Capítulo 10: Enredadera y desastre.

Había estado dándole vueltas al asunto, se contuvo de probar su “creación” sin avisarle antes a All Might pero éste no contestaba sus mensajes y los demás profesores le dijeron que había salido urgentemente por un asunto con “alguien” importante.

Pese a que la creación de polvillo verde fue bastante fácil comparado al anaranjado, su uso no era lo mismo. Isuku tenía la idea de que iba a funcionar en plantas ¿Al menos eso suponía? Venga el polvillo es verde y fue creado en base a semillas mágicas fosforescentes de bosque encantado ¿Era obvio no? Pero no, arrojó porciones en diferentes plantas y estas no mostraron reacción  aparente, lo tiraba en césped, enredaderas de arboles y el resultado era el mismo.

¿Había que añadirle algo más? Pensaba, mientras ya rendido se hallaba sentado frente al escritorio, con una mejilla reposando en su mano apoyada en la madera y con la otra removía con sus dedos el polvillo verde contenido en un envase de cristal redondo.

Hacía círculos con el dedo índice, y luego tomaba un puñado en su palma contemplando cómo se escurría entre sus dedos. Lo hacía más como un acto inconsciente mecánico mientras dejaba divagar su mente, en lo mucho en que le hacía falta la guía de All Might y en la importancia de aquello que debe estar haciendo el mago como para dejar guindando sus responsabilidades.

Y luego pensaba sobre sí mismo, en el cómo pasó de estar dibujando bocetos y escribiendo las habilidades de la elite en su libreta, a estar jugueteando con polvillo manipulado “más o menos legal”. Una mueca y una mirada de cansancio se posó en su semblante al sentir un nudo de incertidumbre en su pecho, Midoriya a estas alturas con un suspiro se preguntaba ¿Qué estaba haciendo? ¿Y a donde iba a parar?

El timbre que anunciaba el final del almuerzo le dió el alto a sus pensamientos, algo que francamente agradecía pues se encontraba agotado mental y emocionalmente.

Tapó el envase de cristal y limpió sus manos con un trapo viejo el cual arrojó a un lado rápidamente para por fin retirarse de ese amplio taller. Ya cuando estaba por el pasillo de regreso, nuevamente a las clases en los invernaderos, se encontró a Uraraka y a Iida quienes lo vieron acercarse con algo de sorpresa.

—¡Deku kun! ¡Te desapareciste en el almuerzo!—Llamó la chica mientras le daba una mirada curiosa.

—Te estuvimos buscando y no te encontramos—Agrega Iida.

Midoriya se ruboriza apenado mientras frota con su mano detrás de su cabeza en gesto nervioso.

—Lamento la molestia, tenía algo que hacer—Se limitó a responder, bajo las miradas intrigadas de ambos amigos. Y al distraerse por un momento, ya en el marco de la entrada, su hombro chocó contra el de otra persona—¡Ah! ¡D-Disculpa!

Su cabeza se voltea a un lado y entonces se topa con una fría mirada heterocromática.

—Ah Todoroki kun…—Logra decir, el aludido lo mira con el mentón levemente alzado e inexpresivo, es un gesto inconsciente de dominio. Lo reconoce debido a que Kacchan hace un rasgo parecido, pero le sale tosco y forzado, luciendo como una bestia asqueada al ver una criatura inferior, en cambio en el heterocromático se ve tan natural como respirar, y no es que muestre repudiar a los que están debajo de él sino que simplemente no los nota. No muestra interés alguno.

Midoriya se siente pequeño.

Todoroki volteó la mirada sin decir nada y se retira sin más al invernadero.

—Que grosero—Interrumpe Uraraka cruzándose de brazos, mostrando cierto malhumor en su rostro—él tampoco estaba muy pendiente de su alrededor.

—Tomó el almuerzo sólo y no ha hablado con los demás en la clase—Agrega Iida mientras toma su mentón de forma analítica—no parece ser el tipo de persona que se relaciona con los demás.

—Eso suena aburrido—Dice ella mientras Iida niega con la cabeza por un momento.

—Creo más bien que se concentra en su objetivo.

—Quizás…—Susurra Midoriya, más para sí mismo que para los presentes, mientras perdía de vista  la peculiar cabellera blanca y roja. Se siente diminuto ante ese ser, pero no puede evitar mirarlo como alguien realmente asombroso.

