Capítulo 35: ¿Por qué no?

Uno, dos golpes, un tercero más…

Shoto… el lado izquierdo de ese niño, es tan feo…

Para cuando se da cuenta la bolsa de boxeo atraviesa la pared como un trozo de hielo. Shoto se inclina un momento jadeando y con el sudor en la frente.

—Hoy estás vivaz…

Frunce el entrecejo, detesta esa voz, siempre entrenaba por la mañana cuando se suponía trabajaba para evitar escucharla. Levanta la mirada para encontrarse con la figura de Endeavor, con su traje oscuro de mago y esa expresión malhumorada que lo hace objetivo de críticas.

—¿Qué quieres?—Le pregunta con tosquedad mientras se reincorpora más recto.

El mayor no reacciona a su aptitud o simplemente no le importa. Camina con calma y observa con detenimiento lo que le hizo a la bolsa y a la pared, puede ver cierto brillo de expectativa en sus ojos, lo que le da una desagradable sensación en el pecho.

—Qué desperdicio…—Dice en un suspiro de decepción, más para si mismo que para él, que es lo que realmente le enerva.

—Di de una vez que quieres—Se empieza a impacientar, el adulto de nuevo no reacciona por su agresividad y voltea a mirarle.

—Shoto lo eh estado pensado…

Eso no es bueno.

Por experiencias anteriores, Todoroki presiente que lo que valla a decir ese hombre no le va a agradar en absoluto.

—Deberías irte preparando para volver al entrenamiento en el pico de Águila.

Y Shoto no puede evitar mostrarse alarmado.

—No puedes estar hablando en serio…—Dice, casi por reclamo que incredulidad.

El enojo empezó a manifestarse en el rostro de Endeavor, quizás siendo acechado por el mismo recuerdo amargo que él poseía.

—¡Superalo Shoto! ¡Ya han pasado más de diez años!

Todoroki aprieta los puños, la voz del contrario se oye distante…

—No—Declara, y puede ver como la barbilla del adulto se tensa en señal de que se estaba acercando a su límite.

—No te lo estoy preguntando.

—…

Shoto no responde, tampoco lo mira, sólo toma su chaqueta que se encontraba en una esquina y pasa a un lado del adulto.

—¡Shoto! ¡Tienes que superarlo de una vez! ¡Tienes que seguir adelante!

Él era la persona menos indicada para decir eso.

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El resto del día transcurrió normalmente, le pareció algo absurdo la clase de una poción que da suerte, pero él no es nadie para decirle a UA que debe enseñar y que no.

Tosoroki siente el vibrar de su teléfono, la sexta vez en el día, el viejo insiste en esa porquería de volver al pico del águila. Como antes lo vuelve a ignorar, porque una cosa es ver esa cicatriz en su cara el resto de su vida y otra muy distinta es ir a ese sitio…

No lo soportaría…

Terminadas las clases iba a retomar su casa, cuando de repente una voz conocida lo llama.

—¡Todoroki kun!—Midoriya se dirigía con prisa hacia donde estaba.

Últimamente lo sentía extraño, diciéndole datos sin sentidos y balbuceos inentendibles, a veces creía que le iba a decir algo. Honestamente no entendía a ese chico.

Hoy, por ejemplo, tenía una sonrisa pertubadora.

—¡Que bueno que logré alcanzarte!

—¿Así? ¿Tienes un asunto conmigo?—El contrario asiente efusivamente—¿El que?

—¡Salgamos juntos!

Todoroki tardó varios segundos en captar lo que dijo el contrario, éste en ningún momento dejó de sonreírle de esa manera tan extraña.

—¿Por qué?

—¿Por qué no?

A Todoroki se le ocurrían varias razones, pero no estaba seguro de cómo plantearlas o siquiera explicarlas.

—Esto… ¿Esto es por lo de tu secreto?—Dijo al azar, Midoriya dejó de sonreír y juntó los dedos índices tímidamente mientras agachaba la mirada.

