Capítulo 12: Dinámica.

Tarareaba una animosa tonada mientras andaba dando saltitos hacia la academia, había tenido un buen fin de semana. Recibió una llamada de sus padres felicitándola y exclamando lo orgullosos que estaban de que su hija entrara en UA, comió su comida favorita y un gatito acarició sus pies con los bigotes, todas esas cosas combinadas le trazaron una sonrisa en su rostro.

Al llegar a la entrada para cambiar de calzado de calle al de salón, divisa una alborotada melena verde la cual al reconocerla sonríe contenta.

—¡Oi Deku kun!—Llama apresurándose a alcanzarlo y tomarlo amistosamente del hombro—¡Buenos di…! ¡UWAAAhh!

No pudo evitar soltar un grito agudo ante el estado lúgubre de su amigo, Midoriya llevaba unas oscuras ojeras resaltadas por su piel pálida, sus ojos abiertos y cansados miran a Occhako dibujando una sonrisa en sus labios que más que amistosa era la de un moribundo viendo un rayo de luz antes de fallecer.

—Buenos días Uraraka chan…—Saluda tenuemente antes de bostezar, el rostro de la nombrada era un poema de tragedia mientras contemplaba el estado de Midoriya.

—¡¿Qué te pasó?!

Estudios nocturnos de un grueso libro que lo hacía sentir como uno niño de primaria debido a sus explicaciones de abuelita (¿Pero que podía esperar de una autora llamada Gertrudis?), ser despertado a horas de la madrugada por el desastroso cantico de un anciano que inexplicablemente siempre lograba colarse a su habitación, trotar varias calles persiguiéndolo para luego dos largas y eternas horas de posiciones de yoga imposibles que hacen rechinar sus huesos. Y la fresa del pastel, prácticas de pociones y creación de objetos simples que terminaban en explosiones más fuertes que minas militares.

Pero no puede decirle eso a su preocupada compañera y amiga de la academia.

—Oh no te preocupes, no es nada grave, es que empecé una nueva rutina y aún no me acostumbro a ella—Responde con una sonrisa nerviosa y frotando su cabeza.

—¡Oh ustedes! ¡Buenos di…! ¡Uwaaahh!

Iida sufrió la misma reacción de Uraraka al ver a Midoriya. Aunque fue una sorpresa que su voz fuera más aguda.

Mantuvieron una charla amena mientras se dirigían a su aula, todo tranquilo y normal a pesar de la apariencia cansada de Izuku. Y así fue hasta cruzar la puerta del salón, Midoriya tuvo de recibimiento las miradas y sonrisas de curiosidad de la mayoría de sus compañeros.

—¡Midoriya!—Gritaron casi al mismo tiempo, se sobresalta al no estar acostumbrado a llamar la atención de una forma tan ruidosa.

De repente una chica de piel roza se pone frente a él con una sonrisa divertida.

—¡Estuviste grandioso aquella vez! ¡Gracias por salvarme!—Ashido toma las manos de Izuku y las balancea animadamente, Midoriya sólo puede balbucear palabras inentendibles de “no fué nada” mientras nervioso aceptaba el gesto de la chica.

De repente sus hombros fueron rodeados por un brazo firme y al voltear ve una sonrisa afilada.

—¡Hombre! ¡Eso de saltar entre las mesas evadiendo esas lianas de látigo fue muy varonil! ¡Tienes mis respetos!—Kirishima le sonreía y le daba tratos de confianza como si se conocieran hace tiempo, algo que lo avergonzaba pero agradecía de corazón.

—Aunque al final fueron rescatados por Todoroki—Agrega Tsuyu con el dedo índice en su mentón.

Tanto Ashido y Kirishima exclamaron algo como “La intención cuenta” en un intento de defenderlo. Más sin embargo al escuchar el nombre de Todoroki por inercia o reflejo busca con la mirada al aludido, encontrándolo en su asiento mirando distraídamente hacia la ventana, ajeno y  aislado del alboroto a su alrededor.

Bien podría ser la curiosidad de tener un compañero tan particular, porque vamos, tiene una cabellera de dos colores y una cicatriz en su lado izquierdo,  por lo que es imposible pasarlo desapercibido además de poseer una magia tan poderosa como el hielo.

Aún así Midoriya se sorprende al descubrirse así mismo mirándolo cada que se le presenta la oportunidad, con preguntas recorriéndole por la mente como ¿Cómo se hizo esa cicatriz? ¿Sera tan dolorosa como parece? Incógnitas que permanecerán en los años venideros pues no se atreve a dirigirle palabra y no quiere entrometerse en asuntos personales ajenos.