—Dejen de parlotear como viejas y entren a clase—La voz de Aizawa los sobresaltó a los tres y rápidamente se adentraron.

Esta vez todos los alumnos estaban posicionados uno junto al otro en frente de un gran mesón en el cual se hallaba macetas con tierra, una bolsa de abono, una vasija con agua, un sobre blanco en el que suponía había semillas y junto a estas una pequeña pala de jardinería.

—Esta vez aprenderán a cultivar plantas—Declara Aizawa mientras bosteza con pereza para luego tomar el sobre blanco—estas son semillas de flores, pero no las que ustedes habitualmente ven.

“Aquí no hay nada que sea habitual” Pensaba al mismo tiempo la clase entera, pese a que se contenían a decirlo en voz alta era como si estuvieran ya en sintonía.

Aizawa toma la pequeña pala y hace un agujero diminuto en la tierra.

—Estas son semillas de “flor apasional”—Hablaba mientras continuaba con su labor cuidadosamente como el mejor de los jardineros—ella germina mucho más rápido que una planta normal, y adoptará la aptitud que ustedes le pongan al sembrarla—terminó de ponerle abono y por fin le dió un poco de agua.

La maceta expulsó una chispa brillante sacándole un sobresalto a más de uno, y entonces el montículo de tierra empezó a removerse, y sobresale un tallo morado. Este se estiró lentamente hasta la altura del mentón de Aizawa, creciéndole dos hojas en cada lado, y en la punta un capullo de pétalos grises aparecía, los presentes miraban entre sorpresas y curiosidad la extraña planta, y esperando con impaciencia que tipo de apariencia tendrá cuando floreciera.

Más sin embargo pasaron los minutos que parecían eternos, mientras todos miraban expectantes como esperando el acontecimiento más importante jamás visto…

Y grande fue la sorpresa cuando el tallo se encorvó cual jorobado hasta caer al escritorio, las hojas en cada extremo se cruzaron por debajo del capullo como adoptando una perezosa posición de descanso, y el extremo no floreció sino que se hizo bolita y se removía sobre su sitio, no emitía sonido alguno sin embargo sus gestos era como si estuviera roncando.

Aizawa contempló las miradas confusas e incrédulas de algunos.

—La flor muestra mi ánimo ante esta clase—Agregó respondiendo las preguntas internas, mientras delicadamente tapaba la flor con un pañuelo. Como una madre arropando a su hijo.

Las miradas entornaban entre el profesor y la perezosa flor frente a él, nadie se atrevió a hacer un comentario al respecto.

—Iré de alumno en alumno a inspeccionar su flor, estén listo de no más poner el agua—Ordenó.

Hubo un moderado bullicio alrededor mientras cada quien preparaba su maceta y murmuraban cosas como cual tipo de flor saldría. La emoción se olía en el aire y estaba latente en los saltitos graciosos de Uraraka mientras observaba a Aizawa ir por el primer alumno.

Midoriya se tomó el tiempo para memorizar los nombres y apariencia de cada uno de sus compañeros, y el primer ansioso alumno inspeccionado por Aizawa era una chica. Una muchacha de cabello verde y extraños gestos de rana (Aunque a Midoriya le parecía tierno) llamada Asui Tsuyu, nota extra es que la aludida pedía que la llamaran “Tsuyu chan”.

—Pon el agua—Ordena Aizawa y la aludida obedece regando con delicadeza la maceta.

Unos segundos pasaron antes que se viera un chispazo, la tierra se removió y sobresalió un tallo verde, pero a diferencia del de Aizawa, este juguetón se giraba en espiral asomando unas tres hojas y al final mostrando un capullo amarillo, en unos segundos pausados floreció luciendo unos puntos pequeños azules en sus pétalos chillones. Sin previo aviso toma la vasija de agua de la mano de Tsuyu y tira sobre si el agua restante, sacudiéndose cual perrito recién bañado haciendo que el maestro se tape para evitar que el exceso caiga sobre él. A Midoriya le parecía más a una flor acuática de una laguna.

—Tú flor muestra que te estás tomando esto como un juego—Dice casi como un regaño, con su mirada ojera sobre la chica.

—Puede que me dejara llevar kero—Agrega la chica mientras con su mano juguetea con los pétalos de la flor, ante su desinterés Aizawa suspira.

