Capítulo 19: Vínculo.

Izuku no cavia en su alegría, se podía ver en la manera en que subía y bajaba los talones y sonreía estúpidamente. Y ni siquiera la inexpresividad y las miradas de extrañeza que le brindaba de tanto en tanto su compañero le quitaba el júbilo y el alivio de haber pasado la actividad con un día restante.

Ambos esperaban en el punto de partida, en donde los dejaron en un principio. El como Todoroki supo ubicarse para regresar en toda esa nieve era algo que Deku se moría por preguntar pero no se atrevía, en esos tres días de convivencia aprendió que el contrario era de muy pocas palabras pero eso no evitó que supiera cosas de su vida que probablemente más nadie sepa.

Aún le sabía amargo el saber que el segundo mejor mago era un abusivo con su esposa e hijo, y no lo comprendía en un principio, pero el hecho de que Todoroki le haya abierto esa parte tan complicada de su vida era para mostrarle las causas mayores de haberle plantado una declaración de guerra, que el objetivo de superarlo no nació por casualidad.

Izuku no tiene idea de cómo sentirse al respecto, y cuando miraba de reojo el solitario y distante semblante de Todoroki el inevitable deseo de querer hacer algo lo corroe por dentro, aunque no sepa que.

Un brillo tenue blanco le alumbra la cara a él y a Todoroki, y cuando se extingue se muestra ante ellos una puerta de madera antigua.

—Es hora—Agrega Todoroki y Midoriya asiente antes de seguirle el paso entrando por la puerta.

Se siente repentino pasar del ambiente frío del invierno al cálido del salón, se ven recibidos por Aizawa y Trece quienes los observaban en medio de la sala y detrás de una mesa de madera.

—¡Felicidades! Fueron de los primeros en aprobar—Anuncia la mujer.

Izuku aprieta los labios para reprimir un grito de emoción mientras que Todoroki sólo desvía la mirada en gesto aburrido.

—Pongan sus artículos en la mesa—Ordena Aizawa apuntando al objeto.

Izuku se apresuró a hurgar en su mochila al igual que Todoroki. El cuerno de un señor del bosque, la cantimplora con la lágrima de luna y el cristal de la princesa Aria.

En un chasquido de dedos los artículos se vieron partidos a la mitad bajo el asombro de Izuku.

—De esta forma la repartición es más justa ¿No lo creen?—Agrega Trece, mientras Izuku contemplaba los objetos rotos perfectamente por la mitad. Y estaba a punto de asentir estando de acuerdo cuando la voz estoica de Todoroki interrumpió.

—No del todo—Agrega con una mirada inconforme a la cantimplora, que a pesar de estar rota mantenía la gota en su interior.

Izuku piensa que quizás no esté satisfecho con recibir la mitad de los artículos, quizás reclame por más, lo cual para él era lógico reconociendo que el contrario tuvo un mejor desempeño mientras que Midoriya actuaba de forma imprudente. Pero grande fue su sorpresa al escuchar que era algo totalmente distinto.

—La cantimplora es de Midoriya y ahora está rota—Agrega bajo la sorpresa del nombrado y las miradas expectantes de los mayores.

—Las gotas de luna son muy inestables, si la hubiésemos pasado a otro envase habría el riesgo de que se evaporara sin más—Explica Trece más sin embargo el contrario no se veía muy convencido.

—Pero romper algo ajeno y quedármelo es algo…

—¡Está bien Todoroki kun!—Interrumpe Izuku alzando las manos con una sonrisa apenada—tengo un montón de cantimploras en casa así que no me afecta en nada.

Y era cierto, al descubrir este don con el polvillo la primera vez gastó todos sus ahorros en cantimploras para poder guardarlo, aunque al recibir el cinturón de Torino ya no las volvió a utilizar. Se sentía algo apenado por el repentino gesto de Todoroki de considerar incorrecto el hecho de quedarse con la pertenencia ajena, y aun verse no muy conforme al aceptarlo.

