Capítulo 18: Cristales de Aria.

Apenas lograron conseguir una cueva relativamente seca, juntar unas ramas muertas bajo la fuerte nevada e intentar hacer una fogata.

Izuku, con las pestañas frías y los huesos titilándole de frío, aún tenía la energía para extrañarse al ver como Todoroki encendió la fogata con un mechero y no con su poder, no podía evitar preguntarse el porqué evade con tanto ahínco el usar su habilidad.

Todoroki estaba frente a él, sentado recargado en la pared y con la rodilla alzada, al igual que Izuku se había quitado el abrigo empapado y la camisa de la academia dejando sólo una camiseta negra sin mangas. Su expresión estoica era iluminada cálidamente por la luz de la fogata, e Izuku no puede evitar compararlo como uno de esos modelos que posan en las revistas para promocionar el turismo de alguna caverna famosa.

—Tú… realmente ¿Qué tipo de magia tienes?—La mirada heterocromática se fija en él, Izuku sale de su ensimismamiento sobresaltado.

Había logrado escapar de esa interrogante cuando empezó a temblar con pavor por sus ropas húmedas y Todoroki lo notó, decidiendo con una mueca un tanto reacia que lo mejor sería buscar un refugio y lidiar con sus vestimentas mojadas. Pero ahora con esa pregunta ya no lo podía seguir evadiendo.

—¡E-Es difícil de explicar! E-Es un caso muy extraño que pasa en cierta cifra de individuos de uno en un millón…—Decía entre balbuceos y desvaríos, diciendo mucho y sin decir nada realmente con la mirada fija del contrario sobre él.

Y en vez de explicarse decide sacar a relucir su propia interrogante.

—Pero Todoroki kun ¿Siempre tuviste poderes de fuego? ¿Porqué te esfuerzas en ocultarlos?—Pregunta, entre temeroso y curioso, Todoroki frunce el entrecejo y no puede evitar sentir un nudo en la garganta al pensar que ya se pasó de metiche.

Es lógico que le salga con una negativa para la explicación, pues es obvio su tonto intento de desviar la conversación y dejar en el olvido el tema de la “magia que posee”, así que es justo que Todoroki le juegue con la misma moneda y se niegue a decirle el porqué de no usar sus poderes de fuegos. Pero sorpresivamente no fue así.

—Soy el hijo de Endeavor eso ya debes saberlo—Empieza, fijando la mirada en la tenue flama de la fogata—el eterno segundo mejor héroe. Aunque muchos lo consideren un respetable puesto él no lo ve así, está obsesionado con ocupar el puesto número uno y superar a All Might.

Izuku ya tenía conocimiento de eso, a través de revistas y vídeos dedicados a la relación turbia de All Might y Endeavor, sabía de la rivalidad latente que sentía el segundo por el primero. En eso momento creyó que era normal, quizá que Endeavor lo tomaba muy en serio hasta el punto de ser hostil pero lo atribuyó al pensamiento de que probablemente el hombre era muy apasionado y decidido, como Kacchan, su amigo de la infancia enfrascaba todo su explosivo temperamento en el recorrido de cumplir sus objetivos y pensó que ambos tenían eso en común. Pero todo eso se desboronó en cuanto vio la mirada de desprecio de Todoroki, no luciendo como un hijo orgulloso de hablar de su progenitor sino como si estuviera describiendo el peor de los karmas.

—¿Conoces el matrimonio por espíritu no?—Pregunta e Izuku parpadea extrañado y confuso, decide explicarse por ese gesto tan claro de ignorancia—esto existió desde la aparición de la magia en los humanos, con el nacimiento de una costumbre poco ética y lleno de interés egoísta, la primera y segunda generación crío la idea de engendrar individuos con ambos poderes de los padres, independientemente de que estos quieran o no.

Izuku jadea, en una clara reacción de entender por donde iba el asunto y por ver la expresión amarga con la que hablaba el contrario.

—Él posee dinero y prestigio, se le hizo fácil ganarse la familia de mi madre y hacerse con su tipo de magia—Su mano derecha aprieta la izquierda mientras fuerza los dientes en una mueca de furia, sintiendo aberración por esa parte de si mismo que tanto le recuerda a ese tipo, y cuando suelta el agarre y lleva la mano a la cicatriz en su rostro, se siente repugnante—su lado izquierdo es tan horrible… me dijo mi madre antes de lanzarme el agua hirviendo…

Izuku reprime el impulso de soltar otro jadeo apretando los labios, intentando no emitir cualquier sonido que pueda interrumpir al contrario. Es la mejor forma que se le ocurre de respetar su dolor, aunque sea un gesto tan insignificante. Todoroki baja de nuevo su mano dejando ver ese rostro tan serio y frío que le caracteriza, pero de alguna forma más vacía.