—Ve con cuidado—Advierte y ella asiente.

A continuación Izuku contempla como germinan exóticas flores de sus diferentes compañeros. Del chico llamado Kirishima emerge una flor de acero, el muchacho sonreía orgulloso y presumía de la planta más masculina que haya visto.  Del más bajito de la clase, un chico llamado mineta y cuyo cabello era redondo y morado (Midoriya lo comparaba a las uvas) nace una extraña flor con curvas pronunciadas y una danza digna de una bailarina de tubo, Aizawa prohibió cualquier tipo de comentario sobre eso.

Entonces llegó el turno de Bakugou. Éste de mala gana regó la maceta y esperó no tan paciente a que germinara, el tallo era de un color naranja y con la particularidad de poseer espinas por doquier, el capullo se mostró rojo brillante. Al florecer se mostró como una pequeña y mal humorada flor carnívora, hasta el punto de intentar morder la mano Katsuki quien logró apartarla a tiempo.

—¡Oye pedazo de estiércol! ¡Respeta a quien te dió la vida o te volaré esos bonitos pétalos!—Amenazó enrabietado con chispas en sus manos, pero Midoriya resaltó el hecho de que por primera vez en todos estos años escuchó a su amigo de la infancia llamar bonita a una flor.

La amenaza poco le importó a la flor, y está como digna sucesora del carácter de su dueño lanzó de mala gana la flor de Mineta al suelo con su cabeza, éste se contuvo de reclamarle al recibir una especie de gruñido de la planta y porque de sus espinas brotaban chispas.

—Tú flor muestra que serás un dolor en el trasero este largo año escolar.

—¡¿Ah?!—Pronunció en una postura agresiva exactamente igual a la de su flor.

Aizawa pasó de largo, para llegar al siguiente estudiante. Todoroki Shouto.

—Riégala—El menor obedece en silencio.

De la tierra germina un tallo de cristal, Midoriya jadea en sorpresa al igual que algunos de sus compañeros, tres hojas blancas aparecen en cada lado y se alarga hasta la altura de la cabeza de Todoroki. Y un capullo blanco aparece en la punta, al florecer muestra un botón  rojo oscuro.

—¡Qué hermosa!—Exclama una chica a su lado de piel rosa, la planta permanece erguida bajo la mirada de Aizawa, sin mostrar acción alguna más que esa.

—¿Has hecho esto antes?—Pregunta aunque sabe la repuesta, Shouto mantiene la mirada en la planta.

—Algo así—Responde de forma ambigua, Aizawa lo contempla unos segundos, en los que parece estar pensándolo para sus adentros.

—Entonces no te diré lo que significa si tú ya lo sabes—Agrega y Todoroki asiente sin decir nada.

Los turnos que vinieron fueron los de Iida y Uraraka, y pese a que eran flores exóticas, Midoriya mantenía la atención en la hermosa y extraña planta de cristal. Pues, aunque no era su asunto, tenía la duda de que significaría carcomiéndolo por dentro, era rara y le daba una sensación fría.

Al bajar la vista por inercia, se encontró con la mirada heterocromática de Todoroki, quien lo veía con una seriedad impropia de su edad, seguramente pensando en que rayos le pasaba a ese chico raro que lo estaba mirando directamente. Midoriya pronuncia vocablos inconexos antes de voltear avergonzado, es de mala educación mirar fijamente a alguien, aun si éste le llamaba tremendamente la curiosidad.

—Midoriya—La voz de ultratumba de Aizawa lo sobresalta en su sitio, el aludido lo miraba con aburrimiento y cansancio—eres el único que falta, terminemos rápido.

Deku asiente nervioso y toma la vasija con agua, y sintiendo la mirada de media clase con cuidado riega en la parte donde sembró la semilla. Segundos pasaron, que luego fueron pasaron minutos, y que se transformaron en un largo rato.

—No sale nada…—Menciona Uraraka preocupada examinando con la mirada la maceta.

—Esto es raro que pase—Agrega Aizawa, con la mano en el mentón—deberían de nacer tan pronto sienten la magia del usuario…

Y eso hace clik en su cabeza, Midoriya recuerda que él no es un mago, que sigue sin poseer magia y que probablemente esta actividad lo requiera. Suspira con una mueca de desgano en sus labios, y estaba a punto de decirle a su profesor, cuando una vibración llama la atención de todos.

