Capítulo 33: Secreto.

Estuvieron un buen rato en silencio, con Todoroki medio incorporado en el futon y sosteniendo algo brusco la mano extendida de Midoriya.

Al borde de una taquicardia sentía que esos ojos de colores distintos le perforaban como rayos laser.

La grave y seria voz de Todoroki fue el que rompió el silencio.

—¿De verdad ibas a desvestirme?

El rostro de Izuku estalló en rojo al tiempo en que sus labios empezaban a balbucear.

—¡No!… B-Bueno si ¡Pero no para nada indebido! S-Solo iba a ponerte algo cómodo y me iría ¡No haría más nada! ¡Lo juro!—Dijo tan deprisa que Todoroki apenas llegó a entenderlo.

Él suelta su mano y se sienta con una mueca de dolor en el rostro, Izuku le observa con algo de nervios mezclado con culpa cuando lo ve masajearse la nuca.

—Fue un fuerte golpe…—Agrega, como un comentario inverosímil pero Izuku lo sentía como una acusación dura.

Todoroki vuelve a mirarle, y aún sin que diga nada Midoriya puede prever lo que viene, de nuevo esa sensación.

Se siente pequeño…

—Aquello que vi… no era un manto de asteria, al menos no uno normal, y usabas todo tipo de objetos, incluido el polvillo… no lo vi bien, pero eso no fue creado con magia corriente…

Todoroki recuerda entonces las palabras de Shigaraki Tomura como el eco distante de una cueva.

—No soy “corriente” porque ni siquiera soy un mago.

Es una suposición inverosímil y sin pruebas que lo respalden, pero aquello le salió de los labios antes de siquiera pudiera meditarlo.

—De verdad… ¿Eres un mago?

El contrario se sobresalta y aprieta los labios, tras unos segundos desvía la mirada con un brillo cristalino en sus ojos verdes.

Prometió guardar el secreto, pero aún así…

—Por favor… no le digas a nadie—Suplica, al tiempo en que aprieta los puños.

A estas alturas, le era imposible negarlo. Regresa su mirada en Todoroki, cuya expresión se veía sobresaltada e incrédula, pues aunque lo sospechaba realmente no pensaba que el propio Midoriya se lo iba a confirmar.

Toma su cabeza por un momento, la revelación hizo que su mente empezara a rebobinar todo aquello que le parecía raro en Midoriya. Pero una cosa en específico le hizo “click” en su cabeza.

—Alquimista…

Murmura e Izuku frunce los labios.

—Y All Might lo sabe…

—Si…—Confirma, aunque no era necesario.

Izuku veía al contrario, Todoroki no tenía su usual expresión monótona e indiferente sino por el contrario se veía aturdido, y no le extraña teniendo en cuenta el sin fin de cosas que pasaron entre ellos y ahora resulta que nunca fue un mago. Siente pánico en el pecho, al no saber que va a pasar ahora que sabe el secreto.

—Todoroki kun te lo pido, ni siquiera mi madre sabe esto, si la academia o el mundo se entera que uso el polvillo de otras formas All Might sufrirá las consecuencias—Le pide con súplica en su voz, Todoroki le observa de nuevo, pero esta vez con un brillo distinto en sus ojos.

Curiosidad…

—Entonces todos tus poderes ¿Son por el polvillo?

—Emmm… si—Dice dubitativo, a estas alturas es estúpido guardarse nada, Todoroki le observa fijamente lleno de preguntas.

—¿Cómo es posible?

Izuku toma la parte de atrás de su cuello un tanto incómodo.

—Es una larga historia…—Dice, más cuando Todoroki parecía querer indagar unos toques en la puerta los hace sobresaltarse.

—¿Shoto sama? ¿Está allí?—Dice una voz aguda, quizás uno de los duendes domésticos de antes.

Izuku tapa su boca antes de que un grito de pánico se le escapara, justo ahora recuerda de golpe que ahora mismo era un intruso dentro de la propiedad privada del segundo mejor mago que existe, se queda paralizado sin saber qué hacer hasta que escucha a Todoroki ponerse de pie.

El aludido alza el dedo índice frente a sus labios en señal de que guarde silencio antes de hablar.