—Él me crío con el fin de ser una “mejor versión”, el plan definitivo para lograr su objetivo de derrotar a All Might ¡Pero que se pudra!—La énfasis con la que dijo las últimas palabras hizo que Izuku tuviera un breve sobresalto, le cuesta digerir esta otra cara de Todoroki, la verdadera detrás del rostro de seriedad—no seré una herramienta para sus estúpidos fines. Seré el número uno,  pero no con su poder…—alza su mano derecha la cual expulsa una leve escarcha brillante y la contempla con seriedad, como si fuera su última oportunidad—usaré sólo el poder de mi madre para rechazarlo por completo, sin importar lo que se venga. Ya sea mi padre, All Might, UA… o Tú—y su mirada sube para fijarse en Izuku, quien para estas alturas no puede evitarlo más.

Se siente pequeño.

Ni siquiera sus desdichas o su mala suerte le hacían frente a la tragedia con la que vive Todoroki, era un humor asqueroso pensar que incluso en eso le ganaba. Se siente impotente al no hallar una reacción y palabras adecuadas ante el relato del contrario, simplemente estaba pasmado.

Ante su silencio Todoroki siguió hablando.

—Aún si te conté esto no tienes porque explicarme de que trata tu magia, supongo que tú también tendrás un motivo para mantenerlo en secreto ¿Supongo que ese motivo se relaciona con All Might?

Izuku se mantiene en silencio agachando la mirada, y eso sólo le confirma su interrogante. Creyó que hasta allí llegaría la conversación, pero Izuku capta de nuevo su atención cuando rompe el silencio.

Al no soportar el no decir nada decide ser honesto.

—Mis… Comparado contigo mis objetivos son bastantes vagos, de hecho los acabó conseguir y apenas me voy haciendo a la idea de que me halló frente a un camino muy raro… ¡Ah pero no me quejo!—Todoroki arquea una ceja ante la repentina imagen de Midoriya sonriendo nervioso y jugueteando con sus dedos—no puedo darte muchos detalles, sólo decirte que desde pequeño siempre tuve el sueño de ser como él, pero resulta que no puedo y desde entonces aspiro a ser algo totalmente distinto que ni siquiera había imaginado. Y ahora a diario un loco me despierta en las madrugadas cantando el despacito, cosas me explotan en la cara, he aprendido a hacer yoga y seguido los consejos de una mujer llamada Gertrudis.

—¿Qué?—Interrumpe inevitablemente al no comprender nada de lo que dijo el contrario, Izuku tenía su mano detrás de su cabeza y sonreía nervioso.

—El punto es, que un montón de cosas locas me han pasado y el hecho de que esté frente a ti ahora, fue por la ayuda milagrosa que me dieron numerosas personas—Midoriya sonríe ante la imagen de sus seres queridos cruzando por su cabeza, las sonrisas cariñosas de su madre, la brillante e inspiradora de All Might, las burlonas de Torino, las confiables de de Iida y Uraraka. Y es como si sólo con recordarlos sus inseguridades y debilidades ya no importarán, que sin importar que “Deku” puede hacerlo—aunque aún no estoy del todo seguro de lo que estoy haciendo, sé que no quiero defraudarlos a ellos ni a mí mismo. Por eso, de nuevo te lo digo, no perderé ante ti ni ante nadie.

Y se sitúa un silencio entre ellos, Izuku todavía sonriendo a un estoico pero más calmado Todoroki.

—Eres extraño—Termina por decir, al no hallar otro conclusión razonable del individuo frente a él.

Izuku sólo sonríe nerviosamente al no tener las ganas de contradecirlo.

La noche la pasaron en silencio, pero Izuku lo sintió un poco más ameno. Todoroki no se veía con ganas de entablar una conversación con él pero tampoco se veía incómodo con su presencia, algo es algo piensa para sus adentros.

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Los rayos del sol le llegan a los ojos terminando de despertarlo, bosteza con pereza y se encuentra con la fogata apagada y a Todoroki examinando el mapa minuciosamente.

—Buenos días—Saluda, y el contrario alza la mirada con su estoica expresión para regresar la atención al mapa. Izuku sólo sonríe nerviosamente, está acostumbrado a una violenta convivencia por parte de Bakugou así que este tipo de descontentos ya no lo enervan.