Las miradas se posan en la maceta de Izuku, que vibraba más que un taladro perforando concreto. Expulsó varias chispas, hasta caer de costado pero sin dejar en ningún momento de vibrar violentamente. Aizawa actuó por mero instinto cuando su brazo puso distancia entre la maceta y Midoriya, en un gesto protector y cauteloso.

—Retrocedan—Ordena, antes de que otra chispa violenta fuera expulsada por la maceta. Divisó una grieta saliendo por el borde de la maceta, la que se supone son hechas de un material duro e irrompible, y entonces previó lo que vendría—¡Retrocedan!

Grita antes de que la maceta se destruya, y de la tierra unas lianas verdes se expandieron y estiraron hasta llegar al suelo. Los alumnos gritan sobresaltados cuando las lianas se extienden a sus pies.

—¡No dejen que los toquen!

Sin embargo más de uno se enredó, Iida logra subir a una mesa antes de ser tocado, los estruendos de Bakugou resuenan en el sitio.

—¡Deku! ¡Si esta cosa me toca te mataré!—Grita mientras hace estallar cuanta liana aparece.

Mineta termina de cabeza cuando una liana lo levanta, Kaminari tropieza con otro grupo de lianas, Tsuyu se las arregla manteniendo sus saltos de rana esquivando cuanta enredadera se le acerca.

Aizawa desenfunda los vendajes en su cuello, y con velocidad logra arrancar a Mineta de las lianas y lanzarlo al pasillo.

—¡Los que puedan huyan al pasillo! ¡Allí hay un encantamiento básico donde no llegaran las plantas!

Midoriya mantenía una mueca de espanto en su rostro mientras contemplaba el caos que de alguna forma el causo. La pregunta es ¿Cómo? Se supone que no tiene magia y no debió de germinar nada, y planto la semilla con su mano como cualquier otro, observa sus manos por reflejo, y el horror aparece en su cara cuando divisa un rastro de polvillo verde en su palma y subiendo por sus dedos.

De cuando estuvo jugueteando con el polvillo en el taller eso es seguro, a pesar de haberse limpiado seguramente quedó residuos. Escucha un grito de Ashido, observa como la chica de piel roza es levantada de cabeza hasta llegar al techo y contempla el flexible tallo que se enreda en su pie, el impulso domina su cuerpo antes de que siquiera lo piense.

—¡Espera no!

Alcanza a oír a Aizawa, pero aun así toma impulso para saltar por entre las mesas para evitar las lianas del suelo, por el rabillo del ojo puede ver a sus demás compañeros observándolo sorprendidos, más sin embargo los pasa de largo cuando al fin toma el tallo que sujeta a la chica.

Forcejea con la gruesa liana, la tira y la remueve, pero está se enreda en una de sus manos y lo sujeta firme.

Mira alrededor con rapidez aún con los gritos de Ashido desde el techo retumbando en sus tímpanos. No hay nada a su alcance, y la liana aprieta su brazo acercándolo, pero ya sea porque el desesperado deseo de ayudar nubla su mente, Izuku no se rinde. Sigue tirando intentando cortarlo, sujeta con la mano libre un extremo y con el otro lo muerde, saboreando el amargo sabor de la planta, jala con todas sus fuerzas sin lograr nada.

Izuku Jadea y escucha a Aizawa ordenándole que huya de allí, a Iida y Uraraka llamándole, más sin embargo su mente los ignora y traza algún plan, se concentra hasta no oír las  voces a su alrededor, y piensa, pero nada venía a su mente. Y de repente siente el golpe de un objeto en su cabeza que lo saca abruptamente de sus pensamientos.

Suelta un quejido adolorido y al bajar la vista se encuentra unas grandes tijeras extrañas que brillan en dorado.

—¡Úsalo chaval!—Grita alguien a sus espaldas, desea voltear para ver quién es pero la liana que se extendió a su hombro lo inmoviliza y lo limita.

Izuku observa las tijeras a sus pies y luego a su brazo inmovilizado, y aún cuando lo intenta no puede moverse, pero su pie la toca. Midoriya pone una mueca de esfuerzo; era condenadamente pesado, y poner su pie por debajo le hacía una presión dolorosa, como si una enorme roca lo estuviera pisando, pero con todas sus fuerzas logra alzarla  e impulsarla hacia su mano.