—Un momento…—Dice, quitándose el saco y los zapatos bajo la confusa mirada de Izuku. Camina con calma hacia la puerta corrediza y la abre sólo lo suficiente para dejar ver su rostro y el costado de su cuerpo.

Todoroki ve a uno de los duendes domésticos con los que comparte vivienda. Éste le mira hacia arriba con sus grandes ojos negros y nariz redonda.

—Discúlpeme Shoto sama, no sabía que había llegado.

—Fue hace unos minutos y entré por el patio ¿Sucedió algo?

—¡Un intruso!—Exclama alzando los puños—¡Salió de la nada y rompió el jarrón costosísimo que su padre trajo de Hong Kong! Lo que más nos sorprendió es que fuera un anciano, pero valla, es cierto que desde que Enji sama se volvió un mago nos hemos vuelto perezosos con la seguridad pero ese condenado era muy rápido. El desgraciado se nos escapó—dice con un puchero de frustración.

Izuku no puede evitar soltar el aire por el alivio que le da escuchar eso.

—Pam ya está registrando la casa por si falta algo que ese anciano loco se haya robado, pero yo quería asegurarme de que todo estuviera bien por aquí—Dice finalizando de hablar y Todoroki asiente.

—Todo está bien, no ha pasado nada.

—De acuerdo, lamento molestarlo.

—No te preocupes—Todoroki se despide y cierra la puerta corrediza, guardan silencio hasta que los pasos del duende se escuchan lejanos hasta desaparecer.

Izuku vuelve a suspirar aliviado.

—Gracias Todoroki kun—Dice honesto, mirando al contrario que cierra la puerta con seguro.

—Por tú bien será mejor que empieces a irte, al viejo no le gusta las visitas y mucho menos si estas no son invitadas—Agrega bajo la mueca de nervios de Izuku, camina hacia la pared y corre a un lado la única ventana de la habitación—ve al patio trasero, allí podrás salir sin que nadie te vea—Izuku se le acerca, mirando la ventana y luego a él.

Y no sabe si es por el reflejo de la luz de la luna, o simplemente los ojos de Midoriya poseen un brillo natural.

Le cuesta no mirarlo.

—Todoroki kun…

—No le diré a nadie—Declara, adelantándose a que Izuku se lo volviera a pedir.

Lo ve abrir los ojos con sorpresa, en una expresión que denotaba que no se esperaba que dijera eso.

—….Gracias…—Dice nuevamente, el contrario sólo asiente antes de verlo salir por la ventana con cuidado.

Cuando toca el piso, Todoroki lo ve avanzar un paso dispuesto a irse pero entonces abruptamente se detiene, con un ademan de haber recordado algo. Izuku lo vuelve a mirar, con un rostro algo nervioso y quizás avergonzado que contemplaba extrañado.

—T-Todoroki kun, sobre lo de esta tarde…

—…….Oh….—Lo había olvidado, y como si la vergüenza de Midoriya fuera contagiosa él también desvía la mirada con incomodidad—no creo que este sea el momento idóneo para hablar de eso.

—¡S-Sólo quería darte las gracias! S-Si no hubiera sido por ti yo no habría salido ileso, lamento las molestia causadas y… emm…—Enrojece abruptamente, y aunque estaba de acuerdo con el contrario con que no era el mejor momento, sino lo hacía ahora probablemente no consiga el valor para después. Una de sus manos rasca su caliente mejilla en un intento de distraerse de sentir la mirada fija del contrario—a-a-a-aquello, y-yo no… ¡No era mi intención…!

—Está bien Midoriya—Interrumpe su calmada voz deteniendo sus balbuceos—no te preocupes.

Izuku le hace una mueca en un intento por sonreírle.

—¡Gracias Todoroki kun!

—Ni lo menciones…—“De verdad que no” pide para sus adentros.

Izuku le sonríe nerviosamente antes de dar media vuelta y alejarse apresuradamente, Todoroki le mira hasta verlo girar en una esquina y perderlo de vista. Ya estando sólo, baja la mirada con una mueca en sus labios.

—Qué día tan raro…

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Tras correr unos minutos, Izuku se reencuentra con Gran Torino entre unos arbustos, el anciano le miró con una expresión ceñuda.