Y durante su interrogatorio mental, descubre con nervios que Todoroki le devuelve la mirada, sin voltear la cara y apenas mirándolo de reojo, pero aún así viéndolo. Izuku huye volteando la cabeza y fijando la mirada en otra parte, sintiéndose descubierto intenta de manera pésima de actuar natural.

—¡Deku!—La voz grave y enardecida de Bakugou lo toma desprevenido y se sobresalta en su sitio. El rubio abre bruscamente la puerta y se le acerca dando pisotones—¿A dónde te llevó All Might?—pregunta de forma brusca.

—Eh ah p-pues…—Balbucea nervioso y siendo el objeto de atención de todo el salón, sabe que debe mantener el secreto sobre su entrenamiento de alquimista más sin embargo justo ahora no se le ocurre una buena y creíble mentira.

Ante los irritantes balbuceos inconexos y a la espera de una respuesta Bakugou lo toma del cuello de la camisa.

—¡Responde estúpido nerd! ¡¿Qué quiere All Might con un idiota que se supone no tenía magia?!—Contempla la mirada absorta del contrario, entre intimidado y sorprendido como solía ser antes, como sigue siéndolo. Pero antes de propinarle una explosión como en los viejos tiempo ve un brazo que se interpone y los termina de separar.

—¡Alto Bakugou! ¡No está permitido este tipo de alborotos en UA!—Iida se pone en medio de ambos manteniendo una expresión estricta ante la furia del contrario.

—¡A un lado cuatro ojos! ¡Esto es entre el Deku y yo!—Iba a remeter contra el contrario cuando la voz de Uraraka interrumpe llamando su atención.

—¡Deku kun tiene magia!—Grita sin temer a la rabieta del rubio

—¡¿Ah?! ¡¿Estás loca?!—Pronuncia con mueca indignada y volteando a ver a la chica, esta se sobresalta pero mantiene la mirada sin doblegarse.

—¡¿Tú la viste no?! ¡Además me salvó con ella!—Replica a la vez que el rubio se sitúa frente a ella entre perplejo y molesto.

—¡¿Qué magia?! ¡Éste nerd nunca ha poseído magia ni la tendrá!

—¡La tiene!

—¡Que no!

—¡Que sí!

—¡Que no!

—¡Que sí! ¡Díselo Deku kun!—Ambos miran a Midoriya detrás de Iida, quien apenas procesaba el hecho de que el conflicto se desvió de “porque lo quería All Might” a “si tenía magia o no”, y sinceramente no sabía si eso era mejor o peor.

Tanto la mirada carmesí de Bakugou y la achocolatada de Uraraka lo observaban expectantes de una respuesta, y no eran los únicos puesto que todos los presentes en el salón tenían sus miradas fijas como navajas en él. Los nervios se hacen presentes nuevamente.

—B-Bueno…

—Dejen el alboroto y regresen a sus asientos—Como una bendición del cielo Aizawa se presentó en la puerta y apaciguó los ánimos.

Los alumnos rápidamente empezaron a tomar sus asientos, Bakugou chasqueó la lengua dándole una última mala mirada a Uraraka y ésta le mostró la lengua devolviendo el gesto agresivo; antes de que ambos retornaran a sus respectivos puestos. Justo ahora Midoriya en serio admiraba a Occhako por ser la primera chica en enfrentar a Kacchan.

—Bien, hoy tenemos otra actividad especial—Aizawa bosteza con su habitual pereza antes de proseguir—será en la sala de conjuros, así que síganme.

Aizawa guió a los alumnos por los pasillos del edificio hasta llegar a una sala amplia y con techo gris, aparte de eso no había nada más interesante, ni siquiera muebles o algún tipo de obstáculo para usar como una prueba. Empezaron los murmullos respecto a que iban a hacer allí y como una academia tan prestigiosa tenía un sitio tan simple y hasta aburrido.

—Oigan—Con su voz lúgubre Aizawa calla los susurros y llama la atención de los presentes—recuerden, están en una academia de “magos”, donde hay “magia”, fantasías y otras cosas. Por lo que naturalmente…

—¡Nada es lo que parece!—La voz detonante y carismática vibró en todos los estudiantes, quienes emocionados volteaban a ver al ídolo que de la nada salía de unos destellos azules y amarillos—¡He llegado! ¡All Might!—se anuncia con su característica sonrisa reluciente blanca.

Los gritos y jadeos de emoción hicieron mella hasta que una rápida mirada severa de Aizawa restableció el orden.

—Cómo verán hoy All Might guiará la actividad—Declara mientras el nombrado se posicionaba recto junto a él.

—¡Seguro pensarán porque los trajeron a este sitio sin nada especial!—Comienza, con la clase mirando alrededor en busca de algo que hacer.