—La siguiente pareja se aproxima—Anuncia Aizawa.

El brillo tenue en las ranuras de la puerta embelesa a Izuku por un momento antes de hacerlo sonreír con emoción, no pudo ver a sus compañeros partir pero los verá retornar, y con suerte, podrá ver los mundos que les tocaron.

Escucha unos quejidos femeninos y unas blasfemias antes de que las puertas fueran bruscamente abiertas. Ve a Uraraka ser la primera en entrar cayendo de bruces contra el piso, Bakugou apareció en el marco de la puerta contemplándolos ceñudo y malhumorado.

—¡Al fin! ¡Un suelo fresco y sin arena!

La voz de alivio de Uraraka le sonó distante, pues sus ojos se habían posado en el paisaje a espaldas de Bakugou. Un sol abrazador, arena fina y amarilla, y a la lejanía unas dunas de arena calurosas.

No pudo evitar ensanchar su sonrisa por la emoción latente en su pecho.

—¡Un desierto!—Exclama maravillado, llamando la atención de la chica de mejillas rozadas que dejó de darle mimos al suelo para dirigirle una mirada de asombro.

—¡Deku kun! ¡¿También lo lograste?!—Uraraka sonríe contenta a pesar del chasquido de lengua de Bakugou.

Aizawa los llama para repetir el mismo procedimiento que le hicieron a él y a Todoroki. Lo que le da un momento a Izuku de verlos mejor, nota con sorpresa que ambos están vestidos en conjunto con ropa de safari de color café. Con sombreros y todo, con el detalle de que Uraraka lleva unos pantalones por encima de la rodilla a diferencia de Kacchan que era totalmente largos.

La atención de Izuku se enfrascó en los objetos puestos en las mesas, una perla blanca, un trozo de madera y lo que parecía el colmillo de algún animal. Los artefactos fueron perfectamente divididos y Uraraka, tan pronto guarda su parte, se apresura a saludarlo como es debido mientras que Bakugou sólo se limita a recargarse en la pared después de dirigirle una mirada de desdén a él y a Todoroki.

—¡¿Qué tal te fue Deku kun?! ¡La verdad es que fue una experiencia muy alucinante! Aunque fue muy caluroso, mi piel está algo quemada y tengo arena en todas partes.

Izuku no puede evitar ruborizarse por las palabras dichas tan a la ligera por ella pero que dejaban divagar su mente en cosas tan vergonzosas. Estando de cerca, puede percatarse que la piel de la cara y parte de los brazos de su amiga es tan algo enrojecidas seguramente por la exposición al sol, observa de soslayo a Kacchan, y comparándolo con ella, no se ve realmente afectado aunque, desde que recuerda, el chico siempre ha sido de piel bronceada.

Uraraka nota su acción pero interpretándola de otra forma.

—¿Sabes? El trabajo en equipo no fue tan malo como creí…—Agrega pensando que esa era la duda y llamando la atención de Izuku, la ve poner un puchero de frustración en sus labios—supo protegernos del sol con la sábila de ciertas plantas y mantenernos caliente durante las noches, además de encontrar los objetos en la lista. Si, reconozco que es eficiente—suelta un bufido de resignación antes de mirar a Izuku con coraje—¡Pero es un bruto insensible y sordo a las sugerencias! ¡Sinceramente no sé como lo pudiste soportar todo este tiempo!—Izuku se reía nervioso como excusándose por las faltas del rubio cenizo que ajeno a su conversación miraba la pared como la cosa más interesante del mundo.

—Lo siento Uraraka. Él es así, difícil…—Decía, pero la chica se distrajo al ver por encima del hombro de Deku a Todoroki, observando con expectación la puerta.

—Oye dime…—Empieza, con la mano a un costado de su boca y cautelosa de que el más destacado del salón no los escuche, a pesar de que hace un momento hablaba abiertamente y sin cuidado de Bakugou (Lo cual para Izuku es mucho más osado)—¿Cómo te fue con Don cubo de hielo?

