Capítulo 14: Conjuros.

Justo cuando comenzaron las horas libres recibió un mensaje de texto de Gran Torino.

“Te estoy esperando”

Iba por demás al grano, y pese a que tardó casi dos segundos se le hizo fácil comprenderlo, se disculpó rápidamente con Iida y Uraraka para retirarse del salón e ir rápidamente al taller donde consiguió al mayor leyendo una revista y sentado en un mueble aterciopelado (Que a saber de dónde lo sacó porque antes no estaba allí).

—G-Gran Torino.

—¿Qué te sorprende? Le prometí al terco de Toshinori que estaría pendiente de tu desarrollo.

Torino le tenía la perfecta actividad del día ¿Qué puedes hacer con una enorme cacerola, unas plantas negras y lúgubres, y un cucharón de madera? Y ahora mismo se hallaba así mismo averiguándolo.

—Oh cierto, Toshinori me contó que estuviste bastante bien la actividad del otro día—Dice, sin levantar la mirada de la revista—que ganaste una competición y todo.

Izuku suelta un suspiro pesado y desganado.

—Fui temerario, en realidad sólo actué por desesperación y al final gane por suerte—Confiesa, escucha como Torino pasa página a su revista.

—Ser temerario y suertudo va con la élite chico—Agrega, Izuku piensa su respuesta un momento para luego negar con la cabeza.

—Aún si dice eso, si hubiera sido una situación real en donde haya personas involucradas hubiera sido muy peligroso. Todavía tengo mucho que recorrer si de verdad quiero ayudar a alguien—Dice, y pone en fuego una de las cacerolas con una hornilla vieja  del taller.

—Oh, así que quieres ayudar a los demás—Dice, y sus palabras llaman la atención de Izuku; quien abre su mano y deja caer unas ramas negras.

Con intriga, cubre el contenido de la cacerola con su respectiva tapa y voltea a ver al mayor quien leía con desinterés.

—¿Acaso no lo haría?—Pregunta y Torino levanta la mirada para observarlo, y en sus ojos puede ver una mirada endurecida por los múltiples sucesos únicos que da una vida de elite.

—Eres noble chico, puedo verlo—Le dice, cerrando la revista y dejándola reposando en una mesa a su lado, cruza sus manos de robles en sus piernas mientras mantiene la mirada en el menor—tienes la ambición de volverte el mejor para ayudar a las personas, como Toshinori en su juventud.

Ante sus palabras Izuku no puede evitar sonreír un tanto avergonzado, sintiendo cierto vigor al saber que tiene algo en común que su ídolo.

—Pero en este mundo no encontrarás personas con esos objetivos tan nobles. En la magia hay de todo chico, tienes que estar preparado para lo que venga. Pues puedes vivir cosas que te pueden marcar para siempre.

Sus palabras sonaron a experiencia pura, “Marcar” para Izuku esa palabra tiene mucho sentido. Si piensa en una experiencia que lo haya marcado; fue ver como los demás niños despertaban sus magias, uno por uno, hasta que sólo quedó él, como la oveja negra del rebaño o el utensilio defectuoso de la alacena. Y aunque fue una vivencia muy dura para él, cuando baja la mirada a las manos postizas de madera de aquel hombre, no puede evitar pensar que es una tontería comparada a lo que sea que tuvo que pasar él.

Torino nota la dirección de su mirada y sonríe arqueando una ceja.

—¿Quieres saber verdad?—Dice alzando una mano mostrándola, Midoriya se ruboriza apenado y niega con la cabeza apresuradamente.

—¡N-No es necesario sino quiere!—Declara, pues aunque se moría de curiosidad por dentro no quiere entrometerse en delicados asuntos personales.

Ante su aptitud Torino ríe coloquial.

—¡Calma chaval! Sé que esto llama mucha la atención—Agrega bajo la mirada nerviosa de contrario—verás, es un asunto bastante serio…

De repente su semblante se endureció ante la mirada sorprendida de Izuku, éste posa toda su atención sobre él. Su expresión tan seria le hacía pensar en lo duro del caso como para quedar con sus manos de esa forma. Torino abre la boca y Midoriya lo observa como si fuera a decir los secretos del universo.

—Pudin—Dice por fin, Izuku tarda dos segundos en procesar y repetir la palabra en su mente.

—¿Pudin?—Repite confuso y los ojos bien abiertos.

—Me corte haciendo pudin—Declara con calma bajo la mirada pasmada de pez muerto del contrario.

En eso la cacerola explota despidiendo la tapa al techo y embardunando a Izuku de un contenido viscoso y verde, quien a pesar de esto mantuvo la misma posición y expresión atónita en su rostro. El líquido no llegó a Torino, y éste sin inmutarse se levantó del sofá y cruzó sus brazos detrás de la espalda.

