Capítulo 20: El barco.

Si se lo pensaba detenidamente debió preguntarlo desde antes, por ejemplo cuando indagó por internet y no encontró nada del asunto. O quizás desde que habló con All Might, o siquiera cuando supo que existía, el punto era que había pasado tantas cosas que no le había dado la importancia que merecía.

¿Exactamente por qué hay que mantener en secreto que es un alquimista? ¿Por qué tanto secretismo al público con una profesión a su parecer era tan especial y rara? Cuando se lo planteó a Gran Torino la respuesta de éste fue muy vaga.

¿Hum? Realmente no hay una “razón definitiva”, en mi caso es porqué sería muy molesto hacer lo que quiera con las miradas del público encima de mí. En el caso de Toshinori, no quiere decirle a nadie que eres un alquimista ya que UA montaría un jaleo al saberse que se está manipulando polvillo solar sin permiso. Y en el caso de una amiga mía… pues ella no era muy “querida”, y debía permanecer en el anonimato para protegerse a sí misma y a los suyos. Así que siéntete libre de decirle al mundo lo que eres, pero hazlo ya cuando estés graduado y con un buen abogado a mano para defenderte del sin número de demandas de manipulación ilegal de solar.

Bueno, esas eran muy buenas excusas para guardar el secreto, pero esa no era la única duda que poseía Izuku.

Oh ¿Cuántos de nosotros hay? Bueno chaval eso es más difícil. Toshinori ya debió decirte lo raro que es nuestro talento, pero es mucho más complicado que eso. El don de la alquimia es un “algo” que sólo posee tus manos que te permite manipular la magia aunque no la emitas, así como los magos tienen “espíritu” los alquimistas tenemos ese “algo”. Y además, no es hereditario; aún si tú lo tienes no podrás traspasarlo a tus hijos ni estos lo heredarán por genética. Para simplificarlo la alquimia es como las piernas, se tiene o no se tiene. Así que se te será bastante difícil conseguir una “tribu de alquimistas” o algo por el estilo, ya de por si es bastante difícil descubrir que eres un alquimista salvo que tengas contacto directo con el polvillo como en tú caso.

Eso fue información importante, saber que formaba parte de una especie de cadenas de “elegidos” lo hacía sentirse especial y de alguna forma motivado. Ahora había una última duda que necesitaba saciar para hacer que su mente pueda dejar en paz el asunto.

¿Lyon? Es un bribón problemático y antisocial, fue compañero de aprendizaje de Toshinori y a diario discutían, si me preguntas porque es que ambos tenían distintas formas de pensar y eran estúpidamente testarudos. La razón de que se distanciarán hace cinco años… pues ya eso te toca hablarlo con Toshinori, no quiero se chismoso.

No quedó tan conforme está vez, y la verdad no estaba tan seguro de conseguir el coraje de preguntarle a All Might. Le daba ciertos nervios invadir su privacidad de esa forma y que cometía algún tipo de abuso.

Cabe destacar que ese día Torino le dio un mandato especial, su primera tarea de alquimista.

¡Es hora muchacho! Ya es momento de que pruebes de primera mano las costumbres de un alquimista. Crearás tu primer artefacto mágico.

Izuku se mostró asombrado y perdido, apenas lograba hacer pociones y éstas a menudo le explotaban en la cara ¿Cómo iba a hacer un artefacto mágico? Más sin embargó Torino no cambió de idea.

No te preocupes, está bien si es una porquería igual te servirá como aprendizaje. ¿Hum? ¿Cómo lo harás? Pues eso te toca pensarlo muchacho, es algo que sólo tú puedes hacer. Será difícil al principio, te sentirás perdido, pero en cuanto le cojas el gusto ¡Bam! No pararás.

Torino no le explicó más y lo dejó a su suerte. Desde entonces Izuku se la ha pasado las noches leyendo en libros de magia y buscando información en internet. Amuletos, pociones y armas de todo tipo, con diseños tan complicados que se estancaba. Torino dijo que debía ser algo que “sólo él podía hacer” ¿Pero que era?

—¿Deku kun?—Uraraka tuvo que pasar la mano por en frente de la cara del aludido para que al fin despertara de su ensimismamiento. Llevaba un minuto murmurando cosas inentendibles.

—¡Ah! ¿S-Sucedió algo?—Pregunta con una sonrisa nerviosa, la chica lo mira con cierta preocupación.

—Me quitaste las palabras de la boca ¿Estás bien? Te la has pasado todo el descanso mirando un punto fijo con cara de pez muerto—Agrega y Midoriya se ruboriza apenado.

—Estoy bien, siento preocuparte—Dice, sonriendo como puede bajo la expresión no muy convencida de la chica.

La puerta del salón se abrió de repente dejando ver la característica expresión cansada de Aizawa, con su áspera voz pidió silencio al salón para luego situarse a la vista.

—Hoy iremos en un pequeño viaje a los jardines botánicos de UA, aprenderán a como cultivar e incubar plantas.

La mayoría mostró interés y emoción, Aizawa se encargó de dirigirlos en fila ordenada afuera de la academia. Esperaban el típico autobús escolar con asientos cómodos adentro, por eso fueron tomados desprevenidos cuando una enorme sombra les pasó por encima.