Por un momento se queda en blanco, al no encontrar palabras exactas que describan el tiempo compartido con Todoroki Shouto, por un momento el recuerdo de cuando le dijo su desgracia cruzó su mente, recuerdo que fue descartado y se recriminó el siquiera haberlo pensado. Todoroki nunca le dijo que era un secreto ni le prohibió que se lo dijera a nadie, pero igual jamás sacaría un tema tan delicado a relucir a otras personas imaginando el sin fin de problemas que esto le traería a Todoroki.

—No… fue tan complicado—Fue su ambigua respuesta.

Las parejas fueron llegando al poco, mostrando a sus espaldas los diversos paisajes exóticos a los que fueron enviados. Iida y Yaorozu regresaban de un sitio montañoso y húmedo, con vestimentas propias de montañismo. Las botas que ambos llevaban dejaban huellas húmedas en el piso además de que, por comentario de Uraraka, el cabello de Yaorozu estaba desarreglado y un tanto esponjado.

—La humedad lo pone rebelde—Agregó la chica mientras que con una mano intentaba arreglar su alborotada melena y con la otra sostenía un elegante espejo de bolsillo.

Aparte de eso no había nada más que destacar y ambos cumplieron los pedidos en óptimas condiciones.

Izuku observó con una sonrisa que todos cumplieron la actividad, aunque había que añadir que no todos estaban físicamente bien. Por ejemplo Kirishima y Kaminari tenían magulladuras y raspones porque, según ellos, pelearon contra enormes tigres voladores (Izuku había leído de esas criaturas, los tigres águilas). Mineta poseía numerosos moretones y marcas de golpes, muy al contrario de su compañera Asui que lucía perfectamente, el chiquillo insistía a los chicos que era por haber peleado contra una enorme bestia y que peor había salido ésta, mientras que Asui con un tono despectivo había dicho que en más de una ocasión atrapó a Mineta respirando asquerosamente cerca de su rostro mientras dormía.

Pero igual, Izuku se enorgullecía de que todos sus compañeros se estén esforzando al igual que él por perseguir sus sueños. Le incitaba a seguir.

Para cuando estuvieron todos Aizawa se sitúo en medio de la sala llamando la atención. A pesar de lucir tan desaliñado y que siempre tenía esa expresión mañanera malhumorada, Izuku se sorprendía por la forma en que a veces, y cuando quería, su presencia imponía respeto y hacía callar de a poco las conversaciones de la clase.

—Saben…—Empieza el adulto, parado frente al alumnado junto a Trece—normalmente en este tipo de misiones los profesionales evitamos hacer equipo ¿Tienen una idea de porque?

Por reflejo Izuku mira de reojo a Todoroki cuando piensa en la respuesta, para después desviarla al piso antes de que éste lo notara, con una expresión cohibida y tímida murmura la respuesta lo suficientemente alto para que lo escuchen.

—Por la rivalidad ¿Cierto?—Agrega y Aizawa asiente.

—Mientras más extraños los objetos, más valiosos son; y más ambición generan en los implicados. Han habido muchos casos de magos que fueron timados o traicionados por sus propios compañeros, por eso hay que pensártelo dos veces cuando vayas hacer equipo con alguien.

—O bien hacer equipo con alguien de tu entera confianza—Interrumpe Trece, alzando el dedo índice de forma diligente—hoy son apenas aprendices totalmente inexpertos al mundo que se les presentan, pero un día, sino dejan de luchar, serán magos. Y los lazos que hoy habrán hecho, en el futuro pueden ser su soporte o la mano auxiliar que impide que caigan del barranco, es uno de los objetivos principales de eta actividad…

A medida que Trece seguía su discurso, la mirada de Izuku paseaba en los rostros de sus compañeros. Algunos sonreían con cierta esperanza que sólo brinda la sensación de compañerismo, y otros hacían gestos un tanto reacios quizás porque no congeniaron con su compañero. Verlos mostrar sus reacciones ante el trabajo en equipo, hacen que involuntariamente ladee la mirada hacia Todoroki, en un pensamiento ingenuo de que quizás él también expresara con gestos faciales como se había sentido con la convivencia forzada.

