Capítulo 24: Similitud.

Había notado desde hace rato que actuaba extraño, Midoriya buscaba muchas excusas para no seguir su plan, pensaría que era por algún motivo infantil pero el chico le había demostrado que no era del tipo orgulloso que no da su brazo a torcer aún en frente de una idea estable. La mirada verdosa lo encaraba pese a la mueca de nervios en sus labios y Todoroki no está muy seguro de lo que debe hacer, sabiendo bien que tienen muy poco tiempo antes de que extraigan todas las flores decide afrontarlo.

—¿Qué te sucede?—Interroga para la sorpresa de Midoriya—estás buscando demasiados pretextos para mi idea, no eres alguien terco como Bakugou así que debe ser un razón mayor.

La expresión de Izuku es nerviosa, empieza a mover los labios pronunciando un sinfín de palabras negando lo que dice y que sólo posee un plan que tiene mejores oportunidades de funcionar a su parecer. Pero Todoroki no le cree, y tras meditar un poco se le ocurre.

—¿Es por ese chico? Él que te atacó—El sobresalto de Izuku no lo inmuta—desde su encuentro estás actuando así ¿Es que te hizo algo?

Midoriya desvía la mirada y eso le confirma sus sospechas.

—¿Qué te hizo?—Exige y las palabras sólo brotan de los labios de Midoriya.

—Yo… no puedo hacer nada—Confiesa por fin y ve la mirada sorprendida del contrario—no puedo manipular la tierra ni hacer nada.

—¿Por qué no lo dijiste antes?

—Es complicado de explicar…—Mira a Todoroki y su mirada de dos colores lo perfora, sabe que quiere preguntarle por más detalles. Pero necesitan concentrarse en lo importante—pero tengo una idea de cómo hacer volver mis poderes.

El contrarío desvía la mirada dudoso, fijándola por un momento en un duende que removía con cuidado la raíz de una flor para extraerla con éxito, frunce los labios e Izuku sabe que piensa lo mismo que él.

No hay tiempo que perder.

—¿En qué piensas?

No fue una afirmación o negativa, y por su mirada expectante Todoroki sólo le estaba dando la oportunidad de escuchar su plan y “ver” si lo convencía. Algo que puede ser complicado considerando lo que le va a pedir.

Izuku traga grueso.

—Necesito que distraigas y alejes los duendes de las flores, así podré acercarme y tomar una.

El más alto arquea una ceja extrañado.

—¿Para qué?

—Sé… como usarla para un hechizo de repotenciación de espíritu—Fue una mentira más o menos convincente, pero Todoroki aún no se veía del todo convencido.

—¿Y qué más? ¿No es todo, cierto?—Observa que Izuku baja la mirada por un momento meditativo, buscando una forma de decirlo de la mejor forma posible.

—Necesito que uses tu lado izquierdo…

La mirada de Todoroki se mostró perpleja por un momento antes de endurecerse en un gesto total reacio.

—No—Declara, Izuku se lo imaginaba pero no pensó que sería tan rudo.

—Todoroki kun en serio es crucial, necesito que me lances tus llamas en cuanto te lo diga para que funcione—Pide pero el aludido no apacigua su guardia.

—No lo haré, no lo necesitamos—Declara, e Izuku no puede evitar mostrarse perplejo.

—¡Sólo es una flama!—Pide y junta sus manos como un rezo—por favor, y no lo escuches como si te lo estuviera pidiendo como mi compañero de clases, te lo pido como el mago que eres.

Y Todoroki no lo muestra pero se pasma, está totalmente reacio a volver a ceder y usar su lado izquierdo pero las palabras dichas y los ojos brillantes lo hacen vacilar.

—¿Qué se supone vas a hacer? Hace mucho que no las uso sabes—Advierte, intentando convencerlo y aliviar su caótica mente—a diferencia de mi lado derecho no se controlarlo del todo, puedes resultar herido.

—No te preocupes—La mirada de Midoriya brilla y en sus labios se asoma una tenue sonrisa—no puedo explicártelo bien, pero necesito que confíes ¿Lo harías por favor?

Demasiado vago, Todoroki no concibe algún argumente lógico que lo haga confiar de esa forma en Midoriya, le tiembla el brazo izquierdo al pensar que las cosas salgan mal y termine quemando a alguien inocente. Además de que el viejo tendrá otra razón para jactarse sobre él.

Es una pésima idea, pero los ojos verdes y la patética sonrisa de confianza lo hacen increíblemente dudar.

—Por favor Todoroki kun, realmente necesito que me apoyes.

Le pide una última vez Midoriya.

Aprieta los puños y desvía la mirada frustrado, antes de suspirar.

Es inútil.