—He revisado el mapa pero no se me ocurre donde puede estar el último objeto—Dice, luciendo indiferente pero un tanto tenso, quizás porque en verdad luchaba por encontrar el objeto restante para pasar la práctica.

Izuku se puso a pensar, la idea de ayudar a buscar en el mapa le parecía tonta cuando realmente no era muy bueno en eso y lo más seguro es que estorbe a Todoroki. Pensó en el nombre, “la joya de la princesa Aria”, había investigado sobre muchos nombres importantes en la historia de la magia y el nombre “Aria” si lo  recordaba de algo.

—Aria… ¿No era el nombre de un espíritu?—Comenta dudoso recibiendo una mirada de Todoroki—era una mujer toda de blanco y… etto…—fruncía los labios intentando recordar hasta que el contrario lo interrumpió.

—Es una leyenda de una mujer cuya belleza hizo que se ganara el odio de los dioses, y estos por envidia desfragmentaron su alma y la encerraron en cristales—Completa y Midoriya asiente activamente.

—¡Eso! ¿Nos están pidiendo un cristal?

—Ya lo había supuesto, era obvio.

Izuku recibió una bofetada imaginaria, Todoroki Shouto no tenía debilidades ni siquiera en mitos tan raros como ese.

—Pero en ningún momento del relato especifican en qué tipo de sitio protege los cristales, ninguna pista para buscar en este enorme sitio—Agrega observando el amplio mapa con el entrecejo fruncido—es lógico que esté debajo de la tierra pero aun así es como buscar una aguja en un pajar.

Una mueca nerviosa se posa en los labios de Izuku mientras contempla la concentración del contrario, sintiéndose un poco ajeno y sin tener idea de qué hacer. Su mente empieza a trazar ideas aleatorias y no puede evitar sentirse nuevamente inútil, a pesar de que se supone que al menos puede encontrar cosas no ha logrado ayudar en nada desde que llegaron, y eso lo frustra.

—Quizás… deberíamos usar la brújula—Dice, aun cuando en el fondo le parece inútil. Todoroki no le responde lo que lo hace pensar que está muy concentrado pensando y decide dejarlo así. Registra la mochila no tan animado hasta dar con el objeto en cuestión.

Midoriya arquea una ceja un tanto extrañado ante la apariencia tan particular del objeto, era redondo y plateado, con las características letras que representaban los puntos cardenales en un fondo blanco. A simple vista era bastante normal pero si le dabas una segunda mirada más detenida te dabas cuenta de un importante pequeño detalle, no tenía flecha direccional.

—Todoroki kun, esta brújula no tiene flecha—Llama y el aludido le brinda su atención de nuevo.

Cuando muestra el objeto en su palma la mirada de Todoroki muestra sorpresa.

—Es una brújula áurica, funciona con magia. Dámela—Dice, y el contrario se la entrega atento de sus acciones.

La brújula reposa en la palma de Todoroki, pero de a poco Izuku nota como el marco empieza a brillar como estrella hasta extenderse en el centro y alargándose recto, tomando la forma de una flecha de hielo. Izuku jadea en asombro cuando empieza a girar rápidamente y se detiene en una dirección.

—Si le aplicas algo de magia te mostrará el lugar a donde quieres ir. Pronto, alístate—Llega a decir Todoroki pero Izuku ya se había apresurado a tomar su abrigo ya seco y su mochila amarilla en cuanto la flecha apunto.

Todoroki salió de primero con la mirada fija en la brújula, seguido de un ansioso Izuku que no le quitaba los ojos de encima.

El ambiente estaba pacífico y no había ningún tipo de ventisca, y aunque el trayecto fue más ameno tardaron unos veinte minutos merodeando en un bosque y otros treinta para salir de este. Todoroki llegó a detenerse justo en frente de un muro de rocas nevado.

—¿Es aquí?—Pregunta Izuku.

—Detrás de esto—Agrega Todoroki, para luego dirigirle la mirada expectante a Midoriya quien se la devuelve con sorpresa.

Fueron largos segundos en los que se contemplaban mutuamente, y en los que Izuku mantenía los ojos abiertos con sorpresa al no entender el porqué de la mirada fija de Todoroki, como si estuviera esperando que hiciera algo y no quisiera perderse ningún detalle.

Cuando la espera se le hizo larga Todoroki por fin habló.

—¿No usarás tus poderes de tierra?

El rostro de Midoriya se deformó en una mueca de nervios al tiempo que enrojecía, una cosa tan obvia y la había pasado por alto por andar enfocando toda su atención en Todoroki.