Pero se encontró con que éste también lo miraba, estoico y sin decir nada dejándolo con la duda. Y después de unos segundos ambos la desvían al lado contrario, como si fuera un acuerdo mutuo de que cada vez que crucen miradas la cambien de inmediato.

Izuku no entiende porque lo hace Todoroki, pero en su caso es porque la vergüenza se lo devora por dentro al imaginarse el sin fin de pensamientos negativos que le deben cruzar por la mente al contrario ante su mirada fija.

Pero igual piensa, que si es cierto lo que dijo Trece de que la actividad buscaba establecer lazos, pues entonces quiere intentar llevarse bien con Todoroki, aún si son rivales o éste no muestre interés alguno de tener amistades, al menos la mínima posibilidad de no descartar una posible futura nueva cooperación.

Y que sea totalmente voluntaria.

—Pueden regresar a sus hogares a descansar. Mañana empezaremos las clases.

Aizawa junto a Trece empezaban a retirarse, siendo seguidos por el alumnado. Izuku ve alejarse a Todoroki, y teniendo en mente las palabras de Trece, consigue el valor para llamarlo.

—¡T-Todoroki kun!—El aludido detuvo su paso y ladeó la cabeza lo suficiente para mirarlo de reojo, con esa expresión tan estoica y tan particular que solamente posee él. Izuku nota las palmas sudorosas y los segundos eternos mientras busca las palabras adecuadas para decirle al contrario—buen trabajo y gracias por todo.

Izuku sonríe de la mejor forma que puede.

Contempla como los ojos heterocromáticos parpadean mostrándose por un breve momento incrédulos para luego regresar a la normalidad.

—……Bien…—Fue la tenue respuesta de Todoroki antes de finalmente retirarse.

Tan distante que Izuku lo siente inalcanzable. Suspira antes de seguirle el paso a Uraraka y a Iida que discutían seriamente de cual paisaje y experiencia fue más difícil, cosa que para él Uraraka ya tenía clara ventaja al haber tenido a cierto rubio explosivo de compañía.

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Cuando ya estaba listo con su uniforme escolar para retirarse a su hogar Izuku fue interceptado por All Might, quien al enterarse de su desempeño en la actividad lo llevó contento al taller en donde esperaba Torino.

—Valla, en verdad lo lograste eh, incluso creaste polvillo de agua—Agrega Torino mientras tomaba el cuerno del señor del bosque y lo examinaba con parsimonia.

—Aizawa me dijo que él y el joven Todoroki fueron los primeros en llegar ¡Felicidades joven Midoriya! ¡Vas en buen camino!—All Might le da una potente y orgullosa palmada en su espalda que casi hace que escupa los pulmones.

—Te subestimé chico, me alegra que lo lograrás—Torino en cambio le da un afectuoso puñetazo en el brazo que le tronó los huesos.

—Gr-Gracias—Agradece, pues aunque tosía adolorido y más tarde le saldrá un moretón por las muestras de afecto, se sentía feliz de tener todo el apoyo de quienes reconoce como sus mentores y guías—aunque de no ser por mi compañero no hubiese llegado tan lejos…

—Bueno eso es obvio, eres pésimo sobreviviendo por tu cuenta joven—Interrumpe All Might y Torino asentía dándole la razón, de las pocas veces que ambos están de acuerdo piensa Izuku con desgano—pero a pesar de tus pocas habilidades te las arreglaste para cumplir a la perfección el principal requerimiento de la actividad. Trabajo en equipo.