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Sabía que Aizawa era increíble pero ahora era en un nivel superior, Bakugou no podía hacerle frente cuerpo a cuerpo y Uraraka no podía respaldarlo con su gravedad, todo debido a la especialidad del mago “Bloqueo magical”, en una mirada ambos terminaban sin poder usar su magia y en el peor instante.

Y ahora estaban detrás de una roca evadiendo los hechizos de rayos.

—Apenas podemos huir de él…—Dice la chica sosteniendo adolorida su brazo tras recibir un puñetazo de su sensei. Miró a Bakugou, quien se hallaba en peores condiciones y con el labio herido, no sabía cómo se mantenía en pie ni mucho menos resistir.

—Tch, bastardo desaliñado—Murmuró ácido mientras se mantenía mirándolo de soslayo desde la roca. Apretaba los puños impacientándose porque termine el tiempo de bloqueo de su magia antes de regresar la revancha, le daba igual que fuera un mago profesional o que esté poseído, le daría su merecido para después ir a por el niño abandonado y aquel brujo negro—los mataré—dice como amenaza a la nada, Uraraka sólo pone una mueca resignada y preocupada mientras pone la mano en su mentón.

—Quizás ese sea el problema, no podemos contra Aizawa sensei—Dice, ajena a la mueca de Bakugou por sus palabras—debemos retenerlo, inmovilizar sus movimientos de alguna forma…

—¡¿Y qué sugieres?! ¡¿Hacerle un té para que se duerma?!—Gruñe exasperado enfadándola también.

—¡¿Porqué eres siempre tan bruto?! ¡Me exasperas! ¡Lo haces ahora, lo hiciste en el viaje, lo haces en las clases….!—Uraraka deja a medias su rabieta, lo mira con una expresión de sorpresa y haciendo memoria intrigando al rubio—las clases… ¡Bakugou kun la clase de conjuro con Trece sensei!

—¡¿Ah?!—El rubio miró con rareza la sonrisa triunfal de la chica sin entender nada.

—¡¿Recuerdas tu intento fallido?! ¡La viscosidad roja y asquerosa que te dejó todo pegado y hasta unas hadas tuvieron que sacarte!

—¡No me lo recuerdes, maldición!—Repuso furioso, hasta él entendía lo estúpido que fue. Pero Uraraka negó con la cabeza.

—¡No lo digo por eso! ¡Podemos usarlo contra a Aizawa sensei!—Y el semblante de Bakugou se mostró sorprendido lo que la hizo ampliar su sonrisa—todos los ingredientes se encuentran por aquí ¡Podemos hacerlo!

Entusiasmada alza los puños en una sonrisa sagaz, pero para su sorpresa el rubio se pone de pie mientras choca los suyos propios en un explosivo estallido. El hechizo de bloqueo había terminado su duración.

—¡Bakugou kun!—Llama para atraer de nuevo su atención, más el rubio ya tenía su mirada carmesí sobre su oponente con su sonrisa de depredador. Uraraka piensa que ya lo perdió, y que con lo egoísta y orgulloso que era ese chico definitivamente ignoraría su plan, pero se sorprende cuando lo escucha.

—Te dejaré eso a ti mientras lo hago pedazos ¿Entendido?—Y sin esperar respuesta salta a la batalla.

Uraraka sonríe, si en el tiempo junto a Midoriya la ayudó a entender el “lenguaje Bakugou”, eso significa que él distraerá a Aizawa sensei mientras ella reúne y mezcla los ingredientes.

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Kurogiri observaba desde la cima de la verja de madera el trabajo de los duendes, con la mano en el mentón contemplaba lo lento del desempeño y luego al chico que movía el pie impaciente a su lado.

—Tú mejor que nadie debe saber cómo es esto—Advierte pero el menor bufa.

La mariposa en su hombro se había mantenido estática desde que le arrojó el polvillo negro al mago, previendo que su dueño está de un humor muy impaciente como para soportar nada.

Tomura observa como el duende de gorro rojo extrae con éxito una flor y la arroja al agujero para después ayudar a otro compañero a extraer la suya, debido a que se veía que estaba teniendo problemas. Si tan sólo todos fueran tan eficientes como él, suspira intentando calmarse pero entonces se percata de cómo los trols murciélagos, que estaban vigilantes desde arriba volando, descienden a un lado del jardín de las solares.

Al posar la mirada se encuentra con unos ojos heterocromáticos.

—¡Tomura!—Llama Kurogiri cuando ve al aludido ir hacia donde está T  odoroki.

Shouto observa al joven de sonrisa torcida, mostrándole una expresión que dista mucho de felicidad por la venita palpitante de rabia en su frente.

—Me alegra verte de nuevo, dos colores.

Pese a lo mordaz del sobrenombre Todoroki se mantiene impasible y avanzando un paso con su lado derecho, preparándose a vista de Tomura.