—Y así es como te aprendes a no hervir plantas muto plasmas en una cacerola cerrada—Informa a un choqueado Izuku. Se dirigió a paso calmado a la puerta—limpia esto y regresa a clases chico. Nos vemos más tarde—y se retira por fin.

En la soledad del taller y sintiendo la viscosidad del liquido manchando su uniforme (del que por cierto no trajo repuesto) Izuku entendió que Torino era muy descarado con sus mentiras o gustaba demasiado de burlarse de él, quizás un poco de ambas.

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—¡Deku kun!—Uraraka en compañía Iida estaban justo por entrar cuando divisan a Izuku acercarse.

—Te perdiste durante toda la hora libre—Agrega Iida con cierta curiosidad adornando su semblante, Midoriya baja la mirada un tanto nervioso.

—E-Es que tenía una llamada que atender.

—Deku kun ¿Por qué estás tan pegajoso?—No se había dado cuenta de lo cerca que estaba la chica hasta que sintió sus dedos toqueteando la manga de su uniforme. Había logrado limpiarlo lo mejor que podía, pero aún quedaba esos residuos de lo que sea haya sido ese líquido verde.

—¡M-Me cayó una malteada encima!—Atina a decir, dándose una bofetada mental por semejante pésima mentira imposible de creer.

—¡Qué mala suerte Deku kun!

—Que descuido, hay que ver que hay cosas imposibles de prevenir.

Midoriya no sabía si alegrarse o preocuparse por la ingenuidad de sus amigos.

Después la charla culminó ahí y entraron al salón, hoy era una clase especial. “Técnicas mágicas”, hechizos básicos para los magos, y la iba a dar Aizawa en compañía de una maga que se hacía llamar “Trece”, una mujer adulta con túnica blanca con capucha cubriendo parte de su rostro, dejando ver sólo su nariz y mentón. Si su investigación no era errónea (y estaba seguro de que no) era una hechicera del tipo protector, especializándose en desastres de la naturaleza.

También supo que Uraraka es una gran fan de ella.

—¡Seguro todos lo estaban esperando!—Exclama la mujer alzando los brazos cubiertos por holgadas mangas en gesto de alegría—¡Hoy aprenderán a hacer conjuros!

Algo de histeria y emoción se alzó en el salón, que fue silenciada en seguida con una mirada severa de Aizawa.

—Son técnicas simples de prueba de pociones, no hagan tanto alboroto—Declara, y la emoción ya no fue tanta.

—No son la gran cosa, pero un mago debe saber muy bien estás técnicas; sobre todo cuando hace un viaje de recolección de ingredientes en lugares distintos ¡No las subestimen!—Agrega Trece volviendo a alzar la voz y rehabilitando los ánimos.

Por mandato de Aizawa los estudiantes apilaron todos los asientos al final del salón, dejando un buen espacio para una enorme olla gorda y negra. Izuku la reconoció como el envase para hechizos, él mismo usaba una parecida y más pequeña cuando practicaba con Torino.

Aizawa con una magia simple de levitación atrajo una gran mesa de madera donde reposaba todo tipo de envases con plantas, líquidos de colores y polvos; Izuku se sorprendió de sí mismo al reconocer algunos ingredientes.

—Es primordial para un mago seleccionar el mejor ingrediente de calidad, cual usar a la hora de la preparación, y sobre todo saber cuánta cantidad utilizar—Midoriya sintió un escalofrío por eso último, él vive a diario en carne propia las consecuencias diarias de equivocarse con las cantidades de ingredientes.

Trece se acerca a la mesa y da una mirada analítica a todos los materiales, toma alrededor de unos tres ingredientes y luego se dirige a la gran olla cuyo interior hasta ahora era agua perfectamente transparente.

—Observen bien porque sólo lo haré una vez—Informa con precaución ganándose la fija atención de más de uno. Con parsimonia y delicadeza, vierte con cuidado las cantidades bien proporcionadas de los frascos a la olla. Al terminar con esto mezcla con un cucharon de madera lo suficientemente largo para tocar el fondo.

De la olla brotó una pequeña e inofensiva explosión brillante entre destellos, y de repente salió numerosos canarios blancos que maravillaron a la clase entera, con una sonrisa en su faceta la mujer abre una ventana dejando libre a los animales.

—Así es como deben hacerlo, estará totalmente a su juicio e instinto cuanta cantidad de recursos usaran en su conjuro—Agrega y luego alza el dedo índice en gesto de enseñanza—los conjuros que harán será totalmente al azar al igual que los materiales, uno por uno pasará por aquí a recoger la hoja con lo que le tocó.