Balbucea vagamente para afirmar la interrogante de Todoroki antes de pedirle que retroceda. Se sitúa frente a la pared de rocas, respira profundo a la vez que sus manos se sitúan en su cinturón consciente de la mirada del contrario sobre él, por suerte había practicado con Torino maneras de usar el polvillo de forma disimulada cuando estás en público.

Por cada vez que te pille sacando el polvillo del cinturón, cantarás “felices los cuatro” mientras brincas sobre una pierna durante treinta minutos.

Izuku no puede evitar poner una mueca por el recuerdo antes de alzar ambos brazos hacia arriba y así hacer levitar las rocas. La tierra se removió de a poco hasta revelar una cueva oscura y húmeda por la que recorría una brisa suave.

La contempla con asombro mientras hacía a un lado las piedras faltantes, dejando caer los brazos con suavidad terminada la labor.

—Con eso bastará—Dice, a la vez que Todoroki se sitúa a su lado, mirándolo de reojo, comparando su imagen ahora con la de cuando manipuló el agua en aquel momento, con sus ojos verdes brillando y esa expresión de coraje en su semblante.

—De verdad eres extraño—Atina decir como tiro certero en la cabeza de Izuku antes de adentrarse a la cueva.

Debido a que el recuerdo de que estuvieron a punto de ahogarse en un lugar parecido aún seguí fresco, ambos se mantenían alertas observando todo el sitio. La oscuridad se acrecentó en cuanto más se alejaban de la entrada, por lo cual tuvieron que encender una linterna que Todoroki llevaba entre sus pertenencias. No había más que tierras y rocas puntiagudas, y Midoriya se planteó si habían escogido el camino correcto hasta que un resplandor le llamó la atención.

—¡Todoroki kun allí!—Apunta a una dirección que el aludido sigue con la linterna, y entonces pequeños brillos alumbra el final del camino.

Izuku no duda en apresurarse en llegar en donde estaba ese particular brillo, encontrándose con montículos de cristales acumulados en rocas que en cuanto les llegaba la luz de la linterna destellaban como estrellas.

Un trozo cuadrado de madera lo distrae del alrededor.

—Tiene una inscripción…—Dice, con Todoroki alumbrándolo desde atrás. Lee en voz alta el escrito—“Aún si pasa desapercibido no deja de ser valioso” ¿Una pista?—agrega mirando con cierta intriga.

—Supongo que querrán que tomemos un cristal en especifico—Explica, para luego mirar su alrededor contemplando los numerosos cristales blancos pegados en las paredes, techo y los costados. Frunce el entrecejo con molestia al darse cuenta que tomará más tiempo del que preferiría, y que por la vaga pista quizás hasta tenga que ver un cristal a la vez.

—¿Cómo sabremos que es el indicado?—Con una mueca de intriga en sus labios.

Todoroki desvía la mirada por un momento, en un gesto inusual de duda y planteándose para sus adentros.

—Se dice que un mago sabe cuando un ingrediente es el adecuado ¿Quizás quieran evaluar nuestros instintos al escoger el mejor de estos cristales? Sólo tomemos el que nos parezca mejor—Plantea y posa de nuevo la mirada en Izuku, éste parece pensarlo dudoso pero al no poseer otra explicación termina asintiendo.

“Un mago sabe escoger el mejor de los ingredientes” ¿Pero qué hay de un alquimista? Izuku no puede evitar sentirse abrumado por la exuberante cantidad de cristales, que desde su humilde perspectiva, todos eran igual de vistosos y brillantes, sólo que algunos le parecía que destacaban más por poseer la particularidad de ser más pequeños y ser más cómodos de llevar en una mochila, pero eso no es suficiente ¿Verdad?

Observa de reojo a Todoroki dándole la espalda mientras éste observaba otra pila con una mirada desinteresada, quizás hasta aburrida. Realmente quisiera saber qué es lo que piensa un ser de expresión tan monótona como él, ante el pensamiento Izuku sacude su cabeza e intenta concentrarse en la actividad.

Los minutos pasan mientras ellos dan vueltas en la no tan grande cueva. Tanto fue el rato, que a pesar de que se esforzaba por enfocarse y analizar cada unas de los cristales, Izuku ya pensaba que veía más de lo mismo. Suelta un suspiro pesado, esto ya era cansado y prácticamente arrastraba los pies para moverse, por lo que fue fácil que tropezara y cayera de bruces contra el suelo en un sonido sordo.