—¡Por fin te encuentro! El truco de sufrir una diarrea en baño ajeno dejó de surtir efecto y ahora Toshinori le ha hablado durante horas sobre estupideces—Agrega con exasperación mientras Izuku sufre internamente por All Might—debemos irnos de aquí antes de que Endeavor le incinere la cara.

—En el patio de atrás no hay nadie, podemos salir por allí—Explica, pero entonces el anciano se le queda mirando con extrañeza.

—¿Cómo sabes eso?—Interroga, Izuku desvía la mirada algo con una mueca de nervios.

—Todoroki kun me lo dijo…

—¡¿Qué?!—Exclamó importándole poco que alguien lo pudiera oír—¡¿Despertó?! ¡¿Cómo demonios pasó eso?! ¡¿Qué le dijiste?!

—É-Él lo sabe todo…

—¡¿Qué?!

—P-Por favor baje la voz…

—¡Toda esta porquería para que al final le dijeras! Agh, si quieres algo bien hecho lo haces tú mismo ¿Dónde está el mocoso? Le quitaré las ganas de hablar—Dice, haciendo crujir sus manos de madera a lo que Izuku le mira con terror.

—¡No, alto! ¡El me dijo que no se lo diría a nadie!

—¡Obviamente no! No después de que le dé sus buenas pataditas…

—¡Gran Torino!—Izuku se posiciona frente a él con mirada decidida, el anciano le hace una mueca de enojo pero al ver que no surte efecto suspira con exasperación.

—¡Cómo quieras! Pero tú serás quien le diga a Toshinori que todas sus vergüenzas y humillaciones fueron en vano—Le advierte a tiempo en que saca un celular de su bolsillo, y envía un mensaje de texto.

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—Mi secreto es la mantequilla, úntala por encima y el calor la hará derretirse dentro del horno ¡Dándole un plus ultra de sabor a tus panecillos!—Exclama a lo alto.

Se hallaba sentado de rodillas frente a Endeavor, en una habitación japonesa con una pequeña mesa de tomar té. Enji le miraba cruzado de brazos y un leve tic en la ceja, a sus espaldas estaba un duende doméstico que muy atento anotaba todos los consejos del increíble All Might.

—Normalmente la uso en muchos postres, pero no en las galletas, en ellas uso miel que le da un toque especial ¡Uff! ¿Hace calor o eres tú? Jajaja—Su risa desentonaba mucho del ambiente que estaba más denso que una laguna.

Limpia el sudor de su frente, meterle conversación durante dos horas a Endeavor ha sido la proeza más difícil que hatenido en su vida, no sabe si sentirse aliviado de que el contrario guardara silencio todo ese tiempo o de lo contrario buscar un extintor por la futura llamarada que se avecinaba.

Pero un “ring” proveniente de su bolsillo indica su salvación y el fin de su tormento, se levanta vigoroso del piso de tatami.

—¡Bueno! ¡Ya es hora de irme! ¡Gracias por brindar tu cálida hospitalidad querido amigo!—Dice, haciendo una señal de despedida.

Endeavor le mira, con el tic notorio en su ceja, y por fin rompe el silencio que llevaba dos horas profesando.

—All Might… ¿Me has tenido durante dos horas sentado escuchando tus malditos consejos de repostería?—Aunque su voz suena grave y enardecida, había un dejo de incredulidad por el dispararte ya dicho.

All Might rió a lo alto para luego mirarle con seriedad.

—Enji, estoy tan sorprendido como tú.

E indiscriminadamente sale disparado por una ventana retirándose de la propiedad. Por unos segundos Endeavor mira la ventana, luego el sitio en donde anteriormente estaba sentado su rival jurado, y luego a algún punto en la pared como si estuviera replanteándose para sus adentros.

—¿Qué demonios acaba de pasar?

Para la suerte del trío el poderoso mago número dos, no se dio cuenta de absolutamente nada esa noche.

Continuará…

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Un comentario sobre “Capítulo 33: Secreto.

  • el junio 11, 2018 a las 5:57 pm
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    JAJAJAJAJAJAJAJAJJAA, SANTA MADRE que risa.

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