—No… bueno si, pero no del todo, se podría decir que tiene que ver pero no es la única razón ¡Dejémoslo en que tiene un 50% por ciento que ver!

—…

Sin necesidad de ser gran observador, se puede ver que Midoriya no está en sus cinco sentidos, al menos no del todo, el cielo sabrá que rayos habrá ingerido para tener esa alegría tan extrañamente perturbadora.

Lo mejor será rechazarlo.

—Midoriya, no creo que…—De repente su teléfono volvió a vibrar.

Entonces recuerda que lo más cercano a un volcán en erupción está esperándolo en casa.

Alza la mirada y de nuevo se encuentra con la inexplicable felicidad de Midoriya.

Entonces Todoroki Shoto se da cuenta que se encuentra en un dilema, por un lado está Midoriya que en su extraño comportamiento lo invita a salir sin son ni ton, y por el otro está el ir a casa y soportar la rabieta de su progenitor…

La sonrisa rara de Midoriya…

La expresión ceñuda de su padre…

—¿Todoroki kun?

—…

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A este punto ya era muy tarde replantearse el porque tomó esa elección, pero empezó a arrepentirse cuando en todo el camino al metro Midoriya canturreaba una extraña canción y andaba dando saltitos sin importar que uno que otro transeúnte le mirara extrañado. Siendo sincero, el extraño era él por andar eligiendo salir con la persona que mintió sobre ser mago, lo dejó inconsciente y de paso casi lo desnuda en la habitación de su casa.

Pero cualquier cosa con tal de no verle la cara al viejo por un rato.

Suelta un suspira mientras el risueño chiquillo toma asiento junto a él sin dejar de tararear esa tonada.

—Muy bien, ya me tienes ¿A dónde se supone iremos?—Dice, es mejor ser directo y dejarse de rodeos.

Midoriya le dirige una mirada alegre.

—¡No sé! ¡La verdad no creí llegar tan lejos!—Todoroki no puede evitar mirarlo con incredulidad mezclado con sorpresa—hace mucho que no salgo con alguien, de hecho la última vez fue con Kacchan y teníamos siete años, estábamos acompañados por nuestras mamas—explica aunque no era necesario desde la perspectiva de Todoroki.

—Siendo honesto, nunca tuve amigos hasta que llegué a UA, por eso de no tener poderes mágicos, solía ser objetivo de burla y bulling. Así que no tengo experiencia como tal sobre salidas.

La poción debería llamarse “revelaciones” o algo así, porque Izuku se sentía tan ligero que podía hablar sobre su desafortunada vida a Todoroki sin borrar su sonrisa, quizás más tarde se arrepienta pero ahora se sentía tan feliz como una lombriz.

Por otra parte Shoto se sentía incómodo al no saber que hacer en estas situaciones.

—Qué… pena, pero, si ésta es tu primera salida en mucho tiempo ¿Por no elegiste a Uraraka o a Iida con quienes pareces llevarte mejor?—Le pregunta, al no sentirse digno de tener una charla privada como esa.

—Bueno, yo no podría decirles sobre éstas cosas ¿Sabes? Eres el único de la clase que sabe lo de mi “magia”—Dice, haciendo el gesto con los dedos.

—Es cierto…

—Además yo quería salir contigo.

—¿Por qué?

—¿Por qué no?

—…

Todoroki de nuevo no supo explicar las numerosas razones por las que no deberían ser.

Cuando bajaron a una estación, caminaron tranquilamente por el centro cuando Izuku de repente se encontró con la promoción de una marca que hacía un pequeño negocio de vídeojuegos.

La promoción consistía en un pequeño juego de ruleta en donde daban númerosos premios, Todoroki no estaba interesado pero el pecoso no dudó en gastar un poco de dinero en hacer un intento, giró la ruleta hasta sacar una pelota dorada.