Izuku jadea con sorpresa antes de bajar la mirada al suelo y asentir, replanteando para sus adentros las cosas que aprendió con Todoroki y las palabras de Trece, pensando realmente en que tan bien lo habrá hecho.

—Pensando en el sin número de errores que habrás cometido eh…—Torino llama su atención y se encuentra con su expresión exasperada—si estas insatisfecho con tu desempeño pues trabaja duro para que en la próxima lo hagas mejor, y quita esa cara de pescado.

Izuku enrojece apenado y All Might ríe de buena gana.

—No te preocupes joven, está bien si cometes errores, en el futuro se convertirá en las mejores de tus experiencias.

—Dile de la vez que mandaste a volar una torre cuando practicabas ese hechizo de fuego.

—¡T-Torino! Él joven no necesita escuchar eso…

—O de esa vez que intentaste levitar tú mismo desde un edificio y caíste en el baño de las chicas…

—¿Eh? ¿All Might intentó Levitar?

—¡Ja! ¡Sí que lo intentó! También está esa vez en que…

All Might observaba con horror como su charla para animar al joven paso a Torino relatando sus más vergonzosas desventuras. Y aunque Midoriya se veía absorto y embelesado de escuchar historias nunca antes sabidas del mago que más admiraba, dio gracias a los dioses cuando sonó su celular interrumpiendo la charla.

—¿Bueno?

Tanto Midoriya como Torino notaron que, mediante continuaba hablando la persona al otro lado de línea, los aires All Might se volvían más serios. Al poco colgó para dirigirse a los presentes.

—Lo siento, tengo algo que atender—Agrega bajo la sorpresa de Izuku.

—Ve con cuidado Toshinori—Agrega Torino teniendo una idea de lo que podría tratar. All Might asiente y escucha Midoriya llamándolo.

—¡A-All Might!—Mira con ojos brillantes como el aludido le dedica su atención—n-nos vemos pronto—dice, un tanto avergonzado ante el pensamiento de que quizás fue muy informal, más sin embargo el rubio le sonríe ampliamente alzando su pulgar antes de ir por la puerta y desaparecer de la vista.

Al hallarse solos, Torino mira el semblante pensativo de su joven pupilo.

—Supongo que te darás una idea de lo que fue eso—Agrega, y ve como Izuku baja la mirada con una mueca incómoda.

Torino sabía que a pesar de los esfuerzos de Toshinori era obvio que estaba ocupado en algo más.

—S-Sé que All Might debe ser alguien muy ocupado, y estoy seguro de que debe tener un sin fin de misiones complicadas que cumplir, es por eso que me hace feliz que aún con eso consiga el tiempo para ayudarme…—Explica, moviendo los dedos de manera inquieta como suele hacer cuando está preocupado.

—¿Y no quieres saber lo que hace?—Su pregunta logra un pequeño respingón en Izuku.

—No quiero estorbarle…

“Es perceptivo” Torino se había dado cuenta de eso desde la primera vez que lo vio, que pese a ser más claro que el agua que se moría por saber que es aquello que puso tan serio a Toshinori, era consciente de que aún si lo sabía nada podría hacer para aportar alguna ayuda.

—No puedo decirte mucho del asunto—Agrega ante la mirada desanimada del menor—pero, si te esfuerzas, quizás puedas dar con la solución al problema.

La mirada de Izuku se iluminó esperanzada, haciendo que sonriera.

—¡¿De verdad?!

—Al menos algo podrás hacer, sólo si te esfuerzas claro.

—¡Por supuesto!—Alzó los puños animado con el nuevo incentivo, a lo que Torino asiente ante la nueva imagen de motivación frente a él.

—¿Quieres usar los artículos que conseguiste de la actividad? Tengo ganas de crear algo loco.

Y a pesar de la peligrosa expresión traviesa del anciano eso no le quitó las ganas de trabajar duro para intentar ayudar a su ídolo.