—Me hace falta relajarme sabes, es estresante sacar las flores de raíz…—Dice, hurgando en sus bolsillos sin quitar la mirada del contrario—por eso me alegra verte, dos colores…

Y entonces vio el hielo invadiendo el suelo a gran velocidad en dirección hacia él, arrojó al suelo eso que evitó que lo atrapara la primera vez. Eran unas bolas brillantes amarillas que al arrojarlas explotaron destruyendo el hielo, sonríe ante la mueca del otro.

—¿Te gustan?—Alza la mano mostrando las esferas sostenida entre sus dedos—¡Las hice especialmente para los de tu tipo!

Todoroki no responde y continúa atacando sin parar, creando columnas de hielo que Tomura esquivaba o destruía sin mucha dificultad, hecho que le llamaba poderosamente la atención.

—No recuerdo que fueras tan malo apuntando ¿Estás cansado o se te metió algo en el ojo? —Dice mientras se echa a un lado de forma perezosa, contemplando su reflejo en la pared de hielo sólido y helado entonces escucha la voz de Kurogiri.

—¡Te está engañando Shigaraki Tomura!

Tomura se percata entonces de la posición de las paredes de hielo, de cómo éstas habían separado a los duendes de las flores y terminaban encerrando a los trols, una sonrisa desquiciada se mostró en sus labios fruto de la rabia y a la vez emoción que sentía.

Destetaba a los magos, y saber que se enfrentaba a lo prometedora juventud de una próxima generación de estos lo repugnaba y le alentaba a la vez de destruirlo por completo.

—En serio eres un dolor de cabeza—Agrega antes de sacar el polvillo anaranjado y mover la tierra a su alcance.

Todoroki nunca responde a sus amenazas o palabras sarcásticas, y no porque esté concentrado en el combate, sino porque observaba cada movimiento y ataque de Tomura. Magia de agua, de plantas, y ahora de tierra, sus habilidades eran muy parecidas a las de Midoriya.

Escuchar los estruendos y sentir el frío en el aire le da la señal para salir del matorral frondoso que hacía de su escondite, contempla las paredes gélidas, cristalinas y altas como muros. Por un breve segundo vuelve a elogiar a Todoroki por su talento mágico innato. Su mirada ronda hacia los lados pero sin hallar lo que busca, Izuku no puede ver más que hielo en su campo de visión.

Mira sus manos por un momento, las cuales se hallaban forradas con guantes gruesos, blancos de lana, cortesía de UA para aquellos que no pueden mantener del todo al margen la magia y los usan para bloquearla, aunque en su caso es un tanto distinto.

Torino ya le había explicado que la razón tras el incidente de su desastrosa flor enredadera era que había residuos de polvillo en sus manos, y que estos eran muy difíciles de quitar aun lavándolas cinco veces con agua y jabón (Ya lo había intentado), por eso le aconsejó llevar siempre guantes para evitar tragedias y además ocultar mejor su don de los ojos ignorantes, aunque esto no evitó que aquel y maniático chico llamado Tomura lo descubriera.

Izuku además descubrió que cuando se quitaba los guantes en presencia de su flor solar, esta resplandecía como reflejo del sol en anticipación a sus acciones. No estaba seguro de que si esto sucedería con todas, pero nada perdía con intentarlo.

Se quitó un guante y extendió el brazo hacia el frente, buscando alguna reacción que lo ubique la cual tardó unos segundos en hacerse presente. Como señal divina luminosa divisó unas luces que parpadeaban a través del hielo, sonríe en alivio antes de darse prisa en correr hacia ellas.

Tardó unos torturantes segundos en rodear las paredes de hielo y entrar en los espacios libres de estas. Se encontró con un pequeño círculo de flores resplandecientes que destellaron ante su llegada. A la mente de Izuku llega el recuerdo de la primera vez que vio un círculo de flores así, no puede evitar preguntarse si eran cosas del destino o cuestión suerte el que se encuentre con ese tipo de jardines en los momentos más oportunos.

Escuchar más estruendos de hielo quebrándose lo trae a la realidad y sus prisas lo apuran para hacer lo que tiene que hacer. Se quita el guante restante y guarda el par en los bolsillos de su pantalón sin quitar la mirada de los pétalos destellantes.

Se agacha en cuclillas frente a la solar más cercana, y con una mano se acerca lentamente a la flor y con la otra restriega tierra del suelo recogiéndola en un puño. Ahora sólo necesita esperar a Todoroki kun.

Todoroki esquivó la embestida del Trol restante que había logrado escapar de su prisión de hielo, sus compañeros no habían salido tan bien librados y ya hacían congelados cuales estatuas a un costado. Tomura lanza una pared de tierra en su dirección y con rapidez logra empujar de una patada al trol para colisionar el hielo con la tierra a la vez y congelar a la criatura en el trayecto.