Aizawa empezó a llamar por orden de lista. Midoriya contempló el resultado de cada uno de sus compañeros.

Los conjuros de Mineta, Kirishima y Kaminari terminaron siendo un líquido negro y mal oliente debido a que no supieron que ingrediente era cual. En el caso de Uraraka y Jirou, una chica de cabello corto y oscuro amante de la música rock, sus conjuros no reaccionaron ya que no vertieron suficiente de los ingredientes.

Yaorozu e Iida se ganaron algunos elogios al haber hecho que los suyos si funcionaran, el de la primera emitió un humo que se convirtió en espejos y el segundo invocó una brisa mañanera que refrescó agradablemente. Para Yaorozu fue normal pero Iida no podía evitar reflejar su júbilo en su rostro al recibir las felicitaciones.

Todoroki, como lo esperaba, también aprobó al haber hecho que su conjuro volviera invisible el cucharon con el que hizo la mezcla. Mentalmente Midoriya lo admiraba.

A partir de allí, y si los contaba, la mayoría fue fracaso, porque venga él era consciente de lo difícil que era esta actividad. Pero si tuviera que elegir el que más destacó, sería el de Kacchan; pues hizo que ambos profesores retrocedieran al predecir el resultado de verlo verter con toda brusquedad y entre maldiciones el contenido de los envases a la olla.

La explosión fue tan magnífica que no se explicaba como el salón no salió volando por los aires, según el testimonio de Aizawa todo había sido a propósito pues el rubio todavía estaba de mal humor por el resultado de la actividad de la montaña, esto lo decía mientras unas hadas ayudantes se llevaban levitando a un endemoniado Bakugou cubierto de líquido rojo tan pegajoso que lo tenía preso, al estar más cerca del impacto recibió todo el contenido de la olla.

Finalmente fue el turno de Izuku. Caminó con cierto nervio hacia Aizawa para recibir de éste la hoja con el conjuro y los respectivos ingredientes, cuando leyó el papel con ojo analítico sintió cierto alivio al ver que le tocó un conjuro simple. Con vistazos cuidadosos tomó los tres respectivos ingredientes y se encaminó a la olla, empezó a vertelos con sumo cuidado, como si estuviera contando hasta el más mínimo grano o cantidad.

—¡Valla! Pareces que estas muy bien familiarizado con la glucosa de ácido—Exclama Trece con cierto asombro e Izuku sólo atina a asentir nerviosamente.

Cuando terminó mezcló lentamente con el cucharon; el contenido emitió un humo transparente verde liberando un leve brillo; que se extinguió al poco que el humo se disipó. El salón guardó silencio e Izuku se preguntó si hizo algo mal; hasta que del fondo de la olla brotó numerosas mariposas brillantes de diferentes tonalidades de verdes se esparcieron por todo el salón.

—¡Qué lindo!—Exclama Uraraka cuando una se posa en su dedo; al igual que algunas otras se empezaron a quedar encima del resto del alumnado.

Trece sonríe y Aizawa bosteza con pereza.

—¿Has practicado este tipo de técnicas?—Pregunta la mujer, Midoriya evade la mirada y sonríe algo cohibido.

—Algo así, pero es la primera vez que me sale bien…—Fue su ambigua respuesta y Trece asiente sin borrar la sonrisa.

—No está mal, parece que tienes talento para esto.

—¿D-De verdad?

Los ojos de Izuku brillaban mientras escuchaba lo que parecía unos tips de conjuros de Trece; mientras la clase se maravillaba observando las brillantes mariposas revolotear alrededor. Aizawa  rueda la mirada y espanta con molestia a cuanto insecto se le acercaba; mientras habla para restablecer el orden el salón.

La hora terminó con algunas enseñanzas y ánimos de parte de Trece; cuando ésta se despide y unos minutos antes de terminar las clases  de ese día; Aizawa les anuncia algo importante.

—Dentro de dos semanas tendremos un viaje escolar—Declara, y tanto Midoriya como uno que otro muestra una mueca de asombro—es una actividad del tipo exploración, serán divididos nuevamente en parejas y tendrán sólo tres días para reunir los objetos que se les será asignado para poder pasar.

Un chasquido de lengua llamó la atención de Izuku.

—Suena a una labor de recadero, vine a ser mago—Interrumpe con brusquedad Bakugou, quien había regresado hace poco de la enfermería más o menos limpio (Parte de su uniforme aun seguía pintado en rojo pero nadie se atrevía comentarlo).