—¡¿Por dónde empiezo?!

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Pese a ser ya el atardecer había permanecido en la academia, vagando por los pasillos y mirando pasar a cuanta hada se topaba por el camino.

Era una costumbre, no el permanecer en la academia después de las horas escolares, sino el estar ese tiempo a solas. Caminando sin rumbo o sentado en un sitio en solitario escuchando el silencio, a veces en una biblioteca o librería pasando el rato leyendo libros.

Desde que recuerda estar en solitario le da paz y tranquilidad, y si hace memoria aprendió eso de ella; en esos momentos en donde de pequeño la veía a escondidas estar un rato sentada en las escaleras estática y mirando absorta un punto fijo, y eso sólo cuando ese hombre no se hallaba cerca.

Había aprendido que era en ese momento donde tenía un ligero descanso y conseguía las fuerzas para seguir soportándolo, era lo que con más fuerzas recordaba. Más sin embargo esos instantes siempre se le hacen cortos, y ahora más que nunca cuando al girar en una esquina se topa con esa silueta que tanto detesta.

—Estás en el camino—Dice, frunciendo el entrecejo en una agria expresión. El contrario se mantiene firme e indiferente en cambio, con sus molestas llamas ondeando sus hombros y cabeza como si fueran medusas.

—Al fin te encuentro Shouto—Dice, con su voz grave que le hacía recordar de cuando de niño se escondía y lo escuchaba llamarlo tan fuerte que retumbaba en las paredes.

Endeavor miraba su hijo desde arriba y con los brazos cruzados, en esa pose firme que antes lo intimidaba pero ahora lo enervaba.

—Supe de tu desempeño en la actividad, ya sabes que lo supervisan ¿No?

—No es algo en lo que debas inmiscuirte—Endeavor suspira exasperado.

—Fue patético como usaste las llamas en la cueva, un poco más y te hubieras ahogado—El menor aprieta los labios, antes de volver a caminar.

—Es lo que me pasa por usar tu poder—Continúa caminando, sintiendo sus nervios hervir—me prueba de que sólo debo usar los poderes de mi madre para llegar a lo que quiero.

—Deja tus malcriadeces Shouto—Dice severo, mientras ve al menor pasar a su lado sin mirarlo—sino aprendes a usar tu lado izquierdo serás imperfecto, fracasarás en mi meta de derrotar a All Might.

Shouto aprieta los puños ante ese tono de voz, tan despectivo que lo hacía sentir como un objeto inerte y sin voluntad. Odiaba cuando lo hacía sentir así, detiene su paso y encara una vez más al adulto con su mirada endurecida.

—Derrotaré a All Might, pero con sólo el poder de mi madre y no con tus métodos. No te necesito.

Endeavor bufa, exasperado de lo que considera un comportamiento rebelde y estorboso.

—Dices eso, pero por lo que vi en esa cueva ya estás llegando a tú límite.

Y es como si diera en el clavo, pues Shouto aprieta los dientes al entender que si la situación era realmente desesperada volvería a sucumbir como lo hizo en la helada cueva. Volvería a perder contra su padre, y eso no lo permitiría.

Más cuando se disponía a responderles fue abrupta y estruendosamente interrumpido.

La escena pasó en cámara lenta, primero ambos escucharon un ligero sonido de crujido provenir de la pared a su costado, más exactamente en donde estaba Endeavor. Shouto observa la diminuta grieta aparecer en el muro y luego a su padre arquear una ceja extrañado igual que él.

Y luego vino el pandemonio, una potente explosión con brillo verdoso apareció a un paso frente a él. Tan cerca que sentía el vapor caliente rozar su cara pero por milagro no llegó a más de eso.

Shouto está tan sorprendido que está pasmado observando los pedazos de concreto caer y unas tenues llamas verdosas en el suelo. Sale de su estado de limbo cuando escucha unas voces.