Del cielo baja un barco, de madera y con velas blancas, la clase lo contemplaba embelesados el cómo aterrizaba con suavidad en el suelo pese a su gran tamaño. Justo en mitad de todo el barco, había lo que parecía una chimenea cuyo calor hacía inflar un enorme globo de tela que seguramente era lo que lo hacía flotar.

—Bien, el transporte llegó a tiempo—Anunció Aizawa desentendido de las miradas de euforia que mostraba la mayoría al saber que subirían en semejante cosa.

Aizawa ordenó subir de dos en dos, lzuku vio a Uraraka y a Ida subir con cierta euforia y después a Kacchan aparentemente irritado debido a la cercanía tan confiasuda que le daba Kirishima al rodearle con un brazo. Izuku fue el siguiente, manteniendo la vista en la esplendorosa vela e ignorante de quien sería su breve acompañante, hasta que ambos pisaron madera al mismo tiempo.

Izuku giró a ver quién era la persona a su lado encontrándose con los ojos heterocromáticos.

—¡Ah! T-Todoroki kun, h-hola—Saluda sonriendo torpemente, el aludido lo mira monótono y tan fijo que lo atravesaba.

—Hola—Responde el saludo cortamente antes de retirarse a un lado.

Desde el viaje no es como si se hubieran vuelto más unidos, Shoto seguía manteniendo en firme y en alto su pared de “prohibido el paso” y a Izuku le seguía dando miedo siquiera mirarlo, pero los breves encuentros como ése se presentan más a diario además del cruce de miradas durante las clases. Ahora Midoriya al menos tiene el coraje de saludarlo y Todoroki le responde secamente, “algo es algo”.

—Presten atención, tengo a alguien a quien presentarles—Aizawa, parado junta a esa fogata que brillaba fuertemente, se hizo a un lado para dejar ver a un joven de cabellos de colores radiantes, ojos miel y una sonrisa de tiburón. Llevaba un chaleco anaranjado que dejaba ver un tatuaje negro de una ballena—él es Maximus el capitán de este barco.

Izuku se mostró asombrado, se veía que era un muchacho joven e incluso era de su misma altura ¿Será un súper dotado?

—¡¿Eh?! ¡¿Tan joven?!

—¡¿Ése enano pelo pincho maneja este barco?!

Uraraka y Bakugou coincidieron con su mismo pensamiento aunque lo expresaron de forma diferente.

—¡Oigan!¡Tengan respeto, él es…!—Antes de que terminara su regaño el joven lo detuvo alzando su mano, y lejos de mostrarse ofendido sonríe ampliamente con aires animados.

—Yo me encargo—Dice, con una voz entusiasta y varonil. Da un paso al frente y tose para aclararse la garganta en un gesto cómico, luego pone los brazos detrás de la espalda y mira fijamente a todo el alumnado—¡Chicos! ¡Navegar un barco de los vientos es más que ajustar nudos y maniobrar el timón! Toma alrededor de cinco años aprender lo básico para manejar uno de estos botes y otros cinco para ser siquiera tomado en cuenta para formar parte de una tripulación ¿Se imaginan cuanto para ser capitán? ¿Saben porque digo esto verdad?—y sin dejar de sonreír rodó la mirada entre Uraraka y Bakugou quienes guardaron silencio, una incómoda y arrepentida y el otro con un chasquido de lengua y con mala cara.

Izuku entendió la indirecta de Maximus, que se necesitaba mucha experiencia y conocimiento para ocupar el puesto que el ocupaba, y que haberse sorprendido por el detalle de la edad era subestimar su valor en su profesión.

—¡Aclarado eso!—Maximus aplaudió y sonrió en aires divertidos—juguemos a un corto juego, al ganador lo dejaré manejar el timón.

Izuku sintió la emoción en el pecho y en las miradas de sus compañeros, nadie quería desaprovechar la oportunidad de manejar semejante transporte.

—¿Qué edad tengo? El que esté más cerca gana—Todos pusieron miradas interrogantes ¿Será una trampa? Era obvio que era alguien joven por su aptitud y apariencia, pero puede que no lo sea tanto calculando sus años de experiencia y estudio por los que debió haber pasado.

—¿Dieciocho años?—Habla Yaorozu siendo la primera, su cifra fue la primera que cruzó la mente de Izuku.

—¡JA!—Una carcajada interrumpió en todo el ambiente, Izuku entonces se percató de las presencias a unos metros de ellos y junto al timón del barco. Eran unas cinco personas vestidas con chaquetas y pantalones de color militar, de las cuales destacan un hombre corpulento, calvo y piel negra y un niño de unos nueve años, mejillas rozadas y cabellos rojos.

Seguramente el resto de la tripulación del barco, supuso Izuku.      Se limitaban a observar divertidos la escena, Maximus les dirigió una mirada descontenta antes de pisotear ruidosamente el suelo.

—¡Oigan no se metan!—Ordenó recibiendo unas risas antes de regresar la mirada a Yaorozu—bastante cerca chica, pero no es mi edad.