—Los magos a diario hacemos búsquedas de objetos especiales en zonas poco conocida o de alto peligro—Contradice, con su mirada puesta en el malhumorado joven—además, les conviene pasar esta actividad. Porque podrán quedarse con todo objeto fuera de la lista.

Las miradas de más de uno brillaron; hubo un murmullo probablemente de Kaminari; respecto a que si es un objeto útil se vendería a buen precio en internet. Por otra parte un mar de pensamientos pasó en la mente de Izuku; pensando en el sin fin de objetos importantes que puede haber en el mundo; y que desearía tener con todas sus fuerzas, más sin embargo debía saber algo antes.

Pero antes de que preguntara Yaorozu se adelantó alzando su mano planteando la misma duda que él.

—¿A dónde iremos?—Pregunta a la que más de uno prestó atención a la respuesta, un tétrico escalofrío recorrió en la espalda de unos cuantos cuando Aizawa sonrió de forma tétrica.

—Eso depende de la suerte de cada uno—Fue su ambigua respuesta, pese a que hubo más interrogantes las respuestas fueron poco satisfactoria o no decía lo que querían.

Aizawa dio por concluida la clase; con sólo la advertencia de que debían estar preparados y que en los próximos días aprenderían técnicas básicas de supervivencia.

Izuku guardaba sus cosas para retirarse en compañía de Iida y Uraraka; cuando la puerta fue abierta repentinamente acompañada de la icónica voz de All Might.

—¡He llegado justo cuando terminan las clases!—Anuncia ganándose un respingón de los presentes y una que otra mirada de asombro de los que se iban retirando.

—¿A-All Might? ¿Ocurre algo?—Pregunta con sorpresa Izuku.

—Quería hablar contigo ¿Tienes un momento?—Llama, con una pose más cohibida como la de una niña tímida; esto hizo que Uraraka contuviera la risa ganándose una mirada de reprimenda de Iida.

—Ah, bueno…—Mira a sus dos amigos; excusándose con la mirada por no acompañarlos; y estos le sonríen en respuesta de que no hay problema. Ante eso internamente siente cierta sorpresa y regocijo; en poco tiempo había logrado crear un vínculo con ellos dos como nunca había hecho con nadie. Sonríe entre contento y apenado—en seguida lo acompaño.

Midoriya salió del aula en compañía del mago, y Uraraka contempla la puerta mientras Iida toma su morral.

—¿No te parece que son muy unidos? Deku kun y All Might—Comenta mientras sigue a Iida a la salida.

—Eso lo he pensado desde que All Might se lo llevó aquella vez en los exámenes de ingreso—Responde; dándole poca importancia pese a que le causaba intriga; pero aun así su sentido de lo que es correcto lo hace respetar la privacidad de su amigo—a veces no puedo evitar preguntarme que hay entre ellos—confiesa; y Occhako asiente entendiendo.

—¡A mí también me da curiosidad!—Agrega con un puchero la chica—pero Deku kun es muy evasivo, incluso durante las horas de almuerzo o descanso se desaparece y nunca dice a donde se va.

—Sus razones tendrá.

—¡Nee Nee! ¿Y si lo espiamos?

—Eso es acoso y es ilegal.

Ambos terminan de retirarse; entre charlas de posibles espionajes y las sanciones que estas traen; sin notar en absoluto la presencia del alumno restante al final de la fila.

Todoroki había visto y escuchado todo, desde la llegada de All Might y los cuchicheos del par. Y ahora con la mirada ida entre pensamientos; divisa como una de las mariposas restantes de la clase anterior se posa en su asiento.

Con cuidado de no espantarla desliza su mano por debajo de esta para tomarla, y la observa detenidamente.

Pese a ser creada artificialmente con materiales simples; el insecto era orgánico y muy bien hecho; no parecía que se fuera a desboronar dentro de unos minutos como lo hacen estos conjuros tan simples.

Todoroki  levanta la mirada, y sus ojos se agudizan al recordar los sucesos de la carrera en la montaña. No sólo poseía dos magias como él sino que tenía conocimientos de conjuros y materiales.

Lo veía como alguien no destacable y sin realmente nada especial; pero que por alguna razón a diario cruzaban miradas; algo le llamaba la atención de él y ponía sus sentidos en alertas. Y esa sensación se agranda; al enterarse de que el mismo All Might le puso los ojos encima desde los exámenes de ingreso.

Todoroki frunce el entrecejo declarando internamente no dejarse vencer por Midoriya Izuku.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 14: Conjuros.

  • el septiembre 10, 2017 a las 12:43 am
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    Solo tengo que decir una cosa, QUE LES TOQUE JUNTOS, QUE LES TOQUE JUNTOS, QUE LES TOQUE JUNTOS! fin del comunicado.

    Saluditos

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