—¡WOOOHH! ¡¿Sabes cuantas paredes hay del taller hasta aquí?! ¡Eso si es una bomba en todo el sentido!—Shouto distingue la carrasposa voz de emoción como la de un anciano, se le hace familiar, pero llega a sobresaltarse cuando escucha la siguiente.

—¡¿Bomba?! ¡Creí que hacíamos una poción para las arrugas!

Shouto contempla la silueta de un alterado Midoriya y de alguien más sobresalir del humo en donde estaba la pared.

—¡Oh Dios Gran Torino! ¡¿Qué hemos hecho?! ¡¿Y si alguien lo escuchó?!—Izuku se jalaba los cabellos en pánico, justo cuando se va All Might va y sucede esto.

—Pff, tú eres el único nerd que se queda a estas horas en la academia—Dice despreocupado el anciano.

Más sin embargo el par se altera cuando escuchan el ruido de piedras removerse y el quejido de una persona. Shouto había olvidado que su padre se hallaba justo en el impacto de la explosión.

—¡OH mi Dios! ¡Le dimos a alguien! ¡Ahora sí que no nos salvamos!

—¡Habla por ti muchacho! ¡Primero muerto que volver a la cárcel!—Y a una velocidad asombrosa, Torino salió disparado del sitio perdiéndose de vista y dejando a su suerte a un Midoriya hecho piedra.

Izuku escucha a la persona quejarse con cierto enfado y dolor desde los escombros, su mente se ve invadida por el terror de herir a alguien y se disponía a ayudar a la victima cuando de improviso toman su mano.

Midoriya ve con sorpresa a Todoroki.

—¡¿To-Todoroki kun?! ¡Ah!—Antes de siquiera preguntarle que hacía se vio arrastrado por él y siguiéndole el paso mientras corrían a quien sabe dónde.

Varios minutos después ambos estaban en uno de los tantos jardines traseros de la academia, Izuku respiraba agitado y alterado mientras Todoroki lo observaba en calma y estoico pese haber presenciado una explosión monumental momentos antes.

¡T-Todoroki kun! ¿T-También estabas allí? Oh Dios ¿Te hice daño? ¡Encima dejamos atrás a alguien probablemente herido! Primero me infiltro a horas prohibidas de la academia y ahora exploto cuatro paredes y arruinó dos salas, ahora sí que no me salvo de ir a la cárcel, será mejor que evite las duchas y espero no compartir celda con un hombre corpulento ¿Porqué siempre termino de esta manera? Oh Dios…

—Midoriya cálmate—Dice, interrumpiendo los lamentos del contrario y recibiendo por fin su atención—él va estar bien, se necesita más que eso para dejarlo inconsciente. En estos momentos se debió liberar de las paredes que tenía encima y armando una rabieta, por eso te sugiero no volver allá.

Izuku parpadeó perdido por su directa explicación.

—¿Él?—Repite, y Todoroki suspira.

—Mi padre.

Midoriya tardó un segundo procesar sus palabras.

—¡Le eché una explosión encima a Endeavor!—La mueca de pánico no le cabía en la cara al saber que hirió al segundo mago más poderoso conocido. En su delirio observó cómo el contrario guardaba las manos en el bolsillo y lo observaba con una calma que no encajaba con lo sucedido.

Izuku no puede evitar preguntarle.

—¿N-No estás molestos?—Pregunta dudoso y el contrario desvía la mirada por un momento.

—Fue un poco hilarante—Confiesa y la mandíbula de Izuku se desencaja por el asombro.

Todoroki limpia el polvo que se había pegado al uniforme y vuelve a mirar a Izuku.

—Nos vemos Midoriya.

Y da media vuelta y se retira con total calma dejando atrás a su atónito compañero.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 19: Vínculo.

  • el octubre 2, 2017 a las 9:32 pm
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    ¡Si! Me esta gustando bastante la interacción de estos dos, adaptándose a sus personalidades… ^-^

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