A continuación varios más empezaron a contar cifras tratando de acertar a su edad, incluso Kacchan dijo que veintinueve y bufó molesto cuando lo negó. Después de un minuto Aizawa se hartó.

—Diles de una vez que se nos hace tarde—Farfulla y el contrario ríe jocoso.

—¡Ya oyeron! Escuchen con atención, tengo ciento cincuenta años—Se divirtió escuchando las numerosas exclamaciones de asombro e incredulidad de la clase.

—¡Eso es imposible!—Se quejó Kaminari, entre asombrado y frustrado porque su cifra era la más lejana (Dijo que era diez y seis años).

—¡Créelo chico! ¡Ciento cincuenta y sigo joven!—Ríe por lo alto junto al resto de su tripulación, Aizawa suspira cansado.

—Él es uno de esos raros casos entre el cruce entre un humano y un ser mágico, es por eso que envejece mucho más lento que nosotros—Explica para la sorpresa de Izuku.

—¡Es hora de zarpar! ¡Escarcha!—Llama Maximus mientras corre hacia el timón, el hombre de piel oscura asiente (El porque un hombre así tiene ese sobrenombre es algo que le comía por dentro a Izuku).

—¡Ya oyeron al capitán! ¡Leven anclas e izad las velas! ¡Grandote, encárgate de la hoguera!

—¡Entendido!—Y un hombre cuya altura apenas llegaba a la de Mineta se posicionó a un lado de la fogata, Izuku notó, que de no ser por un disimulado codazo de Tsuyu, Uraraka hubiese estallado en risas por los interesantes seudónimos y sus dueños.

Contemplaron como el individuo emitió fuego en ambas manos, con la intención de encender más las llamas de la hoguera. Con ésta acción sintieron como empezaron a elevarse, al igual que unos cuantos Izuku asomó la cabeza para contemplar cómo se alejan del suelo. Ante el panorama de UA haciéndose pequeña Izuku siente cierto vértigo y emoción que le palpitaba en el corazón.

—Uhg… creo que no me siento bien—Agrega Mineta tapándose la boca y abrazando su estómago.

—¡Oye cuidado que acabamos de encerar! ¡Retenlo, o saca la cabeza y ponte a cantar a gusto!—Ordena Maximus manejando el timón con expresión divertida mientras el niño grita.

—¡Lo llamamos alimentar a los pájaros!—Agrega jocoso el infante mientras lleva bastantes sogas y se las tiende a sus compañeros.

Izuku los ve trabajar, alzando las velas y ajustando las sogas. El niño corre al lado del capitán y choca a propósito su cabeza contra la cadera de éste, jugando a empujarlo pero sin lograr moverlo un centímetro, en su lugar el mayor le revuelve los cabellos entre risas cómplices y entonces Izuku nota que ambos tienen el mismo tono de ojos, un miel brillante ¿Hermanos quizás?

Sonríe porque el panorama le contagia la felicidad, y observa atentamente cada uno de los movimientos que hacen funcionar el barco, hasta notar que alguien más los observaba atentos.

Junto a él sin darse cuenta estaba Todoroki, observando con atención igual que él las actividades de ese grupo, distinguiendo ese brillo en los ojos que él mismo tenía cuando contemplaba a los magos usar su magia en ayuda a otras personas por la televisión. Sólo que Todoroki no lo hacía mientras anotaba todo en una libreta cual nerd otaku.

—Es sorprendente ¿Verdad?—Dice sonriendo olvidando por un momento con quien y recordándolo al instante cuando el contrario le dirige una mirada.

Todoroki guarda silencio e Izuku traga grueso.

—Conozco a este grupo…—Empieza viendo el viento ondear las velas—solía verlos por la televisión “las ballenas de los cielos”—Izuku entonces dirigió su mirada al tatuaje de uno de los tripulantes que estaba cerca—son un clan de magos especializados en el manejo de estos transportes, sus magias suelen estar relacionadas para manejar el bote aunque realmente no es un requerimiento…

Shouto se recuerda así mismo de pequeño viéndolos por la televisión, maravillado por la forma en que flotaba eso barcos y se perdían en las nubes, recordando que a “ella” también le gustaban y deseando subirse a uno los dos juntos.

—¡Mama! ¡Cuando sea grande te llevaré a pasear a unos barcos!

—¿De verdad? Es uno promesa entonces.

—Creo que con tu poder podrías manejar uno fácilmente—Dijo Izuku sin cuidado, cuando recibe una mirada de cierta sorpresa de Todoroki se da cuenta de sus palabras—¡D-Digo! ¡Sólo si tú quieres! ¡E-Es sólo mi opinión! ¡P-Pienso que perfectamente podrías p-pero sino…!—balbuceaba ya idioteces ¿Cómo se le ocurre meter decir algo así tan natural aún sabiendo lo delicado que es el tema de su poder?

Traga grueso cuando Todoroki desvió la mirada con un semblante distante.

—No me interesa—Agrega cortamente antes de retirarse para ir a ver el paisaje debajo como el resto de sus compañeros.

Izuku sintió la cara enrojecer al pensar que es el chico más torpe del mundo.

Continuará…

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