En un breve momento, mientras observaba al alumnado, All Might y Midoriya cruzan miradas, el mago sintió una sensación de culpa al ver las visibles ojeras y expresión de cansancio del joven. Su estado le traía viejos recuerdos de sí mismo en su juventud, y la fugaz incógnita de si Midoriya podría soportarlo cruzó su mente. Él mejor que nadie sabía lo duro que llegaba a ser Gran Torino; y eso sumado a las radicales actividades de UA lo hacían replantearse seriamente, pues aunque de verdad deseaba que Midoriya no dimitiera, admitía que podía ser demasiado para un chico como él.

Temía que rechazara su don ahora que el mundo lo necesitaba.

Pero entonces lo ve esbozar una sonrisa, ansioso por ver lo que le traerá. Sus ojos brillantes le gritan en silencio que él superará cualquier reto con tal de volverse más fuerte, y sus preocupaciones se esfuman como el aire. All Might quiere reír pero se contiene y en su lugar amplía su sonrisa.

(¡Acepto! ¡Esto va para ti!)—Responde sin decirlo en palabras, y aplaude un par de veces.

Los estudiantes ven su alrededor brillar y deshacerse, cambiando de forma y mostrando siluetas nuevas que antes no estaban allí. Para cuando reaccionaron se vieronen un claro, rodeados de una espesura de árboles e incluso divisando montañas en el horizonte.

—¡La academia entera funciona con magia!—Informa sonriente ante lo desorientados que estaban los presentes—lo que están viendo es una ilusión que hizo la sala a partir de la imagen que visualice en mi mente, no cometan el error de pensar que es falsa, pues esta jungla la sentirán tan real como ustedes mismo.

Mientras hablaba los alumnos tocaban los árboles, la tierra, el césped, comprobando la verdad del mago. Midoriya divisó un riachuelo en el cual se agachó y metió la mano, confirmando la fría humedad de está y que incluso al sacarla  sus dedos escurrían gotas.

—¡Esto es tan genial!—Exclama Uraraka a su lado mientras ensoñadora ve pasar una libélula—¡De una sala aburrida a una jungla misteriosa! ¡Sólo en UA!

Midoriya sólo puede asentir sonriente estando completamente de acuerdo. La clase empezó a rodear al mago número uno y a Aizawa en un círculo, prestando total atención a lo que fueran a decir.

—Lograste llegar a ellos eh…—Agrega Aizawa aburrido mientras All Might sólo suelta una risa.

—Es el donde la magia—Le dice y Aizawa sólo bosteza con pereza. All Might regresa su atención a los estudiantes—un mago siempre tiene que enfrentar terrenos y ambientes difíciles para llegar a su objetivo. Incluso teniendo de rivales a otros magos tan capacitados como él, es inevitable tener que competir por ser el primero en encontrar un ingrediente para una poción, una reliquia o descubrir un secreto del mundo de la magia ¡Y la Actividad de hoy representa eso!

Contempla con satisfacción como el ambiente se torna más tenso y los rostros de los alumnos más serios. Quizás prediciendo lo que iba a decir. All Might apunta con su dedo índice al horizonte.

—Formarán parejas y competirán por llegar a la cima de esa montaña, las cinco primeras en llegar serán las ganadoras y las que pasen está actividad, los que pierdan tendrán tarea extra de Aizawa.

Todos voltearon a ver al nombrado quien mostró una tétrica sonrisa con semblante oscuro.

—(Definitivamente pasaré)—Pensó toda la clase al unisonó.

—Pueden usar su magia, trucos o cualquier plan que se les ocurra para retrasar a los demás para salir victoriosos. Pero tengan presente que la pareja sólo ganará en cuanto ambos estén en la cima—Declara y Midoriya traga grueso.

Al mirar a su alrededor ve que no era el único nervioso, puede ver a Mineta comiéndose las uñas con ansiedad, a Aoyama, el chico con brillos constantes, temblar mientras en vano fingía tranquilidad. Tsuyu dándole palmaditas de apoyo en el hombro a Hakagure, la chica que usualmente no nota debido a la particularidad de que es invisible, aunque es una joven bastante simpática. Todos los rostros muestran nervios, pero están tan dispuestos a ganar como él.

—Las parejas se decidirán de las siguientes formas.

El mago chasquea los dedos, y en una tenue nube de humo rosa aparece una pequeña muñeca, con cabello trenzado rojo y ojos brillantes azules, su rostro de porcelana estaba bañado en pecas dándole un aspecto infantil. En su espalda sobresalían dos pequeñas alas blancas que la mantenía a flote y a la vista de la clase. Izuku reconoce que era tierna.

—Ella es Sheila, una de las hadas ayudantes que viven en la academia—La aludida hace una silenciosa reverencia enterneciendo a más de uno—ella escogerá al azar a las parejas.