Suspira y su aliento sale como vapor frío, su parte derecha estaba acumulando el frío fragmentándose en hielo en las partes de su cuerpo de ese lado, observando la sonrisa complacida de Tomura.

—Estás llegando a tu límite—Dice con la voz arisca y cubriéndose de los escombros de hielo y tierra que produjo el estruendo de elementos—y veo que estás algo exaltado—agrega con algo de burla, interpretando la expresión de Todoroki como el gesto de alguien que está contra las cuerdas.

Y Todoroki estaba consternado, pero no por la desventaja en pelea o el agotamiento físico. Durante el combate había observado demasiados aspectos muy similares en las magias de Tomura y Midoriya, demasiados como para que sean coincidencias. Teniendo ese factor sorpresa e impredecible al usar esos extraños conjuros que hacen para invocar los elementos, aunque Tomura parece tener mayor dominio y precisión en la técnica haciendo lucir a Midoriya como un amateur.

Todoroki tiene una intuición que le dice que algo muy extraño une a ese par.

—No eres un mago corriente…—Dice, queriendo descifrar el enigma frente a él—¿Qué eres?—y lo mira fijamente expectante, porque la respuesta de Tomura podría ser la misma de Midoriya.

Tomura arquea las cejas medio intrigado, debido a que es la primera línea de dialogo que le oye decir a su contrincante en todo el rato que llevan peleando. Y no puede evitar sonreír divertido debido a la mirada tan llena de interés que le dedica el contrario.

—No soy “corriente” porque ni siquiera soy un mago—Contempla el sobresalto del contrario y su mirada de incredulidad.

Todoroki no concibe la idea, le cuesta digerir la posibilidad de que la persona que tanto se interpone y dificulta su camino ni siquiera sea un mago, aunque es muy consciente de las habilidades poco ortodoxas que éste ha mostrado. Recuerda que Midoriya le negó cualquier vínculo con Shigaraki Tomura, y que además éste bien puede estar mintiendo. Pero algo no está bien…

—Tú… ¿Qué er…?

—¡Todoroki kun!—Y la voz de Izuku lo trajo a la realidad.

Tomura mira a los lados sorprendido, reconoce la voz de ese chico.

—¡Todoroki kun!—Vuelve a llamar, y así el aludido ubica el lugar en donde está.

Shouto mira su lado izquierdo con frustración y rechazo, antes de alzar la mirada y encontrar un agujero vacío en donde probablemente estaba una solar, “es por una causa mayor” se repite así mismo, evitar que escoria como esa se llevara las flores era la prioridad, y después se mataría entrenando con su lado derecho para evitar que una situación así vuelva a suceder.

Pero eso no le quitaba la amargura en su expresión. Todoroki desvía la mirada al lado contrario mientras apunta con su lado izquierdo y un espiral de fuego rodea su brazo.

Tomura por reflejo se posiciona de forma defensiva, pero la llamarada no se dirige a él, el calor apenas lo roza cuando pasa a su lado, se haya confundido hasta que el resplandor dorado a sus espaldas lo hace reaccionar.

—¡Shigaraki Tomura!—Grita Kurogiri mientras invoca un agujero negro a su costado.

El nombrado no escucha su voz, su mirada se pierde en el brillo dorado que expide las manos de Midoriya acompañado del resplandor de las flores a su alrededor.

—¡Ahora!—Anuncia tan alto como puede, Todoroki intenta no pensarlo mucho, y no distraerse con la luz dorada que emana su compañero de clase, antes de lanzar la leve llama hacia Midoriya.

Izuku lo ve en cámara lenta, el fuego dirigiéndose hacia él, sus manos alzando el polvillo dorado, la tierra haciendo un circulo a su alrededor. Pero sobre todo, el rostro de asombro de Tomura que luego mostró una sonrisa de estupefacción.

—No está mal hermano…

Lo escucha decir antes de tirar con todas sus fuerzas el polvillo dorado de las flores hacia el fuego de Todoroki.

Después sólo pudo ver brillo dorado.

Continuará…

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3 comentarios sobre “Capítulo 24: Similitud.

  • el diciembre 3, 2017 a las 4:06 pm
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    Hola, muchas gracias por una nueva entrega… Como siempre, cumpliendo con toda expectativa. Espero ansiosa el próximo, cariños y ánimo!!! (cada vez se me hacen más cortos jsjshd debe ser la emoción) bye!

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  • el diciembre 3, 2017 a las 9:36 pm
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    Woooah, genial! XD gracias por tu trabajo!! Esto necesita un botón de Kudos!!

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  • el diciembre 4, 2017 a las 9:46 pm
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    me encantaaaaaaaaaa, SIGUE ASIII creo que es una ilusion mia pero creo que deku está a muy poco de tener polvillo para el fuegoooooooo. 😀

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