Dos boletos para ir al estreno de una película convenientemente de súper héroes, Todoroki sólo podía verlo brincar en un pie mientras el dueño del negocio murmuraba cosas como que la máquina estaba truncada y era imposible que expulsara eso.

Y no eran los únicos imprevistos convenientes que les sucedieron, como por ejemplo de camino al cine, por alguna razón que Todoroki no hallaba, Izuku alzó los brazos estirándose y de la nada un gato blanco cayó en sus manos. El dueño, un hombre trajeado que se veía adinerado, estaba tan agradecido que le dio un efectivo como muestra de gratitud por salvar a su minino, el hombre desapareció con un hechizo de humo antes de que Midoriya pudiera rechazarlo.

Al llegar al cine, una enorme fila de fanáticos esperaban por entrar, lo que hacía mecha de que tardarían mucho rato en la entrada. Pero en cuanto Izuku pasó por la barra unas bocinas hicieron ruidosos sonidos de trompeta junto a la aparición de confeti y brillantina.

Una mujer con una amplia sonrisa apareció mientras dos hadas sostenían una bandana blanca que decía en letras rojas “cliente número 100”.

—¡Felicidades! ¡Usted y su acompañante pueden pasar sin hacer la fila además de poseer la atención especial de cliente de oro!

Izuku chilló de la emoción mientras Shoto observaba inexpresivo pero con un brillo de incredulidad en sus ojos.

Tras un rato en la confitería, porque Midoriya también ganó el ticket gratis con el combo más grande de palomitas y refrescos, ambos se sentaron en sus respectivos asientos con unos quince minutos de comerciales en la pantalla antes de que empezara la película.

—¿Sabes? Presiento que la dependienta nos dio porciones extras porque le gustabas ¡Qué envidia ser tan atractivo!—Canturrea Izuku desbordando buen humor.

—Gracias supongo…—Responde Todoroki, mientras meditativo observaba su bebida y Midoriya tomaba un puñado de palomitas llevándoselas a la boca.

Lo lleva pensando un rato, pero se decide por fin y lo llama.

—Midoriya.

—¿Sí?—El aludido le mira con la boca llena con algo de curiosidad, quizás siendo algo consciente de que es la primera vez que inicia una conversación desde que bajaron del metro.

—¿Qué es un Alquimista?

Todoroki esperaba que Izuku fuera algo reservado, o quizás que no dijera nada, por eso no podía evitar su asombro cuando el contrario feliz y despreocupadamente le decía todo con pelos y señales, desde el encuentro con un tal Lyon y cuando vio a All Might por primera vez, ni siquiera paró en el momento en que empezó la película, sólo se le acercó indiscriminadamente y siguió hablando en voz baja. Por alguna razón eso lo hacía sentir inquieto.

Quizás Midoriya en verdad no estaba del todo cuerdo e ingirió algo que lo hacía actuar de esa forma, pues está bastante seguro de que antes no era el tipo de persona que abiertamente podía hablar de sus secretos.

De todas maneras, Shoto no dejó de escucharlo y mirarlo de reojo.

La película terminó, y todos hablaban sobre lo genial que era o sobre lo fantástico que fue un personaje o algo así. Realmente poco le importó la función, su completa atención caía en todo cuanto le decía Midoriya.

Descubrió que no le aburría escucharlo hablar.

—Primero me hace correr durante varias calles, después hago posiciones de yoga imposibles que seguramente él mismo inventó, y para finalizar me hacer allanar la academia a altas horas de la noche ¡Ah, y de paso una cacerola me explotó encima! ¡Todo en pijamas!—Exclamaba a lo alto.

Todoroki se había percatado de ciertos detalles de Izuku, como que su tono de voz se volvía extenuado cuando hablaba de Gran Torino, que sus ojos brillaban de admiración al hablar de All Might, el como apretaba los puños en frustración por el enfrentamiento contra Tomura. Todo en él era muy expresivo.

¿O es que le veía demasiado?