—¿Midoriya?—Llama el contrario al contemplarlo quejarse adolorido y reincorporándose con dificultad.

—Estoy… bien—Logra decir sobándose su enrojecida nariz víctima del golpe, la punta de su pie tampoco salió bien librada al haber chocado con un objeto duro causante de la caída. Izuku voltea a ver la causa de su caída.

Era un cristal por supuesto, pero este no era puntiagudo ni sobre salía brillante como los demás. De hecho era opaco, de un color lechoso en vez de blanco, lleno de ranuras y con una forma redonda deforme. A pesar del doloroso golpe no mostraba ni un ápice de haberse movido de su sitio, lo que significa que estaba muy enterrada.

Izuku miró el cristal y luego a los otros y de regreso al cristal, sacando conjeturas de que enterrado en el suelo y alejado del resto jamás lo hubiera encontrado de no haber tropezado con él. Entonces el escrito en el letrero resuena.

—Todoroki kun—Llama, y éste lo mira dirigiéndole su atención—creo que éste estaría bien.

El mago se acercó con aires expectantes, juzgando no de muy buena forma el cristal en cuanto lo vio.

—Luce insignificante—Dice, más sin embargo Izuku ya tenía sus manos puestas en el objeto—¿En serio lo quieres?

—No es cuestión de quererlo sé que es este—Dice y tira con fuerza sin lograr moverlo haciendo que se muestre frustrado.

Todoroki contempla de nuevo esa mirada verde, repentina y llena de determinación, no puede evitar cuestionárselo de nuevo. Más por el inexplicable deseo de ver su reacción que por poner en duda sus acciones.

—¿Por qué estás tan seguro?—Plantea, y divisa un brillo anaranjado en las manos de Izuku, quien se endereza y se yergue en cuclillas.

—“Aún si pasa desapercibido no deja de ser valioso” ¿Recuerdas?—Dice, y se regocija internamente cuando siente un movimiento leve pesado del cristal.

—¿Lo dices porqué este estaba escondido? Hay muchos otros más que están iguales condiciones sabes…—Replica, y aún si sus palabras expresaban desacuerdo no hacía nada por detener al contrario de extraer el cristal. Estaba más atento a las reacciones que mostraba su rostro.

—No es sólo por eso…—Suelta grave por el esfuerzo de sus músculos arrastrando el cristal—los demás al poseer todo lo que realmente llama la atención y lo que normalmente “buscarías” en un cristal, es que pasa desapercibido. “Es diferente” de una forma poca satisfactoria, por eso nunca te fijarías en él.

Y eso lo sabe por experiencia propia, desde pequeño se dio cuenta que por no tener un atributo como los demás fue ignorado y dejado atrás, que por ser un “sin magia” no era ni tomado en cuenta. Pero aún así All Might vio algo en él como para depositarle todo su apoyo y fe, y eso fue todo lo que necesitó para volver a sentirse motivado, para seguir esforzándose aún si el camino se le hacía desconocido. Si esa pista la interpretaba como una referencia sutil a eso, entonces ese cristal definitivamente era él mismo.

Con último esfuerzo logra extraerlo de un potente tiró, pero Izuku contempla algo que lo deja a él y a Todoroki absortos e inmoviles. Mientras caía hacia atrás por la inercia de haber ejercido fuerza, contempla una silueta femenina blanca y transparente, tomada de sus manos como un saludo y flotando cual nube, sonríe apacible y lo mira con sus ojos grises antes de acercarse a su oído para susurrarle.

Gracias…—Para luego salir flotando hacia el techo y desvanecerse.

Sentado en el suelo y en sus manos el cristal, Izuku se encuentra pasmado con la boca abierta y los ojos abiertos en sorpresa mirando hacia arriba, procesando lo que acaba de vivir y diciendo lo único que se le ocurre.

—¿L-Liberé a la princesa?—Balbucea incrédulo, pero termina de despertar cuando siente la mano de Todoroki en su hombro.

Los ojos heterocromáticos están algo abiertos mostrando un poco de sorpresa,  pero sin rebasar esa calma tan temple que Izuku empieza a admirar.

—Elegiste la correcta.

Y ante las palabras monótonas Izuku sólo puede sonreír como idiota sintiéndose dichoso, al fin había hecho algo útil para el equipo.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 18: Cristales de Aria.

  • el septiembre 17, 2017 a las 8:28 pm
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    que bueno que casi le dijo la verdad, y lo mejor de todo es que se estan acercando cada vez màs jujujuju.

    Gracias por actualizar tan rapido.

    Saluditos

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