El dorado de la herramienta resplandece por un momento sorprendiéndolo, como el reflejo del sol en un auto, y de repente en su mano se siente tan ligera como una pluma.

—¡Tienes suerte, le agradas!

Escucha esa voz de nuevo, y esta vez en serio quiere voltear a ver quién es, pero los gritos de Ashido le dicen que no puede dejarla esperando por más tiempo. Con la facilidad en que se corta el papel, usó las tijeras con una sola mano y cortó el tallo.

La planta se retuerce, soltando el agarre en su brazo y en el tobillo de Ashido, quien en un grito de susto cae pero logra atraparla antes de que toque el suelo, agachados la toma por los hombros y la observa.

—¡¿Estás bien?!—Pregunta Midoriya y ella asiente, para luego poner una mueca de horror.

Las lianas se acumulan alrededor de ellos. Izuku quiere protegerla pero siente el apretón de más lianas en sus pies, alargándose a sus caderas y cintura, cuando cree que va a llegar a su cuello, siente frío. Logra ver copos de nieve cayendo antes de contemplar su alrededor congelado.

—¡Waah! ¡Nos salvaste!—Llama Ashido, cambiando de aterrada a una chica fascinada; y entonces es cuando ve a Todoroki acercándose a ellos, su mirada estoica se cruza con la de Midoriya.

Y no puede evitarlo, se siente pequeño.

—G-Gracias…—Logra decir, el heterocromático desvía la mirada.

—En serio hiciste un alboroto aquí—Agrega, y la seriedad de su voz lo pone nervioso—tu magia debe ser bastante especial.

Izuku no sabe si tomar eso como un cumplido pues le sabe más a una acusación, sitúa la mirada a sus manos inquietas y tuerce los labios en una sonrisa nerviosa.

—Si…—Se limita responder, y ve a Aizawa llegar de un salto.

—Ustedes dos ¿Están bien?—Pregunta con el cabello hacia atrás mostrando su rostro pálido con ojeras, Modoriya asiente y Ashido sonreía embobada metida en su mundo de fantasías mientras observaba a Todoroki, quien simplemente no prestaba atención.

Aizawa observa su alrededor, el invernadero se hallaba por una parte congelada y por la otra quemadas por cortesía de las explosiones de Bakugou. También veía las miradas de asombro y preocupación que le dedicaban los alumnos desde el pasillo, suspira con fastidio y cansancio.

—Por ahora diríjanse al salón y esperen allí—Ordena, Ashido y Midoriya se ponen de pie, la chica ensoñadora sigue a Todoroki a reunirse con los demás en el pasillo, y él iba a retirarse cuando es detenido por Aizawa.

—Tú no Midoriya—Agrega con voz severa y el aludido se sobresalta—¿Usaste magia para hacer crecer tú flor?

Es más una acusación que una pregunta, siente el pánico adueñándose de su cuerpo al no trazar una buena explicación.

—¡N-No! ¡Claro que no!—Intenta excusarse entre balbuceos pero el adulto ni se inmuta.

—La única forma de que estas flores se salgan de control de esa forma es usando una gran cantidad de magia—Declara, y Deku queda en blanco al no encontrar una respuesta para eso—no puedes usar magia sin consentimiento, este tipo de incidentes llevan a una suspensión sabes…

—¡N-No! ¡Esto fue un accidente! ¡Yo no puedo usar…!

Una aparición estrepitosa lo interrumpió, en medio de ellos estaba una capa azul que Izuku reconocería en cualquier lado.

—¡All Might!—Y los gritos de asombro de los estudiantes resonaron del lugar, aunque Aizawa sólo tuvo que mirarlos de forma severa para regresar al silencio.

Midoriya observaba al mago con una sonrisa embelesada, pues a pesar de no haberlo visto en apenas un día con tantos problemas se le hizo eterno, más sin embargo lo nota tensó y su sonrisa temblaba nerviosa.

—¿Qué haces aquí?—Cuestiona con sus ojos rojos irritados brillando.

—¡N-No te preocupes Aizawa!—Dice, y Deku resalta el tartamudeo del principio—¡Yo me ocupo del debido castigo del joven Midoriya!—agrega mientras toma por los hombros al aludido sorprendiéndolo.