—Cielos, tengo hambre, creo que ya es hora de cenar—Dice mientras palpaba su estómago.

Todoroki estaba a punto de comentar que poseía un gran apetito si ya había comido dos combos de palomitas tamaño búfalo y aún tenía hambre. Pero entonces se detuvo al percatarse del sol del atardecer alumbrándolos, la sorpresa le invade el interior.

Casi toda una mañana en compañía de alguien, eso… eso es algo que hacen los jóvenes de su edad ¿Cierto? Pasar el rato charlando…

El sonido de una puerta eléctrica le llega a los oídos, pero no es hasta que ve por el rabillo del ojo la figura de alguien frente a ellos que cae en cuenta en que están siendo observados.

—¿Izuku?

Una mujer un tanto obesa les mira con sorpresa, de expresión inocente y ojos brillantes que se le hacen conocidos. Lo supone aún antes de escuchar a Midoriya.

—¡Hola mama!

La mujer había salido de un supermercado y llevaba bolsas de compras en cada mano. La vio sorprenderse cuando de improviso su hijo le da un fuerte abrazo.

—¿Cómo estás? ¡Te vez hermosa hoy!

—U-uh gracias…—Dice algo avergonzada y sorprendida mientras se separaba del menor—te ves… de buen humor…—agrega con una sonrisa un tanto nerviosa, entonces su mirada se posa en Todoroki quien se había mantenido al margen hasta ahora de la escena familiar.

Izuku notó su gesto y sonrió ampliamente.

—¡Él es Todoroki Shoto! Un amigo de la academia.

En ese punto no se sabía quien estaba más sorprendido, si la mujer cuyos ojos se pusieron tan grande como dos esferas, o Todoroki que no pude contener un jadeo atónito.

¿Cuándo se volvieron amigos?

—¿Puede venir a cenar con nosotros?—Todoroki despertó con esas palabras y alza las manos en gesto negativo.

—Ah n-no quisiera…—Tartamudea al sentirse inevitablemente nervioso, de repente se entera que tiene un amigo y ahora lo arrastra a una cena sin siquiera consultarle, intenta rechazar de la mejor forma la invitación pero unos balbuceos lo interrumpen.

—A-Amigo…—Todoroki vio en cámara lenta los cambios de expresiones de la mujer, primero estaba atónita por la declaración, después sus ojos brillaron por la emoción y luego cristalinos por el llanto—Izu-Izuku traerá un amigo a casa… estoy… estoy… ¡Estoy tan feliz por ti!—Shoto ve las cataratas mas grandes que ha visto en su vida salir de los ojos de la mujer—¡Qué felicidad! ¡Qué felicidad Izuku! ¡Por supuesto puede venir a cenar con nosotros! ¡Haré un festín hoy!

—¡Genial!—Festeja Izuku mientras recoge las bolsas de las compras que la mujer soltó por andar limpiando sus lagrimas. Voltea a ver al contrario con su amplia sonrisa—¡Vamos Todoroki kun! Vivimos muy cerca de aquí…

—…

Shoto no tuvo el coraje de romper esa especie de ilusión familiar que poseían tanto madre e hijo.

Continuará…

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4 comentarios sobre “Capítulo 35: ¿Por qué no?

  • el junio 19, 2018 a las 8:01 pm
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    Wow,Wow,Wow! Siempre logras sorprenderme! adoro la cita de izuku! Gracias x actualizar tan rápido

    Respuesta
  • el junio 19, 2018 a las 8:34 pm
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    Me encanto este capitulo ya son amigos y en el futuro algo mas kkkyyyyaaaa. gracias por actualizar espero la continuación.

    Respuesta
  • el junio 21, 2018 a las 9:07 pm
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    Todo paso tan rápido, fabuloso

    Respuesta
  • el julio 2, 2018 a las 9:03 pm
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    Wooooow me encanto mientras leía me reía como loca, enserio me gusta como escribes

    Respuesta

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