresadas criaturas mágicas.

—Lo que necesitas es inspiración chaval.

Izuku observa con extrañeza a Torino alejarse hacia las ventanas y cubrirlas con las cortinas rojas.

—¿Gran Torino?

El aludido voltea sonreírle con astucia.

—Es hora de una clase improvisada chico.

Izuku se alarma, levantándose rápidamente de su asiento reacio.

—¡Pero dijo que no debíamos experimentar fuera del taller!

—Tranquilo chico, ya hemos tenido bastante adrenalina y explosiones por hoy. Esta vez tendremos una pacifica lección que te servirá como guía a aquello que quieres crear—Replica con calma para la sorpresa de Izuku—¿Tienes polvillo solar?

—¿Eh? Ah sí—A sus pies y debajo de la silla se encontraba su mochila amarilla. Tras hurgar en ella encuentra en el fondo y milagrosamente intacto el recipiente que contenía el polvillo solar. Se la tendió al anciano que lo tomó en seguida.

Izuku observó a Torino caminar alrededor. Tomó un jarrón decorativo, luego se agachó a tomar un lápiz olvidado en una esquina en el piso, se colocó debajo de una hada que distraída acomodaba unos libros sin notar al anciano que tomaba la escarcha que emanaba de sus alas y caía al jarrón.

Satisfecho con lo que tenía, se sentó en una mesa colocando encima todo lo que había recolectado. Cuando lo ve arrojar el polvillo al decorativo Izuku vuelve a hablar.

—¿Qué está haciendo?

—¿Conoces el manto de Asteria?—Dice mientras revuelve el polvillo y la escarcha de hada con el lápiz.

—¡Ah! ¡El manto de Asteria es un círculo creado por el aura de un mago! La magia lo rodea hasta formar un circulo ¡La guarida perfecta para que un mago se concentre y medite!—Explicó con emoción, olvidando por un momento lo que hacía Torino y recordándolo de golpe.

—Bueno al menos eres listo.

—Ah gracias supongo, pero… ¿Eso que tiene que ver con…?

—Aunque es una técnica exclusiva para magos, los alquimistas creamos nuestra propia versión—Explica interrumpiendo al contrario, sus manos de madera hurgan en su camisa sacando el último ingrediente que usaba como colgante—es bastante sencillo, sólo necesitas un recipiente, polvillo solar, cualquier objeto proveniente de un ser mágico como la escarcha de un hada, y lo más importante…

Mostró a Izuku una perla que brillaba de un hermoso azul estrellado, estaba amarrado a un cordel negro corriente y aún así no se veía menos magnifico.

—Una perla de los sueños. Nacen cada año en las montañas durante los inviernos, siempre es bueno tener una de estas, chico—Dice con una sonrisa socarrona antes de arrojar la gema en el recipiente.

Izuku siente la emoción en el pecho cuando ve un característico brillo tenue en el recipiente.

—¿Gran Torino eso es…?—Pronuncia con asombro.

Torino le sonríe mientras toma entre sus manos de maderas el jarrón.

—Prepárate chico.

—¿Eh? ¡¿Lo voy a usar ya?!

—A la cuenta de tres…

—¡¿Qué?! ¡Un momento por favor! ¡¿Cómo es que…?!

—¡Uno! ¡Ya!

—¡¿Y el dos y el tres?!—Gritó antes de que Torino le arrojara el contenido del jarrón, por reflejo cerró los ojos y colocó las manos al frente preparándose para lo que sea que le arrojó el sádico anciano.

Pero pasado los segundos no sintió nada…

—¡Abre los ojos chico, no querrás perderte nada!

Obedeciéndolo Izuku abrió lentamente los ojos, el polvillo se había detenido justo delante de sus manos, levitando. Frente a él se encontraba un manto de un azul oscuro que brillaba como si contuviera millones de estrellas.

—¡No lo estás usando correctamente! ¡Extiende las palmas y estira los dedos, luego rueda sobre ti mismo y deja que se expanda a tu alrededor!

Izuku obedeció sin dudar y realizó cada uno de los movimientos, giró lentamente sobre su centro con los brazos estirados al frente. Observando como ese manto se movía con él extendiéndose como si estuviera rodeado del espacio infinito.

Para cuando quedó en su posición original era como si hubiera sido transportado. La biblioteca desapareció, y ahora se hallaba rodeado de estrellas de diferentes colores que le andaban alrededor. Izuku estaba maravillado y abrumado a la vez.

—¿Q-Qué hago ahora?—Dice perdido sin saber dónde mirar.

—¡Nuestro manto de Asteria recrea aquello que buscamos! ¡Es un reflejo de la imaginación misma! ¡Apunta a una dirección y pide en voz alta lo que quieres y lo verás!

Escucha la voz de Torino, aunque sin poder verlo por los colores infinitos que se extendían frente a él.

—¿L-Lo que quiero?—Balbucea. Cierra los ojos y suspira profundo para calmarse, debe regresar a esa seguridad que tenía en un principio—quiero ser más fuerte, y ser capaz de luchar…—lentamente alza el dedo índice y abre los ojos con decisión—por favor guíame.

Al apuntar en un dirección las estrellas empiezan a agruparse hasta crear una forma, de a poco a poco empezó a ver una figura.

Jadea con asombro.

—¿Una mariposa?—Dice con sorpresa y confusión.

—¡Las mariposas representan el cambio y son el emblema de los alquimistas! ¡Lo que sea que vayas a crear tiene algo que ver con las mariposas!

Es asombroso, pero no es suficiente para Izuku, necesita más que la forma de un insecto.

—Por favor, dame más, algo que me guíe a eso que me muestras…—Pide ahora, señalando ahora a un lado de la mariposa.

Las estrellas vuelven a formarse, esta vez agrupándose en una línea que pasaba alrededor de Izuku, y en donde la punta se forma una flecha. Izuku comprende que lo estaba señalando a que mirara, voltea hacia la dirección, sorprendiéndose de que en ese lugar el manto se había difuminado.

La puerta de la biblioteca estaba entreabierta, mostrando una figura, y se encuentra con una mirada conocida.

Izuku contiene el aliento y el pánico se le aloja en el pecho.

Alguien los estaba viendo…

Continuará…

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2 comentarios sobre “Capítulo 30: ¿Hacia dónde?

  • el mayo 29, 2018 a las 11:58 pm
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    todoroki? digo el busca su amor no?, o tal vez allmight, no, no creo,

    Respuesta

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