Sheila sacó del bolsillo de su vestido morado una varita con una estrella blanca en la punta, como en una danza giró sobre si. Midoriya al igual que el resto de la clase admiraron como la sombra debajo de la muñeca empezaba a brillar y a formar flechas blancas luminosas de izquierda y derecha.

En un parpadeo brillante las flechas aparecen debajo de dos personas. Midoriya y Uraraka.

—Ya tenemos la primera pareja—Anuncia All Might.

Uraraka sonríe a un apenado Izuku.

—¡Esforcémonos Deku kun!—Dice animada y el aludido asiente devolviendo el gesto.

La muñeca hace otro giro sobre su eje y las flechas aparecen debajo de la siguiente pareja.

—(No otra vez por favor…)—Piensa Iida reacio al ver que de nuevo terminó con Bakugou, éste le devolvía la mirada con expresión irritada.

Tomó alrededor de unos minutos terminar de conformar y juntar las parejas. Con el último dúo Sheila hizo aparecer entre brillos una esfera mediana transparente con el número tres marcado en grande.

—Empezarán tan pronto esta esfera marque “cero”—Mientras explicaba ambos magos se apartaban del grupo con el hada flotando entre ellos—nosotros esperaremos a lo alto de la montaña ¡Suerte aprendices!

Y con eso último Sheila sacudió su varita para desaparecer junto a los magos en una tenue nube de humos rosa.

La esfera empezó a resplandecer, Midoriya traga grueso cuando ve cambiar el tres por el dos, por el rabillo del ojo ve a Bakugou chocar los puños con  una sonrisa retadora, empieza a sentir frío en el ambiente. Contempla a Todoroki preparar su derecha y ver de manera fija e impaciente el marcador.

Cuando el objeto redondo parpadea, Izuku toma aire y prepara su mente mientras tantea con una mano los objetos pequeños de plástico que se hallaban pegados a su cinturón.

—Presta atención mocoso porque esto es de vital importancia—Recuerda las palabras de Torino durante un descanso de las prácticas—por bendiciones del cielo o cosas del destino posees la fortuna de tener una flor solar, así que felicidades tienes una vasta y jugosa cantidad de polvillo para usar ¡Pero no te confíes!

Le advirtió mientras alzaba su dedo índice como palo de madera a un intrigado Izuku.

—A la hora de batallar es crucial el ahorro, así como los magos se cuidan de usar una racionada cantidad de aura en sus hechizos para no quedar exhausto en un enfrentamiento, un alquimista debe usar con juicio e inteligencia el polvillo, porque en el momento en que se acabe estarás desnudo.

Explica, mientras le muestra a Izuku las dos cantimploras que hasta ahora había usado para llevar su polvillo.

—Utilizar este tipo de contenedores es poco práctico, no controlas la cantidad que usas y para cuando te des cuentas estarán vacíos—Dice con expresión desaprobatoria a lo que Midoriya se limita a asentir como niño regañado.

Lo ve tirar a un lado las cantimploras, y luego; de una mochila negra que había llevado curiosamente ese día, saca un cinturón negro con lo que parecía pequeñas capsulas algo transparentes en forma de ovoide pegadas al cuero por delgadas cintas negras.

—Diseñé este cinturón especial en mis años de aprendizaje, de mis obras más simples y rústicas pero de mayor utilidad, además se ve genial en cualquier pantalón—Extiende el objeto a Deku el cual lo recibe con asombro.

Observa en la hebilla plateada el trazo del dibujo de un mono y luego vuelve a ver a Gran Torino

—¡Muchas Gracias!—Dice sonriendo con brillo en los ojos, Torino asiente en respuesta manteniendo una expresión de mentor diligente que pocas veces ha visto Izuku.

—Escucha bien Midoriya Izuku—Empieza como última advertencia y mirando a los ojos al nombrado con suma seriedad—piensa en cada gramo de polvillo que uses como tu arma principal y tu salvación, el agua en un desierto de magias poderosas. Recuerda, para un alquimista tener las manos desnudas significa la derrota ¿Comprendes?

—(Gracias Gran Torino, comprendo perfectamente)—Izuku determinado asiente a la nada.

Entonces el marcador muestra “0” y una ventisca helada lo abruma…

Continuará…

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2 comentarios sobre “Capítulo 12: Dinámica.

  • el septiembre 10, 2017 a las 12:22 am
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    Por un momento me emocione pensando que a Izuku le tocaria con todoroku, pero esta bien por que se esta poniendo bueno.

    Saluditos

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  • el octubre 2, 2017 a las 4:41 pm
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    ¡Wow! ¡Me encanto el cap! ❤❤❤

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