—Seguramente serás suave con él—Declara el mago desaliñado.

—¡Oh no, no! El joven Midoriya cometió un error muy típico—Explica, sin notar la leve tos del peli verde bajo su brazo—ya sabes esta juventud se emociona y se deja llevar muy fácilmente, él sólo necesita una buena guía para recapacitar…

—All… Might…—Llama Izuku de forma casi audible pero no lo suficiente para que lo escuche el mago, vuelve a toser.

—Además, créeme cuando te digo que éste jovencito no lastimaría ni a una mosca, siempre que no sea alguien malvado ¡Jaja!—Ríe a pesar de que el contrario no lo hace.

—All…—Llama una última vez Deku al sentir su cabeza estallar, tose desgarradoramente aun sin llamar la atención del mago.

—Aizawa estoy seguro de lo que hablo—Dice All Might con sus ojos azules brillando—este chico no tenía malas intenciones y se arrepiente profundamente de este evento, sólo necesita unas palabras y buena supervisión y ya verás como formaremos un futuro brillante.

—All Might, tú futuro brillante se está poniendo azul de lo mucho que te aferras a él—Agrega Aizawa, avisando por fin del estado de asfixia por la que pasaba el menor.

All Might lo suelta por fin y Midoriya cae al suelo recuperando la respiración con dificultad y recibiendo palmaditas en la espalda acompañadas de disculpas del mago número uno.

—Estas alarmado—Agrega Aizawa inexpresivo por la situación—¿Qué te sucede?

—¡Oh no te preocupes por mi!—Declara rápidamente incorporándose, con su sonrisa a lo alto—yo sólo estoy buscando a alguien y… ¡Gran Torino!—grita a la multitud de estudiantes espectadores reunidos en el marco de la puerta, estos se miran confundidos buscando el dueño del nombre y entonces escuchan el caminar torpe de unos pies arrastrados.

—¡Viejo por amor de Dios no vuelva a desaparecer así!—Dijo All Might casi en una plegaria bajo la sorpresa de los estudiantes.

Un pequeño anciano se acerca tambaleante con un bastón, los estudiantes le hacen espacio y lo observan absortos mientras se acerca lentamente a donde está Izuku. Al estar el peli verde en el suelo quedan a la misma altura, cara a cara.

Midoriya observa los ojos negros y el rostro con arrugas frente a él, lo observan de manera analítica, de arriba abajo, sin pestañar. Y entonces toma sus manos de forma inesperada.

Y al sentir la dureza y frialdad Izuku se da cuenta de que las manos de ese hombre no son reales sino de madera, al subir la mirada a su rostro una sonrisa aparece.

—Es difícil lavarlos del todo. Usa guantes para no manchar tus manos de residuos—Fueron sus palabras, y Midoriya reconoce esa voz.

—¿Usted fue el que me dió esas tijeras?—Pregunta Absorto, un brillo suspicaz apareció en los ojos del mayor.

—Era una prueba, ella sólo se deja usar por personas como nosotros ¿Sabes?—Los ojos verdes brillan de emoción y sorpresa, sus labios se abren queriendo sacar la duda que salía de su garganta.

—¿Usted también…?

—¡Decidido!—El grito de All Might lo asusta hasta sacarle un chillido, y antes de reaccionar se ve tomado de la cintura al igual que el anciano extraño frente a él—¡Yo me encargo del joven Midoriya! ¡Tú ve tranquilo Aizawa—dice rápidamente antes de salir disparado con un quejido agudo de fondo del pobre Izuku.

La nube de polvo que dejó detrás el mago número uno se disipaba lentamente y en un ambiente de silencio sepulcral, pues ni siquiera Bakugou se le ocurría decir algo coherente ahora por el asombro o estupefacción de lo que acaban de presenciar.

Un nervioso All Might se llevó a Midoriya Izuku y a un extraño viejo de manos de madera a toda prisa como si su vida dependiera de ello.

—Iida—Aizawa rompe el silencio sobresaltando al nombrado.

—¿S-Si?

—Las enredaderas muestran indecisión ante el camino que escogiste, dile eso Midoriya cuando lo veas. Ahora regresen todos al aula—Ordena, con su  habitual ojerosa expresión de cansancio. Pues de todas formas, era asunto de All Might y a Aizawa le daba pereza meterse.

Continuará…

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